lunes, 16 de febrero de 2026

Finca de gran valor histórico, la casa de Basilio Terán

Por: José Alonso Serrano Campos

La casa que fue del padre Basilio Terán perteneció al clero, ahí vivieron los sacerdotes que llegaban en turno desde los primeros años del siglo XIX, encomendados por el obispado de Guadalajara, en dado momento la iglesia se la deja al padre Terán y este a la postre la hereda a sus hermanos.

Esta histórica finca se ubica por la calle Nicolas Bravo, justo enfrente del callejón Angulo o mejor conocido como el callejón de La Primavera, casi enfrente del templo de San Nicolás Tolentino.

Existe un documento de la casa, la cual estaba a nombre de un hermano del ilustre sacerdote, al paso de los años la casa se vendió en partes, el señor Lucio Jara Avila a principios del siglo XX compró lo que era la puerta falsa y las caballerizas con un corral pequeño.

Es muy posible que la actual casa de los Pinedo, a un costado de la casa en cuestión, también haya sido parte de la misma finca. Otra parte de la propiedad la compró un señor de apellido del Real, este a su vez la vendió y actualmente son locales comerciales.

Cuando mueren don Lucio y su esposa, quedaron a cargo los hijos: Juan, Carmen, Lupe, María, Cuca, Delfina, Chayo, Pepe y Manuel, abuelo del doctor Jorge Jara, entonces se casaron algunos y se quedaron dos de las tías: Cuca y Fina, que eran costureras y ellas en un “bolado” decidieron dejársela a quien las cuidara, fue a su sobrino el señor Álvaro Iturriaga Jara, quien estuvo con ellas hasta que fallecieron y es actual propietario.

Cuentan que los muros de la finca guardan miles de historias, que hay dinero, túneles, asustan, varias historias que ojalá no se pierdan en la memoria de los que las conocen.

Se comenta entre la familia que en el corral de dicha casa había un túnel que daba a la iglesia de San Nicolas y seguía para la parroquia de San Luis, no pasaba por la calle, era por media manzana. Pero que hay túneles es verdad.

Las atentas mujeres que ahí vivían, mejor conocidas como las “Jaritas” nunca permitían asomar a nadie a ese corral, donde había un espacio que parecía ser un pozo y ahora está aterrado. Se cree que en su tiempo fue para esconder a los curas y salir huyendo.

Como se dijo, la casa anteriormente fue del señor Lucio Jara Avila, su hijo José Jara Carrion conocido como “Don Pepe” tenía un molino para desgranar maíz y molerlo, junto con su otro hermano Chayo y un socio tuvieron el primer cine en Colotlán, un taxi y una camioneta de transporte. Las Jarita, eran costureras, mucha gente las confunde con las del Real, sus vecinas de la esquina.


*Gracias a la familia Iturriaga por facilitar estos datos.

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