sábado, 29 de junio de 2024

Hubo una vez teléfonos públicos en Colotlán

Por: José Alonso Serrano Campos 

Par de teléfonos en los portales
El teléfono móvil ha hecho que apenas queden cabinas telefónicas, fueron un éxito en los 90 y principios del nuevo milenio, cuando niño, hace más de 30 años, el teléfono fijo de casa era algo muy valorado, una casa valía más si se entregaba con teléfono, al nivel de una cochera o una alberca incluida.

Como vivíamos en una época donde no todos tenían teléfono en casa y los teléfonos celulares solo se veían en series de ciencia ficción, los teléfonos públicos eran numerosos y muy útiles, incluso proliferaron los negocios dentro de locales con teléfono público, al tiempo de los ciber cafés en distintas calles del pueblo, principalmente en la zona centro.

Tras varias pruebas, en 1889 el primer teléfono público del mundo se instaló en un banco de Hartford (Connecticut). El resultado fue tan satisfactorio que se empezaron a instalar en las principales calles de las poblaciones.

Colotlán se sumó a la comunicación, poquitos teléfonos había en los hogares pero se contaba con una caseta telefónica que sirvió por muchos años en la farmacia de don Raul Vázquez Felgueres, por la calle Obregón, casi esquina con Independencia.

Hace días pasó por mis manos la fotografía de las cabinas que se instalaron a principios del año 2000 y estratégicamente se colocaron más en distintos puntos de la población, en los portales de la plaza, había además frente a edificios públicos como el DIF, la jurisdicción, el IMSS, en algunas esquinas como enfrente de la Gota de Agua y así por distintos lugares.

Principalmente de tarjeta con un chip que disponía de saldo de 20 30 50 o 100 pesos, las llamadas costaban entre 1 y 3 pesos el minuto.

Seguramente hubo de monedas antes, no lo recuerdo, pero duraron poco, porque enseguida cambiaron los teléfonos a otros con distinta tecnología, había quienes podían “truquear” los teléfonos retirando las tarjetas en cierto momento, meter otro tipo de objetos y así poder hablar por más tiempo.

Hasta que los teléfonos móviles provocaron su desaparición, a partir de ese momento todo cambió; dejamos de llamar a lugares para empezar a llamar a personas. Hoy son piezas de museo. A veces le cuento a mi hijo de su uso y existencia en el pasado. Me mira con cara de que está escuchando algo de los libros de historia…creo que me estoy haciendo viejo.


sábado, 11 de mayo de 2024

Frases populares del pueblo

Por: José Alonso Serrano Campos

SERÁ EL SERENO

Aunque la expresión tuvo origen en las calles del México del siglo XIX, la historia empieza siglos atrás en otro continente.

El Sereno era el encargado nocturno de vigilar las calles, regular el alumbrado público y en determinados barrios de abrir las puertas. En algunas épocas y países, también solían anunciar la hora y las variaciones atmosféricas. Era habitual que estuvieran armados con una garrota o chuzo, y usaban un silbato para dar la alarma en caso necesario. Este oficio existió en España y en algunos países de Sudamérica desde el siglo VXIII.

Estos vigilantes nocturnos se acompañaban de una linterna para cuidar el sueño de los vecinos, también fueron llamados serenos porque en sus rondas gritaban "las doooce y toodo sereno", anunciando la hora y la tranquilidad nocturna. El sereno, se asocia así a un ambiente apacible, a un lugar que de la sensación de bienestar.

El sereno era la figura de autoridad en el ambiente nocturno, así que cuando un trasnochado percibía algo a la distancia, escuchaba pasos o ruidos extraños en su caminata, dudoso y con nerviosismo, al ver acercarse a una figura desvanecida por la oscuridad, decían: "Será el sereno, pero no se ve su linterna?" Esta idea alude a un momento de incertidumbre sobre qué o quién es lo que mueve las emociones, pero también las causas de aquello que nos sucede. Será el sereno? pero puede ser cualquier otra cosa.


SEPA LA BOLA

Cuando la Revolución Mexicana se encontraba activa existían levantamientos armados por grupos conformados por hombres y mujeres, a los que se les conocía como ‘la bola’, en referencia a la bola de gente que se congregaba.

De acuerdo con la Comisión de Consultas de la Academia Mexicana de la Lengua, el probable origen de la expresión ‘sepa la bola’ es una analogía a Dios, en particular a ‘¡sepa Dios!’, frase que a mediados del siglo XIX se empleaba en México con el valor de ‘muchedumbre’, ‘reunión desordenada’ o ‘grupo bullicioso’.

La expresión supone que ese grupo reunido tomaba decisiones y si alguien no sabía lo que ocurría, tendría que congregarse a la reunión para estar en sintonía.


LE CAYÓ EL 20

significa darse cuenta de algo, si no entendíamos algo que nos estaban diciendo o que estaba pasando podemos decir “no me caía el 20”. O cuando no sabemos si alguien ya comprendió algo se puede decir “¿ya te cayó el 20?”, también puede sustituir a frases como “captar la idea”, “darse cuenta”, o alcanzar la comprensión, como por ejemplo al madurar y cambiar una conducta, alguién puede decir, por ejemplo, “ya me cayó el 20, por eso dejé la bebida”.

Y es que la frase originalmente alude a elementos que ya no forman parte de la vida cotidiana de la mayoría de los mexicanos: Las monedas de 20 centavos y los teléfonos públicos de monedas. Se decía que “ya cayó el 20” cuando la moneda caía desde la ranura donde la insertabas y podías empezar a hablar por teléfono, ya que antaño, los teléfonos públicos usaban solamente monedas de esa denominación.


LEER LA CARTILLA

Es sinónimo de reconvenir, reprender o echar la bronca a alguien si no cumple como corresponde. Procede de los tiempos de la fundación en 1844 de la Guardia Civil por Francisco Javier Girón, duque de Ahumada, quien se encargó de elaborar un reglamento militar que inculcase a los futuros guardias los valores del cuerpo. Así nació la cartilla, un manual que recogía todas las normas disciplinarias, incluidas la obligación de afeitarse tres veces a la semana, limpiarse las uñas, mantener correctamente la higiene, no perder ningún botón ni corchete del uniforme o no usar palabras malsonantes o palabrotas. Periódicamente, los mandos leían la cartilla en público a los guardias y comprobaban que cumplían el reglamento. No hacerlo era motivo de sanción o hasta de expulsión del cuerpo.

Desde entonces, la expresión leer la cartilla fue empleada en la vida diaria cuando hay que recordarle a alguien sus obligaciones o regañarle si se las ha saltado.


A CARTA CABAL

Se trata de una locución proverbial, dándole como significado: ‘Con plenitud, o de manera absoluta’. Otras obras enciclopédicas nos ofrecen acepciones como ‘Con firmeza, seriedad y honradez’ o ‘Se dice de las personas intachables e íntegras’.

Es algo complicado encontrar el origen de la locución y es más que probable que esta surgiera del cruce de dos distintas y que venían a significar cosas muy similares, como  ‘Carta de crédito’ y ‘Crédito cabal’, tal como señala el artículo titulado ‘UNA EXPRESIÓN RESTRINGIDA QUE INDICA GRADO SUMO «A CARTA CABAL. (UN HOMBRE DE BIEN/HONRADO A CARTA CABAL)»‘, de Rosa María Espinosa Elorza y publicado en 2008.

En el citado artículo nos explica que una ‘Carta de crédito’ (también llamada ‘Carta de creencia’) hacía referencia a un salvoconducto que se expedía antiguamente (por monarcas, gobernantes y personas poderosas) a un individuo por el cual se daba fe de la honradez e integridad del mismo y que vendría a ser una especie de pasaporte que le permitía ser recibido por autoridades o desplazarse entre distintos lugares y reinos con total libertad.


YA SACÓ EL COBRE

Esta expresión nos remite a la actividad minera durante la época Colonial, según se cuenta, cuando los mineros comenzaban a cavar y encontraban cobre en lugar de plata se creía que era una mala señal pues hacía referencia a que el ansiado metal se estaba agotando.

Por otro lado, se dice que dicha frase data de cuando comenzaron a usarse las monedas de oro. La razón es que, desde ese entonces, había quienes falsificaban estos objetos y bañaban con oro monedas de cobre (asegurando que eran de oro puro). Debido a esto, la gente comenzó a morder las monedas que recibían: si se dañaban quería decir que eran de otro material.


CHUPÓ FAROS

Por lo general cuando utilizamos la frase “ya chupaste faros” es para referirnos a alguien que fracasó en el intento de algo, que terminó con algo o que su ciclo ha concluido.

Sobre este término se tiene registro a partir de la Revolución Mexicana, el sitio es.wiktionary.org señala que a los condenados a muerte se les permitía fumar un cigarro, como si se tratara de su último deseo y las leyendas urbanas suponen que se trató de uno de la marca “Faros” porque ha sido una de las más populares.

Aunque podría tratarse de un mito que ha pasado por generaciones y se ha magnificado porque la empresa Tabacalera Nacional, la que comenzó a producirlos, lo hizo hasta 1918, cuando los enfrentamientos para derrocar al porfiriato estaban casi a su término, y estos cigarros comenzaban a tomar su vuelo de popularidad, consagrándose como cuatro años después.


CHINGÓN 

Sobre el origen de esta palabra hay una versión más popularmente aceptada, apunta a la época de la Revolución Mexicana, a inicios del Siglo XX, que habla sobre que surge entre las filas del Ejército Villista, al mando de Doroteo Arango o mejor conocido como Pancho Villa.

Soldados especializados solían hacer trincheras y colocar ametralladoras para frenar el avance de los enemigos. Las ametralladoras eran adquiridas en los Estados Unidos y tenían inscrita la palabra 'Browming Machine Gun Co.', por lo que las personas que operaron estas armas fueron apodadas como 'machingon' y con el paso del tiempo quedó como 'chingón'. 


LA CHAMBA

“Chamba” es una palabra que se refiere a “trabajo” o “empleo” y su origen se remonta a la migración de braceros nacionales hacia Estados Unidos en la década de 1940; cuando sus contratos concluían, debían acudir a la oficina del “Chamber of Commerce” (Cámara de Comercio) para renovar sus permisos de trabajo. En la Chamber, con el paso del tiempo se fue degenerando y coloquialmente se dice: “Voy a la ‘chamba’” o “voy a ‘chambear’”. 


SE LO BOTÓ LA CANICA

Generalmente la usamos para decir que alguien se volvió loco o perdió la cordura, esto viene de que antes de que se inventaran las corcholatas, a los refrescos los tapaban con una canica y a esta la aseguraban con una brea especial, pero era muy común que, al transportar los refrescos, estos se agitaban demasiado y el gas botaba la canica, haciendo que estos se “alocaran” y se derramaran todos.


AGUANTE VARA Y AGUANTAR BÁSCULA

Proviene de los azotes recibidos, ya sea como niño o tal vez también como esclavo en tiempos pasados (leer el libro "México bárbaro" de John Kenneth Turner).

Y se usa para alentar a alguien para seguir adelante, como diciendo "solo un poco más", "resiste", "espera por ahora, no digas nada", "soporta un poco más, ya se arreglará este problema".

También, si uno ha cometido un error puede significar "no te quejes, tuviste una equivocación y ahora debes aceptar las consecuencias".

A veces puede usarse de forma ligera para decir "espérame un poco", "ahora te atiendo", "dame un minuto".

En la minería, los trabajadores eran pesados antes y despues de su jornada laborar para comprobar que no llevaban minerales extraidos en su cuerpo asi se daban cuenta si se habían robado algo, el castigo era estar colgados de las manos por dos o tres días.


A OJO DE BUEN CUBERO

Según diversas fuentes, el origen de la expresión estaría relacionado con el antiguo oficio de cubero (persona que, de forma artesanal, fabricaba las cubas -una especie de bidones o tinajas- en las que se almacenaba el vino).

La cuba era, además de un recipiente, una medida de capacidad; y ya que no existía o no se utilizaba en el oficio del que hablamos ningún tipo de artilugio para la medición, la exactitud de la capacidad de la cuba dependía, por tanto, de la pericia del fabricante (en este caso el cubero).

De ahí que primero, en el ámbito rural y luego a nivel general, se comenzase a utilizar la expresión «a ojo de buen cubero» cada vez que alguien se refería al hecho de medir algo valiéndose únicamente de la percepción y de la vista.


QUEDAR DE A 6

Los orígenes de la expresión se desarrolló en el entorno militar, en esa época (siglo XIX) la principal arma de guerra era el cañón, los más comunes de cuatro y seis pulgadas, medida utilizada según el sistema métrico de donde eran elaborados, principalmente el Reino Unido.

Cuando la bala de cañón era disparada era garantía que ocasionaría importantes daños, sobre todo las de seis pulgadas, fue así que “quedarse de a seis” comenzó a utilizarse para referirse a un asombro de grandes magnitudes.


A MEDIOS CHILES

Una frase coloquial que significa “medio hacer” o “medio borracho”. se debe a un dicho popular originado en el mercado de La Merced en la Ciudad de México, donde los trabajadores cortaban chiles poblanos a la mitad para utilizarlos a manera de cono para servir aguardiente, caña, tequila o mezcal.

Los trabajadores se tomaban varios “medios chiles” mientras descansaban antes de volver al trabajo, por lo que se hizo popular esta frase para referirse a alguien que ha tomado algunas copas de alcohol, pero sin alcanzar el total estado de ebriedad.


A LO QUE TE TRUJE CHENCHA 

En primer lugar “truje”, que en este caso es una pronunciación antigua que refiere a “traje”, pasado del verbo “traer”, por su parte, “Chencha” es el hipocorístico (diminutivo) del nombre Inocencia o Crecencia.

Es una historia de la época del Porfiriato de un matrimonio en el que la esposa se llamaba Crecencia, en una ocasión, el matrimonio salió a las labores del campo y Crecencia se distrajo por un momento, a lo que el hombre llamó su atención diciéndole: “¡a lo que te truje, Chencha!”, entonces podría decirse que la frase se traduce a: “a lo que te traje, Crecencia”.


A TAMBOR BATIENTE 

Cuando algo se anuncia a "tambor batiente" (figuradamente batiendo el tambor y haciendo mucho ruido) es que se hace triunfalmente y dando mucha difusión a la noticia.


EL DEDO GROSERO  

El gesto del dedo grosero tiene un origen que es poco conocido y remonta a la Guerra de los Cien Años (1337-1453) entre franceses y británicos. El rey Felipe VI de Francia dio la orden de amputar el dedo medio de cualquier inglés capturado tras la batalla. Su objetivo era que estos no pudieran volver a manejar un arco.

No obstante, tras la batalla, los ingleses resultaron victoriosos y mostraron con orgullo su dedo medio intacto a los cautivos franceses, como un símbolo de su triunfo. Por lo tanto, el significado de este gesto no es lo que muchos asumen.


¿Quiénes fueron fulano, mengano, zutano y perengano que son tan nombrados?

Realmente fulano, mengano, zutano y perengano no existieron o al menos no hay hecho histórico alguno para que algunos personajes llevasen estos nombres.

Se trata de cuatro formas gramaticales que se utilizan para aludir a alguien del que no se sabe su nombre o no se quiere decir por cualquier motivo.

• La palabra fulano proviene del árabe fulān (فلان) que quiere decir “persona cualquiera” y es el más utilizado de los cuatro, siendo el más socorrido a la hora de echar mano de algún ejemplo: “Ha venido un fulano preguntando por ti” o “Le pondrán una placa conmemorativa que dirá ‘aquí descansa fulano de tal’”. Del árabe llegó al español y de allí se extendió a toda Hispanoamérica.

• Mengano también proviene del árabe: man kān, cuyo significado es ‘quien sea’ y suele utilizarse (en la mayoría de ocasiones) en segundo lugar y acompañado de fulano y/o zutano. Además pueden llevar otros determinantes: “A ese fulano y a ese mengano no los quiero ver por aquí”.

• Zutano proviene de citano y este, muy posiblemente, de la palabra latina scitānus, que significa “sabido”. No se sabe bien el porqué se añadió a la coletilla, pero en algunas ocasiones también se coloca en segunda posición, tras fulano.

• Perengano es una palabra más reciente y la de menos uso de todas ellas. No se han encontrado raíces en otras palabras antiguas y/o de otros idiomas, lo que hace pensar que puede ser una combinación que se realizó del apellido Pérez con la palabra mengano.

Los cuatro pueden ir en diminutivo (Fulanito, Menganita…) y con apellido (De Tal, De Cual…), por aquello de hacerlos más solemnes.

jueves, 25 de abril de 2024

100 años de periódicos y revistas de Colotlán

Por: José Alonso Serrano Campos

El 16 de septiembre de 1925 se inauguró la primera imprenta profesional en Colotlán, esta imprenta fue propiedad del señor Lauro A. Martínez, se estrenó con un autodenominado Folleto Literario llamado “Primicias” y el slogan: “Para la sociedad colotlense como mi parte de entusiasmo en esta hermosa fecha”.



Por el año de 1933 circulaba en Colotlán “El Regional”, periódico quincenal que se declaraba como independiente y un órgano de información y literatura. Este informativo cumplía con los requisitos que establecía la ley ya que estaba registrado en la Oficina de Correos como artículo de 2da. clase y su fecha de registro era el 23 de septiembre de 1932.
Sin ser un libelo anodino presentaba todo su cuerpo editorial y responsable que recaía bajo el director, el profesor Francisco Noroña Calderón. Los demás miembros eran, como jefe de redacción, Flavio E. Martínez; gerente, Enrique Valdés y su administrador, Francisco Javier Martínez; registraba como domicilio de sus oficinas, la calle Independencia número 23.
El costo para el público era de 3 centavos, para el número del día, y se aumentaba a cinco centavos para el número atrasado. Al final se podían leer las condiciones éticas que el periódico tenía para sus colaboradores; "no se devuelven originales aun cuando no se publiquen"; y el consabido derecho de publicación, "la Dirección se reserva el derecho de publicar o no, los artículos de colaboración espontánea, siempre que vengan firmados por sus autores y sin hacerse responsable de ellos", ¿acaso no tiene vigencia esta leyenda en los periódicos actuales? Su edición se hacía en la imprenta "El Arte", de Francisco Javier Martínez.
El formato correspondía a hojas tamaño oficio y sus columnas reflejaban el espíritu de sus creadores; citaban en la página principal los acontecimientos más importantes de la ciudad y la región, llegando a tener reportajes de lugares vecinos a Colotlán, del estado de Jalisco y del de Zacatecas.
En la parte editorial se expresaba el punto de vista que sostenía el cuerpo directivo del periódico sobre los acontecimientos más significativos de la región y que en muchas ocasiones resultaban ser de carácter político. Por su parte la columna cultural y literaria contenía apuntes de la historia de Colotlán que se hacía en entregas y los productos que la vena poética de los enamorados plasmaba en poesías y canciones.
Las dos últimas partes que conformaban este periódico, sin ser por esto, de menor importancia, era la sección de impresión de Sociales y los Avisos de Ocasión. Finalmente, la parte que salpicaba toda la impresión del periódico y es a la cual me referiré con mayor amplitud, eran los avisos publicitaros, que estoy seguro era la columna vertebral y económica del periódico; veamos su contenido.
Los Avisos de Ocasión o Económicos, nombre mejor asignado, se ponían a disposición del público y se ofrecía "inserción gratuita para el bello sexo".
En su publicación del 17 de enero de 1933, El Regional presentaba en sus Avisos de Ocasión, los siguientes:
Para el uso doméstico ya sea como artículo de dormir o para uso medicinal, sabiendo que su uso es recomendado para los enfermos postrados, se ofrecía: “Vendo barato Zaleas de Borrega pintadas de verde y demás colores”; firmaba su propietario el Sr. Julián Ortega.
Para disfrutar de un manjar que aseguraba deleitaba el paladar se anunciaba: “Quiere deleitar Ud. su paladar con algo verdaderamente exquisito. Compre las Gallinas preparadas por procedimientos modernos y cocinadas a altas temperaturas, que vende Chente”. En este aviso podemos reconocer, que asegura un verdadero deleite en la comida de sus gallines, será por eso que su nombre lo escribieron con mayúscula, dándoles un lugar especial, el otro punto que merece resaltar, es la forma de prepararlas, por procedimientos modernos, o sea, a altas temperaturas, de esta manera no sólo aseguraba su sabor sino también su elaboración higiénica.
El siguiente anuncio, de seguro atraía más que a los adictos a la bebida, a las esposas de estos bebedores que veían, en esta pócima, el remedio de sus males; decía: “Vendo Específico para combatir el vicio de la embriaguez y tratado antialcohólico. Todo barato”. Esta única oportunidad, la ofrecía el Sr. Benjamín Moreno.
Para el lucimiento del pueblo en sus casas, anunciaba, Crucito Fernández Jr: “Realizo colores chillantes y pinturas Aceite. Para muestrario vea la artística fachada [de] mi establecimiento”. Podemos pensar que, si ofrecía como prueba de su producto su mismo establecimiento, los clientes tenían la manera de ver e imaginar el cambio que tendría su casa con el uso de las pinturas que anunciaba. El muestrario era real e impresionante a la vista de todos.
Los anuncios eran tan diversos como el siguiente: “Para vendas especiales para usar pantalón charro; las vende al costo... Sólo Benj. Sánchez”. El último aviso que se registró en este periódico atrajo sin lugar a dudas, a todo el público con deseos de divertirse y mantener la pareja en las tardeadas o saraos vespertinos; ya sea por el buen baile que podía demostrar o por el control que ejercería a su amada, a través de los ojos: “Clases gratuitas de baile, Especialidad en Vals, con movimientos artísticos de ojos”. Quién ofrecía semejante actividad y además en forma gratuita era Academia Noroña.
Ahora me referiré a los anuncios publicitarios que sin lugar a dudas como hoy, es la parte más vulnerable y necesaria para la supervivencia de cualquier periódico.
La diversidad de estos anuncios nos ofrece el panorama de las actividades profesionales y económicas que en Colotlán se realizaban, también dan cuenta de la porción de la población económicamente activa, tanto en su producción, distribución y consumo de productos, en suma, nos presenta el sector social productivo.
En los servicios profesionales se anunciaba el Lic. Antonio Ramos A., quien "ofrece sus servicios profesionales”, en el domicilio de Nicolás Bravo No. 55.
Otro profesional, pero de la salud, se anunciaba así, Dr. Raúl Vázquez; "Facultad de Guadalajara, Medicina, Cirugía y Partos”, para lo cual ofrecía su domicilio y consultorio, situado en A. Obregón No 9.
Para la confección de trajes se ofrecía. "La única parte donde le harán un Elegante Traje o Abrigo, con finísimos forros y a un módico precio, en: "'El Eco de la Moda", Domingo Ruvalcaba e Hijos".
Los establecimientos mercantiles constituían el mayor número de anuncios económicos publicados, eran diversos tanto en sus artículos como por sus propietarios. Se leía: "'El pan de "Las Palomas". Es el de mejor gusto. Con una vez que lo tome, lo seguirá comprando. No le debe faltar nunca”.
Para el servicio médico se ofrecía, ¡LE INTERESA! Cuando Ud. consulte a algún médico, procure que la receta sea despachada en la “BOTICA DE LA SALUD" la que, por su pureza y buena calidad de sus medicamentos, así como lo bajo de sus precios, nadie puede competir. En artículos de belleza acabamos de recibir un extenso surtido.
Como establecimientos de abarrotes, mercancías, artículos de vestir, etcétera, se promocionaban los siguientes apareciendo en la mayoría de ellos su propietario. "El Centro Mercantil. Sweaters, Mantas de Viaje, Chales de lana, Cobijas de algodón. Precios Bajos. Agustín de Ávila". Otro decía, "Tenga Ud. presente al hacer sus compras que: La Provisional es la casa mejor surtida y en la que encontrará los mejores precios. Ropa, Mercería, Rebocería y Calzado".
Para jabón se recomendaba, "Jabón Blanco No. 1. El mejor que ninguno y el de más consumo. Pídalo en todas las tiendas. Su concesionario era el Sr. Eleno Márquez y Cía. S. en C"; la harina, "Puede Ud. obtenerla de calidad inmejorable y buen precio en "La Nacional". Morelos 16, con el Sr. José Ortega del Real y Hno." En el mismo establecimiento se ofrecían combustibles; "Consuma los famosos productos SINCLAIR, Gasolina, Gallolina, Petróleo, Aceites y Grasas lubricantes. Los cuales encontrará Ud. En “La Nacional" establecimiento propiedad del Sr. José Ortega del Real y Hno.".
En la especialidad de tiendas de abarrotes se anunciaba: "La Prueba" Abarrotes. La CASA que garantiza la calidad de sus artículos y que en sus precios NO ADMITE COMPETENCIA. Esq. Hidalgo e Independencia. Su Propietario el Sr. Francisco Fernández".
“La Palestina" anunciaba que, "Acaba de recibir un variado y extenso surtido en toda clase de artículos que se propone realizar a precios de GANGA. Le suplicamos que antes de visitar otra casa, pase a esta para probarle prácticamente".
En "LA CAMELIA" se decía, “Gran Quemazón. Notable y verdadera rebaja de precios y sobre artículos de buena calidad”; por su parte "EL VESUBIO", se presentaba como "Abarrotes de primera calidad a buenos precios. Fíjese bien, aquí le vendemos KILOS CABALES. Enrique Basurto Aviña. Niños Héroes 84”.
El servicio para oficinas y despachos lo ofrecía "REMINGTON". Máquinas de escribir Standard Portátiles. Equipos completos para Oficina. Accesorios en general. Remington Type Writer, Co. De esta compañía su "representante viajero" era el Sr. J. A. Romo Murguía, dando su domicilio postal en la ciudad de Zacatecas, Apartado No. 39.
Por último, debo citar el anuncio que un teatro de comedia anunciaba; ¡¡DEBUT Domingo 22 de Enero de 1933. Gran Temporada de Dramas y Comedias en el TEATRO "VICTOR M. SANDOVAL" ¡¡TRES FUNCIONES!! Bellas Artistas".
La lectura de estos anuncios nos lleva a reflexionar diversos puntos. En primer lugar, nos ofrece el panorama económico en que se encontraba Colotlán, la variedad de los oficios y actividades productivas que realizaba su población, por otro lado, nos permite inferir de qué manera estaba conformada la sociedad en su desarrollo económico y profesional.
 
Periódico “Mi Pueblo” de Don Luis de la Torre, de Don Manuel Caldera, Don Luis Sandoval Godoy y Nacho Bonilla.
Mi Pueblo desarrolló lo que él describe como la narrativa rural. “La innata capacidad para escribir de gente que apenas terminó la primaria. Su lenguaje, su sintaxis, sus ricas digresiones circulares para retomar el hilo de la narración. Rancheros de a caballo toda la vida que escriben un libro lleno de anécdotas, personas y paisajes, con la naturalidad de una conversación. Memoria y recuerdos hechos cuentos deliciosos”, decía uno de sus pioneros, don Luis de la Torre.
Otro tema ampliamente abordado fue el de la Cristiada en un tiempo en que era como la basura que se esconde debajo del tapete. Dice De la Torre: “Mi Pueblo rescató de viva voz esa época crucial. Descubrió el carácter del cristero y el sentimiento con el que fue a la guerra. Cien entrevistas a quienes vivieron en carne propia o escucharon de los protagonistas sus historias, nos hablan de otro sentido de la historia”.
Manuel Caldera es clave en esta parte de Mi Pueblo. Un ingeniero mecánico electricista y profesor que no lograba encontrar su lugar en este mundo, descubrió en el periódico su misión y la manera de abordar la historia. Para ello hizo dupla con José Ramírez, “Chepo”, un venero inagotable de anécdotas, “todas vividas por este personaje en un reciente pasado donde la violencia y la muerte aparecen como destino inexorable”.
La historia oral llevada a la literatura. Como dice Luis de la Torre, Caldera se convirtió en un “recopilador y gambusino de la narrativa”. Y a Caldera le siguieron otros colaboradores como Isauro Landa Rentería, Juan Francisco Ruiz, Rodolfo Jaime González y Ricardo Enrique Murillo, entre otros. Todos originarios del Norte de Jalisco.
“La respuesta de los lectores fue algo muy estimulante. El tiraje de tres mil ejemplares, primero mensuales y luego bimestrales, era insuficiente. Se agotaba. El periódico se leía de principio a fin. No tenía desperdicio de lectura y cada ejemplar llevaba una provocación, la de escribir”, recuerda De la Torre.
Además de la colección de Mi Pueblo que se suele encontrar en las bibliotecas familiares del norte de Jalisco y el sur zacatecano, por ahí aparecen algunos libros, fruto de recopilaciones de textos aparecidos en el periódico, como Pueblos del viento norte, Pláticas de mi pueblo, Relatos de hojarasca y 1026, ecos de la Cristiada.

 
El periódico Norte-Sur fue de los años 80, dirigido por el Ing. J. Jesús Marín Solís, varios números fueron importantes para los escritores y lectores de aquellos años.
 
El Sol de Colotlán, en 1981 circulaba en la comunidad este “diario regional independiente”, que abarcaba la información recabada semanalmente, , dirigido por el Sr. Remberto Valdez Ortega, colaboraban con él: Jorge Valdez Reycen, Donato Valdez Ortega y Alberto Soriano Ortega, su domicilio estaba en la calle Independencia número 69.
En el número 6 de la última semana de febrero de aquel año, dos fotos emblemáticas se encontraban en la portada, la primera gráfica de Valdez Reycen se trata del transporte de carnes del Rastro Municipal, un camión que transitó por años en las calles de Colotlán brindando su servicio a las carnicerías locales.
En la segunda imagen se aprecian los avances en la construcción del actual mercado municipal.


José Manuel Pérez Carrillo, fue un docente de la escuela preparatoria regional de Colotlán, fundó el periódico “El Colotlense” con algunos números que circularon en la década de los 80, “el compañerito” fue su apodo de cariño, en la preparatoria durante la década de los 90 escribían sus alumnos un pequeño periódico llamado “El Bachiller”, con su dirección y la mano de varios camaradas alumnos.
 
De 1994 a 1998 circuló por esta región el periódico “Cambio” Norte de Jalisco, antecesor del periódico “Voz del Norte”, pues se trataba de un periódico regional donde también participaba el ingeniero Antonio Arteaga Paz.

Periódico "Voz del Norte" ha estado presente por más de 25 años en la vida regional del norte de Jalisco y Sur de Zacatecas, es un medio mensual con distintas publicaciones que dan noticias, reportajes, reseñas, anuncios y plasma en sus páginas en cada edición la esencia de nuestra región con gran ánimo, esfuerzo y dedicación por su equipo de trabajo.


“El Colotlense”
, fue un periódico que puntualmente hizo circular don Antonio Gándara Orozco, con su entusiasmo, esmero, dedicación y agrado por transmitir lo que registraba en fotografías y al asistir a los distintos eventos, “el de la pluma” estuvo presente por más de 11 años en los puntos de distribución de su querido pueblo, orgulloso de su medio de comunicación que logró posicionarse en el gusto de los lectores durante ese tiempo.

 
“Punto Norte” fue una revista en los años 90 del siglo pasado de Francisco Javier Lamas Pérez, originario de Santa María de los Ángeles y radicado en la capital del estado de Jalisco, desde su escritorio siempre estuvo presente su opinión y lo recabado en sus investigaciones.

"Otro día" fue un proyecto quincenal que no prosperó, una propuesta cultural que salió el 1 de octubre de 2003, con una interesante propuesta de artículos relacionados al acontecer local e histórico, desafortunadamente solo se contó con este número.


"El eco del cañón" y la revista "CONOCE..." de los hermanos Villegas Correa. El periódico Eco del Cañón nació en 2007 en Tlaltenango y finalizó en 2017 en Jerez.  Se transformó en Eco Regional Periódico en 2013  y posteriormente en Jerez Eco Noticias, hasta la fecha antes señalada y permanece vigente en redes sociales como: Jerez Eco Noticias, perfil y página web como:  Luis Enrique Villegas Correa.
La Revista Cultural Conoce, nace en 2008 y permanece vigente impresa y en  redes sociales.

Actualmente Enrique sigue sacando puntualmente su revista, al principio de este milenio su periódico que abarcaba desde Jerez hasta García de la Cadena, pasando por todos los pueblos cercanos, cubría con información propia de la región a sus jóvenes lectores, la revista cada año dedicada a la Feria Nacional del Piteado se hace presente con publicidad y datos históricos de nuestro pueblo.
 
El ciprés, periódico parroquial de San Luis de Colotlán.
Comenzó en el periodo como Señor Cura de Colotlán del sacerdote Salvador Sánchez Escobedo, a principios de la década de los 90 en el siglo pasado. Fue un periódico de tan solo cuatro páginas, contenidas en una hoja tamaño oficio doblada a la mitad. Contenía los temas del domingo en que salía a circulación, en su interior podía contener cartas del papa, del obispado, lecturas amenas acerca de algún santo, de alguna celebración en el calendario o de alguna fecha solemne dentro de la iglesia, la mejor parte era al reverso, con las proclamas matrimoniales, donde aparecían los nombres completos de los futuros contrayentes, eran grandes las listas previo a fechas de muchas bodas como diciembre.
Se mandaba imprimir a Jerez, llegaba y su distribución era eficaz por medio de todos los encargados de los diferentes grupos parroquiales, semanalmente se distribuía en cada hogar colotlense por más de 20 años.

 
“Vitrina” fue una revista de pequeñas medidas en su tamaño, pero de gran relevancia y atención para sus adeptos lectores, se trataba de enmarcar anuncios de negocios locales y se apoyaba de contenido entretenido, tuvo su fuerza antes de que las redes sociales asumieran la función de promover desde las propias cuentas comerciales a los negocios locales.

El Colotlense Revista de José Alonso Serrano, con la idea de promover los productos y negocios de Colotlán, en octubre de 2018 surgió la revista con algunos patrocinadores, información de interés y breves anécdotas de hechos históricos de la población, enriquecidos por el blog y la página de Facebook de la misma revista.
En el tiempo de la pandemia de Covid-19, en el año 2020, dejó de circular en papel, pero sigue a través de redes sociales, la idea de continuar en papel sigue vigente.

El Nuevo Noticiero Escrito de Francisco Barba Vizcaíno es un periodista con amplia trayectoria de su oficio entre los colotlenses, originario de los Altos de Jalisco pero profundamente arraigado de esta hermosa tierra, Paco Barba ha innovado en formatos de su periódico, permanentemente está presente en los eventos trascendentes de la región, cubre tanto fuentes jaliscienses como zacatecanas que abarcan de cañón en cañón el territorio norte de Jalisco y sur de Zacatecas por alrededor de 40 años.
En el año 1993 salió el primer ejemplar del periódico de Paco Barba, que ha cambiado de nombre en varias ocasiones, pero es lo mismo, primero, "NORTE SUR" luego "SABÍAS QUE" y ahora es "EL NUEVO NOTICIERO ESCRITO", esta es una copia del primer ejemplar con fecha 11 de abril de 1993.


Zona Norte Noticias que dirige el profesor Armando Javier Alejo, tiene varios años de circulación, actualmente sigue apareciendo periódicamente en un formato atractivo y bien estructurado.


“Somos” es un periódico regional de los huejuquenses Fátima Selene González y Vidal Alejandro Medina. “La noticia en tus manos” es su eslogan y contiene información del sur de Zacatecas y norte de Jalisco. SOMOS es un medio informativo visionario, serio y confiable, con un proceso de expansión sólido; Con un concepto social, informativo y publicitario dirigido a todo el público de esta amplia región. Se creó en Huejúcar, Jalisco en febrero de 2012, teniendo una circulación local, a mediados de 2013 comienza con una distribución regional. Actualmente cuenta con más de 65 mil seguidores a través de su página de Facebook.

martes, 26 de marzo de 2024

Muertos del cólera morbus de 1833 en Colotlán

Por: José Alonso Serrano Campos

Los primeros meses de ese fatídico año transcurrieron con aparente normalidad, registraban un promedio de seis muertos por mes hasta la mitad del período de 1833, no podrían imaginarse en esa época lo que les depararían los próximos meses a los pobladores de Colotlán y comunidades aledañas, era la pandemia que más muertes causó en el siglo XIX en prácticamente todo México.

La enfermedad “colera morbus” llegaba a México desde Canadá, Estados Unidos y se infiltró por los estados norteños de Coahuila y Zacatecas hasta llegar a Jalisco, enfermedad provocada quizá por las malas condiciones de higiene de la época, las heces fecales en el agua y condiciones poco salubres que ocasionaban copiosas diarreas, vómitos y por ende severa deshidratación que detonaba en pocas horas la muerte de los enfermos.

En el recuento que hizo el historiador de Colotlán Antonio García Rivera (1814-1902) narra que en el año de 1833 "Ymbade por primera vez el Colera Morbo a este lu­gar sus estragos fueron terribles, esta enfermedad cau­saba la muerte en dos o tres horas, consistía en ata­ques de calambres que daban por todo el cuerpo, evacuaciones y bascas y eran tantos los muertos que no bastaban las sepulturas sino que abrían vallados, y hubo casos que venían muertos de los ranchos y los que venían cargando heran seputados juntamente con el cadaver que habían cargado. De esta enfer­medad murió el mejor hijo de Colotlan que sacrifico su ínteres y bien estar por la libertad de su pueblo gobernándolo con iquidad y justicia, el guerrero D. Marcos Marcelo Escobedo”.

La tragedia llegaba a Colotlán a finales de julio de aquel 1833, en una ardua investigación se descubrió cómo quedó documentada en el libro de Actas de Entierros de la parroquia de San Luis de Colotlán, al que se le colocó en la página 19 la leyenda “COLERA” que registraba a partir de ese momento a todos los muertos, fueron en total 339 defunciones registradas por la misma causa, para una población de apenas cientos de habitantes significó una merma importante del grueso de los que entonces vivían en Colotlán.

Durante los siguientes meses de agosto a noviembre fueron registrados los cuerpos que iban siendo depositados en los cementerios de la capilla del Señor San Lorenzo y en el de Santiago, principalmente, unos cuantos privilegiados eran sepultados en el camposanto, frente al atrio de San Luis. Aún el cementerio de la Cruz (hoy secundaria foránea) no se cunstruía, fue hasta mediados de siglo, menos el de Guadalupe que fue hasta finales de los 1800.

El entierro de la primera víctima de la enfermedad, depositada en Santiago fue la señora María Josefa Rosales, adulta que fue casada con José Rivera, indígena que recibió los sacramentos de la confesión y extremaunción, no testó por pobre y murió de la epidemia del Cólera Mórbus y para que conste lo firmó como párroco Don Tadeo Suarez. En el mismo día se sepultó en el cementerio de San Lorenzo al cadáver de Eleuteria Escamilla, hija de Lauriano Escamilla y Josefa Pacheco, el presbítero Don Rafael Cornejo fue quien dio fe.

El día 1 de agosto se sepultaron a cinco personas, los siguientes días fueron incrementando drásticamente; el día 2 fueron once personas, el día 3 ocho, el día 4 once y el día 5, considerado el mas terrible por el número de defunciones, fue de 22 personas.

El día 6 agosto se enterraron en San Lorenzo 12 cuerpos, uno de los presbíteros era Fausto Antonio Veliz, junto con el señor cura párroco Don Tadeo Suarez no se daban abasto, dieron cristiana sepultura a Don Martín Corona, indio del barrio de “Sollatitán” (así escrito en el acta), casado que fue con doña Camila Covarrubias.

Al día siguiente hubo 19 muertos de la epidemia del cólera mórbus, se enterraban juntos a los esposos, incluso hay un matrimonio de la Mesa Colorada donde también el hijo de los mismos fue depositados sus restos en el mismo lugar y registrado con la misma firma del señor cura, habiendo para entonces pocos lugares en los camposantos de San Lorenzo y en el de Santiago.

Para el día 8 de agosto prevalecía el caos, el miedo y los enfermos, fueron dieciséis los muertos ese día, diecisiete el día 9 y drásticamente 29 el 10 de agosto, en un respiro solo se registraron tres el día 11.

Los siguientes días así se registraron las muertes: día 12 de agosto: 5, día 13: a 13, 14 de agosto: 18 difuntos, día 15: 14, día16: 10, día 17: 19, día 18: 14, día 19: 16, día 20: 8, día 21: 4, día 22: 6, día 23: 2, día 24: 4 y día 25 a 2 mas.

Historiadores de Jalisco recuerdan que el martes 13 de agosto de 1833 la muerte asoló las calles de Guadalajara, como en otras epidemias; en el transcurso de ese día fueron 238 personas muertas a causa del cólera en aquella ciudad. 

El 26 de agosto fue el primer día de tregua de la enfermedad en Colotlán, no hubo defunciones registradas. Los días 27 y 28 fueron tres en cada día. El día 29 se registraron dos muertes, pero solo una fue del cólera, la otra especificó otra causa distinta.

Perecía el final de la pandemia el último día del mes, fueron 3, el 1 de septiembre se registraron 4, para el día 3 subió a 6. Dato curioso del día 5 de septiembre: El trato a los españoles era un poco diferente, “En el campo santo parroquial de Colotlán sepultó con entierro mayor horas, vigilia y misa de acompañados al cadáver de don Juan Antonio Suarez, español vecino de esta ciudad, casado que fue con doña Gertrudis Cabrera, recibió los santos sacramentos de penitencia, eucaristía y extremaunción y habiendo hecho su disociación testamentaria murió de cólera morbus”. Tres personas fallecieron también en ese día con destino diferente, fueron depositados en San Lorenzo.

Los días siguientes del mes variaba de uno a tres difuntos, varios días no había víctimas, en total lo que restó del mes fueron 18 fallecimientos.

Octubre vio casi el final de la pandemia, entre el 3 y el 27 de octubre fueron 5 muertes por esa causa. Fue hasta el día 9 de noviembre que se reportó un fallecido de cólera en la Hacienda de Víboras. Afortunadamente todo terminó el día 29 de noviembre, fue el último registro, del cuerpo de María Gertrudis Arellano, vecina de esta población de Colotlán, de cuyos restos quedaron en el camposanto del pueblo.

lunes, 25 de marzo de 2024

Billetes colotlenses de 1915

Por: José Alonso Serrano Campos

Nuestro pueblo, Colotlán, situado en la zona norte del estado de Jalisco, desde mayo de 1913 hasta marzo de 1914, la región estuvo casi totalmente dominada por las fuerzas villistas. En respuesta a llamados de ciertos sectores de la población, el Gobernador envió al General del Toro con una fuerte columna de soldados a la región. 

Diez días después de su llegada a Colotlán, los villistas al mando del general Pánfilo Natera y los Bañuelos, con un ejército de más de tres mil hombres, sitiaron la localidad el 6 de abril de 1914. El general del Toro logró huir, pero dejó a sus soldados leales que perecieron: la gente del pueblo se dedicó a saquear e incendiar edificios, casas comerciales y viviendas, particularmente en el centro de la ciudad.

Al momento, mientras los tiempos permitían a la sociedad volver a la aparente calma y normalidad, los dueños del poder establecían un sistema monetario suplementario, a continuación se presentan algunos documentos rescatados, notas que provienen de un período posterior a los hechos anteriormente citados.

La Administración de Rentas

El billete de $1 tiene espacios para las firmas de Toribio Benigno Argüelles como Administrador de Rentas y otro espacio sin firma para quien servía como Interventor, aún no localizado en los documentos existentes.

Cuando Toribio Benigno Argüelles De la Torre nació el 12 de febrero de 1891, en Huejúcar, Huejúcar, Jalisco, México, su padre era Juan José Felipe Argüelles Flores, tenía 41 años y su madre, Josefa De la Torre Valdez, tenía 39. Se casó con María Elena Raygoza Rodríguez el 4 de noviembre de 1911, en Colotlán, Jalisco, México. Eran padres de al menos 4 hijos y 6 hijas. Vivió en Pinal, Arizona, Estados Unidos en 1920. Murió el 10 de febrero de 1971, en Chihuahua, Chihuahua a la edad de 79 años.


Pagaduría General de la 2a. Brigada Bañuelos

J Félix Bañuelos Bañuelos se incorporó a la lucha armada contra Porfirio Díaz a finales de 1910. Como subteniente combatió en Zacatecas, Durango y Jalisco y con la victoria de Maderos se incorporó al 26º Cuerpo de Rurales. Luchó con las fuerzas constitucionalistas entre 1913 y 1917, participando en las fuerzas de Pánfilo Natera y estando presente en los sitios de Colotlán, Jeréz y Zacatecas. 

Algunas fuentes señalan que fue villista hasta 1920, liderando las batallas de El Ébano, San Luis Potosí, contra el general Jacinto B. Treviño. Adhirió al Plan de Agua Prieta en 1920. Fue jefe de la guarnición de Celaya, Guanajuato, desde ese año hasta 1923, cuando ascendió a General de Brigada. 

Entre 1924 y 1936 ocupó varios nombramientos militares. En 1936 fue elegido gobernador del estado de Zacatecas y posteriormente fue gobernador del territorio de Quintana Roo. En 1946 fue fundador y director de la Academia Militar de México. Se jubiló en 1944 y falleció en la Ciudad de México el 2 de septiembre de 1948.


Un billete de 50 centavos y un peso, fechados el 15 de septiembre de 1915.


Pagaduría de la Brigada M. Triana

Billete de un peso fechado el 4 de noviembre de 1915.

En 1911, Martín Triana se unió al movimiento armado contra Porfirio Díaz, luchando en la región de Lagunera y ocupando Sombrerete en mayo. Cuando Villa luchó con Obregón en Celaya en mayo y junio de 1915, Triana desertó y se pasó a los carrancistas y fue gobernador provisional de Aguascalientes desde el 10 de agosto de 1915. al 13 de junio de 1916. En 1917 se retiró a la vida privada y falleció en la Ciudad de México el 9 de febrero de 1934.

En esta zona operaba la Brigada Martín Triana, derrotando a las fuerzas del General Bañuelos, a mediados de 1915.

La historia se seguirá registrando conforme se vayan encontrando más documentos de la época en que se vivió la revolución mexicana.

sábado, 16 de marzo de 2024

Andrés López de Nava (1808-1862) cura de Colotlán a mediados del siglo XIX

Compilado por José Alonso Serrano Campos

Nació el 2 de febrero de 1808 en Paso de Sotos –actual Villa Hidalgo–, Jalisco uno de los más importantes, controvertido y hoy poco conocido sacerdote que ha dirigido la Parroquia de San Luis de Colotlán, en aquellos años el Curato de Colotlán.

López de Nava ingresó al Seminario Conciliar de Guadalajara, donde cursó Latín y el Curso de Artes de Filosofía, el cual concluyó en 1826 bajo la conducción del catedrático José de Guadalupe Espinosa.

Luego siguió sus estudios de Teología. El 12 de enero de 1835 solicitó las órdenes sagradas, y al no haber obispos en todo el territorio nacional, por la presión del rey de España al papa para que no nombrara obispos en sus antiguos reinos, junto con Agustín Rivera y Juan José Caserta emprendió a caballo el viaje de Guadalajara a Tampico, para de ahí embarcar hacia Nueva Orleans, donde el obispo de la localidad lo ordenó sacerdote.

A su regreso a Guadalajara impartió el Curso de Artes de Filosofía en el Seminario Conciliar, el cual concluyó en 1836. Por sus travesuras y sus superficialidades por las que se caracterizaba, fray Manuel de San Juan Crisóstomo Nájera llegó a decir con gran severidad: “Lo que más ha perjudicado al Seminario en los últimos años, son las ideas racionalistas de Ortiz, la superficialidad y pedantería de Orozco y la inmoralidad de López de Nava”. 

En la Universidad de Guadalajara, el 5 de marzo de 1835 recibió el grado de licenciado en Teología, y el 19 del mismo mes y año obtuvo el grado de doctor en la misma Facultad.

Al concluir su labor como catedrático del Seminario, el obispo Diego Aranda lo nombró vicario cooperador de varias parroquias foráneas. Luego fue cura interino de Hostotipaquillo, Jalisco, y finalmente ganó por oposición el Curato de Colotlán: “Pero –escribe Agustín Rivera– como aquel hombre no tenía rey ni roque, a la hora que se le antojaba y con algún pretexto se iba a pasear a Guadalajara y a México, donde tenía muchos contertulianos y gastaba muchos pesos [en el juego de los naipes]”.  

En 1845 fue electo diputado al Congreso de la Unión por el Estado de Jalisco, por lo que pasó a radicar a la capital del país. Pero el Congreso fue disuelto y se quedó sin cargo. El 24 de diciembre de 1846 ocupó la vicepresidencia de la república el doctor Valentín Gómez Farías, quien en ausencia del presidente Antonio López de Santa Anna expidió la llamada “Ley de [bienes] de manos muertas”, que afectaba los bienes de la Iglesia. El problema era que nadie quería ocupar el Ministerio de Justicia y Negocios Eclesiásticos para firmar el refrendo de dicha ley.

¿Cómo ocurrió, entonces, el nombramiento del doctor Nava para tan delicada y comprometedora responsabilidad?

Pasó este diálogo entre el vicepresidente y algunos de sus amigos:

–Nombra ministro de Justicia a Andrés de Nava y él expide la ley.

–¿No es López de Nava el cura de Colotlán en el Obispado de Guadalajara?

–El mismo.

–¡Hum! ¡Un cura autorizar esa ley!

–Pues Andrés López la autoriza. Tú no lo conoces. Es muy liberal y tiene una cabeza muy singular y grandes energías individuales.

–Tráiganmelo.  

Y luego de ser oficial mayor, fue nombrado ministro de Justicia y de Asuntos Eclesiásticos, como era de esperarse refrendó la citada “Ley de manos muertas” del 11 de enero de 1847, ante la enérgica protesta de los obispos y de la prensa. En cuanto dejó de ser útil al régimen liberal, lo despidieron y se encontró sin ningún peso. Entonces regresó a Guadalajara el 5 de mayo inmediato, donde el obispo Diego Aranda lo obligó a retractarse:

–Si no se retracta usted públicamente de haber autorizado la Ley del 11 de enero, le quito a usted el curato [de Colotlán].

–Sí Ilustrísimo Señor, estoy en la mejor disposición de retractarme por la prensa, y doy de fiador al Pato.

–¿Quién es [el] Pato?

–Marianito Guerra.

–¡Puf! ¡Qué modo de tratar a un señor capitular! 

Antes de regresar a su parroquia de Colotlán, muy ufano repartió el texto de su retractación, ante la indignación de los liberales radicales.

Durante la Guerra de Reforma fue muy perseguido por las tropas del general Jesús González Ortega, por lo que huyó a Guadalajara, donde publicó sus afamadas “Cartas a un amigo”, en las cuales ridiculizó duramente al citado general. Por lo que, al triunfo de los liberales, el 3 de noviembre de 1860 huyó a la sierra de Nayarit, ahí permaneció escondido durante más de un año, en medio de grandes penalidades.

Siempre fugitivo, durante siete meses sirvió el Curato de Huaynamota, del Obispado de Durango, de ahí pasó a San Juan Capistrano, a la Hacienda de Ameca y a otros lugares más, hasta que el 4 de enero de 1862 fue hecho prisionero.

El gobierno del estado de Zacatecas le dio permiso para residir en Valparaíso, Zacatecas, donde pasó enfermo sus últimos días y falleció el 19 de agosto de 1862.

Escribió diversas obras, de las que destacan: A mis discípulos [del Seminario] (1836); Comunicación al Ilustrísimo Sr. Obispo de Michoacán sobre su nota de 22 de enero sobre la ley de bienes de manos muertas (1847); Retractación de sus actos como oficial mayor y ministro de Justicia y Negocios Eclesiásticos (1847); Carta al presbítero D. Juan Navarro, redactor en jefe del Boletín del ejército constitucionalista (1859); Carta que en estilo sarcástico y virulento ataca y ridiculiza a D. Jesús González Ortega, gobernador del Estado de Zacatecas y a otros constitucionalistas, entre otras. 

Federico Anaya Gallardo, destacado investigador, escribió en dos de sus columnas periodísticas publicadas los días 6 y 14 de diciembre de 2022 acerca de las historias de nuestra gran guerra civil en Jalisco, relató que en 1857 el párroco de Colotlán, Andrés López de Nava, había golpeado en la plaza pública a un hombre de Colotlán o Santa María de los Ángeles, Ramón Rodríguez. El historiador Will Fowler usa este incidente para subrayar cómo –justo al inicio de la hecatombe– cambió la percepción social de personajes prestigiosos. López de Nava era un erudito (doctor en teología), orador mediano y buen predicador.

Expediente 6706.- Fowler reporta que “desde el púlpito muchos feligreses se encontraron con que su párroco de siempre, su entrañable padre confesor de toda la vida, predicaba ahora “contra las personas [liberales del pueblo] que le son odiosas designándolas con sus nombres y apellidos, y contra el Supremo Gobierno cuyas disposiciones califica de heréticas”. Su fuente es un largo expediente de 1857 que relata los agravios de Ramón Rodríguez, vecino de Santa María de los Ángeles –la última población antes de entrar a tierras de Zacatecas. Rodríguez se queja del cura de Colotlán, Andrés López de Nava por haberle golpeado y tener una conducta reprobable.

Al parecer Rodríguez y López se encontraron en la plaza de Santa María y el primero no se quitó el sombrero, por lo cual el segundo lo agarró a golpes. Es probable que el cura haya usado un bastón, pues el “facultativo” que examinó a Rodríguez reportó que este tenía la cabeza descalabrada, “cuatro verdugones” en la espalda y moretones menores en un brazo. El agraviado declara, en oficio al gobernador liberal, que él bien habría podido responder al golpeador; pero que el jefe político le recomendó proceder conforme a la ley. De hecho, se gastó unos siete reales en papel sellado para conseguir diversas “certificaciones”. Una, en la que consta el dictamen del médico facultativo, le costó un real (más lo que le haya cobrado el galeno).

¿Quién era ese cura? Andrés López de Nava tenía 49 años cuando golpeó a Ramón Rodríguez en la plaza. Era un hombre colérico. 

Un contemporáneo –el historiador jalisciense (también cura, pero liberal) Agustín Rivera Sanromán– decía que a López de Nava se le escuchaba con agrado y se le reconocía talento. Pero también recordaba que “no tenía rey ni roque”, es decir, que era impulsivo y no obedecía. Y que gustaba de los lujos y que apostaba en los naipes tanto en su región, como en sus metrópolis (Guadalajara y en México), recordaba que “era de alta estatura, de cuerpo gallardo, membrudo, blanco, de hermoso rostro. Doctor en Teología, de instrucción superficial en varias materias, orador mediano, pero era escuchado con agrado por su claro talento, fácil palabra y excelente elocución (lo oí predicar), muy audaz, de genio socarrón, tremendo escritor público y muy afecto a tertulias, a vestir con lujo, a la buena mesa, al juego de naipes, a mirar todas las cosas por su lado ridículo, a los buenos caballos, a las buenas armas de fuego, al lenguaje de la plebe y a dar buenas bofetadas”.

Podemos imaginarlo como violento defensor de los derechos del clero. Pero sus aficiones sibaritas también denotan a un hombre de mundo (por eso Rodríguez lo denuncia por escandaloso). De nuevo, su contemporáneo Rivera nos reporta que “como aquel hombre no tenía rey ni roque, a la hora que se le antojaba y con algún pretexto se iba a pasear a Guadalajara y a México, donde tenía muchos contertulianos y gastaba muchos pesos [en el juego de los naipes].”

De hecho, López de Nava fue electo diputado federal por Jalisco en 1845, en la víspera de la Guerra con EUA. Iniciadas las hostilidades, López de Nava seguía en la capital federal y vendió su firma para él expedir la Ley sobre bienes de manos muertas que expidió Gómez Farías –por segunda ocasión al frente de la Administración Federal. Otra vez, los afanes reformistas de Gómez Farías quedaron en nada. Cuando López de Nava regresó a Guadalajara escribió una retractación pública para demostrar su lealtad a la Iglesia conservadora (pues el obispo amenazaba con quitarle su curato en Colotlán). Ese era el hombre que golpeaba ciudadanos en Santa María de los Ángeles en 1857.

El cura denunciado nos muestra un patrón: miembro de una élite cuyo interés esencial es mantener sus privilegios económicos y sociales. Si para lograrlo deben humillar o agredir a sus feligreses, no les importa. Se justifica señalando que defiende el orden institucional.

Cuando la Revolución de Ayutla (1854) encumbró a los liberales puros en un nuevo gobierno nacional, López de Nava escogió las banderas conservadoras. “Audaz, de genio socarrón [y] tremendo escritor público” (otra vez Rivera Sanromán) atacó por todos los medios a los liberales. Durante la guerra civil (1858-1861) el cura de Colotlán publicó desde Guadalajara un librito satírico (67 páginas) bajo el título Carta al presbítero D. Juan Navarro, redactor en jefe del Boletín del ejército constitucionalista (1859). Gracias a la Universidad Autónoma de Nuevo León, tú y yo podemos leerlo en siete archivos de formato PDF. (Liga 1.) Al perder los reaccionarios, López de Nava huyó a las montañas del actual Nayarit. Luego, el gobierno liberal de Zacatecas le permitió regresar a su región, residiendo en Valparaíso hasta su muerte en agosto 1862. (Liga 2.)

Pasemos ahora a su víctima: Ramón Rodríguez, vecino de Colotlán o de Santa María de Los Ángeles. Gracias al expediente 6706 del Archivo Histórico del Estado de Jalisco (AHEJ, Gobernación, Iglesia, G.4, 1857, Caja 2), sabemos que en 1857 el cura López de Nava le dejó la cabeza descalabrada, cuatro verdugones en la espalda y moretones en un brazo. También sabemos que Rodríguez se gastó al menos 7 reales en documentar la agresión. Casi un peso fuerte (que tenía 8 reales). Aparte, Rodríguez pagó médico, servicios legales y correos. Lo hizo pese a que podría haber “arreglado” el asunto a golpes –según explicó en su oficio al gobernador liberal de Jalisco el 25 de mayo de 1857. No usó la fuerza porque un jefe político le había recomendado usar el camino de la Ley.

Ramón Rodríguez fue un ciudadano común y corriente –a quien los garrotazos del cura López de Nava le hicieron nacer la consciencia. Paradojicamente, quien ayudó a encontrar más datos de Ramón Rodríguez fue su verdugo. El cura de Colotlán y Santa María de los Ángeles describió con cierto detalle a su víctima en su Carta de 1859.

En su Carta, López de Nava se centra en su desgracia personal: “…herido en el corazón por un tal Jesús González Ortega, llamado gobernador de Zacatecas, por haberme robado éste siete escelentes caballos, quince muy buenas mulas aparejadas, y después de todo esto, condenádome él mismo á muerte, … me propuse ponerlo en ridículo en cincuenta cartas…” (Mantengo la ortografía original.) El cura reaccionario sólo alcanzó a escribir dos cartas y en ellas, sus quejas retornan obsesivamente, una vez tras otra, a sus caballos y mulas. Por cierto, que el mismo López de Nava reconoce que el general González Ortega le extendió recibo por las bestias –porque se trataba de una confiscación en tiempo de guerra y no de un robo.

Es en el cuento de la confiscación de las bestias de López de Nava que aparece Ramón Rodríguez. Lo presenta como el “secretario nocturno” de González Ortega, a quien la crisis del golpe de Estado de 1858 había llevado a la gubernatura liberal-constitucionalista en Zacatecas. Reporta también que Ramón era apodado El Roto y tenía un hermano llamado Manuel, también apodado El Roto o El Quijote. Este último –según López de Nava– era el loquito del pueblo en Colotlán.

Ramón sale a cuento cuando González Ortega recorrió la región de Colotlán en 1859. El cura conservador describe así a la tropa liberal: “más de cuatro mil léperos de ambos sexos, que eran capaces, por sus espantosas figuras, de infundir terror a los mismos demonios”. Ramón era cabo de milicias (es decir, era un guardia nacional). Según López de Nava, por confiscarle sus caballos y mulas, fue ascendido a cabo.

En “el operativo” de la confiscación, Ramón habría comandado cincuenta guardias nacionales. López de Nava había mandado a sus criados que escondiesen sus bestias en un barranco, pero Ramón las localizó porque se había confabulado con “los indios Antonio Usquiano y Brígido Mendoza” para que vigilasen la casa del cura. Usquiano era un exsacristán –quien estaba enemistado con López de Nava. El cura nos explica en una nota de pie que debe desconfiarse de todos sacristanes (quienes eran usualmente indígenas). Según él, Usquiano le habría explicado que “este es el tiempo de los sacristanes; …para ser gobernador, general de división, ministro de guerra, debe servirse primero de una sacristía”.


En resumen, Ramón el golpeado de 1857 para 1859 es parte de una conspiración general de los “inferiores” que pretenden igualarse con “sus señores”. El cura relata que González Ortega arengó a Ramón Rodríguez diciéndole que “¡Un soldado del pueblo jamás se humilla!”. Aquí inserta el cura otra nota de pie, en la que compara al soldado del pueblo con los soldados veteranos del Ejército permanente: el miliciano como Ramón Rodríguez es gente “sin disciplina, sin moral y sin religión, [que] no sabe sino robar, asesinar alevosamente, blasfemar y por último arrancar. … al fin, como … lleva una conciencia manchada con sus crímenes, lo asusta hasta una pulga. No así el soldado veterano que, bien disciplinado, y ambicioso de honor y de gloria, pelea siempre a pecho descubierto por defender su religión, su patria y su familia. Y con su serenidad y bravura ha hecho y hará siempre morder el polvo a los sacristanes generales, a los gobernadores poetas, a los abogados sin clientes, a los médicos prostituidos y a todos los infames e impíos reformadores”.

Y con todo, esas “basuras” que la tormenta social había levantado del suelo (expresión del cura reaccionario)… esas “basuras” ganaron la guerra civil y vencieron más tarde al Imperio de Maximiliano. Lo lograron porque antes de ser milicianos de las Guardias Nacionales se habían vuelto ciudadanos. Recordemos: en mayo de 1857 Ramón Rodríguez, alias El Roto, hermano del loquito Manuel El Quijote, hubiese podido golpear a su agresor. No lo hizo. Cumplió el procedimiento que marcaba la nueva Ley liberal. Ciertamente, el agresor quedó impune; pero dos años después, cuando llegó el fuego purificador de la Revolución Liberal, los nuevos ciudadanos construirían un nuevo orden, mejor y más justo que el heredado de la colonia.


Cerillos de la tienda de Pascual Rodríguez

 Por: José Alonso Serrano Campos Pascual Rodríguez Leaños nació el 9 de diciembre de 1875 en el rancho del Carrizal, municipio de Colotlán, ...