sábado, 17 de octubre de 2026

El Rey Carlos III y su cinto piteado

 Por: José Alonso Serrano Campos

Seguramente vieron la publicación en redes sociales sobre el Rey Carlos III y su cinto piteado, creí en primera instancia que se trataba de un fotomontaje, luego surgieron mis dudas ante tantas fotografías, por fin luego de una profunda investigación, podemos destacar las siguientes conclusiones.

La mayoría de las fotografías difundidas son de una serie de fotografías dentro de las múltiples colecciones de la página: gettyimages.com.mx, una de las más prestigiadas plataformas de fotografías para medios de comunicación, existen distintas librerías de los fotógrafos Tim Graham y Mark Cuthbert a quienes contactamos para poder corroborar que las fotografías son reales.

Ambos señalan que las fotografías fueron creadas el 19 de junio de 2002, el 07 de junio de 2003, el 3 de julio de 2004 y el 25 de junio de 2005. Extrañados por la repentina popularidad que tuvieron estas imágenes, señalan que las subieron entre el 1 de febrero de 2005, el 7 de diciembre de 2012 y el 4 de febrero de 2021, algunas han sido vueltas a publicar a razón de la mejora en la calidad de escaneo de los negativos de esas imágenes cuya calidad alcanzan los 3008 x 1960 px (25,47 x 16,59 cm) - 300 dpi - 2 MB de las cuales se encuentran a la venta en dicho portal.

En redes sociales se publicó que ese cinturón piteado se lo regaló al hoy Rey Carlos III el polista mexicano Carlos Gracida (1960-2014) quien fue un jugador de polo con una categoría 10 goles de hándicap, considerado por muchos como una leyenda de este deporte. Carlos Gracida fue compañero de equipo del rey y profesor de los príncipes William y Harry.

El cinto piteado que utilizó el entonces príncipe Carlos (hoy Rey Carlos III del Reino Unido) afirman las publicaciones que fue elaborado en Colotlán y que llegó a manos de la realeza británica como un obsequio de Gracida, quien mantenía una estrecha relación con la familia real.

Gracida le regaló este cinturón artesanal bordado a mano, a principios de la década de 1990, periodo en el que coincidieron frecuentemente en las canchas de polo de Inglaterra, de cuyos tiempos no hay evidencia fotográfica sino hasta la siguiente década. El entonces príncipe fue fotografiado usando la pieza de la charrería mexicana en varios eventos deportivos y en poses casuales.

En las redes sociales llamó especialmente la atención porque se ve a Carlos III jugando polo con el cinturón piteado, asociado con la cultura charra. Aunque la amistad entre ambos está ampliamente documentada, no existe hasta ahora una fuente sólida que confirme quién elaboró ese cinturón.

Al preguntarle a la IA sobre una de las fotografías sí era completamente real, nos contestó: Muestra al entonces príncipe Carlos de Inglaterra (hoy rey Carlos III) durante un partido de polo en Tetbury, Gloucestershire, el 7 de junio de 2003. La imagen fue capturada por el fotógrafo Tim Graham (con registro en el archivo de Getty Images bajo el título "Prince Charles's Cowboy Style Leather Belt Worn With His Polo Whites Trousers").

Lo que llama la atención y suele causar dudas —especialmente por la maestría en la talabartería y el trabajo en piel— es que lleva puesto un cinturón de estilo vaquero con labor artesanal que encaja perfectamente con la tradición de la marroquinería fina, un detalle de estilo muy peculiar que decidió combinar con su indumentaria blanca de polo.

Mientras que en otro buscador de IA en España, nos arrojó los siguientes detalles sobre estas fotografías:

La imagen auténtica: La fotografía original existe y fue tomada durante un partido de polo en Inglaterra donde jugaban el entonces Príncipe Carlos (actual Rey Carlos III) y el Príncipe Harry con el uniforme del equipo Highgrove. En la foto original, Carlos viste su uniforme deportivo con un cinturón de polo convencional de cuero marrón, sin bordados ni hebillas monumentales.

El montaje: El cinto piteado con la hebilla de gallo fue superpuesto digitalmente sobre la cintura de Carlos. Este tipo de ediciones son muy populares en redes sociales en México para vestir cómicamente a personalidades internacionales con artesanías tradicionales de piteado y charrería. Por lo tanto, la versión original de la foto existe en internet y muestra a Carlos con su cinturón de vestir deportivo habitual.

No encontramos esa foto “original”, seguiremos indagando al respecto.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Cerillos de la tienda de Pascual Rodríguez

 Por: José Alonso Serrano Campos

Pascual Rodríguez Leaños nació el 9 de diciembre de 1875 en el rancho del Carrizal, municipio de Colotlán, al tiempo se hizo vecino de Colotlán desde 1930. Hijo menor que fue de Don Benito Rodríguez Avila y doña María Fernanda Leaños Herrera. Sus tres hermanos fueron Refugio, María Josefa y María Cruz.

Muy joven contrajo primeras nupcias con Carlota Márquez Sánchez, también del Carrizal que falleció el día tres de febrero de 1948, se casaron en la iglesia de San Luis de Colotlán cuando el tenían 17 años y ella 18, el 13 de mayo de 1892 y luego el 28 de mayo del mismo año a las 9 de la mañana quedó registrado su matrimonio en el juzgado civil de la comunidad vecina del Plateado, estado de Zacatecas. Tuvieron una hija de nombre María Vidal Rodríguez Márquez en 1894.

Al quedar viudo, don Pascual Rodríguez, ya muy grande (de 73 años) se casó en segunda ocasión con María Elena Ruiz Espinoza de 32 años, hija de don Blas Ruiz y de Ma. Rosa Espinoza, ellos dominaron al pueblo, hasta que Adalberto Ortega se lanzó como diputado y terminó con su supremacía en franca confrontación.

Pascual era un comerciante muy rico, los capitales fuertes de aquella época en Colotlán eran: Los Aldana, los Zulueta, Agustín de Ávila, los Santiago Alejo (padre e hijo) y el mismo Pascual Rodríguez, tenían muchos terrenos y cascos de haciendas.

Santiago Alejo el padre, era un señor serio, decente, siempre bien trajeado y de los primeros que tuvo carro en Colotlán y don Pascual Rodríguez no se quedó atrás en comprar su propia nave, al poquito don Agustín de Ávila hizo lo propio. 

Don Pascual tenía muy buenos terrenos en el Carrizal, en aquella época no había bancos en Colotlán, la revolución los había destruido, fue hasta 1964 que volvió a haber banco, mientras tanto la casa de don Pascual por la calle Obregón era custodiada celosamente por trabajadores que resguardaban sus bienes.

De paso quedaba Carrizal, él apoyaba con dinero a los ganaderos, tenía mucho capital y propiedades, siendo ganadero iba hasta con los huicholes y les compraba hasta trescientas reses que trasladaba con un sinfín de aventuras hasta Aguascalientes.

Cuentan que tenía un pariente pobre, porque era jugador, le encantaba la baraja y el vicio, murió joven y don Pascual quedó al frente de sus sobrinos, nada menos que los hermanos Elías y Cuco Raygoza, a quienes los metió a la escuela y al paso de los años se convertirían en grandes personajes y de gran influencia en la vida política de Colotlán, tan es así que Cuco es considerado uno de los mejores presidentes municipales que ha tenido Colotlán y lo fue en tres ocasiones.

Federico Gutiérrez en los interesantes textos de “colotlanenllamas” lo recuerda así: “Pascual Rodríguez era un viejo con mucho dinero, mi papá le compró mucho ganado, íbamos para acá con los huicholes y le comprobábamos hasta dos o trescientas reses. Era tío de don Cuco Raygoza, muy buen Cuco, de los presidentes municipales que ha habido de los mejores. Un hombre muy ‘servicioso’”. 

Pascual Rodríguez era dueño del potrero de San Lorenzo, una amplia extensión de terreno cerca del Plateado, propiedad que fue objeto de disputa por más de 45 años con la comunidad agraria de San Lorenzo después de su muerte y que finalmente lo ganó su heredero, pero a medias, porque se lo pagaron no a buen precio.

Vivía en una de las más bonitas fincas del centro de Colotlán, de las mejores eran la casa de los Aparicio, que fue destruida y es donde actualmente se encuentra la terminal de camiones, la de los Zulueta en la esquina de Morelos y Guerrero, la que fue de Toña Macías frente a la plaza, las de los Muro donde es de Eliseo Navarro, así como grandes comercios, el Banco que era en la tienda de Don Pascual Rodríguez. 

Compraba y vendía grandes cantidades de ganado en la capital de Aguascalientes, a los comerciantes les prestaba grandes cantidades de dinero con su módica ganancia de interés, allá ellos dejaban el dinero en las fábricas de Francia. De esa manera se movían las mercancías, sin necesidad de cargar efectivo.

Don Pascual además de comerciante tenía en su negocio productos que él mismo mandaba hacer, como el ejemplo que ilustra esta publicación donde se muestran cerillos que se vendían en su local, murió el 9 de diciembre de 1949 de senilidad según su acta de defunción, comerciante en ganado, con domicilio en la calle Álvaro Obregón número 14, originario de la delegación del Carrizal de esta población, fue uno de los hombres más ricos y mejor recordados en la primera mitad del siglo pasado.

Gracias a Luis Márquez por compartirnos esta imagen que atesora el esplendor de Colotlán en aquellos años.

sábado, 19 de septiembre de 2026

Obituario de colotlenses entre 1925 y 1950

 Las malas noticias del fallecimiento de una persona llegan actualmente en su mayoría por la esquela en redes sociales, es un anuncio breve y directo para informar sobre una defunción y los datos del funeral; no siempre fue así, antes se contaba con la imprenta del señor Lauro Martínez que con toda dedicación y esmero hacía el obituario, un texto más extenso que repasa la vida, los logros y el legado del difunto, la familia Iturriaga guardó con celo estos obituarios que hoy les compartimos, de personajes importantes que vivieron en Colotlán entre 1925 y 1950.

Agustín de Avila Ruiz 

Falleció el 9 de octubre de 1950, hijo de Don Agustín Avila Mayorga (en ese entonces era el presidente municipal) y Doña María Mercedes Ruiz Campos. En su acta de defunción a solicitud del juzgado de primera instancia quedó registrado que era soltero, originario y vecino de este lugar, quien falleció a las 21 horas a consecuencia de herida por proyectil de arma de fuego; mexicano, católico, raza mestiza. Nació en 1922 y tenía 28 años.


Teofilo Jara Leyva

Falleció de cáncer y con asistencia médica el 19 de diciembre de 1943 en su pueblo natal Totatiche, Jalisco, nació el 12 de enero de 1868, tenía 74 años, hijo de don Blas Jara y doña Damasa Leyva, se casó con Telésfora Ramos Cárdenas el 21 de abril de 1906 en Totatiche, tuvo 5 hijos: Cosme, María de Jesús, Primitivo, Baudelia y Maura.


Santiago Alejo Campos

Falleció el 20 de mayo de 1950 en la ciudad de Guadalajara, viudo de la señora Francisca Salinas, sus padres eran Santiago Alejo Rosales y Adelina Campos Robles, sus restos fueron trasladados a Colotlán para su sepultura en el panteón municipal. Su hijo Flavio Alejo Salinas murió en el 2002 en Estados Unidos.


María Telésfora Jara Avila viuda de Pérez

Falleció el 7 de agosto de 1940, era originaria de Boquilla de Santa Rosa, municipio de Totatiche, hija de los señores Luis Jara Gaeta y María Alejandra Avila Castañeda, se casó con don Ignacio Pérez Pinedo en Totatiche el 20 de febrero de 1889. Tuvo 5 hijos: Ignacio, María Soledad, Mateo, Luis y María.


Francisco R. Mayorga Gándara

Fue alcalde de Colotlán en 1925 vivía en la calle Nicolá Bravo No. 49. Falleció por proyectil de arma de fuego a las 5:30 de la mañana del 30 de junio de 1945, casado fue con la señora María del Carmen Davila Robles, a quien dejó viuda, agricultor de 58 años, nació el 24 de julio de 1885, colotlense, de raza blanca en la casa número 30 de la calle Nicolás Bravo, hijo de don José María Mayorga León y Cipriana Ruiz Gándara (no se usó su primer apellido para el registro de este 7mo hijo, tuvo 16 hermanos, algunos si Mayorga Ruiz).


jueves, 20 de agosto de 2026

Bula pontificia sobre la erección del obispado de Zacatecas

En este documento transcrito del original manuscrito del 26 de enero de 1862, se dan los motivos y delimita el territorio del entonces nuevo Obispado de Zacatecas, cuyos dominios dejaban de pertenecer al de Guadalajara; tratamos de entender la situación que en aquel momento motivó a nuestras autoridades religiosas a pasar al obispado de Zacatecas, la posible razón podría tratarse a la proximidad con el nuevo Obispado. Ojalá sea de su agrado esta transcripción.










domingo, 12 de julio de 2026

Centenario de la cristiada

Viva cristo rey, sangre y corazón de un pueblo

En el marco del centenario que estamos celebrando a partir de junio, sobre el inicio del acontecimiento “la cristiada”, vale la pena hacer algunas puntualizaciones, recordando que sucedió en el gobierno de Calles y se prolongó hasta 1929. Tratando de enmarcar diferentes perspectivas para el análisis: como conflicto armado, como guerra entre gobierno revolucionario e iglesia católica y finalmente, cómo persecución religiosa que generó el martirio de varios sacerdotes y laicos. No se trata de hacer una simple narrativa de este hecho, sino más bien de hacer una interpretación y asimilarlo con sentido crítico.

Antecedentes:

La Constitución de 1917 en la que varios artículos manifiestan una legislación restrictiva sobre todo en 5 artículos:

Artículo 3, que establece la educación laica.

Artículo 5, que prohíbe el establecimiento de órdenes Monacales.

Artículo 24, restringe los templos a domicilio privado.

Artículo 27, los bienes inmuebles de la Iglesia pasan a ser propiedad de la nación.

Artículo 120, Otorga a los poderes federales la facultad de reglamentar en materia de culto religioso y elimina la personalidad jurídica de las organizaciones confesionales. 

Además, por si fuera poco, se decreta la creación de la Iglesia católica Apostólica mexicana, nombrando un Papa mexicano queriendo propiciar un cisma. La promulgación de la ley calles, que marca también la prohibición a sacerdotes extranjeros para que oficien ceremonias coma la prohibición de culto en los exteriores, la prohibición de escuelas católicas y el impedimento para que los ministros religiosos participen y opinen sobre la política nacional.

Al mismo tiempo sucede el atentado de la antigua Basílica de Guadalupe en el que se intentó destruir la imagen de la Virgen de Guadalupe en 1921. Por lo tanto, la Constitución de 1917, la ley Calles y el atentado de la Basílica, hicieron estallar y orillar a la Iglesia a defenderse, ya que todos estos hechos se vieron como un atropello a la libertad religiosa.

La actitud de la Iglesia.

Para protestar, lo primero que se hizo, fue suspender todas las actividades religiosas, pidiendo que los artículos antirreligiosos de la Constitución fueran reformados.

Se organiza la Liga Nacional de Defensa religiosa para mantener presente en toda la República una lucha, pronunciándose contra algunos artículos de la Constitución, pidiendo la revocación de dichos artículos, pues amenazan la libertad de creencia. Además, se propuso paralizar la economía, para obligar al Estado a atender sus demandas, también se reunieron 2 millones de firmas, para proponer una reforma constitucional.

Sacrificio

El pueblo se sintió agraviado en su fe y por lo tanto, desafía a un gobierno de hierro y a un ejército que lo aventaja en todos los terrenos menos en uno, el de sacrificio, pues estaba dispuesta a luchar hasta las últimas consecuencias.

La Iglesia perseguida, violentada, trató de defenderse armadamente, pues se habían agotado todos los recursos legales y pacíficos, no quedando de otra más que luchar de forma armada; Esto se realizó en varios de los Estados de Jalisco, Querétaro, Nayarit, Colima, Michoacán, San Luis Potosí, Zacatecas, Ciudad de México y Yucatán. Esta lucha especialmente la impulsaron los campesinos que se fueron uniendo y proclamando ¡Viva Cristo Rey y Viva Santa María de Guadalupe! A estos campesinos se les empezó a denominar cristeros y su lucha se le denominó la cristiada, la lucha de campesinos humildes apoyada por algunas mujeres entusiastas y valientes que se unieron por la defensa de la fe.

La cristiana dejó una huella profunda en la vida pública mexicana y el testimonio, el martirio de muchos sacerdotes y laicos que fueron sacrificados injustamente. El testimonio de los mártires de la cristiada generó un aumento de vocaciones. Por citar un ejemplo, el martes San Cristóbal Magallanes Jara, ejecutado o martirizado en Colotlán, Jalisco el 25 de mayo de 1927 a los 58 años. De la familia Magallanes Jara surgieron 30 sacerdotes, mataron 1 y salieron 30 pues la sangre de un mártir es fecunda.

En este contexto de la cristiada, debido a la persecución, la formación de los sacerdotes llevada a cabo en los seminarios se vio afectada. Los seminarios tuvieron que vagar de un lugar a otro dificultándose una formación académica, sin embargo, la formación fue más a partir de la vida más experiencial y evangélica. El futuro sacerdote tuvo que formarse en la reciedumbre, en el sacrificio, en la valentía y sobre todo en la capacidad de dar testimonio de ser mártir, es decir, saber dar la vida por Cristo.

Para terminar, vale la pena decir que la cristiada vista desde la perspectiva del martirio de varios sacerdotes y laicos cristianos, es un mensaje de fidelidad a Cristo y a su iglesia. Es un mensaje elocuente y significativo para las generaciones de hoy. Es importante que el sacrificio de estos sacerdotes y laicos sean conocidos para que su ejemplo nos estimule.

Ojalá que hoy sepamos descubrir el valor de este testimonio.

Que el próximo centenario sea la gran oportunidad de entender mejor esta historia de persecución y martirio, reflexionando y renovando nuestro compromiso de dar testimonio y la vida por Cristo. El centenario de la cristiada merece agradecimiento a Dios por el testimonio que dieron nuestros mártires, que también hoy nosotros como ellos sepamos proclamar, gritar: ¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!

Colaboración de Pbro. Humberto Jara

Revista Pastores del Seminario de Zacatecas. Edición 148

martes, 2 de junio de 2026

La vida cotidiana de Colotlán en 1790 por Félix María Callejas

José Rojas Galván en su texto "Vivir en la región norte de la Intendencia de Guadalajara a finales del siglo XVIII. Un análisis de la vida cotidiana a través del informe de Félix María Callejas" destaca sobre Colotlán lo siguiente:


Cuando Calleja finalmente arribó al gobierno de las fronteras de Colotlán (a finales del siglo XVIII), creyó necesario informar al virrey de una serie de noticias que seguramente le transmitieron informantes locales o bien, documentos que localizó y revisó en los archivos de Colotlán, y que a su parecer eran importantes ser tomadas en cuenta y así lo manifestó:

de la frontera de Colotlán no hay más noticias en sus archivos que la de estar ya formado el presidio de Colotlán, en el año de mil quinientos noventa y tres, y estableció algunos indios que de Tlaxcala vinieron a poblarla, y servir de barrera a los de nación Chichimeca —estos pobladores, los nuevos conquistadores y cuantos vecinos se han establecido y establecen ella, han gozado, y gozan desde entonces el fuero militar no han pagado tributo—. El gobierno se compone en el día de veinte y seis pueblos, y los habitan once mil cuatrocientas cuarenta y cuatro personas de ambos sexos, y todas edades.

Al llegar a Colotlán, el teniente general de gobernador de las fronteras se puso a las órdenes del capitán Calleja, pues así lo había dispuesto el virrey Revillagigedo. La estancia de Calleja en dicha población fue más prolongada que todas las anteriores, pues al ser cabecera de las fronteras, seguramente tuvo más asuntos que tratar, sobre el poblado de Colotlán, en particular, describió que: 

el lugar tiene una hermosa situación limitada por pequeñas montañas, por el que pasa un rio que viene de Jerez, con bastante cantidad de agua; le habitan mil doscientas cincuenta y cuatro personas comprendidos sus dos barrios Soyatitan y Tochopa, poseen diez y ocho leguas y media cuadra de terreno, diez de panllevar, seis y media de pastos, y las dos restantes de serranía estéril; sin embargo, no tienen plantío de ninguna especie, siembran muy poco, no existe ganado de ninguna especie, buena parte de sus habitantes se emplean en transportar víveres al Real de Bolaños y en trabajar en su minas; el pueblo está Bien ordenado sus calles a cordel, sus casas regularmente trazadas aunque dispersas, y algunas vacías, la parroquia regular y muy bueno su ornamento; cada uno de los dos barrios, tiene su iglesia particular, decente, y en buen estado, hay empezada, y bastante adelantada una muy grande y demasiada costosa iglesia, construcción de piedra que hace cinco años suspendió su obra por falta de dinero, la antigua iglesia podría aprovecharse en hacer de ella granero practico, y escuela de primera letras, pues ni uno, ni otro hay en el pueblo; la casa del gobernador es grande, y de regular fabrica, pero esta próxima en ruinas. El cura habita el que era convento de religiosos Franciscanos, grande y de regular fabrica, pero casi inhabitable por ruinosa33 […] esta despoblación se conoce desde el año de ochenta y seis y a seguido sin intervención la miseria.

Lo manifestado por Calleja deja ver claramente la condición de miseria por la que atravesaba el pueblo de Colotlán, pues a pesar de contar con tierras de buena calidad, los lugareños no los aprovechaban por qué no contaban con suficiente semilla para sembrar, ya que ese año, 1790, consumieron prácticamente todo lo cosechado, como consecuencia de la crisis agrícola de los años anteriores cuando se perdieron las cosechas casi en su totalidad.

La propuesta de Calleja de establecer una alhóndiga en el lugar seguramente tenía como finalidad evitar la escasez de granos para el consumo humano durante las épocas de crisis, pero también destacó la necesidad de establecer una escuela de primeras letras para los niños de Colotlán, quienes no conocían instrucción alguna. No obstante, hasta el momento no existen datos que corroboren si se construyó el almacén de granos en la antigua iglesia, pero podemos inferir que por las propias condiciones del momento fue un asunto que quedó pendiente. En cambio, existe información suficiente para afirmar que no se construyó la escuela, pues posteriormente se informó que no existían fondos suficientes de la comunidad para contratar maestros. Así pues, no es difícil imaginar el estado que presentaba el poblado: casas abandonadas, edificios civiles y religiosos deteriorados, calles en mal estado, puentes caídos, personas enfermas y en la miseria total.

El pueblo de Ostoc perteneciente al mismo gobierno de Colotlán, lo encontró prácticamente en la misma situación de miseria y abandono, pero “lo principal ha sido: el justo temor a los muchos alacranes que allí se crían, la actividad del veneno se ha vigorizado a un punto que se hace incurable su picadura”. En consecuencia, el pueblo de Ostoc debió ser abandonado por los muchos estragos que los alacranes ocasionaron, lo mismo ocurrió en el poblado Camotlán donde sus habitantes huyeron por el mismo temor.

Dicho estado de deterioro lo reportó, también, para otros pueblos de la región, tal fue el caso de Juchipila, Jerez y Fresnillo, donde sus pobladores eran rancheros y tenían graves problemas por “habérseles muerto muchos de sus ganados, y los que les quedan están sumamente deteriorados”.


Reseña de Juan Campos García, de la placa ubicada en Centenario e Independencia

Por: José Alonso Serrano Campos

Juan Francisco Campos García, fue registrado como mestizo en Mezquitic, Jalisco al día siguiente que nació, vino a este mundo el 16 de mayo de 1904, sus padres fueron Juan Francisco Campos y Francisca García, ambos originario y vecinos del mismo Mezquitic, jefatura de Colotlán en ese entonces.

Juan Francisco se casó con Julia Cosío Álvarez en 1927, ella era empleada federal y tuvieron a su único hijo J. Jesús Campos Cosío en 1928.

A las 7 de la tarde del 25 de febrero de 1940 en la calle Independencia, esquina con la calle del Centenario perdió la vida producto de las heridas producidas por arma de fuego, así lo certificó el doctor José León Oropeza, Jefe del Centro de Higiene Rural en Colotlán.

La viuda, Julia Cosío se volvió a casar en Mezquitic en el año 1947 con Francisco Hernández Robles, ambos viudos para ese entonces. Su hijo Jesús Campos se casó también en Mezquitic con Agripina de la Torre Robles.

De ninguno hubo registro que volvieran a Colotlán, sin embargo, quedó para la posteridad la placa que hoy sobrevive en el muro de la finca justo en la esquina de tan importante cruce de las calles Independencia y Centenario.







El Rey Carlos III y su cinto piteado

  Por: José Alonso Serrano Campos Seguramente vieron la publicación en redes sociales sobre el Rey Carlos III y su cinto piteado, creí en ...