miércoles, 12 de mayo de 2021

En merecido honor a la maestra Malena Macías

Mtra. Malena Macías con sus alumnos
Colotlán, Jalisco. 26 de enero de 2015.- Esta madrugada falleció en su casa a los 60 años de edad, la maestra Ma Elena Macías Ortega, originaria de Colotlán y que venía acomplejando un problema agudo en sus pulmones que la fueron debilitando hasta hoy.

Familiares y amigos se dieron cita en el lugar donde estuvo siendo velada y que fuera su domicilio por la calle Obregón, entre las calles Juárez y Ramón Corona, para darle un emotivo último adiós. Mañana martes 27 de enero, la comunidad magisterial, estudiantil y la sociedad en general se preparan para una serie de actividades que servirán para homenajear a la profesora.

A las 3:00 pm se recibirán sus restos en lo que fuera su "segundo hogar", la Escuela Secundaria Foránea de Colotlán, de la cual fue Directora por más de 30 años. Así mismo, la Escuela Preparatoria Regional de Colotlán se sumará al evento, donde ella también laboraba como maestra de Química.

La misa de cuerpo presente se tiene programada a las 4:30 PM del día martes. Descanse en Paz la Maestra Malena.

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Pensamientos en voz alta, lo que Facebook me recuerda desde 2016

* Hace cuatro años llegué a la Foránea, mis primeros encargos fueron en las reuniones de Directores, la maestra Malena, Rosamelia y el Profe Ramón Arana (hoy los tres descansan en paz) me brindaron su confianza junto con las religiosas que conforman la Zona 16 de Secundarias Generales. Mis oraciones a las dos maestras y hoy al Profe Arana que las encuentra nuevamente en el camino a la gloria eterna.

* Hace unos años llegué a trabajar a la Secundaria Foránea #13 de Colotlán, en esos días también llegaron computadoras, se acondicionó un aula para el salón de cómputo que quedó a mi cargo, la maestra Malena me dijo: “No los deje que hagan sus 'tertulias' ahí adentro”, porque sabía que nos gustaba reunirnos a convivir los buenos amigos y compañeros trabajadores de esta escuela; la palabra se respetó, nunca hicimos reuniones en ese lugar, pero las “tertulias” si siguieron.

* Les cuento... en 1999 conseguí mi primer empleo de reportero en Voz del Norte y sigo en el medio como encargado de proyectos especiales; desde 2004 fui director de comunicación social, en dos administraciones hasta que en la tercera un idiota me hostigó y mejor me salí, me dieron trabajo en Tlaltenango, donde estuve de lujo dos años, hice grandes amigos, di todo mi esfuerzo y buenos resultados, dejé el cargo porque tuve oportunidad como Tecnólogo en la ESF 13, donde llevo trabajando desde entonces, en 2013 la maestra Malena, me dijo que me iba a dedicar a esto (la docencia) así que me ayudó y comencé a dar clases de español en la EST 17, "lo gandaya" volvió a florecer en otra gente y como antes, le batallé!!! pero Diosito todo lo acomodó y comencé otra nueva aventura laboral como maestro frente a grupo, espero sea igual de exitosa que en mis anteriores trabajos. La vida da muchas vueltas y el idiota de arriba ahora está abajo, sin más, no se merece otra cosa.

PD. En todos mis trabajos he salido satisfecho, contento y agradecido con mis compañeros y jefes. Muy en especial con la Maestra Malena... ha sido genial.

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A continuación presento una de sus historias, ella la escribió de puño y letra, yo se la transcribí en 2015, me dijo que era para un libro sobre mujeres de Colotlán. Perdí la pista si se publicó o ya no dio tiempo... pero aquí la rescato para que no se pierda en la memoria.


UNA HISTORIA ENTRE TANTAS

(RECUERDO Y TRIBUTO A MIS PADRES Y ABUELOS)

 Mtra. Ma. Elena Macías Ortega

Hace poco mi hija tuvo la necesidad de trasladarse a la Iglesia de Temastián a realizar un trámite, le preguntó el Señor Cura: ¿Cuál es su nombre? se lo da y le responde ¿Eres de los Macías ricos o de los pobres? De inmediato le dice: de los pobres, Padre.

Tanto por el apellido paterno (Macías) como por el materno (Ortega) el origen es similar; los primeros, se integran por  familias poco numerosas, mientras que los segundos, cuentan con muchos descendientes extendidos en varios lugares, geográficamente hablando. Estas familias, como todas las que conforman a Colotlán, tienen su propia historia y cosas que contar de interés social, económico y político, considerando a cada cual en su época y contextos propios.

En toda sociedad existen varias familias de un mismo apellido y generalmente de un mismo tronco; sin embargo, con el tiempo, a unas familias les dan el calificativo de “los Ricos” mientras que a otros, el de  “los pobres”… y Colotlán no es extraño a eso.

En este caso me sitúo en los últimos años de los cincuenta y los primeros de los sesenta, donde comienza mi infancia, con esas vivencias que no saben mentir, por tanto, habrá que ir hilvanando la narración y si me preguntan ¿Qué recuerdas de tus padres? Diré: de mi padre mucho, de mi madre menos, debido a su prematuro deceso,  pero no de menor importancia, pues siendo la mayor de seis hermanos la perdimos quedando entre ocho años y cinco meses nuestras edades.

Ahora pienso, qué dolor tan grande el de mamá al morir y dejar sus hijos tan chicos. De ella puedo decir que era una de las clásicas madres trabajadoras y abnegadas de ese tiempo, con una formación de principios sólidos y buenos modales, su nombre: Elena Ortega Valdivia, pero tanto ella como todas las Elenas que habemos en la familia, provenimos de la tía abuela materna Elena Ortega Huízar, hermana de mi Abuelo Francisco Ortega, hombre apacible, dedicado a su familia y trabajo, (quien por muchos años fue el tesorero del municipio).

Lo recuerdo con cariño, era muy consentidor y muy paciente con todos; en su familia eran varios hermanos varones y solo una mujer: Elena, mi tía Elena; mujer muy bonita, y debido a los movimientos que a principios del Siglo XX surgieron a consecuencia de la Revolución y posteriormente, del movimiento Cristero, mi tía Elena conoció al General José Lacarra, con quien más tarde se unió en matrimonio, yéndose a vivir a la Ciudad de México  y por consecuencia tuvo un nivel de vida muy diferente al que estaba acostumbrada, le tocó convivir de manera directa con algunos Presidentes de la República, y así se muestra en la fotografía con Manuel Ávila Camacho.


Procreó tres hijos: dos mujeres, un hombre, él muere siendo un jovencito, así que sus dos hijas: Elena y Margarita, son las que les dieron los nietos. Debo mencionar que tanto mi tía como sus hijas se distinguieron por ser personas altruistas, humanas y generosas, siempre trataron de ayudar a sus familiares aun cuando fueran de parentesco retirado, tal es el caso de Chilo Ramos (quien por muchos años tuvo una cenaduría en los portales de la plaza de esta ciudad).

Su cena era famosa, sobre todo, los tacos y las enchiladas, incluso, dudo que haya personas de edad que no la conocieran y sé que la recuerdan. Con Chilo vivía su mamá Angelita (hermana de Martinita Huízar, mamá de mi tía Elena grande) su hermana Consuelo y su sobrina Elenita Avila de quienes al final, después de que ya no pudieron trabajar, mi tía Elena Chica primero, y después Manolo, su hijo, se hicieron cargo de ellas y les prestaron la casa de mi tía Elena, situada en la esquina de Obregón y Ramón Corona, la que vendieron hasta que ellas murieron.

Igual había pasado con Chepina Raygoza, otra familiar muy conocida y prima de Chilo; Chepina fue media hermana de Elías y José Refugio Raygoza, éste último Presidente Municipal de Colotlán en tres ocasiones; a todas ellas las atendían muy bien, pues al margen de lo que he dicho, recuerdo que si estaban enfermas, las llevaban a México al médico, les  daban los tratamientos que necesitaran y les mandaban dinero para  sus gastos, lo menciono porque en muchos casos ni los hijos son responsables de sus padres, mucho menos de alguien que poco frecuentan.


El Abuelo Francisco, Mamá y tía Elena

Volviendo con la familia de mis abuelos maternos destaca una persona, que se convirtió en  un  pilar muy fuerte que en definitiva marcó nuestras vidas, y sobre todo para mí y mis hermanos: fue mi Abuela: Ma. Del Refugio Valdivia Ramos, mejor conocida como: Cuca Valdivia, mujer de estatura bajita, pero de pensamiento y criterio amplio y dinámico, Ella se queda con nosotros a la muerte de mi Mamá, atendiendo sobre todo al menor de cinco meses, y como tiene a su  hija  Consuelo  trabajando en México, en lo que era el Banco de Londres y México, después Serfín, con frecuencia se iba a visitarla por espacios de dos o tres meses, mismos que yo tenia que dejar de  asistir a la escuela porque mi papá, me dijo que, tenía que quedarme en la casa y estar al pendiente de las personas que trabajaban en ella; una orden que cumplía más por obligación que por voluntad, pues a mis escasos nueve y diez años, realmente era muy poco lo que podía aportar a esa tarea, pero sin embargo, cumplía sin protesta lo que papá me indicaba.

A mi abuela todos los nietos la llamábamos “Mamá Cuca”, ella tenía sus consentidos por diferentes razones y aparte de siempre haber sido ama de casa, contaba con tiempo para realizar otras actividades, como visitar la Iglesia diariamente, no tuvo mucho estudio, pues solo cursó su educación primaria hasta cuarto grado, y recuerdo que tenía conformado un grupo de teatro con muchachas jóvenes de esos años, quienes se tomen el tiempo de leer esta narración, tal vez, algunas Señoras dirá: “yo ensayaba en tal o cual obra”; casi todas eran dedicadas a cuestiones religiosas. Otra situación que siempre le admiré fue su preocupación por los presos, decía que eran personas privadas de su libertad, que en su mayoría los familiares abandonaban o las visitaban poco. Todos  los jueves iba a la cárcel pedía permiso para entrar y les leía la biblia, les cantaba alegorías religiosas y les platicaba de moral, y un día por mes les preparaba comida para todos, cómo recuerdo esos viernes, pues desde muy temprano se esmeraba en la elaboración de los alimentos, tal pareciera que fueran para ella y su familia. 

Fallece el 13 de noviembre de 1995, tenía 95 años de edad, había nacido con el siglo; el día de su muerte, acontecieron cuatro sucesos relevantes que han marcado esa fecha, que tienen que ver con personas por las que siempre se preocupó, los presos: ciertamente ese día uno de ellos obtuvo su libertad, lo cual no deja de asombrar; y estando en su velorio, ese día como a las once de la noche vimos llegar a un señor ya grande de edad y en muletas que nadie conocíamos, lo recibimos y nos comentó que venía de Fresnillo, Zacatecas a despedirse de la señora que junto con su esposo tanto lo habían ayudado cuando estuvo preso en Colotlán, años atrás, y toda la noche permaneció cerca del féretro, haciendo recuerdos, orando y hasta llorando, acción que nos da muestra de la sensibilidad que la caracterizaba; nos dijo que se había enterado de la muerte de mi abuela, porque otra persona de Colotlán le había avisado por teléfono a su casa.

En esas mismas fechas sucedió que el esposo de una de sus nietas (Alejandra Ortega Verdín) se encontraba preso en la ciudad de México y al mismo tiempo, un hijo de Doña Chilo Avila de Márquez, estaba preso en San Luis Potosí; tres días posteriores al fallecimiento de mi abuela, queda en libertad el esposo de mi prima, y antes de que finalizara el novenario de sus rosarios, salió de la cárcel el hijo de Doña Chilo; al respecto esta señora nos comentó a los nietos: “Doña Cuca, llegó al cielo abriendo las puertas de la cárcel”, porque ella le había encomendado la libertad de su hijo a Doña Cuca.

Fotografía de Mamá Cuca

De los Abuelos paternos: Felipe Macías Romero y Esperanza Rodríguez, tengo menos recuerdos, para empezar a la Abuela no la conocimos y al Abuelo lo veíamos poco, pues vivía en Momax, con un negocio de abarrotes y casado en segundas nupcias con Domitila Huerta con la cual ya no tuvo hijos. Con la primera procreo tres hombres: Humberto, Ubaldo y Manuel; y una mujer, Elia (mejor conocida como la Nena de Don Felipe).

El mayor de los hijos, Humberto siendo muy joven se fue de su casa y jamás volvieron a saber de él, el segundo, Ubaldo fue mi Padre, a quien adoré en todo el sentido de la palabra y más allá…; Manuel, era muy enfermizo y al final se refugio con su hermana Elia, quien se había casado con Antonio Maldonado Santacruz, originario de Villanueva Zacatecas. Sin embargo, aun cuando en físico no conocimos a la Abuela Esperanza si sabemos por pláticas que era una señora que le gustaba andar muy bien presentada, y que por las mañanas cuando salía de su recámara ya estaba lista para iniciar sus labores, la persona de su confianza era su cocinero (Pancho) quien estaba al pendiente de Ella y su familia.

Mi abuela Esperanza al parecer provenía de una familia acomodada y que no veía con muy buenos ojos al abuelo; pero como suele suceder, entablaron un noviazgo por cartas, de las cuales se plasman algunos fragmentos originales de ellas; cartas que permiten hacer un comparativo de cómo las cosas han venido cambiando a través del tiempo, pues en sus letras puede observarse un romanticismo puro, el uso de palabras no comunes en nuestros días y esa letra manuscrita bien hecha, exquisita, que ante todo, denota respeto, tal vez, encontremos algunas faltas de ortografía, pero eso nada importa junto al cariño impregnado en sus letras, cartas que han sido conservadas por años y años, gracias a mi hermano Ubaldo, quien tiene “el bonito defecto” de conservar todo lo antiguo, cartas que datan de inicios del Siglo XX, pues mis abuelos se casarón en el año de 1919.  

        

  

Abuelos paternos y tío Humberto

 

Fragmentos de las cartas de los abuelos (1917-1918)

Ya antes había mencionado que mi tía Elia Macías (única hermana de mi Papá) contrajo matrimonio con Antonio Maldonado; ellos  vivían en la propiedad donde actualmente se encuentra el Molino Santa Isabel, lugar en donde de niños jugábamos junto con los primos, sus hijos; tenían una alberca y baños públicos, en la esquina que forman la calle Paseo y el callejón de Quiteria, en este lugar nacía la alameda del barrio de Chihuahua, que era muy hermosa, además se organizaban unas tardeadas muy concurridas por lo agradable del lugar, misma que con el tiempo y la construcción de casas que ahora pueblan este barrio se terminó.

Mi tío, Antonio Maldonado fue el primero que inicia a querer poner luz eléctrica en Colotlán mediante una planta alimentadora (que él manejaba), y que dotaba de luz hasta las once de la noche en las calles de Colotlán. Desde antes de casarse, en  su casa tenían negocio de molino de nixtamal y tortillería, y un buen día deciden irse a vivir a la ciudad de México y continuar con este ramo, al principio le batallaron un poco, pero después les fue muy bien; ya murieron los dos. La propiedad en donde está el Molino Santa Isabel se la vendieron al Sr. Jaime Haro, ojalá las Autoridades Municipales a través de la Secretaría de Cultura o cualquier instancia pertinente pudieran rescatarla como un patrimonio cultural de Colotlán, y que no sea refugio de muchachos vagos que solo lo están destruyendo y rayando con grafiti. Entre los hijos de mis tíos Elia y Antonio; recuerdo con cariño y agradecimiento al mayor de ellos: Humberto Antonio Maldonado Macías, se interesó por rescatar algunos datos históricos de Colotlán, siendo Maestro Investigador en la UNAM, mismos que presentó en un coloquio dentro de los festejos por el Aniversario del Cuarto Centenario de la fundación (1991); en el año de 1994, muere de cáncer. Terminando así una vida fructífera en el mundo de las letras.


Los tíos Maldonado

Ahora bien, regreso con la historia de mis papás: Ubaldo y Elena, tengo entendido que ellos eran novios desde 1947 ó 1948 y que por diversas circunstancias se enfrentaban a situaciones problemáticas, lo que era común en los noviazgos de esa época; supe también, que en el año de 1948, tenían pensado casarse, habiendo realizado los preparativos de la boda, entre otros: la adquisición del vestido de novia y lo que le llamaban las donas; mi madre se arrepintió de casarse, motivo por el cual mis abuelos se la llevan a México y mi papá según platicaba su hermana quemó todo.

Sin embargo, con el paso de los meses y los años siguientes reanudan su relación y se casan por fin en octubre de 1950; fui la primera de seis hermanos, al parecer fui una hija muy deseada ya que nací casi cinco años después, de esta unión matrimonial se procrearon tres mujeres y tres hombres. De mi Mamá recuerdo que era sencilla, tranquila, sufrida y muy valiente, nunca la escuché quejarse pero recuerdo que en ocasiones su mirada era triste; ella gozaba arreglando sus niñas, nos hacía vestidos, nos peinaba y poco a poco nos iba haciendo responsables de quehaceres pequeños.


Teniendo yo escasos dos años, recuerdo que nos fuimos a vivir al rancho del Hepazote, en lo que llamaban “la Casa Grande”, ahora casco de la hacienda, pues la dueña era una tía hermana de mi abuelo paterno, de hecho una de mis hermanas nació en este lugar; tengo en mi memoria una etapa bonita y sobre todo que logro recordarla, me gustaba que me llevarán a ver ordeñar las vacas, porque me sentaba en una cerca; Don Petronilo y Doña Lupe siempre estaban al pendiente de lo que se ofrecía y ayudaban mucho a mis papás en los trabajos de la casa y del campo.

Era un placer ver las pinturas que las recámaras tenían en las paredes, el patio central con arcos en los cuatro lados, los zarzos en donde secaban y guardaban los quesos, una tienda de abarrotes que tenía mi papá a un lado de la casa en la que me daban chicles “Yucatán”, las tortillas recién torteadas, en fin, con mi corta edad (entre dos y tres años) son pasajes que tengo grabados y que es difícil de olvidar por lo significativo en mi existencia.

No se en que momento pasó, pero ya vivíamos nuevamente en Colotlán, siguió transcurriendo la vida y naciendo mis hermanos varones que son los menores, yo empezaba a asistir al kínder y la primaria del Colegio Jalisco que en este tiempo era atendido por otra congregación religiosa, seguida posteriormente por mis hermanas;  estaba en tercer grado cuando mi Mamá se enferma y en el transcurso de mes y medio pierde la vida el 24 de febrero de 1964, quedando el más pequeño de mis hermanos de cinco meses; ese día con la impresión y la pena que había en los miembros de la familia, Doña Amelia Martínez de De Santiago se llevó a mi hermano más pequeño a su casa para atenderlo, mis otros hermanos y yo no alcanzábamos a medir la dimensión del suceso; recuerdo que había mucha gente, familiares y amigos, en fin, lo típico que suele pasar en estos casos.

Cuando ya nos vimos solos con papá, mi abuela materna (Mamá Cuca) se incorporó a vivir en nuestra casa, y sobre todo para atender al niño, y así estuvimos; entre sus vueltas que hacía a la Ciudad de México y lo que pasaba con nosotros transcurren tres años, hasta que mi papá vuelve a contraer nupcias con la señorita Tersa Ortega Olague. Al respecto, quiero aprovechar este espacio para reconocer la importante y bien llevada labor de papá, quien siempre estuvo al pendiente de sus chiquillos, se preocupaba porque nada nos faltara, por atendernos si nos enfermábamos, por vigilarnos los tiempos libres; en las noches frías de diciembre, enero y febrero se levantaba y nos cobijaba ayudándose de una lámpara de mano, etc. 

Detalles como estos había a diario y de diferente manera, dependiendo de las propias necesidades. Mi Papá tenía un Bar, del que hablaré más adelante y diario yo, como la mayor, lo esperaba vestida con mi ropa normal del día para ver si quería cenar, la mayoría de las veces aceptaba, le servía, cenaba; él se iba a su recámara y yo a la que compartía con mis hermanas. Fue un padre increíble, donde su prioridad siempre era su familia.

La segunda esposa de papá era prima de mi mamá, a quien también le reconocemos y brindamos el mayor de los agradecimientos, pues le tocó formarnos en la edad más difícil, la adolescencia. A las mujeres nos enseñó a ser responsables de todas las actividades que se nos asignaban, tanto en la escuela como en la casa, nos inculcó cómo debíamos portarnos, siempre con base en valores y principios. A los hombres, por igual, con un poco de más libertad, como parte de la cultura que desde hace años nos ha tocado vivir.

La quisimos mucho, la llamábamos Tía Teresa, porque se dedicó a esta familia como si mis hermanos y yo, fuéramos sus hijos, le teníamos la confianza de platicarle nuestros problemas y nos orientaba y aconsejaba; y también, cuando consideraba que se requería nos jalaba las orejas, ubicándonos y haciéndonos recapacitar. Tras las adversidades de la vida, tuvimos al final tres Mamás: Mamá Elena, la Abuela materna  (Mamá Cuca) y mi tía Teresa.

Tía Teresa

Como mencioné, mi papá tenía el Bar “La Fuente”, que actualmente lo sigue trabajando Ubaldo, mi hermano. Aquí se han gestado muchas anécdotas tales como:

Una anécdota de esta historia

El bar de mi papá, desde que se abrió, siempre ha estado en la esquina que forman las calles de Ramón Corona y Marcos Escobedo, es una cantina propia de pueblo; antes, tenía un reservado, en donde solían pasar personas que iban a tratar algún asunto; ya no está igual, pero no ha perdido su ambiente pueblerino; ese bar siempre lo atendió mi padre y cuando él murió, quedó en manos de mi hermano Ubaldo Macías, quien incluso hasta la actualidad, lo sigue conservando; desde siempre se ha llamado Bar La Fuente, en el tiempo en que se fundó, mi abuelo, Felipe Macías, vivía en la Población de Momax, Zacatecas, él ya sabía que mi padre había abierto ese negocio; y, sucede que un buen día, dos amigos de mi abuelo de quienes no tengo sus nombres, fueron a Momax y platicando con mi abuelo, le dijeron, entre otras muchas cosas: Fíjese Don Felipe, que Ubaldo ya tiene un negocio en Colotlán; a lo que mi abuelo les contestó: ah, sí, y ¿cómo se llama el negocio? Aquellos le contestaron: La Pila de Oro. Mi abuelo sonrió y entre dientes dijo: La Pila de Ca... que se meten ahí. Esa cantina fue muy famosa por aquellos años, en ella, estuvieron casi todos los hombres que vivieron en esos años en Colotlán y sus alrededores, quienes gustaban de entretenerse creo yo, tomando su bebida y, dicen, que tirando balazos, dicen los viejos que a la cantina la bautizaron como La Capilla, y es que por esos tiempos, mi padre adoptó el mote de Padre Damián. Entonces decían aquellos hombres, cuando salían de sus casas, al preguntarles sus esposas, que a donde iban... "vamos a la capilla del padre Damián, y dicen que las mujeres se quedaban muy contentas de ver a sus maridos tan entrados en las cuestiones religiosas; sin embargo, pasado un espacio de tiempo muy pequeño, pero suficiente para crear costumbre, aquellas nobles mujeres descubrieron que en realidad, sus maridos, iban a la cantina.

De mi padre recuerdo que fue un hombre muy recto, trabajador, serio y honrado; en este aspecto, Don Luis Robles Santoyo, que fue compadre de mi papá, me platicó que, en esa cantina se tomaba a gusto y seguro, porque decía que mi padre era una persona muy honrada; me confió dos pláticas que aquí las comparto: la primera, me dijo que él, para ir a tomar vino a la cantina de mi padre, jamás necesitó dinero, que solamente acudía, tomaba y escuchaba música y que al día siguiente, pasaba a pagar exactamente el consumo y la música realmente tocada. La segunda, me dijo la propia persona que una persona de la cual él mismo desconocía su nombre, en cierta ocasión llegó a la cantina de mi papá, tomó tanto que no supo de él; dice que traía consigo un maletín; que al día siguiente acudió a la cantina, con la resaca, preocupado porque se le había extraviado su maletín y que pidió una cerveza; que mi padre entonces le dijo, amigo, aquí olvidó este maletín ayer; al hombre aquel le volvió la sangre al cuerpo, porque en su interior, traía una suma de dinero considerable. Me dijo que el maletín era de fácil acceso, pues no tenía ninguna clase de seguridad.

Anécdotas como estas fueron cosa común en aquellos tiempos, y es que entonces los valores y principios eran cosas que se respetaban por encima de todo, para esos hombres su palabra y su prestigio, tenían que estar a salvo de cualquier indicio de duda sobre ellas.

De aquellos tiempos se recuerda como clientes de ese bar a Don Benjamín Márquez Huízar, quien además fue entrañable amigo de mi padre; a Don Fernando de la Torre, persona oriunda de Santa María de los Ángeles, Jalisco, que por cierto vivía en Irapuato, Guanajuato, pero que cada que venía a Colotlán, inevitablemente tenía que visitar la cantina de mi padre, porque según él decía, venir a Colotlán y no estar en la cantina del Padre Damián, era como no venir. A propósito de este señor, en cierta ocasión estaba en la cantina de mi padre y tomaba, según me dijeron, un ron Bacardí, que por cierto saboreada como pocas bebidas se pueden saborear y que él se lo preparada, limón, hielo, Bacardí añejo, coca cola, y una pizca de sal. Ese día dicen que Don Fernando presumía unas aguas termales que se encuentra en una propiedad de la que era dueño y que se ubican en el municipio de Santa Marta de los Ángeles, Jalisco, y que le decía a mi padre que aquellas aguas tenían el poder de curar cualquier enfermedad, que eran milagrosas; estaba también en esa ocasión en la cantina Arturo Navarro, hombre de mil anécdotas, que al escuchar el comentario, se entrometió en la charla y dijo: ¡Mire Don Fernando, aguas milagrosas éstas (alzando su copa de vino), estas si curan! Clientes de esa cantina fueron Don Chema de León Sánchez, de quien por cierto guardo gratos recuerdos, persona recta, seria y muy sociable, Jaime de León, Elías Raygoza, y muchas gentes de todos los ranchos visitaron esta cantina; Proto Pérez, otro de los personajes que formaron parte de la interminable lista de personas amigas de mi padre que siempre visitaron esa cantina; recuerdo aquellos sábados de box, en donde se reunían entre muchas otras gentes, los trabajadores de Jaime de León, Julián a quien apodaban el Bombón, el Pato, y no podía faltarles Serafín a quien apodaban La Chiva, hombres muy trabajadores que gustaban de divertirse después de una semana de arduo trabajo. Aquellos tiempos eran distintos, la gente se divertía con más poco dinero que ahora; los hermanos Dávila fueron amigos de mi papá, Germán, Oscar, Saúl y René; éste último hizo una buena amistad con mi padre, Juanito Calderón, Julio aquel que hacía cuartas; Román García Mimán que venía siendo como un distintivo de la cantina; Don Luis Pinedo, que era célebre por sus bromas tan afinadas y de muy buen gusto; mis tíos Los Ortega eran clientes de ese negocio. Cuántas historias se han de haber cocido a la oscuridad de la noche, cuantas historias se han de haber tejido; ya en tiempos más recientes, Fabio Huizar Flores y su hermano Jaime, que muy seguido andaban acompañados de mi primo Eliseo Navarro Ortega, hijo de mi tía Chabela Ortega. En aquellos entonces la cantina se abarrotaba de clientes desde el viernes hasta el domingo; Salvador Castañeda, Hermenegildo Gutiérrez, Francisco Mercado que era de las confianzas de mi papá. Había un señor, de por allá de la Ciénega de los Alejo, que se llamaba Juan Vela; esta persona cada domingo venía a surtir el mandado para la semana, recuerdo que traía un burro que era su medio de transporte, en él, llevaba el mandado para la semana; pero, muchas de esas veces, ese mandado no llegaba a su hogar, porque Juan se emborrachaba y duraba días y días en Colotlán, hasta que venían a buscarlo y se lo llevaban, y para este tiempo, el mandado, todito estaba echado a perder. Chencho Pinedo fue otro cliente y amigo personal de  mi padre; Chencho fue papá del General Raúl Pinedo, y me contaba mi papá que en cierta ocasión que estaba en la cantina Chencho, llegó su hijo Raúl con otros amigos y pidió entrar al reservado, a lo cual accedió mi padre; que cuando iba pasando hacia el reservado, Chencho que estaba sentado por fuera de la barra, le dijo: “Párese ahí… mire, usted ahorita es Teniente del ejército, al rato va a ser Capitán y tal vez llegue

a General, pero nunca se le olvide que yo sigo siendo su padre…”; Chencho era un señor de unos sesenta y cinco años en ese entonces, era muy dicharachero y decía mi papá, que su dicho era gritar: "me siento el dandy de la juventud”; cosas así de irrelevantes, pero impregnadas de humor, eran cosa de diario en la cantina de mi padre; el sacerdote  Timoteo muy querido en Colotlán que se hizo cargo de las iglesias allá por los años setenta y cinco, también era una persona que gustaba de ir con mi padre a tomar su tequilita, decía mi papa que tomaba Sauza Hornitos, este sacerdote siempre se dirigía a él, como señor cura, en clara referencia al apodo que antes les dije tenía mi papá, de Padre Damián; tiempo después por razones de ministerio, el padre Timoteo fue trasladado a la Ciudad de Zacatecas, llegando nada menos que a Catedral, en cierta ocasión que visitó Colotlán, acudió a la cantina, era uno de esos días en que había mucha gente, y me comentaba mi papá, que el sacerdote Timoteo le dijo en esa ocasión: “Oiga, debería de dejarme la cantina en días como este”, a lo cual mi padre le contestó: “Con mucho gusto padre, se la cambio por la charola de Catedral en la Misa de domingo”, y que el padre Timoteo sin pensarlo Le contestó, “No hay trato”. Tereso Gándara, Ángel Campos, muchos, muchos fueron clientes de esa cantina y todos, amigos de mi padre.

De estos hombres, ya casi todos se han ido, como se va la gente que va cumpliendo su misión en esta vida, pero todos han dejado motivos y razones para que se les recuerde, como respetuosamente lo hago ahora en este trabajo, hombre que se han ido, como algún día me iré yo misma…

   María Elena Macías Ortega


sábado, 8 de mayo de 2021

La hermana Aurora Soriano Medrano

SEMBLANZA DE LA MADRE AURORA 


La hermana Aurora Soriano Medrano, nació en Colotlán el 3 de agosto de 1935, tercera de los hijos de don Rafael Soriano y doña Nicolasa Medrano Ortiz, importantes personas de la comunidad en esa época.

Sus hermanos Rafael y Miguel (los mayores) así como María Elisa, María Luisa, Ramón, Juanita y Lupillo, formaron una maravillosa familia.

La madre Aurora inició sus estudios en el Colegio, Jalisco, en aquel entonces ubicado en el Templo de San Nicolás.

Sus abuelos fueron pilares fundamentales en su familia: con fuerza, tesón, valores y entereza, quedó marcada su vida.

Desde pequeña quiso entregar su existencia al servicio de Dios, fue así que se animó a escribir una carta a la madre superiora de las Hijas Mínimas de María Inmaculada y al ser aceptada comenzar su incansable labor.

Muy joven se fue a Durango, a su primera encomienda, desde entonces voluntariosa… decía que la regañaban por no pedir permiso para hacer favores.

Su vida religiosa transcurrió en algunas casas como: El Instituto América de León, Guanajuato; en Papantla, Veracruz y San Luis de la Paz, Guanajuato; pero sin duda que la casa más importante y querida para ella fue el Colegio “Jalisco” de Colotlán.

En su rutina de levantarse temprano y servir a los demás, ocupó cargos como maestra de distintos grados y asignaturas, muchos la recuerdan por la materia de informática.

En 1998 fue directora del Colegio y sus alumnos le guardan un veraz respeto, especialmente los más grandes que cursaban la secundaria.

A finales de 2007, por la alta presión que desconocía tener, sufrió un derrame cerebral que la limitó a ciertas tareas, su ánimo permaneció, su sentido de responsabilidad, organización y pulcritud en las tareas encomendadas por sus superioras las cumplía a cabalidad.

Entre 2013 y 2014 presentó el escrito: La historia del Colegio “Jalisco”, con sus recuerdos y los archivos que se tienen en la institución, decía ella: Siempre tengo trabajo, si no, busco que hacer.

En sus 84 años de vida, nos deja un enorme legado de ayuda, compasión, respeto y carisma en quienes la conocimos, una vida entregada al servicio que se ve reflejada en el entrañable cariño que le guardan las personas de Colotlán.

Falleció el 22 de enero de 2020, sus enseñanzas, sus obras, son el camino de ejemplo para muchos de nosotros. ¡Descanse en paz, nuestra querida Madre Aurora!

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Esta reseña pertenece a COLOTLANENLLAMAS, realizada hace al menos 10 años atrás:

La hermana Aurora nació en la ciudad de Colotlán en el año de 1935, fue hija de don Rafael Soriano y doña Nicolasa Medrano Ortiz, dos importantes y muy activas personalidades de nuestra comunidad en aquella época. Su padre era el responsable de la notaría parroquial, tenía un pequeño negocio en donde vendía libros religiosos tales como Biblias, catecismos, las vidas de niños santos y sobre todo los libros sobre la vida de don Juan Bosco de quien era un fervoroso seguidor. Era también el cantor de la parroquia y por si fuera poco montó una pequeña compañía de teatro con jóvenes y adultos de la comunidad, con los cuales represento una gran cantidad de obras de carácter sacramental e incluso algunas zarzuelas. Entre algunas de las obras que representó se encuentran: el hijo pródigo y Juana de Arco, esta última estuvo escenificada por Clementina de León, madre. El también realizó un importante trabajo con los diferentes coros que se formaron en esa época, entre ellos el de Colegio Jalisco y el de la Adoración Nocturna. Su trabajo para las juventudes católicas fue realmente relevante. Las obras de teatro se representaban en el salón de San Nicolás y en el teatro de Colotlán, que se encontraba donde fue Banrural y el Bar Río Plaza, este lugar estaba acondicionado muy bonito para servir de teatro, con su escenario, telones y su escenografía que los mismos miembros del grupo de teatro confeccionaban para sus representaciones. Fue en esas actividades que se conocieron don Rafael y doña Nicolasa Medrano Soriano, quien junto con algunas de sus hermanas y primas se integraron a participar en el grupo de teatro y en los coros y de allí surgió una hermosa relación que culminó en el altar ante Dios y que dio lugar a una hermosa y unidad familia. La madre Aurora es la tercer hija de este matrimonio sus hermanos mas grandes son: Rafael y Miguel y después de ella le siguen María Elisa, María Luisa, Ramón, Juanita y Lupillo que es el más chico. Los tres últimos ya no nacieron en Colotlán. La madre Aurora inició sus estudios en el Colegio, Jalisco en aquel entonces en la Iglesia de San Nicolás y bajo la dirección de la señorita Lala de la Isla, cuenta que en esa época muchas de las escuelas eran clandestinas, porque era la época de la educación socialista durante el periodo de Lázaro Cárdenas y que las escuelas y profesores católicos eran perseguidos.

Algunos recuerdos de la hermana Aurora de aquella época, cuando Colotlán era un lugar hermoso y pacifico en donde había más cultura y respeto para las personas:

“Mi abuela paterna era de origen caxcana, ella era de estatura baja, delgada, su pelo muy negro, quebrado, brillante, ella siempre usaba dos trenzas largas, no le conocí nunca canas. Vestía de enaguas largas y era de carácter muy fuerte. Mi abuelo murió antes de cumplir 40 años, cuando yo apenas tendría cuatro años, entonces ella tuvo que hacerse cargo del rancho y la educación de sus hijos. Yo me acuerdo que nos llevaban al final de la cosecha y se hacía una fiesta muy grande, que ya se perdió y donde acudía mucha gente. Para festejar, se hacia una rueda grande y la gente bailaba. Mi abuela no sabía leer ni escribir, pero sabía muchas cosas que la hacían diferente al común de las gentes, ella fue uno de los pilares fundamentales de nuestra familia, su fuerza, su tesón, su valor y entereza marcaron nuestras vidas”

“Yo nací en 1935 y nomás me acuerdo que en ese tiempo, la gente platicaba que llegaban a las escuelas de los ranchos gente de a caballo y cogían a los maestros que no querían seguir las enseñanzas socialistas. Que sacaban a los niños a marchar y les hacían repetir:

-Uno, dos, no hay Dios.

-Uno, dos no hay Dios.

En ese tiempo estaba muy en auge el sinarquismo, mi madre era sinarquista ella escribía letras para las canciones de moda, las parodiaba. Ella me llevaba a sus reuniones y recuerdo que yo iba a jugar y sólo me gustaba cuando cantaban sus canciones. Mi madre se llamaba Nicolasa Medrano Ortiz, era originaria de Colotlán. Mis abuelos maternos murieron cuando el cólera, ella tenía 12 años, había nacido en agosto de 1905, y mi padre en octubre del mismo año. Mi mamá platicaba que su madre murió entre sus brazos, en aquel tiempo había mucha hambre en Colotlán y que ella le estaba dando agua de arroz cocido, cuando se lo empezó a tirar y que ella le decía:

-Fabiana comételo, no lo estés tirando Fabiana. Le echaba la cuchara y se le tiraba. En eso llegó su padre y le dijo:

-Papa Fabiana no se quiere comer su comida.

Mi abuelo le dijo: -Mija vete con tu tía a jugar con tu prima.

Mi abuela murió un sábado primero y al viernes siguiente murió mi abuelo, contaba mi mamá que andaban los carretones por las calles, porque era tanta la gente que moría que se daban a la tarea de recogerlos para llevarlos al camposanto. Al atole de maicena le llamábamos nosotros “Atolito camposanto”. Porque muchos de los enfermos tenían hambre y pedían: -

un atolito, un atolito.

Y les contestaba que atolito ni que ocho cuartos, Vámonos para el camposanto. Mi mamá se quedo con mi tía Nacha, ella acogió y crió a todas mis tías, mi tía María, mi mamá y mi tía Maura Ortiz. Ellas tres siempre andaban juntos y ellas entraron al grupo que formó mi papá para sus obras y coros y allí fue donde se conocieron.”

“Mi padre trabajó con las juventudes católicas, por medio del teatro, los actos sacramentales y las zarzuelas. El ensayaba Zarzuelas, de los folletos de la librería San Bosco, el abordaba siempre aspectos religiosos. El también participaba como actor, los actores eran todos personas adultas, no niños. En 1945 él presento la última obra y en la que participó fue “El hijo pródigo”. El era el cantor de la parroquia y también ensayaba los coros, el tocaba el órgano de la iglesia del coro y cantaba, en aquel entonces era en latín. El ensayaba nuestro coro, del Colegio, Jalisco y era nuestra directora la señorita Lala de la Isla. Aún conservo la partitura de uno de los coros, cantábamos a capela varias voces. El también participaba con los de la Adoración Nocturna también trabajo mucho. El llevaba los libros en la notaria, y tenía una pequeña librería parroquial en donde se vendían catecismos, la vida de niños santos, libros de primera comunión y otros libros. Mi papa era devoto de San Juan Bosco y mi mamá de Santa Teresa del Niño Jesús. Mucha gente en Colotlán tenía su propia colección de libros religiosos y no faltaban las obras de Don Juan Bosco en sus bibliotecas. El compraba los libros en Querétaro, en la librería de la Isla.” Mi papá era muy apreciado en Colotlán, uno de sus grandes amigos fue el Prof. Diego Huízar Martínez, recuerdo que él lo visitó una vez que estaba enfermo: se llamaban hermanos. En dos ocasiones mi papá me llevó a saludarlo; mi papá se enorgullecía de que fuera religiosa y siempre me llevaba con sus amigos, fue muy querido de los Ortega, de los de León, los Ruiz, los Huízar.

“Donde ahora se encuentra el Río Plaza era donde se representaban las obras, era el teatro de Colotlán, había un escenario muy bonito, tenía unas columnas de cantera y mi papá con toda su gente se encargaba de la escenografía, los telones y los fondos. Muchos de los actores de las obras eran solteros, principalmente muchachas, algunas de las cuales aún después de casadas siguieron participando en el grupo de teatro. Mi mamá también actuaba, así como yo de niña. Clementina de León, madre, representó a Juana de Arco. Flavita Márquez también participó en una zarzuela en donde llovía, había una tormenta y le cantaban a una santa que les librara de una centella. Recuerdo muy claramente a mi papá cuando salió del hijo pródigo, fue muy emotivo”

“Mi papá ayudo mucho en el Colegio, Jalisco, con los cantos, los coros, ensayos de poesía, él los enseñaba. En San Nicolás se hacían muchas obras de teatro y mi mamá las ensayaba, porque mi papá ya andaba fuera, esto ya por parte de la acción católica, porque ella siempre estuvo muy activa en todo eso. Me acuerdo de los altares que hacían para el jueves de Corpus, ellas hacían alegorías sagradas; montaban los carros alegóricos, que se presentaban en camiones grandes y presentaban pasajes de la historia sagrada, me acuerdo una vez que presentaron Holofernes, un trabajo increíble . Hacían también kermeses y muchas otras actividades para recabar fondos para San Nicolás, San Luis y San Lorenzo. Para hacer la casa de las madres, las primeras aportaciones fueron de los mismos alumnos. También organizaban corridas de toros y ellos toreaban. La gente traía arena del río, para ayudar a la construcción.”

“Mi padre trabajó mucho en la educación, en 1940, el Sr. Cura Uriel de la Torre, le pidió que se hiciera cargo de un internado de niños en Laguna Grande y después en Mezquitic. Allí el daba clases, se encargaba de la notaría y del coro. A tal grado que nos fuimos a vivir allá y yo me salí de la escuela que estaba entonces en San Nicolás. Los demás grupos estaban en casa particulares, la de la señora Lala de la Isla, estaba donde hoy es la oficina de Rafael Haro Lamas y pertenecía a Toña Macias, esas escuelas eran clandestinas, allí estudio mi hermano Rafael. Fue por eso que yo me salí de estudiar y como a mi mamá no le gustaba que fuera a escuelas publicas, no me dejo estudiar, porque a ella no le gustaban las escuelas oficiales, por la educación socialista que entonces estaba. Fue la época de Lázaro Cárdenas. Mi papá le decía que me dejara ir, pero ella decía que como iba a estar entre puros hombres. Yo no estudiaba, estuvimos varios años allá.”

“Mi padre también trabajó en San José, en Zacatecas estuvo en la catedral, con los jesuitas en Torreón, Coahuila. En Guadalajara trabajó en oficialía de partes, su último empleo fue con el gobernador Guillermo Cosío Vidaurri. Fue en los años setenta, que mi padre se fue de aquí de Colotlán.”

“En aquella época venia el cine Olimpia y se daba la función en la Plaza de Toros. Rentaba uno su silla. Había de no te pongas ese vestido, porque es para ir a misa, cada quien tenía su ropa especial para salir el domingo. El jueves y el domingo se ponía la banda en la plaza y tocaban música muy hermosa. A mi me gustaba sacar a mis hermanitos, los arreglaba y los llevaba a la plaza, me sentaba en una banca y me ponía a escuchar la música de la banda de don Mariano y don Liborio Sánchez, que tocaban casi pura música clásica”

“Las misas eran todas en la mañana, la misa mayor era a las nueve, y era la más solemne donde se cantaba. En la misa de niños a las siete de la mañana, cantábamos los niños. En la tarde era el rosario. El piso de la iglesia era de madera, y la iglesia estaba limpisima. El sacristán limpiaba los santos, con otates. Casi todo se conserva igual como entonces, los mismos vidrios, canceles, puertas, sagrario, confesionarios. Cambiaron las ventanas, se quito el pulpito, del presbiterio quitaron unos vidrios esmerilados, alrededor del purgatorio, las columnas del atrio. El salón al costado era para las juntas de los diferentes grupos de la iglesia: acción católica. La sacristía olía a incienso. El fervor de la gente era más que ahora.”

“En Colotlán había más cultura en aquella época, había muchas cosas bonitas, se sentía la influencia europea y la gente aquí era más educada. Se respetaba a las personas, no se les tenía coraje como ahora. Los patrones eran los patrones y los respetaban cada quien aceptaba su lugar. Era un honor trabajar con los señores, incluso muchos hasta arriesgaron su vida por ellos, por ejemplo mi abuela materna que trabajaba para don Agustín de Ávila y le salvó la vida en la revolución, ó como mi tía Ignacia Ortiz, que era la encargada del mesón que estaba enfrente de la Plaza de toros, sobre Obregón. Hay muchísimas historias de ella durante la revolución, ella escondió a muchos sacerdotes y nunca le paso nada. Allí llegaban los revolucionarios y ella se ponía al tú por tú con los generales y la soldadesca. Tenía un carácter muy bonito, ella nos platicaba sobre aquella época y parte de esos relatos forman parte de las memorias de mi madre “

“En Colotlán vivíamos muy tranquilos, muy en paz .“


COLOTLENSE QUE HIZO HISTORIA EN LA ACTIVIDAD COMERCIAL DE LA REGIÓN NORTE

UN COLOTLENSE QUE JUNTO CON SUS HERMANOS HIZO HISTORIA EN LA ACTIVIDAD COMERCIAL DE LA REGIÓN NORTE

* Don Jaime de León fue un destacado y reconocido comerciante del Norte del Estado.


COLOTLÁN,JAL/NOV 13 DE 2020/José Alonso Serrano.- Junto con sus hermanos, fue de los primeros comerciantes que empezó a surtir abarrotes en los puntos más lejanos de la región, entre otras muchas historias y anécdotas propias de su actividad empresarial, destacan la apertura en el año de 1980 de un “súper”, la primera tienda de autoservicio, de tres pisos. En aquel tiempo, no había ninguna tienda de ese tipo en la región, y él llevó más allá su visión con la primera bodega de abarrotes en Colotlán.

Su nombre fue Jaime Humberto De León Orozco, hermano mayor, miembro y cabeza de una familia de cierto abolengo fincado en el trabajo y la actividad comercial.

Don Jaime compraba camiones enteros de Marlboro, vagones de trenes de azúcar y de otros productos, fue un gigante en el ramo de los abarrotes. Sus hijos Ricardo y Carlos llevan sus negocios actualmente, además de Jaime, Julián y Tete.

De reconocida ascendencia de comerciantes, Don Jaime tenía varías frases que le distinguían siempre: “hay que ver más adelante el futuro, antes de que otro llegue y te compita”.

Cuando en la década de los setentas y ochentas viajaban sus camiones de carga por los accidentados caminos (brechas) hacia el Cañón de Bolaños era común que en tiempos de aguas se atascaran por días, pero a como diera lugar, la mercancía siempre llegaba a su destino.

La familia De León vendía gran variedad de artículos y productos de abarrotes perecederos y no perecederos en aquel tiempo, también destacaron en el ámbito de la ganadería, tenían gran manejo de animales que compraban y vendían.

Sus principales clientes eran los tendajones ubicados alrededor de las plazas de los municipios de San Martín de Bolaños, Chimaltitán y Bolaños, así como otros pueblos de la comarca.

Hasta esos centros de abasto llegaban a caballo, en burro o a pie, cientos de rancheros a abastecerse de azúcar, arroz, pastas, jabón, cigarros, telas, ropa, zapatos, y todo tipo de medicinas comunes.

Si a los De León, la gente les pedía unas agujas e hilos para cocer, a la vuelta de viaje (8 días) ellos se los llevaban. Los señores De León fueron los primeros que llevaban pastelitos como Marinela, Gamesa y Bimbo, también Sabritas a esas comunidades tan lejanas donde entonces pocos o nadie más se atrevían a viajar.

Hasta hace pocos días, Don Jaime De León llevaba a cargo sus negocios. Una repentina enfermedad y los años le impidió seguir haciéndolo. A él y a su familia, siempre se les recordará como los gigantes en el comercio de los abarrotes en la región norte de Jalisco.

Descanse en paz Don Jaime de León (25 de agosto de 1942 - 12 de Noviembre de 2020 +)


PAREJA "COLOTLENSE DE CORAZÓN"

El trabajo fue el secreto de su éxito, la charrería su pasión.

(Sra. Ma. Engracia De León Pérez. 16 de abril de 1935 - 8 de noviembre de 2020 +)

(Sr. Ignacio Alemán González. 31 de julio de 1944 - 12 de noviembre de 2020 +)

* Por tantos buenos recuerdos compartidos, guardaremos su imagen y su historia como un preciado tesoro que siempre recordaremos con alegría.

- Hoy domingo al mediodía, se celebra la santa misa con las cenizas presentes del señor Alemán en la iglesia de San Luis Obispo en Colotlán.

COLOTLÁN,JAL/NOV 15 DE 2020/José Alonso Serrano.- La familia Alemán De León llegó a Colotlán a mediados de los años 70 del siglo pasado, Don Nacho (como mejor se le conocía) trabajaba en una filial del Banco Mercantil de Zacatecas, fue así que hizo parte de su vida y dejó un importante legado en este pueblo.

Ignacio Alemán González nació en la hacienda La Boquilla del Carmen, muy cerca de Villanueva, Zacatecas, parte de una familia numerosa conformada por 18 hermanos, propiedad en aquel entonces, de don Federico Manuel Sescosse Lejeune, uno de los cinco dueños de la Hacienda y también del Banco Mercantil de Zacatecas.

“Un buen día me mandó hablar don Manuel y me dijo: voy a abrir una sucursal en Colotlán y quiero que inmediatamente te vayas para allá. Arregla tus cosas, entrega las cuentas y quiero que empieces a hacer propaganda” platicaba Don Nacho.

Fue así que se hizo Colotlense de corazón, con bien logrado respeto y prestigio en el desempeño de su labor, junto con su esposa, la señora Mary (oriunda de Achimeque, una pequeña comunidad del municipio de Huejucar) y sus hijos: Margarita, Judith, Ignacio, Antonio de Jesús y Yasmín Alemán De León.

“Colotlán es noble, de gente honesta y trabajadora y muy ahorradora, sobre todo la de los ranchos y es una ciudad alegre, de bonitas y arraigadas costumbres” decía así Don Nacho; así que cuando dejó el banco, no dudó en quedarse. Vendió su casa de Fresnillo y compró una en el pueblo. 

Muy característico en su saludar por las calles del pueblo, se distinguía por ser alto, delgado, pelo corto y chino, ojos hundidos, el bigote bien recortado y la sonrisa ancha, franca, sincera. Doña Mary aportaba su sencillez, ternura, especial carisma, de cabello largo y cano, lentes obscuros para cuidar su vista. Un saludo de manos fuerte, directo y una genuina atención.

Los charros de Colotlán les guardan un especial cariño, como miembro fundador don Nacho montó a caballo y se vistió lo mismo de faena que de gala, para calar su “Gaviota” (una fina yegua blanca que mucho apreció él y su familia). Era parte de la tradición engalanar los desfiles y el baile del Charro del 14 de septiembre con su presencia. Luego de concluir su labor en el banco, el señor Alemán emigró a los Estados Unidos de América, trabajador migrante, cerca de la ciudad de Los Ángeles, hacía sus jornadas en un restaurant. Hace tiempo regresó a Colotlán, un poco decaído, con el peso de los años y con la misma voluntad y nobleza de su corazón.

Muy característico en estos últimos días ver a Don Nacho hacer su recorrido rumbo a una pequeña granja de su yerno, cuidando de los animalitos, decía: “Estoy cuidando un montón de pollos y gallinas y sabe cuánta carambada”.

Doña Mary en su juventud trabajaba en una ferretería muy grande en Fresnillo, Zacatecas; fue donde el destino le brindó formar una familia con sus hijos y Don Nacho, que al tiempo hicieron vida en Colotlán, sus hijos formaron sus propias familias, estuvo varios años con su salud deteriorada, con rachas de aparente mejoría y recaídas, muy contenta de que la visitaran todos.

Contaba el señor Alemán que llegaron a Colotlán por 1974, hizo amistad con todo mundo, no tuvo problemas con nadie. Don Benjamín Márquez, Jaime de León, Daniel Ortega, Mariano Rosales, Fabio Ruiz, Rene y German Dávila, Alfonso Lozano, Oswaldo Rosales, en el ambiente de la charrería. Aprendió a trabajar en el rancho desde pequeño. A montar a caballo, mover animales, fue así que también formó parte de la Asociación de Charros, hizo equipo con Daniel Ortega, José Julián, Oswaldo Rosales, Alfonso Lozano, Simón Navarro, Juanito Lares, Efraín Lozano, Juanito Nava, entre otros.

Hay mucho que contar, como en toda historia familiar que en cada día se cosechan sin fin de anécdotas, pero hacemos esta sencilla reseña en honor a este padre y a esta madre que tuvieron a bien formar una hermosa familia, tener hijos ejemplares y terminar sus días juntos.

Acabaron su misión en esta tierra con cuatro días de diferencia uno del otro, a consecuencia de la pandemia. A doña Mary la sepultaron a las pocas horas de perder la vida y hoy se brinda una misa a esta pareja honesta, humilde y compasiva de Colotlán.

domingo, 25 de abril de 2021

Colotlán, “tierra santa” de La Luz del Mundo

Por: José Alonso Serrano Campos

Muchos personajes importantes han nacido en Colotlán, pueblo ubicado en la zona norte del estado de Jalisco; en distintos ámbitos de la vida política, artística, deportiva y religiosa, de esta última categoría destaca el fundador de la Iglesia La Luz del Mundo, hago referencia en el título de este artículo como lo es Nazaret para el catolicismo romano en donde nació Jesucristo, denominada “tierra santa” por mera analogía.

Eusebio Joaquín González, reconocido como el hermano Aarón, pastor y líder que fundó “La Iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la Verdad, La Luz del Mundo” nació en Colotlán el 14 de agosto de 1896.

De familia humilde, dedicada a las actividades agrícolas y al comercio, el papá de Eusebio era jornalero, su madre encargada a las labores del hogar, vivían en Huejucar, Jalisco pero para ese entonces estaban radicados en  Colotlán, el lugar exacto de su nacimiento fue el cuartel tercero, así se conocía a una de las divisiones administrativas de esta población.

Fue el segundo de seis hijos que tuvieron sus padres José Santiago Joaquín Gutiérrez (1870-1933) y Margarita González Cantero (1874-1930), unidos en matrimonio el 4 de octubre de 1893 en Huejucar, Jalisco. Sus hermanos fueron: Luisa (1894-1898), Higinio (1899- ), Eugenio (1899-1953), Manuel de Jesús (1902- ) y María Luisa (1909-1956).

Acta de nacimiento de Eusebio Joaquín

Luisa nació y fue registrada en Huejúcar, Jalisco, municipio al norte de Colotlán, Eusebio fue el único registrado en esta tierra y el resto de sus hermanos nacieron y fueron registrados en Tlaltenango, Zacatecas; municipio vecino a 43 kilómetros al sur de Colotlán.

Sus padres eran originarios de Huejucar; sus abuelos paternos también lo fueron; Don José Ascención Joaquin Benítez y María Petra Gutiérrez Mendoza, casados el 16 de julio de 1864, de este matrimonio fueron cuatro hijos: su padre Santiago, el mayor de los hermanos, nacido en 1870, Damasa de 1873, Maximiana de 1880 y María Eduviges de 1882.

Por el lado materno, sus abuelos fueron Eduardo González Villarreal y Maximiana Cantero Hernández, ellos tuvieron cuatro hijas: Ma Ynes en 1867, Ma Ysabel en 1869, Elena en 1871 y su madre Margarita en 1874.

Continuando hacia atrás con la línea paterna, los bisabuelos de Eusebio fueron José María del Pilar Joaquín Cantero, nacido en 1805 y Juana Bautista Benites de 1808, vivieron en Huejucar; aquí me detengo con datos del apellido “Joaquín” para tratar de explicarlo y entenderlo.

Al buscar en la línea paterna aparece como uno de sus antecesores: Juan Claro Pérez González, nacido en 1769 y casado con Micaela Francisca Cantero, padres de José María del Pilar; resulta que el padre de Juan Claro fue registrado con tres nombres: José Pablo Joaquín en 1720, hay registro de su matrimonio en Colotlán, el 26 de febrero de 1743 con su esposa Mathiana Gertrudis González de la Cruz, quienes posteriormente tuvieron a su único hijo, Juan Claro.

Uno de sus ancestros, el más antiguo del que se tiene registro, se llamaba Luis Pérez nacido en 1700 y casado con Francisca Pérez; tuvieron un hijo de nombre José Pablo Joaquín Pérez Pérez, pero algo muy interesante pasó con su apellido, Juan Claro retomó el tercer nombre de su abuelo y así fue como se incorporó el nombre a los apellidos de sus descendientes. Aquí lo explico en esta tabla donde se retoma el nombre por cada generación de padre a hijo y sus apellidos:

Nombre año de nacimiento

Luis Pérez  1700

José Pablo Joaquín Pérez Pérez 1720

Juan Claro Pérez González  1769

José María del Pilar Joaquín Cantero 1805

José Ascensión Joaquín Benítez  1835 aprox

José Santiago Joaquín Gutiérrez  1870

Eusebio Joaquín González 1896

Samuel Joaquín Flores 1937

Naasón Merarí Joaquín García 1969

Así se explica cómo fue que surgió el apellido "Joaquín" de este destacado colotlense Eusebio, quien en su tiempo fue maestro en Tlaltenango, Zacatecas, continuando con su vida en 1917 ingresó al ejército. En una visita a la casa paterna conoció a la que se convertiría en su esposa: Elisa Flores González. En su ajetreada vida militar, Eusebio se hizo acompañar por ella. 

En 1925 se instaló con su esposa en Monterrey; es en esa ciudad donde tiene una revelación y comienza la historia de su Iglesia. Recorrió varios estados de la República hasta establecerse en Jalisco. Llegó a Guadalajara el 12 de diciembre de 1926 y comenzó a forjar su Iglesia.

Desde el año 1935, la “Luz del Mundo” contó con registro ante la Secretaria de Gobierno. El monumental templo emplazado en el centro de la “Hermosa Provincia” es el emblema de la Iglesia, el templo puede dar cabida a miles de personas; en él, año con año, se realiza una multitudinaria peregrinación que congrega a fieles de distintas partes del mundo, en el marco conmemorativo del nacimiento de su fundador.

El 9 de junio de 1964 murió Eusebio con el nombre de Aarón, lo sucedió como líder de la Iglesia su hijo Samuel y posteriormente su nieto Naasón.


Apóstol      Nombre            Periodo

1.º     Eusebio Joaquín González     6 de abril de 1926 - 9 de junio de 1964

2.º     Samuel Joaquín Flores           9 de junio de 1964 - 8 de diciembre de 2014

3.º     Naasón Merarí Joaquín García     14 de diciembre de 2014 - actual


SEMBLANZA BIOGRÁFICA DEL MAESTRO AARÓN JOAQUÍN FLORES

El maestro Aarón Joaquín Flores nació en Colotlán, el 14 de agosto de 1896, siendo sus padres don Santiago Joaquín y doña Margarita González de Joaquín.

Años más, sus padres se pasaron a radicar en el vecino municipio de Tlaltenango, donde cursó su educación primaria. Por su alto rendimiento escolar fue merecedor de una beca para estudiar en la Escuela Normal de Zacatecas.

A su regreso, ya como normalista de Educación Primaria, se le comisionó como responsable del Primer Grado en la Escuela “Juan Pablo González” de Tlaltenango, Zacatecas.

En 1914 abandonó el magisterio para unirse a la fracción villista; Posteriormente pasó a formar parte del Ejército Nacional ocupando cargos administrativos, bajo las órdenes de Juan Villalobos, Marcelino García Barragán (quien fuera Gobernador de Jalisco y secretario de la Defensa Nacional), Paulino Navarro, Alejandro Cuevas, entre otros.

En el año de 1928 contrae matrimonio, en Guadalajara con la Sita. Elisa Flores González, hija de don Evaristo Flores y doña Angela González.

Después, la familia Joaquín Flores establece su residencia en Ciudad Juárez, Chihuahua.

En el año de 1926 emprende una mística misión religiosa en la ciudad de Monterey. Nuevo León, predicando una doctrina de paz y armonía entre los hombres.

Con esta misión regresa a Guadalajara estableciéndose por el Barrio de San Juan de Dios, el 12 de diciembre de 1926.

Para el año de 1930 el maestro Aarón Joaquín contaba ya con bastante número de seguidores tapatíos también habla recorrido algunas partes de la República, logrando una buena aceptación entre los que oían predicar. Su trabajo se notó principalmente en el occidente del país, extendiéndose después a todo el territorio nacional.

Con un grupo de ministros que él mismo ordenó en 1933, consagro el primer templo en la Calle 46 No. 246 en el Sector Reforma de la ciudad de Guadalajara, con el fin de tener un lugar para adorar a Dios.

Logró la multiplicación de comunidades con valores propios y un alto sentido moral, recibiendo el reconocimiento de la sociedad, impulsando la educación y la salud.

Por la expansión obtenida, se tuvo que construir un nuevo templo en la Calle 12 de octubre No. 840 del citado Sector Reforma de Guadalajara, siendo este templo, no católico, el más grande de Guadalajara.

Durante las dos primeras décadas de su misión apostólica, obtuvo un grandioso éxito en su trabajo, obligándolo en 1954 a adquirir catorce hectáreas de terreno en el oriente de Guadalajara en donde el maestro Aarón Joaquín fundó la colonia Hermosa Provincia, construyendo un templo en el centro de las catorce hectáreas, terminando los trazos de las manzanas el 8 de febrero de 1955, aquí celebró la Santa Cena el 14 de agosto de 1956, iniciando una nueva etapa de su trabajo en México y después traspasando fronteras. Su doctrina llegó a Estados Unidos, Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa Rica.

Habiendo llegado a oídos del presidente de la República, el éxito obtenido por el maestro Joaquín, quiso comprobar lo que había sabido, así que decidió hacerle una visita en el año de 1962, lo que el Lic. Adolfo López Mateos vio, no fue otra cosa que el trabajo de este ilustre maestro.

El maestro Aarón Joaquín, fue un hombre de su tiempo, que supo dar a los que lo seguían una enseñanza digna del ser humano, con principios fundados en el Señor Jesucristo. Hombre de tez morena, casado y padre de familia, líder espiritual y restaurador de la primitiva iglesia cristiana, maestro de generaciones y apóstol para los que en él creyeron.

Este célebre personaje falleció la tarde del 9 de junio de 1964, en la Colonia Hermosa Provincia de la Ciudad de Guadalajara.

Fundador de la iglesia "La Luz del Mundo", fue un maestro, un apóstol, un benefactor, un humanista y, sobre todo, un guía de almas.

Hoy, la historia sigue hablando de este místico hombre que cambió la vida de muchos, enseñando a su comunidad religiosa el amor a Dios y el respeto a sus semejantes.

(Tomado del Periódico El Colotlense).


sábado, 24 de abril de 2021

EL NORTE DE JALISCO REQUIERE RADIODIFUSORA PROPIA

Realizado por: José Alonso Serrano Campos

Fecha de publicación: 26 de octubre de 2012


Resumen

Una frase del dominio público es “Estar informado es un derecho de todos”, suena bien y por lo tanto sería positivo el hacer prevalecer este derecho en todos los ámbitos sociales.

La polémica que motiva estas líneas es la responsabilidad de la sociedad por estar informada, existen distintos medios de comunicación públicos y privados que manejan contenidos de gran relevancia pero de poco interés para la población.

Se hará una serie de precisiones en base a la información recabada que permite visualizar la opción de una radio difusora comercial en la región norte de Jalisco, donde no existen aún, partiendo del punto de vista de lo local.

Se considera la situación local como un motivo para alentar la actividad comercial y de informar a la sociedad de manera más cercana, el acceso a los medios de comunicación se garantiza a partir de disponer de dichos medios, sin embargo en la región no existe todavía.


Introducción

Son poco más de 30 municipios los que componen la accidentada zona montañosa de la Sierra Madre Occidental, donde se entrelazan los estados de Jalisco, Zacatecas, Nayarit y parte de Durango, en un análisis realizado con base en el listado de estaciones radiofónicas de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes (SCT) se observa lo siguiente:

La zona norte del Estado de Jalisco compuesta por 10 municipios, cuenta con una estación de Frecuencia Modulada (FM) en Mezquitic, de poca potencia que cubre únicamente los alrededores de su comunidad y perteneciente al Gobierno Municipal. En Colotlán 2 más, una de la Universidad de Guadalajara repetidora de la capital y Radio Plaza, igual característica que la de Mezquitic.

En la parte sur de Zacatecas compuesta por 19 municipios existen 3 estaciones de Amplitud Modulada (AM) ubicadas en Jalpa, Tlaltenango y Jerez, permisionadas que si cubren completamente a toda la región; por tanto, los norteños de Jalisco escuchan estaciones radiofónicas de Zacatecas y Aguascalientes, principalmente por su cercanía.

En un estudio realizado por la Asociación Civil “Cultura de Colotlán” (2010), la zona norte de Jalisco se encuentra alejada geográficamente de Guadalajara, además de estar en un terreno accidentado por lo cual no logran llegar con claridad las señales hertzianas que transmiten las estaciones de esta la capital del Estado, y mucho menos la señal de televisión, teniendo que recurrir a otras opciones. 

El estudio también señala que la población recurre como entretenimiento a escuchar información que les presentan de poco interés por el contexto que no corresponde al local, si bien es relevante para los pobladores de los Estados vecinos, no corresponden a situaciones que acontezcan precisamente en esta región.


Desarrollo

Se han preparado proyectos concretos que establecen las bases en las que podría operar finalmente una o varias estaciones de radio que cubran las necesidades de la región en materia de medios de comunicación, al considerarlos como factores importantes de desarrollo. El costo del proyecto técnico y humanos implica inversiones cuantiosas superiores a los 500 mil pesos que buscan recabar con empresarios visionarios de estas latitudes, además de los trámites necesarios para las concesiones que otorga el Gobierno Federal por la utilización del espectro radial.

El Centro Universitario del Norte de la Universidad de Guadalajara, con sede en Colotlán, creó una radiodifusora para retransmitir la señal que se genera en la capital, para luego comenzar con la producción de programas locales de acuerdo con los gustos y necesidades de la región, un tema meramente cultural, tal como lo señala en su página web: cunorte.udg.mx/radio.

En Colotlán existe una Asociación Civil encabezada por luchadores sociales que solicitaron al Gobierno Estatal los permisos para transmitir la señal de una estación radiofónica cultural, la cual fue expuesta al Gobernador sin respuesta al documento respaldado por más de 100 firmas de la sociedad, entre ellas, las de representantes de instituciones y movimientos en pro de la cultura.

Para la zona huichola perteneciente al estado de Jalisco, particularmente la de los municipios de Bolaños y Mezquitic, donde existe alrededor del 23% de la población de la zona norte, no existe una estación por parte de Jalisco, según el listado de estaciones autorizadas por la SCT únicamente opera una radiodifusora en Nayarit, establecida en el municipio de La Yesca, la cual transmite en lengua huichola durante algunas horas del día.

Radio Alegría de Tlaltenango (XETGO 1100 de AM) ahora Radio Cañón, por estar más cerca de la zona norte, dedica varias horas de transmisión e información de interés para el auditorio de Jalisco como entrevistas a Presidentes Municipales de la región y personas importantes. No obstante, la programación evidentemente proyecta temas y noticias de interés para los zacatecanos. Cabe destacar que es la única radio comercial, por lo que tiene acaparados a todos los clientes de publicidad radial.

La característica de la radio que se escucha en la región es de regular calidad, mientras que su programación musical es de tipo grupera y ranchera. De los servicios más importantes que realizan las estaciones que se escuchan en la región, son las llamadas telefónicas que hacen los paisanos radicados en Estados Unidos para informar a sus familiares que viven en rancherías sobre sus condiciones en aquel país, tradición que se va perdiendo gracias a la penetración de la telefonía celular que cada vez llega a más lugares recónditos.

No se cubren eventos políticos ni mucho menos culturales, aunque en ocasiones transmiten eventos religiosos debido a la fe y la concurrencia que tienen. Un medio alternativo en la ciudad de Colotlán, sería por tanto, una buena opción para el crecimiento de los pueblos de la región, considerando una cobertura amplia que permita ser escuchada en los diez municipios que conforman la zona norte del Estado.


Conclusión

A pesar de que los esfuerzos de gran parte de la población se centra en difundir la cultura en la región como asociaciones, consejos ciudadanos e incluso las instituciones de enseñanza media y superior, son limitados los esfuerzos en cuestión de convocatoria, la gente no los aprovecha por no enterarse o no considerar que están cercano a su vida.

Para los interesados en contar con por lo menos una radiodifusora local hace falta complementar o apoyar ese trabajo con una radio que difunda la cultura y transmita las actividades que se realizan, además de informar sobre lo que pasa en el Estado y entretener con música de calidad a los hogares y lugares de trabajo en la región.

El hacer rentable una estación que no fuera del Gobierno sería un difícil reto, aunque existen datos favorables conformados por empresarios de la región que se interesan por reactivar la región y quienes consideran que la existencia de una radiodifusora comercial implicaría un desarrollo más acelerado de esta región.

La necesidad de una estación de radio comercial en el norte de Jalisco se basa en que en esta zona, cinco de los 10 municipios están catalogados como altamente marginados, la aparición de una radiodifusora jalisciense sería un detonante económico según datos de la Secretaría de Promoción Económica que ha dado su opinión favorable para impulsar este proyecto de la mano de inversionistas.

A los ciudadanos les quedaría el reto de aprovechar estos esfuerzos coordinados entre diferentes actores sociales, que redunden en información local, de interés; formando parte integral de un sistema social que cuente con los servicios básicos en materia de desarrollo, algo que cada vez se ve más cerca, logrando además avanzar en un notable rezago en medios de comunicación en relación con otras partes del país.


Fuentes consultadas

Anzola, S. (2013), Administración de pequeñas empresas. México: McGraw-Hill.

Bodin, Jean, (1997), Los seis libros de la República. Madrid: Tecnos.

México (2013), Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

viernes, 23 de abril de 2021

RE-DEFINIENDO EL ROL DEL COMUNICÓLOGO

 Realizado por: José Alonso Serrano Campos

Fecha de publicación: 2 de mayo de 2012

Resumen

Si bien la carrera en Ciencias de la Comunicación no tiene tantos años como las carreras tradicionales, (hablamos de apenas 3 décadas) si no se mantiene en constante actualización, los egresados podrían entrar al campo laboral descontextualizados.

A lo largo de los años, esta carrera ha pasado de lo análogo a lo digital gracias al desarrollo de nuevas tecnologías en los diferentes ámbitos de la comunicación que va desde el cine hasta la televisión, de las producciones de audio hasta las estaciones de radio, de los periódicos al internet.

El comunicólogo se ve como un profesional listo y preparado para atender las necesidades de los medios de comunicación, estudiar la lengua, su uso y significado, así como abrir sus oportunidades por otros lugares de trabajo en la mercadotecnia, la publicidad, las artes escénicas o en su propio medio.

Resulta indispensable re-definir el rol del comunicólogo para entender que un profesional de la comunicación no puede estar pasivo ante la evolución de la tecnología en las sociedades, debemos mantener la mirada hacia el futuro, voltear al pasado y afrontar el presente lleno de retos y oportunidades.


Introducción

Hace diez años y medio terminé mi enseñanza de nivel licenciatura, a lo largo de esa década han existido cambios muy destacables, de los cuales quiero hacer un recuento, justo en la recta final de mi Maestría en Relaciones Públicas y Publicidad. 

Será importante reflexionar sobre el avance de la tecnología, los retos para la profesión y distintos elementos que han ayudado a complementar esta profesión; sin perder de vista el espectro, se pudiera también interpretar como que existe un gran riesgo de desaparecer por distintas especialidades que la sustituyan.

En aquel año 2003 el Internet era un tema apenas accesible para muy pocos, todavía un año antes en Guadalajara no existían los Cyber Café de manera comercial como ahora los podemos encontrar en los diferentes locales comerciales.

Aquella década representó cambios significativos para los medios de comunicación, luego de los atentados de las torres gemelas la seguridad fue muy distinta, la sociedad vivió con más miedo que certidumbre, los medios tuvieron que adaptarse.


Desarrollo

Según el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española, en su vigésimo primera edición del año 1992, un Comunicólogo/a era una "persona que profesa la comunicología o tiene en ella especialidades y conocimientos".

Me remonto a este término porque veintidós años más tarde y a partir del desarrollo exponencial que los comunicólogos de múltiples puntos del planeta generan con su trabajo día a día estamos en condiciones de profundizar dicha definición: Comunicólogo es todo egresado universitario de grado o posgrado de las distintas Carreras de Ciencias de la Comunicación Social habilitado para ejercer profesionalmente la Comunicología como Investigador, Docente, Director de Comunicación, Asesor Externo de Comunicación en todas las organizaciones ya sean estas públicas, privadas o comunitarias (Baran, Stanley e Hidalgo, Jorge. 2004).

El campo de acción va mucho más allá de los límites del análisis de los medios de comunicación masivos y sus distintas problemáticas. La tarea central del comunicólogo es la de hacer visibles y comprensibles los múltiples procesos de construcción de sentido que nos rodean. 

En este marco general, el desafío consiste en la construcción de un campo disciplinar que implique a todos aquellos profesionales vinculados con la Gestión Comunicacional (Hidalgo, 2010).

Las herramientas de trabajo para un estudiante no son muy distintas a las que utiliza un profesional, sencillamente varía el origen, hay medios que proveen a sus colaboradores con el equipo necesario y el estudiante debe hacerse de lo elemental en base a sus posibilidades.

Cuando terminé la carrera era una novedad utilizar la primera versión del editor de audio Cool-Edit. La versión de Corel 12 era lo máximo en los equipos de cómputo de 512 MB de memora RAM con el famoso Pentium, en un monitor todavía del tipo “televisión antigua” y los disquetes de 3 ½.

El Taller de Televisión de mi escuela no tenía ni una sola computadora, porque no existían en ese nivel, todo era análogo con cintas VHS, una tituladora y casetes de música o algunos cd´s; no había USB, Celulares “touch”, ni MP3 para de manera digital editar por lo menos algún elemento del video.

Esto significó tener que aprender y actualizarme luego de haber egresado la carrera, al igual que la medicina, el comunicólogo necesita estar en constante sintonía con las novedades de los medios para tratar de conocerlo y saber usarlo.

Para el  avance tecnológico que nos ocupa actualmente, me tocó conocer los elementos básicos, rústicos y primordiales para hacer un periódico a máquina de escribir, sacar los negativos y posteriormente las placas para impresión.

Hoy con la computadora conectada a las súper impresoras parece cosa de niños, los recortes y la edición eran “artesanales”.

Era inimaginable en aquel entonces hacer lonas, cortes de vinil o impresiones a color en gran formato, gracias a las computadoras que permiten hoy diseñar y directamente mandar a impresión aquella idea de lo imposible quedó olvidada.

La fotografía revelada era en un cuarto obscuro, en tiempos de estudiante con cámaras Réflex en mano, se disponía de un tiempo determinado para revelar e imprimir de 12 a 36 fotos blanco y negro, con las sustancias que hacían despertar en nosotros un gusto especial por las fotos, no era adictivo ni causaba problemas de salud pero el olor a esas sustancias se añora.

Apreciar cómo poco a poco se revelaba en el papel una imagen que al poco tiempo había sido tomada en alguna locación improvisada. Hoy tomamos miles de fotos que quizás nunca volvamos a ver y se pierdan en las carpetas digitales que acumula nuestro disco duro.

La Carrera se especializó, se modernizó y se digitalizó a tal grado que la enseñanza, de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación se hizo más necesaria y la teoría de la lingüística, la semántica y la semiótica se fue relegando a los estudiosos de las Ciencias de la Comunicación.

En este tema el desarrollo de portavoces virtuales no existían, pues a duras penas existían los portavoces tradicionales, hoy son herramientas prácticas para interactuar efectivamente en las redes sociales, invento revolucionario que tampoco existía.

El campo laboral de un comunicólogo hace diez años estaba limitado al Periodismo y como principiantes a lo único que se tenía acceso “sin influencias” era a ser fotógrafo o reportero, salir en algún medio de comunicación con algunas colaboraciones, presentando algo o a alguien y párele de contar.

De estudiante, no conocía el campo de la mercadotecnia, de las relaciones públicas, veíamos algo de la publicidad pero los diseñadores nos acaparaban el mercado de la publicidad para negocios, también la carrera afinaba algunos aspectos de quienes tenían talentos artísticos, de mi generación recuerdo con afecto a buenos músicos y actores de teatro que aún siguen en los escenarios con más y mejores oportunidades.

Tomando en cuenta esa necesidad de actualización constante, veo hacia el futuro distintos retos para el comunicólogo, el estudio de la lengua será y seguirá siendo indispensable, su buena utilización, el conocer las técnicas básicas y las nuevas tendencias de la moda en medios masivos, son parte de lo que al comunicólogo del futuro le tocará asimilar.

A los que comunicólogos nos toca actualizarnos constantemente, en cada nuevo equipo conocer sus componentes, el software o técnica que facilite nuestra labor en materia de producción de contenidos, publicidad o relación entre las empresas y el público meta.


Conclusión

La profesionalización de las personas con experiencia en los medios es esencial, como lo es para un médico o un maestro estar continuamente actualizándose, tal es mi caso que luego de la teoría pasé a la práctica y me mantuve actualizado gracias a la necesidad por permanecer en la vanguardia de lo que la demanda social requiere en cuestión de información.

El uso de las herramientas comunicacionales más modernas, que cubren los cuatro medios de comunicación masiva (radio, televisión, prensa e internet) me dan pie en este momento para especializar la técnica en Relaciones Públicas.

Donde se requiere mejorar, existe una opción de trabajo, en todo lo que nos rodea si se tiene visión es posible aplicar elementos que den sostén y mejoren sustancialmente la imagen de algún producto o servicio, imagen política o de instituciones públicas y comercios, grandes empresas y trasnacionales.

Viendo que se tuvo la oportunidad de conocer todo el avance de la tecnología desde la era análoga, a lo que hoy es la gran era digital con las máquinas y software cada vez más complejos y manteniendo constantemente actualizados los conocimientos, es como se logra vender la mejor empresa de Relaciones Públicas, donde conjunta la experiencia de lo realizado, el conocimiento de lo más moderno y la capacidad para dar soluciones a los clientes.


Fuentes consultadas

Anzola, S. (2013), Administración de pequeñas empresas. México: McGraw-Hill.

Barquero, José Daniel (2000), Manual de relaciones públicas empresariales, EDICIONES GESTIÓN.

Escalante, Fernando (2004), El Derecho a la privacidad. Instituto Federal de Acceso a la Información Pública. Cuadernos de Transparencia, Núm. 2. México.

Giddens, Anthony, (2000), Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas. Madrid: Taurus.

Gómez Torres, J. (2012), “Tic o Tac, el tiempo pasa y ahora resulta que no sabemos a lo que nos dedicamos” http://tecnofilos.aprenderapensar.net/. Último acceso mayo 2013

Gordoa, Víctor (2008), IMAGOLOGÍA, México, editorial Grijalbo. 

Sánchez Castillo Filogonio (1996), El habla en los medios de comunicación, México, Ed. Alhambra.


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 Por: José Alonso Serrano Campos Pascual Rodríguez Leaños nació el 9 de diciembre de 1875 en el rancho del Carrizal, municipio de Colotlán, ...