domingo, 28 de julio de 2024

Carta de Basilio Terán a sus superiores en 1861

Por: José Alonso Serrano Campos

Hace tiempo que sigo la pista de las obras y legado que dejó el padre Basilio Terán, además de su biografía poco se sabe de lo que hizo por este pueblo de Colotlán desde mediados del siglo XIX, pues los registros históricos refieren solo que por ser ámplia y conocidas sus obras, no las mencionan, por lo mismo muchas se perdieron en el tiempo.

Comenzó su encomienda como sacerdote en Colotlán los primeros días de noviembre de 1848, fue hasta que el Señor Cura de Colotlán Andrés López de Nava le encargara el Curato de Colotlán el 6 de marzo de 1859, una de sus más grandes obras fue la culminación de la Parroquia de San Luis Obispo,el 8 de septiembre de 1862 la bendijo, permaneció más de 40 años trabajando para la iglesia de Colotlán hasta su deceso el 30 de noviembre de 1890.

En una carta de su puño y letra que envió a sus superiores por encargo de una circular, de la cual él mismo da cuenta, describe interesantes detalles de aquel Colotlán de 1861 (año y medio antes de bendecir la parroquia), en su carta (recién localizada en los archivos del Obispado de Zacatecas, de la cual tuve acceso y transcribo íntegro el contenido para todos ustedes, infinitamente agradecido con el Padre Jorge Gordiano por su intercesión) destaco su sencilles y entrega para sus feligreces y para sus superiores, letra impecable de aquel tiempo, una redacción bien cuidada y congruente.

Señores Gobernadores de la Sagrada Mitra

En cumplimiento de la circular fecha cuatro del próximo pasado (marzo de 1861), relativa a que informe al personal de este Juzgado Eclesiástico sobre el número de sacerdotes que hay en este curato, si cumplen o no con su ministerio y en los términos en que lo desempeñan, si ha habido eclesiásticos que no perteneciendo a esta parroquia, hayan permanecido poco o mucho tiempo en ella y si han administrado o no los sacramentos y finalmente que manifieste el estado que guarda el culto con expresión del número de iglesias y capillas que hayan en esta jurisdicción.

En cuanto al primer punto digo: que, desde el seis de marzo de mil ochocientos cincuenta y nueve, día en que me encargó el curato el señor Dr. D. Andrés López de Nava hasta la fecha, no ha habido más sacerdotes adscritos en esta parroquia, que el que suscribe de treinta y ocho años de edad, el presbítero Don Pablo Sánchez de veintinueve y el Presbítero D. Jesús de Anda de cuarenta y él que reside en Huejúcar ayuda de esta parroquia a donde fue destinado por ese superior gobierno.

En cuanto al cumplimiento en su ministerio de los dos casos que me acompañan, nada tengo absolutamente de qué quejarme, porque de uno y otro estoy más que satisfecho. El presbítero Don Pablo Sánchez que es el único que me ayuda a llevar en la cabecera del curato toda la pesada carga que las circunstancias han puesto sobre mis hombros, es uno de los mejores sacerdotes que conozco, jamás le he oído la más ligera expresión de disgusto por más grande que sea el quehacer  que se le presente, pues en el confesionario, en el púlpito y en la cabecera de los enfermos, ya sea dentro o fuera de la población, siempre se le ha visto desempeñar sus obligaciones como a un digno ministro de Jesucristo; y en ocho meses que estuve enfermo en el año pasado, lo vi con gusto no desatender ni sus obligaciones ni las misas, que por hallarme gravemente enfermo, le había encargado y solamente cuando vino a este lugar el Coronel Rojas, me dejó solo por razones que no puedo por ahora exponer.

El presbítero D. Jesús de Anda por hallarme a una distancia de ocho o más leguas de la cabecera, no he podido ser un testigo ocular del modo que cumple con sus obligaciones, pero según estoy informado por personas fidedignas de aquella población, sé que no se le ha observado falta alguna en el desempeño de su ministerio.

Además de los dos dignos eclesiásticos, de que he hecho mención, se haya en este lugar el Presbítero Don Silvestre Pacheco, ministro antiguo de esta parroquia y separado del ministerio hace más de dos años por licencia de ese superior gobierno, y el que, a pesar de sus enfermedades, siempre ha estado dispuesto a obedecer mis deseos y voluntad en aquellas cosas que, ni el padre Sánchez, ni yo, hemos podido hacer por las muchas ocupaciones que se nos han presentado.

Por lo expuesto verán V.V. S.S. las razones que he tenido para no establecer las conferencias morales que están mandadas, porque hallándose el presbítero D. Jesús de Anda, que es uno de los compañeros de mucha distancia de la cabecera, no me ha parecido prudente citarlo a las esperadas conferencias, cuando en la ayuda de parroquia tiene mucho que hacer, del cual tendría que desatenderse por lo menos dos días para venir a cumplir con ese precepto. Al presbítero D. Silvestre Pacheco por estar separado del ministerio, jamás le he dicho nada respecto de esto, porque no sé si tengo alguna autoridad para hacerlo. El Presbítero Don Pablo Sánchez que es quien se turna conmigo en los trabajos del ministerio, no me ha parecido necesario fijarle algunas horas para estudiar, porque como es bastante el que hacer para los dos, muchas veces no tenemos campo ni para comer; pero a pesar de esto, cuando estamos desahogados, no nos desatendemos de esta obligación.

En cuanto al segundo punto que comprende la citada circular, diré que en dos años que llevo de encargado de este Curato, los únicos eclesiásticos que han citado en esta Parroquia sin pertenecer a ella, son los siguientes: el señor cura Don Félix Palomino quien hace tres meses poco más o menos que se haya en Santa María de los Ángeles; el Padre Fray Luis del Real, religioso del convento de Nuestra Señora de Guadalupe, que está en María de la Torre desde el tiempo de su exclaustración; el Padre Fray Santiago Esparza, religioso del convento de Nuestra Señora de la Merced de Zacatecas, que estuvo en esta ciudad cosa de quince días, colectando una limosna para un colateral que, según me informó por sus licencias, se estaba fabricando en su mismo convento. El Padre Don Buenaventura López quien no estuvo aquí más de una noche y esto fue muy al principio de la revolución; el Padre Fray José María Malabehar también del Convento de Nuestra Señora de Guadalupe, y el que en su tránsito para la sierra del Nayarit permaneció tres días en Santa María de los Ángeles. Todos estos sacerdotes han administrado los sacramentos después de haber ocurrido a este juzgado eclesiástico.

Antes de informar a V.V. S.S. sobre el número de capillas que hay en toda esta jurisdicción, y del citado que guarda el culto que sea esto que se refiere el tercer y último punto de la circular, comenzaré por hacer una manifestación franca y sincera de mis actos más notables, para que después de examinados con toda imparcialidad, me digan V.V. S.S. sí he obrado bien o mal.

En el año de cincuenta y cinco fui comisionado por el señor cura Dr. D. Andrés López de Nava para que abriera una función en el vecindario de esta ciudad, para ayuda de los gastos que tenían que erogarse en seguir trabajando el magnífico templo que hace como un siglo comenzaron los antiguos en este lugar. Al principio produjo un buen resultado mi comisión, pues hubo meses que reuniera cerca de cien pesos con los que y con quince pesos que daba la fábrica, y treinta la hermandad de la vela perpetua, se pusieron en gran movimiento los trabajos de la iglesia; pero vino la revolución y con ella la pobreza, pues mortificados y enfadados los vecinos de tanto préstamo, de tanto robo y de ver sus giros paralizados, comenzaron a dejar en mi compromisos poco a poco, hasta que viendo yo que no les era fácil seguir contribuyendo como comenzaron, los dejé de molestar, sin embargo, cuando esto sucedía ya estaba enrazada la iglesia y puestas todas las bóvedas.

Al salir desterrado de esta parroquia el Señor Cura Dr. D. Andrés López de Nava, estaban los trabajos paralizados y los fondos absolutamente escasos, pues no contaba ni con un centavo, y aún dos mil ochocientos pesos de cofradías que estaban a réditos en poder de dos vecinos de esta ciudad, se habían consumido ya en el templo con licencia de ese superior gobierno. Viéndome pues sin recursos, ocurrí con el Señor Dr. D. Andrés López de Nava hasta Guadalajara, para que me dijera, si podía gastar mil pesos que supe debía a la iglesia el señor D. Rafael Felguerez, de un rancho que se le había vendido por el mismo Sr. Cura, mucho antes de su destierro; su contestación fue favorable y en el momento comencé a contratar los materiales necesarios para el cimborrio, creyendo que con esta cantidad lo acabaría pero me engañé, pues apenas tuve para dar principio, y muy pronto volví a quedar como antes. Más existiendo en poder del presbítero D. Silvestre Pacheco, Mayordomo de fábrica de esta parroquia algunas piezas de plata, y otras en la capilla que llaman del Hospital; y estando por otra parte expuestas, no solamente a la ambición de las fuerzas que han tocado estos puntos, si no también a la de los ladrones, y aún a la de los mismos indios, en manos de los que iban desapareciendo paulatinamente; me decidí a quitarlas de ese riesgo, gastando su valor, que fue de mil setecientos sesenta y nueve pesos, en la fábrica material de la iglesia. Debido a esto, he avanzado muchísimo en la obra, y para dentro de un mes o mes y medio tendré el gusto la satisfacción de verla concluida. Si hice bien o mal en dar este paso, VV. SS. serán quienes lo resuelvan, sujetándome desde ahora si hice mal al fallo que contra mí se dictare por esa superioridad.

Además del templo que se está concluyendo, hay en esta cabecera otras tres capillas tan miserables que da vergüenza entrar a ellas. Una es la del señor San Nicolas Tolentino, otra de Sr. Sn. Lorenzo y la última que llaman el Hospital, y en la que no se celebra por haberla hecho cuartel las últimas fuerzas que tocaron esta ciudad.

Fuera de la cabecera, hay en Santa María de los Ángeles Ayuda de Parroquia, un buen templo de bóveda y una capilla contigua al mismo templo.

En Huejúcar también Ayuda de Parroquia, además de la iglesia principal, está el Santuario de Nuestra Señora del Tránsito que aún no se concluye, pero sin embargo se celebran en él, los oficios divinos, otra capilla contigua a la que sirve de parroquia y la de San Pedro.

Hay también capilla en el pueblo de Tlalcosahua, en el rancho del Fraile, en el de Bocas, en San José de los Márquez, en María de la Torre, en el pueblo de Atotonilco, en la Hacienda de Huacasco, en el rancho del Refugio y en el pueblo de Santiago. En todas estas iglesias y capillas con excepción del Fraile, se celebran los oficios divinos, y aunque no he podido encontrar en el archivo de este curato las correspondientes licencias de algunas de ellas, sin embargo, como siempre han estado en ejercicio, entiendo que estas más bien se han extraviado, que el que se hayan erigido sin la licencia necesaria, las licencias que pude hallar son: la del templo que está por concluirse en esta ciudad, la del rancho de Ma de la Torre, la de el de Bocas, la de el Tránsito en Huejúcar y la de el de Atotonilco.

La única función solemne que se celebra anualmente en esta ciudad es la de Sr. San Nicolás el día diez de septiembre, y la que no cuenta con más fondos que las limosnas que se colectan el día del Santo, y entre año, de las que llevo un libro por separado que presentaré cuando lo dispongan VV. SS.

Respecto a misas cantadas, no hay en la cabecera más de cuatro cada mes que son la del día primero, el cuatro, el diez y nueve y el viernes último, habiendo en las tres primeras, exposición de su majestad en todo el día. Los fondos con que se cuenta para estas misas, son los de la vela perpetua para el día primero, las limosnas de los vecinos para el día cuatro y diez y nueve, y para el viernes último los restos insignificantes de la extinguida cofradía de Nuestra Señora de los Dolores, a quien se cantan las misas de ese día.

En la ayuda de Parroquia y demás capillas de la feligresía, no hay más de una misa cantada cada año al Santo Patrón, y cuyas misas se celebran con las limosnas de los fieles.

En la fábrica, no hay absolutamente ningunos fondos como se cercioran VV. SS. por las cuentas que me ha presentado el Sr. Presbítero Don Silvestre Pacheco, que es el mayordomo, y que tengo el honor de adjuntar a este informe. De suerte que para lo sucesivo no sé que medidas tomar para todos los gastos más necesarios que tienen que cubrirse.

Como los ornamentos que había en esta cabecera, estaban muy roto y desaseados, los desbaraté para quemar el latón y auxiliarme con lo que necesitaba para hacer cinco nuevos de unas telas que hace cinco o más años que la caridad de nuestro dignísimo e ilustrísimo Prelado Dr. D. Pedro Espinoza, regaló a esta Parroquia y que no se habían hecho por falta de recursos. Además de estos cinco nuevos, formé otros dos de las telas viejas que me parecieron mejores.

En las demás iglesias y capillas de esta feligresía, aunque todas están habilitadas con lo necesario para que se celebren los oficios divinos, sin embargo, respecto a ornamentos, están lo mismo que estábamos en la cabecera.

La predicación en este lugar, no ha llegado a faltar, si no cuando he citado muy enfermo o muy ocupado, como lo podrán decir todos los de la feligresía. Lo mismo sucede en Huejúcar en donde solamente por ahora hay Padre de pie.

Si no he mandado a ese superior gobierno los estados de nacidos, casados y muertos, en todo el tiempo que ha transcurrido desde que estoy con el encargo del curato, no ha sido por morosidad, o desprecio de las órdenes superiores, sino porque ignoraba absolutamente tal disposición. Pero ahora tengo el honor de remitir a VV. SS. uno, de dos años de cuyo tiempo soy responsable; que dando entendido que en lo sucesivo los mandaré oportunamente.

Las licencias de los eclesiásticos adscritos en esta parroquia están en corriente.

Si no he dado el lleno necesario a las intenciones y deseos de VV. SS. no ha sido porque me falte voluntad para hacerlo, sino más bien porque no he tenido el tiempo que para esto necesitaba, pues hace muy pocos días que recibí la circular, y no he querido perder la oportunidad de que se me ha presentado.

Colotlán, abril 22 de 1861 (fue un día lunes)

Basilio Terán



sábado, 27 de julio de 2024

Mapa del centro de Colotlán año 1842


Por: José Alonso Serrano Campos

En los archivos del obispado de Zacatecas se encuentra, entre muchos documentos interesantes acerca de la iglesia de Colotlán, un mapa que por intercesión piadosa del sacerdote Jorge Gordiano, tuve acceso para tomar de ahí esta imagen, donde se describe la distribución del centro de Colotlán en el año de 1842.

El mapa, aunque no contiene rúbrica de quién lo elaboró, se podría atribuir al sacerdote de aquel entonces, Pbro. José Tadeo Suarez. En 1835, a iniciativa del presbítero Tadeo Suárez, habían continuado los trabajos de construcción de una iglesia de piedra comenzada años atrás, para lo cual los feligreses ayudaban con trabajo, carretas para acarreo de material y limosnas, recordemos que Basilio Terán la inauguró el 8 de septiembre de 1862.

Para esa época la fisonomía de la ciudad de Colotlán se transformaba. Parte del curato y la huerta adyacentes al antiguo convento franciscano habían sido vendidos desde 1827 por el señor cura Ignacio Suárez, por estar convertidos en “terrenos tirados” sin beneficio para el aumento y hermosura del pueblo.

En 1831 gracias al testimonio de los indígenas más ancianos, hijos del pueblo, como Gregorio Saldaña, de 87 años, labrador viudo y Marcos Marcelo Escobedo, de 73 años, se confirmó que esos terrenos siempre se habían reconocido como propiedad de la iglesia y nunca del fondo de la comunidad, y con ello los compradores españoles pudieron construir sus casas dentro del perímetro del pueblo; entre ellos: Rafael del Real, Rafael Rivera, don Vicente Sánchez y Francisco Casillas.

El 12 de agosto de 1839, el cura don José Tadeo Suarez elaboró un escrito en el cual defendía la propiedad del terreno de la nueva iglesia; con respecto a los otros, argumentó que se podrían vender, como anteriormente lo había hecho su antecesor, el padre Ignacio Suarez.

Colotlán mantenía la división de su población indígena en los tres cuarteles coloniales: Tlaxcala, Soyatitán y Tochopa, bien organizados y con autoridad para presentar peticiones y realizar trámites ante las instancias civiles y eclesiásticas.

Así describió en la parte baja de la hoja de este mapa lo siguiente:

De este mapa que comprende el número de varas de todo el terreno correspondiente al corte conciliar del curato viejo de Colotlán, con sus piezas fabricadas, que se conocerán por las letras del abecedario, y demás alejadas fábricas que hay en sus lados, la escala y va en forma siguiente:

La A significa la capilla de vuestra señora de los Dolores.

La B la casa del S. D. Rafael Rivera.

Las dos C.C. son de D. Vicente Sánchez.

D las casas del señor licenciado D. J. de Jesús Escovedo.

La E todo el terreno despoblado que ocupaba la huerta de nuestro convento viejo que fue de los CC. Franciscanos, incluso terreno en que está ubicada la parroquia nueva que se cita fabricando.

La J la parroquia.

G. el cementerio que servía a la iglesia vieja que cayó el día 30 de diciembre del año de 1804.

La H las casas de alto donde vive D. Miguel del Real, juntas propiamente el convento de nuestros CC. Franciscanos. Compuesto de piezas bajas y altas, ambos con claustros de arcos, aun que llanos, pero en su fábrica muy buenos, con la correspondiente pila de bañarse, pozo de lazo y patio.

La Y es el corto terreno que reconoce el citado D. Miguel del Real por suyo que no cita fabricado; también se demuestra la plaza y algunas calles. Queda concluida sucintamente la explicación del indicado mapa que se ve formado. Salvo yerro de pluma o cálculo. Añadiendo que…. (ilegible).

Firmada en Colotlán, con fecha noviembre 3 de 1842.

-Aunque no se describe en el texto, se pueden apreciar otros detalles interesantes en el mapa:

Los cuatro puntos cardinales en cada una de las orillas de la hoja.

El dibujo de un gran árbol en la parte correspondiente a la letra E donde se lee “Árbol de Meza” en donde también dice “terreno despoblado”.

Llaman la atención los nombres de las calles que en aquel año las menciona: “Calle de la Parroquia de San Luis”, actualmente “Niños Héroes”, “Calle de San Nicolas”, hoy se llama “Basilio Terán” y la principal llamada “Calle Real ahora Nacional”, actualmente es la calle “Hidalgo”.

Otro dato interesante es el que refiere a los actuales “Portales”, en el mapa dice “Parián comenzado”, posiblemente en aquel año se tenía proyectado un mercado en ese sitio hacia la plaza principal.

También refiere el “palacio” donde está actualmente (no se menciona municipal pues aún era la cede del Octavo Cantón), en la esquina frente a la capilla de nuestra señora de los Dolores menciona la casa de los Saldañas, de Don Germán López y la casa del señor cura Suarez (actualmente es un negocio comercial).

A un costado de la iglesia, en la esquina, la casa de don Luis Suarez y enseguida la casa del señor don Ignacio Suarez.

En el mapa también se aprecia en una pequeña línea dibujada la escala utilizada de 100 varas castellanas. La vara de Burgos (castellana) se generalizó en Asturias desde el año1801. En esa escala representa: 1 vara = 0.835905 metros. Misma que se usaba para las carreras de caballos cuando decían que correrían a 200 varas = 167 mts. aprox.

Por último, se aprecian en el mapa los números de las mediciones en varas hechas en aquel entonces.


jueves, 25 de julio de 2024

Mapa del estado de Jalisco, 1867

Así se veía el mapa de Jalisco en 1867, cuando se consideraba como ciudades principales Guadalajara, Lagos, Atotonilco, Sayula, Ahualulco, Autlán, Colotlán, Zapotlán, Lago de Chapala y Tepic, que en esos años era parte del estado.


 

sábado, 29 de junio de 2024

Hubo una vez teléfonos públicos en Colotlán

Por: José Alonso Serrano Campos 

Par de teléfonos en los portales
El teléfono móvil ha hecho que apenas queden cabinas telefónicas, fueron un éxito en los 90 y principios del nuevo milenio, cuando niño, hace más de 30 años, el teléfono fijo de casa era algo muy valorado, una casa valía más si se entregaba con teléfono, al nivel de una cochera o una alberca incluida.

Como vivíamos en una época donde no todos tenían teléfono en casa y los teléfonos celulares solo se veían en series de ciencia ficción, los teléfonos públicos eran numerosos y muy útiles, incluso proliferaron los negocios dentro de locales con teléfono público, al tiempo de los ciber cafés en distintas calles del pueblo, principalmente en la zona centro.

Tras varias pruebas, en 1889 el primer teléfono público del mundo se instaló en un banco de Hartford (Connecticut). El resultado fue tan satisfactorio que se empezaron a instalar en las principales calles de las poblaciones.

Colotlán se sumó a la comunicación, poquitos teléfonos había en los hogares pero se contaba con una caseta telefónica que sirvió por muchos años en la farmacia de don Raul Vázquez Felgueres, por la calle Obregón, casi esquina con Independencia.

Hace días pasó por mis manos la fotografía de las cabinas que se instalaron a principios del año 2000 y estratégicamente se colocaron más en distintos puntos de la población, en los portales de la plaza, había además frente a edificios públicos como el DIF, la jurisdicción, el IMSS, en algunas esquinas como enfrente de la Gota de Agua y así por distintos lugares.

Principalmente de tarjeta con un chip que disponía de saldo de 20 30 50 o 100 pesos, las llamadas costaban entre 1 y 3 pesos el minuto.

Seguramente hubo de monedas antes, no lo recuerdo, pero duraron poco, porque enseguida cambiaron los teléfonos a otros con distinta tecnología, había quienes podían “truquear” los teléfonos retirando las tarjetas en cierto momento, meter otro tipo de objetos y así poder hablar por más tiempo.

Hasta que los teléfonos móviles provocaron su desaparición, a partir de ese momento todo cambió; dejamos de llamar a lugares para empezar a llamar a personas. Hoy son piezas de museo. A veces le cuento a mi hijo de su uso y existencia en el pasado. Me mira con cara de que está escuchando algo de los libros de historia…creo que me estoy haciendo viejo.


sábado, 11 de mayo de 2024

Frases populares del pueblo

Por: José Alonso Serrano Campos

SERÁ EL SERENO

Aunque la expresión tuvo origen en las calles del México del siglo XIX, la historia empieza siglos atrás en otro continente.

El Sereno era el encargado nocturno de vigilar las calles, regular el alumbrado público y en determinados barrios de abrir las puertas. En algunas épocas y países, también solían anunciar la hora y las variaciones atmosféricas. Era habitual que estuvieran armados con una garrota o chuzo, y usaban un silbato para dar la alarma en caso necesario. Este oficio existió en España y en algunos países de Sudamérica desde el siglo VXIII.

Estos vigilantes nocturnos se acompañaban de una linterna para cuidar el sueño de los vecinos, también fueron llamados serenos porque en sus rondas gritaban "las doooce y toodo sereno", anunciando la hora y la tranquilidad nocturna. El sereno, se asocia así a un ambiente apacible, a un lugar que de la sensación de bienestar.

El sereno era la figura de autoridad en el ambiente nocturno, así que cuando un trasnochado percibía algo a la distancia, escuchaba pasos o ruidos extraños en su caminata, dudoso y con nerviosismo, al ver acercarse a una figura desvanecida por la oscuridad, decían: "Será el sereno, pero no se ve su linterna?" Esta idea alude a un momento de incertidumbre sobre qué o quién es lo que mueve las emociones, pero también las causas de aquello que nos sucede. Será el sereno? pero puede ser cualquier otra cosa.


SEPA LA BOLA

Cuando la Revolución Mexicana se encontraba activa existían levantamientos armados por grupos conformados por hombres y mujeres, a los que se les conocía como ‘la bola’, en referencia a la bola de gente que se congregaba.

De acuerdo con la Comisión de Consultas de la Academia Mexicana de la Lengua, el probable origen de la expresión ‘sepa la bola’ es una analogía a Dios, en particular a ‘¡sepa Dios!’, frase que a mediados del siglo XIX se empleaba en México con el valor de ‘muchedumbre’, ‘reunión desordenada’ o ‘grupo bullicioso’.

La expresión supone que ese grupo reunido tomaba decisiones y si alguien no sabía lo que ocurría, tendría que congregarse a la reunión para estar en sintonía.


LE CAYÓ EL 20

significa darse cuenta de algo, si no entendíamos algo que nos estaban diciendo o que estaba pasando podemos decir “no me caía el 20”. O cuando no sabemos si alguien ya comprendió algo se puede decir “¿ya te cayó el 20?”, también puede sustituir a frases como “captar la idea”, “darse cuenta”, o alcanzar la comprensión, como por ejemplo al madurar y cambiar una conducta, alguién puede decir, por ejemplo, “ya me cayó el 20, por eso dejé la bebida”.

Y es que la frase originalmente alude a elementos que ya no forman parte de la vida cotidiana de la mayoría de los mexicanos: Las monedas de 20 centavos y los teléfonos públicos de monedas. Se decía que “ya cayó el 20” cuando la moneda caía desde la ranura donde la insertabas y podías empezar a hablar por teléfono, ya que antaño, los teléfonos públicos usaban solamente monedas de esa denominación.


LEER LA CARTILLA

Es sinónimo de reconvenir, reprender o echar la bronca a alguien si no cumple como corresponde. Procede de los tiempos de la fundación en 1844 de la Guardia Civil por Francisco Javier Girón, duque de Ahumada, quien se encargó de elaborar un reglamento militar que inculcase a los futuros guardias los valores del cuerpo. Así nació la cartilla, un manual que recogía todas las normas disciplinarias, incluidas la obligación de afeitarse tres veces a la semana, limpiarse las uñas, mantener correctamente la higiene, no perder ningún botón ni corchete del uniforme o no usar palabras malsonantes o palabrotas. Periódicamente, los mandos leían la cartilla en público a los guardias y comprobaban que cumplían el reglamento. No hacerlo era motivo de sanción o hasta de expulsión del cuerpo.

Desde entonces, la expresión leer la cartilla fue empleada en la vida diaria cuando hay que recordarle a alguien sus obligaciones o regañarle si se las ha saltado.


A CARTA CABAL

Se trata de una locución proverbial, dándole como significado: ‘Con plenitud, o de manera absoluta’. Otras obras enciclopédicas nos ofrecen acepciones como ‘Con firmeza, seriedad y honradez’ o ‘Se dice de las personas intachables e íntegras’.

Es algo complicado encontrar el origen de la locución y es más que probable que esta surgiera del cruce de dos distintas y que venían a significar cosas muy similares, como  ‘Carta de crédito’ y ‘Crédito cabal’, tal como señala el artículo titulado ‘UNA EXPRESIÓN RESTRINGIDA QUE INDICA GRADO SUMO «A CARTA CABAL. (UN HOMBRE DE BIEN/HONRADO A CARTA CABAL)»‘, de Rosa María Espinosa Elorza y publicado en 2008.

En el citado artículo nos explica que una ‘Carta de crédito’ (también llamada ‘Carta de creencia’) hacía referencia a un salvoconducto que se expedía antiguamente (por monarcas, gobernantes y personas poderosas) a un individuo por el cual se daba fe de la honradez e integridad del mismo y que vendría a ser una especie de pasaporte que le permitía ser recibido por autoridades o desplazarse entre distintos lugares y reinos con total libertad.


YA SACÓ EL COBRE

Esta expresión nos remite a la actividad minera durante la época Colonial, según se cuenta, cuando los mineros comenzaban a cavar y encontraban cobre en lugar de plata se creía que era una mala señal pues hacía referencia a que el ansiado metal se estaba agotando.

Por otro lado, se dice que dicha frase data de cuando comenzaron a usarse las monedas de oro. La razón es que, desde ese entonces, había quienes falsificaban estos objetos y bañaban con oro monedas de cobre (asegurando que eran de oro puro). Debido a esto, la gente comenzó a morder las monedas que recibían: si se dañaban quería decir que eran de otro material.


CHUPÓ FAROS

Por lo general cuando utilizamos la frase “ya chupaste faros” es para referirnos a alguien que fracasó en el intento de algo, que terminó con algo o que su ciclo ha concluido.

Sobre este término se tiene registro a partir de la Revolución Mexicana, el sitio es.wiktionary.org señala que a los condenados a muerte se les permitía fumar un cigarro, como si se tratara de su último deseo y las leyendas urbanas suponen que se trató de uno de la marca “Faros” porque ha sido una de las más populares.

Aunque podría tratarse de un mito que ha pasado por generaciones y se ha magnificado porque la empresa Tabacalera Nacional, la que comenzó a producirlos, lo hizo hasta 1918, cuando los enfrentamientos para derrocar al porfiriato estaban casi a su término, y estos cigarros comenzaban a tomar su vuelo de popularidad, consagrándose como cuatro años después.


CHINGÓN 

Sobre el origen de esta palabra hay una versión más popularmente aceptada, apunta a la época de la Revolución Mexicana, a inicios del Siglo XX, que habla sobre que surge entre las filas del Ejército Villista, al mando de Doroteo Arango o mejor conocido como Pancho Villa.

Soldados especializados solían hacer trincheras y colocar ametralladoras para frenar el avance de los enemigos. Las ametralladoras eran adquiridas en los Estados Unidos y tenían inscrita la palabra 'Browming Machine Gun Co.', por lo que las personas que operaron estas armas fueron apodadas como 'machingon' y con el paso del tiempo quedó como 'chingón'. 


LA CHAMBA

“Chamba” es una palabra que se refiere a “trabajo” o “empleo” y su origen se remonta a la migración de braceros nacionales hacia Estados Unidos en la década de 1940; cuando sus contratos concluían, debían acudir a la oficina del “Chamber of Commerce” (Cámara de Comercio) para renovar sus permisos de trabajo. En la Chamber, con el paso del tiempo se fue degenerando y coloquialmente se dice: “Voy a la ‘chamba’” o “voy a ‘chambear’”. 


SE LO BOTÓ LA CANICA

Generalmente la usamos para decir que alguien se volvió loco o perdió la cordura, esto viene de que antes de que se inventaran las corcholatas, a los refrescos los tapaban con una canica y a esta la aseguraban con una brea especial, pero era muy común que, al transportar los refrescos, estos se agitaban demasiado y el gas botaba la canica, haciendo que estos se “alocaran” y se derramaran todos.


AGUANTE VARA Y AGUANTAR BÁSCULA

Proviene de los azotes recibidos, ya sea como niño o tal vez también como esclavo en tiempos pasados (leer el libro "México bárbaro" de John Kenneth Turner).

Y se usa para alentar a alguien para seguir adelante, como diciendo "solo un poco más", "resiste", "espera por ahora, no digas nada", "soporta un poco más, ya se arreglará este problema".

También, si uno ha cometido un error puede significar "no te quejes, tuviste una equivocación y ahora debes aceptar las consecuencias".

A veces puede usarse de forma ligera para decir "espérame un poco", "ahora te atiendo", "dame un minuto".

En la minería, los trabajadores eran pesados antes y despues de su jornada laborar para comprobar que no llevaban minerales extraidos en su cuerpo asi se daban cuenta si se habían robado algo, el castigo era estar colgados de las manos por dos o tres días.


A OJO DE BUEN CUBERO

Según diversas fuentes, el origen de la expresión estaría relacionado con el antiguo oficio de cubero (persona que, de forma artesanal, fabricaba las cubas -una especie de bidones o tinajas- en las que se almacenaba el vino).

La cuba era, además de un recipiente, una medida de capacidad; y ya que no existía o no se utilizaba en el oficio del que hablamos ningún tipo de artilugio para la medición, la exactitud de la capacidad de la cuba dependía, por tanto, de la pericia del fabricante (en este caso el cubero).

De ahí que primero, en el ámbito rural y luego a nivel general, se comenzase a utilizar la expresión «a ojo de buen cubero» cada vez que alguien se refería al hecho de medir algo valiéndose únicamente de la percepción y de la vista.


QUEDAR DE A 6

Los orígenes de la expresión se desarrolló en el entorno militar, en esa época (siglo XIX) la principal arma de guerra era el cañón, los más comunes de cuatro y seis pulgadas, medida utilizada según el sistema métrico de donde eran elaborados, principalmente el Reino Unido.

Cuando la bala de cañón era disparada era garantía que ocasionaría importantes daños, sobre todo las de seis pulgadas, fue así que “quedarse de a seis” comenzó a utilizarse para referirse a un asombro de grandes magnitudes.


A MEDIOS CHILES

Una frase coloquial que significa “medio hacer” o “medio borracho”. se debe a un dicho popular originado en el mercado de La Merced en la Ciudad de México, donde los trabajadores cortaban chiles poblanos a la mitad para utilizarlos a manera de cono para servir aguardiente, caña, tequila o mezcal.

Los trabajadores se tomaban varios “medios chiles” mientras descansaban antes de volver al trabajo, por lo que se hizo popular esta frase para referirse a alguien que ha tomado algunas copas de alcohol, pero sin alcanzar el total estado de ebriedad.


A LO QUE TE TRUJE CHENCHA 

En primer lugar “truje”, que en este caso es una pronunciación antigua que refiere a “traje”, pasado del verbo “traer”, por su parte, “Chencha” es el hipocorístico (diminutivo) del nombre Inocencia o Crecencia.

Es una historia de la época del Porfiriato de un matrimonio en el que la esposa se llamaba Crecencia, en una ocasión, el matrimonio salió a las labores del campo y Crecencia se distrajo por un momento, a lo que el hombre llamó su atención diciéndole: “¡a lo que te truje, Chencha!”, entonces podría decirse que la frase se traduce a: “a lo que te traje, Crecencia”.


A TAMBOR BATIENTE 

Cuando algo se anuncia a "tambor batiente" (figuradamente batiendo el tambor y haciendo mucho ruido) es que se hace triunfalmente y dando mucha difusión a la noticia.


EL DEDO GROSERO  

El gesto del dedo grosero tiene un origen que es poco conocido y remonta a la Guerra de los Cien Años (1337-1453) entre franceses y británicos. El rey Felipe VI de Francia dio la orden de amputar el dedo medio de cualquier inglés capturado tras la batalla. Su objetivo era que estos no pudieran volver a manejar un arco.

No obstante, tras la batalla, los ingleses resultaron victoriosos y mostraron con orgullo su dedo medio intacto a los cautivos franceses, como un símbolo de su triunfo. Por lo tanto, el significado de este gesto no es lo que muchos asumen.


¿Quiénes fueron fulano, mengano, zutano y perengano que son tan nombrados?

Realmente fulano, mengano, zutano y perengano no existieron o al menos no hay hecho histórico alguno para que algunos personajes llevasen estos nombres.

Se trata de cuatro formas gramaticales que se utilizan para aludir a alguien del que no se sabe su nombre o no se quiere decir por cualquier motivo.

• La palabra fulano proviene del árabe fulān (فلان) que quiere decir “persona cualquiera” y es el más utilizado de los cuatro, siendo el más socorrido a la hora de echar mano de algún ejemplo: “Ha venido un fulano preguntando por ti” o “Le pondrán una placa conmemorativa que dirá ‘aquí descansa fulano de tal’”. Del árabe llegó al español y de allí se extendió a toda Hispanoamérica.

• Mengano también proviene del árabe: man kān, cuyo significado es ‘quien sea’ y suele utilizarse (en la mayoría de ocasiones) en segundo lugar y acompañado de fulano y/o zutano. Además pueden llevar otros determinantes: “A ese fulano y a ese mengano no los quiero ver por aquí”.

• Zutano proviene de citano y este, muy posiblemente, de la palabra latina scitānus, que significa “sabido”. No se sabe bien el porqué se añadió a la coletilla, pero en algunas ocasiones también se coloca en segunda posición, tras fulano.

• Perengano es una palabra más reciente y la de menos uso de todas ellas. No se han encontrado raíces en otras palabras antiguas y/o de otros idiomas, lo que hace pensar que puede ser una combinación que se realizó del apellido Pérez con la palabra mengano.

Los cuatro pueden ir en diminutivo (Fulanito, Menganita…) y con apellido (De Tal, De Cual…), por aquello de hacerlos más solemnes.

jueves, 25 de abril de 2024

100 años de periódicos y revistas de Colotlán

Por: José Alonso Serrano Campos

El 16 de septiembre de 1925 se inauguró la primera imprenta profesional en Colotlán, esta imprenta fue propiedad del señor Lauro A. Martínez, se estrenó con un autodenominado Folleto Literario llamado “Primicias” y el slogan: “Para la sociedad colotlense como mi parte de entusiasmo en esta hermosa fecha”.



Por el año de 1933 circulaba en Colotlán “El Regional”, periódico quincenal que se declaraba como independiente y un órgano de información y literatura. Este informativo cumplía con los requisitos que establecía la ley ya que estaba registrado en la Oficina de Correos como artículo de 2da. clase y su fecha de registro era el 23 de septiembre de 1932.
Sin ser un libelo anodino presentaba todo su cuerpo editorial y responsable que recaía bajo el director, el profesor Francisco Noroña Calderón. Los demás miembros eran, como jefe de redacción, Flavio E. Martínez; gerente, Enrique Valdés y su administrador, Francisco Javier Martínez; registraba como domicilio de sus oficinas, la calle Independencia número 23.
El costo para el público era de 3 centavos, para el número del día, y se aumentaba a cinco centavos para el número atrasado. Al final se podían leer las condiciones éticas que el periódico tenía para sus colaboradores; "no se devuelven originales aun cuando no se publiquen"; y el consabido derecho de publicación, "la Dirección se reserva el derecho de publicar o no, los artículos de colaboración espontánea, siempre que vengan firmados por sus autores y sin hacerse responsable de ellos", ¿acaso no tiene vigencia esta leyenda en los periódicos actuales? Su edición se hacía en la imprenta "El Arte", de Francisco Javier Martínez.
El formato correspondía a hojas tamaño oficio y sus columnas reflejaban el espíritu de sus creadores; citaban en la página principal los acontecimientos más importantes de la ciudad y la región, llegando a tener reportajes de lugares vecinos a Colotlán, del estado de Jalisco y del de Zacatecas.
En la parte editorial se expresaba el punto de vista que sostenía el cuerpo directivo del periódico sobre los acontecimientos más significativos de la región y que en muchas ocasiones resultaban ser de carácter político. Por su parte la columna cultural y literaria contenía apuntes de la historia de Colotlán que se hacía en entregas y los productos que la vena poética de los enamorados plasmaba en poesías y canciones.
Las dos últimas partes que conformaban este periódico, sin ser por esto, de menor importancia, era la sección de impresión de Sociales y los Avisos de Ocasión. Finalmente, la parte que salpicaba toda la impresión del periódico y es a la cual me referiré con mayor amplitud, eran los avisos publicitaros, que estoy seguro era la columna vertebral y económica del periódico; veamos su contenido.
Los Avisos de Ocasión o Económicos, nombre mejor asignado, se ponían a disposición del público y se ofrecía "inserción gratuita para el bello sexo".
En su publicación del 17 de enero de 1933, El Regional presentaba en sus Avisos de Ocasión, los siguientes:
Para el uso doméstico ya sea como artículo de dormir o para uso medicinal, sabiendo que su uso es recomendado para los enfermos postrados, se ofrecía: “Vendo barato Zaleas de Borrega pintadas de verde y demás colores”; firmaba su propietario el Sr. Julián Ortega.
Para disfrutar de un manjar que aseguraba deleitaba el paladar se anunciaba: “Quiere deleitar Ud. su paladar con algo verdaderamente exquisito. Compre las Gallinas preparadas por procedimientos modernos y cocinadas a altas temperaturas, que vende Chente”. En este aviso podemos reconocer, que asegura un verdadero deleite en la comida de sus gallines, será por eso que su nombre lo escribieron con mayúscula, dándoles un lugar especial, el otro punto que merece resaltar, es la forma de prepararlas, por procedimientos modernos, o sea, a altas temperaturas, de esta manera no sólo aseguraba su sabor sino también su elaboración higiénica.
El siguiente anuncio, de seguro atraía más que a los adictos a la bebida, a las esposas de estos bebedores que veían, en esta pócima, el remedio de sus males; decía: “Vendo Específico para combatir el vicio de la embriaguez y tratado antialcohólico. Todo barato”. Esta única oportunidad, la ofrecía el Sr. Benjamín Moreno.
Para el lucimiento del pueblo en sus casas, anunciaba, Crucito Fernández Jr: “Realizo colores chillantes y pinturas Aceite. Para muestrario vea la artística fachada [de] mi establecimiento”. Podemos pensar que, si ofrecía como prueba de su producto su mismo establecimiento, los clientes tenían la manera de ver e imaginar el cambio que tendría su casa con el uso de las pinturas que anunciaba. El muestrario era real e impresionante a la vista de todos.
Los anuncios eran tan diversos como el siguiente: “Para vendas especiales para usar pantalón charro; las vende al costo... Sólo Benj. Sánchez”. El último aviso que se registró en este periódico atrajo sin lugar a dudas, a todo el público con deseos de divertirse y mantener la pareja en las tardeadas o saraos vespertinos; ya sea por el buen baile que podía demostrar o por el control que ejercería a su amada, a través de los ojos: “Clases gratuitas de baile, Especialidad en Vals, con movimientos artísticos de ojos”. Quién ofrecía semejante actividad y además en forma gratuita era Academia Noroña.
Ahora me referiré a los anuncios publicitarios que sin lugar a dudas como hoy, es la parte más vulnerable y necesaria para la supervivencia de cualquier periódico.
La diversidad de estos anuncios nos ofrece el panorama de las actividades profesionales y económicas que en Colotlán se realizaban, también dan cuenta de la porción de la población económicamente activa, tanto en su producción, distribución y consumo de productos, en suma, nos presenta el sector social productivo.
En los servicios profesionales se anunciaba el Lic. Antonio Ramos A., quien "ofrece sus servicios profesionales”, en el domicilio de Nicolás Bravo No. 55.
Otro profesional, pero de la salud, se anunciaba así, Dr. Raúl Vázquez; "Facultad de Guadalajara, Medicina, Cirugía y Partos”, para lo cual ofrecía su domicilio y consultorio, situado en A. Obregón No 9.
Para la confección de trajes se ofrecía. "La única parte donde le harán un Elegante Traje o Abrigo, con finísimos forros y a un módico precio, en: "'El Eco de la Moda", Domingo Ruvalcaba e Hijos".
Los establecimientos mercantiles constituían el mayor número de anuncios económicos publicados, eran diversos tanto en sus artículos como por sus propietarios. Se leía: "'El pan de "Las Palomas". Es el de mejor gusto. Con una vez que lo tome, lo seguirá comprando. No le debe faltar nunca”.
Para el servicio médico se ofrecía, ¡LE INTERESA! Cuando Ud. consulte a algún médico, procure que la receta sea despachada en la “BOTICA DE LA SALUD" la que, por su pureza y buena calidad de sus medicamentos, así como lo bajo de sus precios, nadie puede competir. En artículos de belleza acabamos de recibir un extenso surtido.
Como establecimientos de abarrotes, mercancías, artículos de vestir, etcétera, se promocionaban los siguientes apareciendo en la mayoría de ellos su propietario. "El Centro Mercantil. Sweaters, Mantas de Viaje, Chales de lana, Cobijas de algodón. Precios Bajos. Agustín de Ávila". Otro decía, "Tenga Ud. presente al hacer sus compras que: La Provisional es la casa mejor surtida y en la que encontrará los mejores precios. Ropa, Mercería, Rebocería y Calzado".
Para jabón se recomendaba, "Jabón Blanco No. 1. El mejor que ninguno y el de más consumo. Pídalo en todas las tiendas. Su concesionario era el Sr. Eleno Márquez y Cía. S. en C"; la harina, "Puede Ud. obtenerla de calidad inmejorable y buen precio en "La Nacional". Morelos 16, con el Sr. José Ortega del Real y Hno." En el mismo establecimiento se ofrecían combustibles; "Consuma los famosos productos SINCLAIR, Gasolina, Gallolina, Petróleo, Aceites y Grasas lubricantes. Los cuales encontrará Ud. En “La Nacional" establecimiento propiedad del Sr. José Ortega del Real y Hno.".
En la especialidad de tiendas de abarrotes se anunciaba: "La Prueba" Abarrotes. La CASA que garantiza la calidad de sus artículos y que en sus precios NO ADMITE COMPETENCIA. Esq. Hidalgo e Independencia. Su Propietario el Sr. Francisco Fernández".
“La Palestina" anunciaba que, "Acaba de recibir un variado y extenso surtido en toda clase de artículos que se propone realizar a precios de GANGA. Le suplicamos que antes de visitar otra casa, pase a esta para probarle prácticamente".
En "LA CAMELIA" se decía, “Gran Quemazón. Notable y verdadera rebaja de precios y sobre artículos de buena calidad”; por su parte "EL VESUBIO", se presentaba como "Abarrotes de primera calidad a buenos precios. Fíjese bien, aquí le vendemos KILOS CABALES. Enrique Basurto Aviña. Niños Héroes 84”.
El servicio para oficinas y despachos lo ofrecía "REMINGTON". Máquinas de escribir Standard Portátiles. Equipos completos para Oficina. Accesorios en general. Remington Type Writer, Co. De esta compañía su "representante viajero" era el Sr. J. A. Romo Murguía, dando su domicilio postal en la ciudad de Zacatecas, Apartado No. 39.
Por último, debo citar el anuncio que un teatro de comedia anunciaba; ¡¡DEBUT Domingo 22 de Enero de 1933. Gran Temporada de Dramas y Comedias en el TEATRO "VICTOR M. SANDOVAL" ¡¡TRES FUNCIONES!! Bellas Artistas".
La lectura de estos anuncios nos lleva a reflexionar diversos puntos. En primer lugar, nos ofrece el panorama económico en que se encontraba Colotlán, la variedad de los oficios y actividades productivas que realizaba su población, por otro lado, nos permite inferir de qué manera estaba conformada la sociedad en su desarrollo económico y profesional.
 
Periódico “Mi Pueblo” de Don Luis de la Torre, de Don Manuel Caldera, Don Luis Sandoval Godoy y Nacho Bonilla.
Mi Pueblo desarrolló lo que él describe como la narrativa rural. “La innata capacidad para escribir de gente que apenas terminó la primaria. Su lenguaje, su sintaxis, sus ricas digresiones circulares para retomar el hilo de la narración. Rancheros de a caballo toda la vida que escriben un libro lleno de anécdotas, personas y paisajes, con la naturalidad de una conversación. Memoria y recuerdos hechos cuentos deliciosos”, decía uno de sus pioneros, don Luis de la Torre.
Otro tema ampliamente abordado fue el de la Cristiada en un tiempo en que era como la basura que se esconde debajo del tapete. Dice De la Torre: “Mi Pueblo rescató de viva voz esa época crucial. Descubrió el carácter del cristero y el sentimiento con el que fue a la guerra. Cien entrevistas a quienes vivieron en carne propia o escucharon de los protagonistas sus historias, nos hablan de otro sentido de la historia”.
Manuel Caldera es clave en esta parte de Mi Pueblo. Un ingeniero mecánico electricista y profesor que no lograba encontrar su lugar en este mundo, descubrió en el periódico su misión y la manera de abordar la historia. Para ello hizo dupla con José Ramírez, “Chepo”, un venero inagotable de anécdotas, “todas vividas por este personaje en un reciente pasado donde la violencia y la muerte aparecen como destino inexorable”.
La historia oral llevada a la literatura. Como dice Luis de la Torre, Caldera se convirtió en un “recopilador y gambusino de la narrativa”. Y a Caldera le siguieron otros colaboradores como Isauro Landa Rentería, Juan Francisco Ruiz, Rodolfo Jaime González y Ricardo Enrique Murillo, entre otros. Todos originarios del Norte de Jalisco.
“La respuesta de los lectores fue algo muy estimulante. El tiraje de tres mil ejemplares, primero mensuales y luego bimestrales, era insuficiente. Se agotaba. El periódico se leía de principio a fin. No tenía desperdicio de lectura y cada ejemplar llevaba una provocación, la de escribir”, recuerda De la Torre.
Además de la colección de Mi Pueblo que se suele encontrar en las bibliotecas familiares del norte de Jalisco y el sur zacatecano, por ahí aparecen algunos libros, fruto de recopilaciones de textos aparecidos en el periódico, como Pueblos del viento norte, Pláticas de mi pueblo, Relatos de hojarasca y 1026, ecos de la Cristiada.

 
El periódico Norte-Sur fue de los años 80, dirigido por el Ing. J. Jesús Marín Solís, varios números fueron importantes para los escritores y lectores de aquellos años.
 
El Sol de Colotlán, en 1981 circulaba en la comunidad este “diario regional independiente”, que abarcaba la información recabada semanalmente, , dirigido por el Sr. Remberto Valdez Ortega, colaboraban con él: Jorge Valdez Reycen, Donato Valdez Ortega y Alberto Soriano Ortega, su domicilio estaba en la calle Independencia número 69.
En el número 6 de la última semana de febrero de aquel año, dos fotos emblemáticas se encontraban en la portada, la primera gráfica de Valdez Reycen se trata del transporte de carnes del Rastro Municipal, un camión que transitó por años en las calles de Colotlán brindando su servicio a las carnicerías locales.
En la segunda imagen se aprecian los avances en la construcción del actual mercado municipal.


José Manuel Pérez Carrillo, fue un docente de la escuela preparatoria regional de Colotlán, fundó el periódico “El Colotlense” con algunos números que circularon en la década de los 80, “el compañerito” fue su apodo de cariño, en la preparatoria durante la década de los 90 escribían sus alumnos un pequeño periódico llamado “El Bachiller”, con su dirección y la mano de varios camaradas alumnos.
 
De 1994 a 1998 circuló por esta región el periódico “Cambio” Norte de Jalisco, antecesor del periódico “Voz del Norte”, pues se trataba de un periódico regional donde también participaba el ingeniero Antonio Arteaga Paz.

Periódico "Voz del Norte" ha estado presente por más de 25 años en la vida regional del norte de Jalisco y Sur de Zacatecas, es un medio mensual con distintas publicaciones que dan noticias, reportajes, reseñas, anuncios y plasma en sus páginas en cada edición la esencia de nuestra región con gran ánimo, esfuerzo y dedicación por su equipo de trabajo.


“El Colotlense”
, fue un periódico que puntualmente hizo circular don Antonio Gándara Orozco, con su entusiasmo, esmero, dedicación y agrado por transmitir lo que registraba en fotografías y al asistir a los distintos eventos, “el de la pluma” estuvo presente por más de 11 años en los puntos de distribución de su querido pueblo, orgulloso de su medio de comunicación que logró posicionarse en el gusto de los lectores durante ese tiempo.

 
“Punto Norte” fue una revista en los años 90 del siglo pasado de Francisco Javier Lamas Pérez, originario de Santa María de los Ángeles y radicado en la capital del estado de Jalisco, desde su escritorio siempre estuvo presente su opinión y lo recabado en sus investigaciones.

"Otro día" fue un proyecto quincenal que no prosperó, una propuesta cultural que salió el 1 de octubre de 2003, con una interesante propuesta de artículos relacionados al acontecer local e histórico, desafortunadamente solo se contó con este número.


"El eco del cañón" y la revista "CONOCE..." de los hermanos Villegas Correa. El periódico Eco del Cañón nació en 2007 en Tlaltenango y finalizó en 2017 en Jerez.  Se transformó en Eco Regional Periódico en 2013  y posteriormente en Jerez Eco Noticias, hasta la fecha antes señalada y permanece vigente en redes sociales como: Jerez Eco Noticias, perfil y página web como:  Luis Enrique Villegas Correa.
La Revista Cultural Conoce, nace en 2008 y permanece vigente impresa y en  redes sociales.

Actualmente Enrique sigue sacando puntualmente su revista, al principio de este milenio su periódico que abarcaba desde Jerez hasta García de la Cadena, pasando por todos los pueblos cercanos, cubría con información propia de la región a sus jóvenes lectores, la revista cada año dedicada a la Feria Nacional del Piteado se hace presente con publicidad y datos históricos de nuestro pueblo.
 
El ciprés, periódico parroquial de San Luis de Colotlán.
Comenzó en el periodo como Señor Cura de Colotlán del sacerdote Salvador Sánchez Escobedo, a principios de la década de los 90 en el siglo pasado. Fue un periódico de tan solo cuatro páginas, contenidas en una hoja tamaño oficio doblada a la mitad. Contenía los temas del domingo en que salía a circulación, en su interior podía contener cartas del papa, del obispado, lecturas amenas acerca de algún santo, de alguna celebración en el calendario o de alguna fecha solemne dentro de la iglesia, la mejor parte era al reverso, con las proclamas matrimoniales, donde aparecían los nombres completos de los futuros contrayentes, eran grandes las listas previo a fechas de muchas bodas como diciembre.
Se mandaba imprimir a Jerez, llegaba y su distribución era eficaz por medio de todos los encargados de los diferentes grupos parroquiales, semanalmente se distribuía en cada hogar colotlense por más de 20 años.

 
“Vitrina” fue una revista de pequeñas medidas en su tamaño, pero de gran relevancia y atención para sus adeptos lectores, se trataba de enmarcar anuncios de negocios locales y se apoyaba de contenido entretenido, tuvo su fuerza antes de que las redes sociales asumieran la función de promover desde las propias cuentas comerciales a los negocios locales.

El Colotlense Revista de José Alonso Serrano, con la idea de promover los productos y negocios de Colotlán, en octubre de 2018 surgió la revista con algunos patrocinadores, información de interés y breves anécdotas de hechos históricos de la población, enriquecidos por el blog y la página de Facebook de la misma revista.
En el tiempo de la pandemia de Covid-19, en el año 2020, dejó de circular en papel, pero sigue a través de redes sociales, la idea de continuar en papel sigue vigente.

El Nuevo Noticiero Escrito de Francisco Barba Vizcaíno es un periodista con amplia trayectoria de su oficio entre los colotlenses, originario de los Altos de Jalisco pero profundamente arraigado de esta hermosa tierra, Paco Barba ha innovado en formatos de su periódico, permanentemente está presente en los eventos trascendentes de la región, cubre tanto fuentes jaliscienses como zacatecanas que abarcan de cañón en cañón el territorio norte de Jalisco y sur de Zacatecas por alrededor de 40 años.
En el año 1993 salió el primer ejemplar del periódico de Paco Barba, que ha cambiado de nombre en varias ocasiones, pero es lo mismo, primero, "NORTE SUR" luego "SABÍAS QUE" y ahora es "EL NUEVO NOTICIERO ESCRITO", esta es una copia del primer ejemplar con fecha 11 de abril de 1993.


Zona Norte Noticias que dirige el profesor Armando Javier Alejo, tiene varios años de circulación, actualmente sigue apareciendo periódicamente en un formato atractivo y bien estructurado.


“Somos” es un periódico regional de los huejuquenses Fátima Selene González y Vidal Alejandro Medina. “La noticia en tus manos” es su eslogan y contiene información del sur de Zacatecas y norte de Jalisco. SOMOS es un medio informativo visionario, serio y confiable, con un proceso de expansión sólido; Con un concepto social, informativo y publicitario dirigido a todo el público de esta amplia región. Se creó en Huejúcar, Jalisco en febrero de 2012, teniendo una circulación local, a mediados de 2013 comienza con una distribución regional. Actualmente cuenta con más de 65 mil seguidores a través de su página de Facebook.

martes, 26 de marzo de 2024

Muertos del cólera morbus de 1833 en Colotlán

Por: José Alonso Serrano Campos

Los primeros meses de ese fatídico año transcurrieron con aparente normalidad, registraban un promedio de seis muertos por mes hasta la mitad del período de 1833, no podrían imaginarse en esa época lo que les depararían los próximos meses a los pobladores de Colotlán y comunidades aledañas, era la pandemia que más muertes causó en el siglo XIX en prácticamente todo México.

La enfermedad “colera morbus” llegaba a México desde Canadá, Estados Unidos y se infiltró por los estados norteños de Coahuila y Zacatecas hasta llegar a Jalisco, enfermedad provocada quizá por las malas condiciones de higiene de la época, las heces fecales en el agua y condiciones poco salubres que ocasionaban copiosas diarreas, vómitos y por ende severa deshidratación que detonaba en pocas horas la muerte de los enfermos.

En el recuento que hizo el historiador de Colotlán Antonio García Rivera (1814-1902) narra que en el año de 1833 "Ymbade por primera vez el Colera Morbo a este lu­gar sus estragos fueron terribles, esta enfermedad cau­saba la muerte en dos o tres horas, consistía en ata­ques de calambres que daban por todo el cuerpo, evacuaciones y bascas y eran tantos los muertos que no bastaban las sepulturas sino que abrían vallados, y hubo casos que venían muertos de los ranchos y los que venían cargando heran seputados juntamente con el cadaver que habían cargado. De esta enfer­medad murió el mejor hijo de Colotlan que sacrifico su ínteres y bien estar por la libertad de su pueblo gobernándolo con iquidad y justicia, el guerrero D. Marcos Marcelo Escobedo”.

La tragedia llegaba a Colotlán a finales de julio de aquel 1833, en una ardua investigación se descubrió cómo quedó documentada en el libro de Actas de Entierros de la parroquia de San Luis de Colotlán, al que se le colocó en la página 19 la leyenda “COLERA” que registraba a partir de ese momento a todos los muertos, fueron en total 339 defunciones registradas por la misma causa, para una población de apenas cientos de habitantes significó una merma importante del grueso de los que entonces vivían en Colotlán.

Durante los siguientes meses de agosto a noviembre fueron registrados los cuerpos que iban siendo depositados en los cementerios de la capilla del Señor San Lorenzo y en el de Santiago, principalmente, unos cuantos privilegiados eran sepultados en el camposanto, frente al atrio de San Luis. Aún el cementerio de la Cruz (hoy secundaria foránea) no se cunstruía, fue hasta mediados de siglo, menos el de Guadalupe que fue hasta finales de los 1800.

El entierro de la primera víctima de la enfermedad, depositada en Santiago fue la señora María Josefa Rosales, adulta que fue casada con José Rivera, indígena que recibió los sacramentos de la confesión y extremaunción, no testó por pobre y murió de la epidemia del Cólera Mórbus y para que conste lo firmó como párroco Don Tadeo Suarez. En el mismo día se sepultó en el cementerio de San Lorenzo al cadáver de Eleuteria Escamilla, hija de Lauriano Escamilla y Josefa Pacheco, el presbítero Don Rafael Cornejo fue quien dio fe.

El día 1 de agosto se sepultaron a cinco personas, los siguientes días fueron incrementando drásticamente; el día 2 fueron once personas, el día 3 ocho, el día 4 once y el día 5, considerado el mas terrible por el número de defunciones, fue de 22 personas.

El día 6 agosto se enterraron en San Lorenzo 12 cuerpos, uno de los presbíteros era Fausto Antonio Veliz, junto con el señor cura párroco Don Tadeo Suarez no se daban abasto, dieron cristiana sepultura a Don Martín Corona, indio del barrio de “Sollatitán” (así escrito en el acta), casado que fue con doña Camila Covarrubias.

Al día siguiente hubo 19 muertos de la epidemia del cólera mórbus, se enterraban juntos a los esposos, incluso hay un matrimonio de la Mesa Colorada donde también el hijo de los mismos fue depositados sus restos en el mismo lugar y registrado con la misma firma del señor cura, habiendo para entonces pocos lugares en los camposantos de San Lorenzo y en el de Santiago.

Para el día 8 de agosto prevalecía el caos, el miedo y los enfermos, fueron dieciséis los muertos ese día, diecisiete el día 9 y drásticamente 29 el 10 de agosto, en un respiro solo se registraron tres el día 11.

Los siguientes días así se registraron las muertes: día 12 de agosto: 5, día 13: a 13, 14 de agosto: 18 difuntos, día 15: 14, día16: 10, día 17: 19, día 18: 14, día 19: 16, día 20: 8, día 21: 4, día 22: 6, día 23: 2, día 24: 4 y día 25 a 2 mas.

Historiadores de Jalisco recuerdan que el martes 13 de agosto de 1833 la muerte asoló las calles de Guadalajara, como en otras epidemias; en el transcurso de ese día fueron 238 personas muertas a causa del cólera en aquella ciudad. 

El 26 de agosto fue el primer día de tregua de la enfermedad en Colotlán, no hubo defunciones registradas. Los días 27 y 28 fueron tres en cada día. El día 29 se registraron dos muertes, pero solo una fue del cólera, la otra especificó otra causa distinta.

Perecía el final de la pandemia el último día del mes, fueron 3, el 1 de septiembre se registraron 4, para el día 3 subió a 6. Dato curioso del día 5 de septiembre: El trato a los españoles era un poco diferente, “En el campo santo parroquial de Colotlán sepultó con entierro mayor horas, vigilia y misa de acompañados al cadáver de don Juan Antonio Suarez, español vecino de esta ciudad, casado que fue con doña Gertrudis Cabrera, recibió los santos sacramentos de penitencia, eucaristía y extremaunción y habiendo hecho su disociación testamentaria murió de cólera morbus”. Tres personas fallecieron también en ese día con destino diferente, fueron depositados en San Lorenzo.

Los días siguientes del mes variaba de uno a tres difuntos, varios días no había víctimas, en total lo que restó del mes fueron 18 fallecimientos.

Octubre vio casi el final de la pandemia, entre el 3 y el 27 de octubre fueron 5 muertes por esa causa. Fue hasta el día 9 de noviembre que se reportó un fallecido de cólera en la Hacienda de Víboras. Afortunadamente todo terminó el día 29 de noviembre, fue el último registro, del cuerpo de María Gertrudis Arellano, vecina de esta población de Colotlán, de cuyos restos quedaron en el camposanto del pueblo.

Cerillos de la tienda de Pascual Rodríguez

 Por: José Alonso Serrano Campos Pascual Rodríguez Leaños nació el 9 de diciembre de 1875 en el rancho del Carrizal, municipio de Colotlán, ...