sábado, 24 de septiembre de 2022

Los Murales de Colotlán

El mural de la parroquia de San Luis Obispo

Dentro de la parroquia de San Luis Obispo se encuentra el mural a espaldas del altar mayor. La pintura recrea el suceso de la expulsión del paraíso de Adán y Eva, entre los protagonistas del cuadro se encuentran Yavé, un arcángel, tronos, potestades, la víbora (el diablo) Adán y Eva, el árbol del bien y del mal.


Los murales de la Presidencia Municipal



“La Conquista” del año 1980 por el maestro Bramasco  y “Yo Colotlán” del año 1997 por el artista colotlense Ricardo Urista Alvarado.


Los murales de Casa Hidalgo

Cuando era la Preparatoria Regional de Colotlán de la U. de G.


"Praxis" y "Xolotl-Quetzalcoatl" simbolizan el inicio de la educación en las antiguas civilizaciones grecoromanas y prehispánicas. Con la guía del maestro Ricardo Urista, un grupo de alumnos de la Preparatoria en 1998 realizaron estos murales en el pasillo que comunica el patio principal y la cancha en el edificio central de lo que hoy es Casa Hidalgo.


El mural de la Escuela Normal Experimental de Colotlán


El 23 de septiembre de 2010 en el marco de los 33 años de fundada esta escuela, se inauguró el mural de la Escuela Normal, hecho por el pintor, muralista y poeta Martín de la Torre Vega, conocido como Martorrev. La obra se titula “ENECO, generador de evoluciones”. 


Murales en pita y piel

Lienzos del Maestro Tabartero Mario Montoya de la Rosa



Con base en el “Caballero Águila” de Jesús Helguera, añade su toque personal e imprime en cuero y pita representaciones de las raíces de los mexicanos.

Elementos distintivos de Colotlán como la charrería, el escudo, la iglesia, los portales y el busto de Victoriano Huerta.



Los murales de Red de Arte Urbano


"Ter+kayepa" (Colotlán en wixárika) realizado en la Secundaria Foránea número 13, por José Luis Torres “Frase” en marzo de 2022.


 "Reverencia" realizado en la barda perimetral de la Secundaria Foránea 13, por Alejandro Moreno en mayo de 2022.

"Mi bello artesano" de la autoría de Jaime Mares  y David Espinoza, se ubica en la barda de la esquina de las calles Zaragoza e Hidalgo.


"Colotlán es mujer" de Catalina Rivera  mide 4.80 m x 5.50 m y se encuentra sobre la calle Independencia, entre las calles Paseo y Centenario, se inauguró el 18 de mayo de 2022.




"Ritos y tradiciones" de Omar Alejandro Nuñez Padilla "Krater" se bendijo el 10 de septiembre de 2022. Se ubica en el muro de la esquina de Josefa Ortíz e Hidalgo.


Crédito: a todos los artistas y fotógrafos que han facilitado su trabajo. Muchas Gracias.

domingo, 11 de septiembre de 2022

EL SEÑOR DE LOS RAYOS – TRADICIONES MEXICANAS

EL SEÑOR DE LOS RAYOS

Centro de Peregrinaje en Temastián, Jalisco

No importa la hora ni el día de la semana. A lo lejos se oye el rumor de un autobús. Los comerciantes, tanto establecidos como ambulantes, se preparan a tener buenas ventas.

Cuando el camión finalmente se estaciona, las personas bajan sin prisas y esperan. Al momento que el último pasajero baja, todos se organizan y empiezan su procesión a una hora predeterminada por ellos mismos. El desfile comienza con el estandarte al frente. Los feligreses, los músicos y el resto de los participantes, entre cánticos, oraciones y paso lento, se dirigen a la iglesia.  Al cruzar el umbral del atrio se observa un poco de desorden: unos siguiendo a pie, con reverencia, mientras que otros continúan su marcha de rodillas, hasta llegar al altar.

Adentro de la iglesia los rezos y cánticos se escuchan como un murmullo unificado, aunque es individual y a ritmo propio, que puede extenderse por horas y sólo ser interrumpido por el tañer de las campanas o la misa que da inicio.

Así se llega a Temastián, un rincón del extremo noreste de Jalisco, en el municipio de Totatiche; lugar de peregrinaje donde se venera al Señor de los Rayos. Hay otros peregrinos que prefieren venir en automóvil para una rápida visita, mientras no pocos tardan hasta tres o más días en su travesía a pie desde lugares como Valparaíso, Zac. o Aguascalientes.

Sin importar la manera de llegar, el común denominador es la devoción y el fervor cristiano que está presente en todos y cada uno de los feligreses que han venido a encontrar alivio a sus penas, a solicitar un milagro o a pagar alguna manda pendiente. (Blog de Homero Adame.)

La historia de Temastián está íntimamente ligada a las de sus pueblos vecinos: Totatiche y Villa Guerrero, ya que los tres fueron fundados como convento para evangelizar y castrar la libertad de los indígenas, todo por cuenta de frailes franciscanos, allá a finales del lejano siglo XVI. La fundación se hizo tomando como punto de partida a Colotlán, que para entonces ya fungía como centro religioso y «político».

Extrañamente, de los tres pueblos el que menos ha crecido como tal a través de los siglos es Temastián, aunque de los tres fue el único que se convirtió en centro de peregrinaje. A esto la historia reciente lo fecha a partir de 1857, cuando se hicieron las primeras fiestas ya dedicadas al Señor de los Rayos. Sin embargo, de acuerdo a las leyendas, Temastián, que en náhuatl significa «el lugar de los baños» (de temazcal = baño y tlan = lugar) era desde tiempos remotos un sitio ritual donde las tribus llegaban una vez al año a venerar a alguna deidad. De hecho, los campesinos cuentan diferentes versiones, como la de que los indios tenían «un santo» al que visitaban, o la que dice que en este lugar los antiguos hacían sus mitotes para asegurar la caza y las lluvias. Lo extraño es que nadie mencione al lugar como sitio de baño o purificación. (Artículo de Homero Adame.)


Posiblemente los frailes franciscanos, al darse cuenta que los nativos frecuentaban el lugar, tal vez en ciertas fechas rituales como solisticios y equinoccios, decidieron levantar ahí el monasterio, y poco a poco, con la conquista espiritual, simplemente cambiaron las fechas rituales y la deidad, dándole continuidad al peregrinaje. Este es un hecho que se presentó en casi todas las regiones del nuevo mundo, incluyendo santos o vírgenes que simplemente fueron inventados o suplantados por los conquistadores del espíritu.

Aparte de la participación y observación de las actividades de los feligreses en la nave principal del templo, el lugar más interesante del santuario es el Salón de los Retablos, en donde se exhiben auténticas obras de arte hechas en muchas técnicas: fresco, grabado, lápiz, óleo, pirograbado, etc. sobre materiales tan variados como el lienzo, madera, papel, piedra o vidrio. Teniendo todos en común el agradecimiento por un milagro concedido.

Los artistas de estas obras, tanto mexicanos como chicanos, son diversos, desde aquel que a ello se dedica de manera profesional o artesanal y recibe un pago por el trabajo, hasta los espontáneos que hacen su mejor esfuerzo para plasmar una imagen. Así vemos algunas obras sobre un mismo material, cortado de forma idéntica, en el cual se utilizan los mismos colores, donde sólo el texto cambia, lo que nos dice que fueron hechos por una misma mano, posiblemente de un «profesional». Pero sin duda las más interesantes son las hechas por los espontáneos, quienes además tienen una manera muy particular de usar el idioma y la ortografía, algo que es digno de verse y leerse, como aquel ex-voto que dice  

«Doll gracias al Sr. de los Rayos por aberme alibiado a mi hijo de un paralis infatil. Jerez, Zac. Enero de 1959».

Este salón de los ex-votos es también un marco ideal para observar los cambios tanto pictóricos como los de la vida diaria en el arte popular y en el país. Por ejemplo, en los dibujos vemos la variación en las modas, o los medios de transporte utilizados en diversas épocas de nuestra historia, desde la humilde carreta hasta el avión, pasando por el tren y el autobús, siendo este último el que más cambios ha sufrido en su forma. (Artículo de Homero Adame.)

La fecha más antigua para uno de estos ex-votos parecer ser febrero de 1891. Y es digno de remarcar que las obras más antiguas se exhiben en un largo muro, donde no le llega la luz del sol que se filtra por las ventanas. Asimismo, las obras están protegidas bajo una larga «vitrina», lo que demuestra un sentido de conciencia y protección por lo antiguo.

Para todo visitante es casi obligatorio entrar a esa sala, donde se palpa un mundo de emociones traducidas en el dolor y la gratitud. Además de los ex-votos, ahí también se observan carteras, cruces, diplomas, prendas de vestir, trenzas de cabello, trofeos, yeso para pierna o brazo, zapatitos de bebé, etc. como ofrenda a los favores recibidos. Esto nos lleva a la conclusión que una promesa se hace a cambio de un milagro, para que a la postre la promesa se transforme en ofrenda. Un ciclo muy interesante en la vida ritual de cualquier lugar de peregrinaje.

Y siempre la pregunta flota en el aire: ¿Por qué se le llama Señor de los Rayos? Como respuesta están las leyendas populares, como aquella que todos los lugareños cuentan de que al Cristo crucificado una vez le cayó un rayo y nada le pasó. Hay otras personas que dicen que hace muchísimos años, en esa región caían muchos rayos hasta que llegó la imagen y todo se calmó. Dichas leyendas son variadas en su contenido y desenlace, y no faltan las que dan una interpretación más profunda, como la que dice que al Cristo se le llama así por los rayos de luz que nos llegan de él cuando nuestra devoción es grande. Sin embargo, no falta el que asegura que esas leyendas son puros cuentos y el mote del Señor de los Rayos lo tomó de su corona compuesta de tres grupos de siete rayos cada uno; corona que por cierto da dos números mágicos dentro del ritual cristiano: el tres y el siete.

Sin embargo, los datos históricos y algunas leyendas asentadas en un libro titulado «Historia de la Venerable Imagen del Señor de los Rayos «, escrito por el canónigo Luis Enrique Orozco, libro que se puede adquirir en la tienda parroquial, dicen que originalmente a la imagen se le llamaba «El Señor del Rayo» hasta que se pluralizó a partir de una tempestad que se abatió sobre unos misioneros que estaban dando catecismo bajo un mezquite, cuando un rayo se estrelló en la imagen, rajando la cruz, que todavía se conserva en el altar principal.

El porqué del nombre a nadie parece interesarle, lo que importa es venir a venerar al Cristo que otorga muchos milagros y además ofrece 100 días de indulgencia a todo aquel que a sus pies le rece un Credo. Cualquier día es bueno para visitarlo, pero muchos prefieren hacerlo durante las fiestas, que tradicionalmente se llevan a cabo el jueves de la Asunción, empezando tres días antes. Para esas fechas, la multitud es tal que las misas se tienen que celebrar al aire libre, en el atrio, pues la iglesia no da abasto a tanta gente.

Los peregrinos llegan de cualquier parte de la república y pernoctan donde sea posible, preferiblemente en la Casa del Peregrino, pero si ya no hay cupo lo hacen bajo cualquier techo, en casas particulares o incluso a la intemperie. También en esos días llegan muchos vendedores ambulantes que ofrecen alimentos, veladoras, productos religiosos, etc., sin faltar los que venden baratijas. Por el contrario, en cualquier otro día del año, todo es muy tranquilo y el visitante puede tomarse todo su tiempo para conocer el templo, el Salón de los Retablos y sentir el silencio solo quebrantado por la campana o el murmullo de algún feligrés.

Como dato adicional es bueno saber que las fiestas tradicionales se llevan a cabo el 11 de enero y el jueves de la Ascensión (40 días después del domingo de Resurrección), fechas multitudinarias llenas de colorido, folclor y fe.


CÓMO LLEGAR A TEMASTIÁN

√ Viniendo de Guadalajara o Zacatecas, tome la carretera # 23 que va a Jerez y Tlaltenango. Cerca de Momax tome la desviación a Temastián y Villa Guerrero. Continúe hasta llegar al crucero que indica Chimaltitán o Bolaños.

√ Ninguno de los tres pueblos cuenta con hoteles, pero en los dos primeros puede encontrar cuartos de renta muy económicos aunque en condiciones bastante precarias.

√ Si desea visitar pueblos huicholes como Tuxpan o La Yesca y no cuenta con un vehículo adecuado para caminos montañosos, tanto en Bolaños como en San Martín puede conseguir servicio de transporte a precios muy razonables.

 

Este texto se publicó originalmente en la revista México en el tiempo, en el No. 17 de marzo/abril de 1997


domingo, 4 de septiembre de 2022

LA GUERRA DE INDEPENDENCIA EN HISTORIA Y SEMBLANZA DE COLOTLÁN

 RENATO HARO ORTEGA

1987

Cuando se tuvo noticia en Colotlán del levantamiento del padre Hidalgo, era Gobernador de Colotlán don Gregorio Pérez. Este reunió de inmediato a las Compañías denominadas de Frontera y a tal efecto concurrió de Jerez don Tomás Martín Balesteros, de Monte Escobedo vino don José María Ontiveros, de Tlaltenango don Vicente Nales, de Huejuquilla don Ignacio Murguí, de Coculitén y Agua Gorda vinieron don Manuel Campos, Miguel Huizar y Mariano Osorio.

Vino a Colotlán el cura Calvillo, muy conocido en la región por haber sido hacia poco tiempo Vicario de la parroquia de Colotlán. Por tal motivo guardaba amistad con los jefes de las Compañías de Frontera, así como los indios de los barrios, y en especial con don Marcos M. Escobedo, que era muy respetado entre ellos, y era gobernador del Barrio de Tlaxcala, el principal de Colotlán.

"A fines de septiembre de ese memorable año 1810, el cura Calvillo organizó un baile en su casa, habiendo antes dado instrucciones secretas a sus seguidores, que se presentaron ya armados con palos, hondas, garrotes, flechas, machetes, etc., y como a media noche salieron llevando en el sombrero la imagen de Guadalupe y gritando "Viva la Virgen de Guadalupe, Viva la Independencia y mueran los gachupines". De la casa del cura Calvillo se dirigieron a las Casas Reales, ubicadas en el centro de la población, lugar donde estaba afortinado el gobernador Gregorio Pérez y numerosos españoles que ahí se habían refugiado al ver la situación de rebeldía que privaba entre los habitantes de Colotlán, y principalmente en los barrios.

Los jefes de las compañías apostados en las Casas Reales no opusieron resistencia alguna a la gente del padre Calvillo. Los españoles fueron hechos prisioneros, la tropa se retiró a sus cuarteles, y al día siguiente el gobernador Gregorio Pérez reunió a las milicias en la plaza principal y les ordenó hacer fuego sobre los indios que los tenían bajo custodia, pero aquéllas se negaron a obedecer, por lo que sus jefes ordenaron dispersarse.

Tres días después, el padre Calvillo salió para Zacatecas custodiando a los españoles presos, con un grupo de aproximadamente 400 indios de Colotlán, Santiago, Santa María, Tlalcosahua, y Huejúcar, capitaneados por don Marcos Escobedo y Victoriano Córdova, llevando como auxiliares a Pedro Escobedo, Antonio Modesto, Eulogio Ordaz, Juan Félix Torres, Diego Alcalá, Vicente Vázquez, Albino Torres y Florentino Pacheco. Se tuvo noticia aquí que los españoles fueron degollados en Zacatecas o San Luis.- Los indios regresaron con sus jefes, a excepción del padre Calvillo que permaneció en aquellos lugares.

Las tropas siguieron reuniéndose y preparándose cada mes al mando de sus jefes. A principios del año, salieron para reunirse con el cura don Miguel Hidalgo, y estuvieron en la batalla de Puente de Calderón el 17 de enero de 1811. Como es de todos conocido, la batalla la perdió Hidalgo y los indios flecheros de Colotlán pudieron salvarse gracias a una cortina de humo originada por el incendio de unos carros de parque estacionados cerca del lugar donde se encontraban los indios. Estos pudieron huir y regresar a Colotlán, por diversos lugares, y reuniéndose bajo la dirección de sus jefes.

El 27 de marzo de 1811, llegó a las inmediaciones de Colotlán el Cura de Matehuala, José Francisco Álvarez, que militaba en el bando realista, con tropa numerosa. Don Marcos Escobedo se había preparado para el ataque poniendo en estado de alerta a las Compañías de Colotlán, Santiago, Huejúcar y Tlalcosahua. Santa María no acudió a este llamado de don Marcos Escobedo. Los insurgentes estaban armados rústicamente, con palos, hondas, flechas, trancas y machetes, y solo disponían de dos escopetas. El Cura de Matehuala llegó a Colotlán por el Plan de Canoas, y se trabó el combate al llegar al Cerrito de la Cruz, Después de un fiero combate los realistas del cura Álvarez fueron obligados a huir. Se retiraron hacia Santa María, y ahí los lugareños los hostilizaron al paso, pero la tropa del cura Álvarez los derrotó haciendo prisioneros a 27, de los que fusiló 12 en Jerez, y a los demás los envió a Santa María para que dieran la noticia de la prisión del cura don Miguel Hidalgo.

Al año siguiente (1812], el general don José de la Cruz, quien ostentaba el cargo de intendente Gobernador de Guadalajara, envió a Colotlán al general Pedro Celestino Negrete para pacificar la región. Don Marcos Escobedo preparó la defensa del pueblo, entrenando a su gente y fabricando un cañón con madera de mezquite atado con cueros, que por supuesto no sirvió de nada en el combate.

El domingo 7 de abril de 1812 llegó a Colotlán el general Negrete, aproximándose por el Arroyo de la Tierra Blanca. Los insurgentes de Colotlán se hallaban afortinados en la Loma del mismo Arroyo de la Tierra Blanca, extendiéndose por el lado oriente hasta el entonces llamado Cerrito de la Cruz. Por el lado sur ocupaban las alturas de las lomas que se encuentran frente a la Escuela Normal. Alrededor de las diez de la mañana se trabó la lucha, entre las bien entrenadas y disciplinadas tropas del general Negrete y las numerosas pero improvisadas gentes de don Marcos Marcelo Escobedo. La superioridad militar de los españoles pronto hizo desbandarse a las filas insurgentes, y el general Negrete entró a Colotlán iniciándose un saqueo de la población y como el corneta había tocado a degüello, muchos de los defensores de la población fueron muertos, quedando las calles cubiertas de cadáveres. Numerosas gentes optaron por huir a los cerros vecinos, donde permanecieron varios días, durmiendo a la intemperie y matando reses para alimentarse. Don Marcos Escobedo pudo esconderse en un pozo de lazo, donde permaneció varios días y así pudo salvar su vida.

El general Negrete estuvo tres días en Colotlán. Luego se retiró con su tropa hacia Tlaltenango. A los pocos días el cura Álvarez entró a Colotlán, aprovechando la victoria realista, y durante varios días saqueó, fusiló, y quemó cadáveres, hasta que, informado el general Negrete, ordenó a su tropa regresar a Colotlán, pero el Cura se retiró a tiempo. Pedro Celestino Negrete permaneció durante diez días en esta población, y regresó a Guadalajara, instando a los naturales para que ya no se levantaran contra el gobierno constituido.

Durante varios días reinó la anarquía en Colotlán, ya que ninguna persona quería ponerse al frente del gobierno. Finalmente aceptó gobernar el Sr. José Joaquín Veliz, vecino muy respetable, pero poco tiempo después fue sacado de su casa y asesinado por un antiguo sirviente suyo, que era jefe insurgente, llamado José Pineda; quien posteriormente fue perseguido por un militar realista llamado Ochoa, el cual lo alcanzó huyendo hacia las barrancas de Azqueltán, lo hizo prisionero y lo fusiló.

A principios del año 1813 fue comisionado para gobernar la frontera el general Mariano Urrea. Estuvo en Colotlán durante algún tiempo, designó teniente suyo a don Isidro Díaz de León y organizó una milicia que tuviera como propósito garantizar la tranquilidad de los vecinos. Al frente de la milicia quedaron los hermanos Javier, Antonio, Miguel y Nepomuceno Gallegos.

En mayo de ese año, la población fue nuevamente asaltada por un grupo insurgente al mando de Rafael Oropesa, que entró con su gente por el oriente gritando "Viva la Virgen de Guadalupe y muera el gobierno español"', El teniente Díaz de León salió huyendo hacia el rancho de la Trinidad, pero fue alcanzado y muerto en el acto. Los hermanos Gallegos se afortinaron en las Casas Reales en unión de otros jefes. Los insurgentes sitiaron el lugar, arrimaron tercios de tlazole y le prendieron fuego. Los hermanos Gallegos y sus acompañantes se rindieron, habiendo sido sacrificados todos, con excepción de uno de ellos, Vicente Gándara, que salvó la vida gracias a las súplicas del Sr. Cura don Tadeo Suárez. Las casas reales duraron ardiendo durante más de un mes, habiéndose destruido el edificio que era muy grande, y quemándose los archivos y el mobiliario.

Algunos otros datos de la historia regional, durante estos terribles y agitados años, son los siguientes: después de la derrota de Puente de Calderón, y aprovechando el desánimo de los insurgentes, se establece un gobierno adicto a la Corona de España, formado por los Sres. Francisco del Real, Sebastián Gallegos y Juan Lozano, pero fueron eliminados del gobierno a fines de febrero de ese mismo año de 1811.

Algunos historiadores de renombre, en lugar de mencionar como jefe de los insurgentes de Colotlán a don Marcos Escobedo, señalan al cura Calvillo, por algunos llamado José María, pero al parecer su nombre correcto era don José Pablo Calvillo. Tal sucede en los combates antes descritos, con el cura Álvarez, llamado el "Chicharronero", por su costumbre de quemar cadáveres, y la batalla contra el general Negrete. Es probable que el cura Calvillo haya intervenido en dichas batallas, auxiliado por don Marcos Escobedo. Por eso los relatores de la región lo mencionan como Jefe. La vida en Colotlán durante los años siguientes, hasta la consumación de la Independencia fueron tristes y angustiosos para los habitantes de la región. La inseguridad y la zozobra fueron la característica de estos amargos tiempos.

Durante el año de 1814 hubo una epidemia de fluos [sic) de sangre, y al año siguiente, una de viruela, que asolaron a la región. Durante los años de 1816 a 1818 reapareció don Marcos Escobedo, y con la colaboración de indígenas de los alrededores reedificó la parte baja de las Casas Reales y la cárcel, así como también la parroquia.

En 1817, don Marcos Escobedo entra en acción nuevamente a favor de la Independencia. Se levantan en armas los pueblos de Huejuquilla el Alto, Nostic y Chalchihuites. A mediados de ese año se apodera de Colotlán, sin resistencia alguna por las autoridades de la ya agonizante Colonia. A finales de 1819 celebra una alianza con fuerzas insurgentes de Jerez y Tlaltenango. A principios de 1820 se apodera de la Hacienda del Jaral, en el hoy municipio de Villanueva, Zacatecas. Después marcha hacia Bolaños donde hace prisioneros a muchos españoles.

Entre tanto, en el ámbito nacional, Agustín de Iturbide había proclamado el Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821. En Guadalajara fue aceptado por el clero y el ejército. El 13 de junio de ese año, el general Pedro Celestino Negrete y otros altos oficiales del ejército, en San Pedro Tlaquepaque, juraron el Plan de Iguala, declarando la independencia del antiguo Reino de la Nueva Galicia.

El gobernador mariscal don José de la Cruz abandonó su cargo y se embarcó hacia España. En Guadalajara se hizo cargo del Gobierno el señor Antonio Basilio Gutiérrez de Ulloa, quien tomó el título de Intendente y Jefe Político Superior interino. Al día siguiente por la tarde hizo su entrada a Guadalajara, el general Negrete al frente de su ejército y el día siguiente fue nombrado Jefe Superior Político y Comandante del Ejército de Reserva. Los miembros de la Audiencia, del Ayuntamiento, y las más distinguidas corporaciones civiles y eclesiásticas juraron fidelidad a los principios del Plan de Iguala. Negrete salió en persecución de José de la Cruz, y dejó gobernando en Guadalajara a don José Antonio Ugarte y Baldomar, quien el 22 de septiembre instaló la Junta Patriótica de Nueva Galicia, formada por más de cien personas distinguidas por su ilustración y cultura.

Con fecha 26 de octubre de 1821 se proclamó solemnemente en Guadalajara el Acta de Independencia del Imperio Mexicano. En Colotlán, don Marcos Escobedo organizó grandes festejos para celebrar la Independencia de México y la entrada del Ejército Trigarante a la capital, el 27 de septiembre de 1821. 

Durante el Imperio de Iturbide, Jalisco fue Provincia de la Nueva Galicia, a cuyo frente quedó el Mariscal de Campo don Luis Quintanar. Caído el Imperio, la Nueva Galicia expidió una Acta en la que declaraba… "que es llegado el caso de hacerse el pronunciamiento tan deseado, de erigirse esta Provincia en Estado Soberano Federado, con los demás de la grande Nación Mexicana, con nombre de Estado Libre de Jalisco".

Al proclamarse la primera Constitución del Estado, Colotlán surge como Capital del Octavo Cantón de Jalisco.


Mirada de Colotlán en el marco de los 400 años de su fundación - 1991

Colotlán llega a la celebración del Cuarto Centenario de su fundación cargado de historia. Ha sido capital de esta región de Jalisco desde finales del siglo XVI, cuando se estableció el Gobierno de la Frontera de San Luis de Colotlán; posteriormente, al consumarse la Independencia y establecerse el régimen federal, fue capital del octavo cantón del estado de Jalisco; y en los tiempos actuales, es el centro político y administrativo de diez municipios que conforman la zona del estado.

Frontera establecida contra la belicosidad de los chichimecas, Colotlán vivió los tres largos siglos de la dominación española como sede del Capitán Protector: funcionario designado por el virrey de la Nueva España con amplias facultades civiles y militares para gobernar el enorme territorio comprendido desde El Teul por el sur hasta Chalchihuites por el norte; y de oriente a poniente delimitado por las cadenas montañosas que forman los cañones de Colotlán y de Bolaños. En el último tercio del siglo XVII desapareció la frontera y Colotlán se incorporó momentáneamente al corregimiento de Bolaños, para luego surgir como capital del octavo cantón del Estado.

La lista de los capitanes protectores es larga. Entre ellos se encuentran algunos personajes ligados a la historia de la Nueva España, como el Conde de San Mateo Valparaíso, señor de la Campa y Cos, y el Conde de Santa Rosa, don Juan Bravo de Medrano.

Durante los primeros años de la Conquista, la historia de Colotlán se liga estrechamente a los avatares de la guerra chichimeca, después con los intentos de dominación de la sierra del Nayar -que prácticamente no se logró, la región llamada el Nuevo Reino de Toledo- nunca estuvo bajo el dominio efectivo de la Corona española.

Cuando se inició la Guerra de Independencia fue conocida la activa participación de los indios flecheros de Colotlán mandados por Marcos Escobedo, Gobernador del Barrio de Tlaxcala y Alférez Real, que luego gobernaría a la población con el rango de Alcalde de segunda nominación y restauraría las Casas Consistoriales o Reales quemadas durante el año de 1811.

Durante el siglo XIX cuando la nación mexicana se agoraba en la serie interminable de luchas intestinas que enfrentaron a conservadores con liberales y a centralistas con federalistas, la región participó activamente. Quizá la figura más destacada en esta época haya sido la del general Jesús González Ortega, quien fuera diputado federal por el Teul.

Como es de suponerse, los pueblos de la zona sufrieron también las consecuencias de la guerra civil; Colotlán fue asaltado por las hordas de Lozada y desde entonces se perfiló como una población eminentemente liberal.

Luego, al terminar el siglo XIX, bajo la paz porfiriana, Colotlán fue un poblado activo con un comercio floreciente y una pequeña industria que lo hizo autosuficiente sobre todo en materia alimentaria y, desde luego, con un jefe político que ejercía el cargo en todo el octavo cantón del estado.

Llegó la Revolución Mexicana y Colotlán se encontraba aislado por la propia geografía y por falta de buenos caminos. Sólo el telégrafo, instalado desde el año de 1869, nos unía con el resto de la República. Como se sabe, de Guadalajara nos separa la Sierra de El Teúl, la cuesta del Malacate y la profunda barranca del río Santiago. Los arrieros tardan 15 días en ir y venir a la capital del estado. Algunos van a Ameca por maíz, y al Arenal y Amatitán por buen tequila. De Zacatecas nos separa la distancia, y en la época de lluvias el río de las Liebres y los profundos lodazales que se forman en el valle de Jerez; ahí los vehículos se atascan continuamente y el viaje dura varios días, según la estación del año. Para ir a Aguascalientes hay que atravesar la sierra y pasar por la presa de los Serna. Esta ruta la siguieron innumerables caravanas conduciendo ganado de la región.

En abril de 1914 el general Pánfilo Natera prácticamente quemó la ciudad de Colotlán: el Palacio Municipal, los portales de la plaza, las tiendas principales, todo ardía. Este incendio marcó el inicio de una etapa de letargo, de una era de inmovilidad que duraría hasta 1960. El incendio de Colotlán fue también el inicio de una era de zozobra para estas poblaciones aisladas de la región -Colotlán por lo menos tenía telégrafo- que quedaron a merced de las diferentes facciones que se formaron durante la Revolución y que los mexicanos llamamos "la bola": villistas, carrancistas, federales. En Colotlán casi siempre hubo destacamento federal, salvo excepciones en que la misma situación miliar los hacia huir y la población quedaba a expensas del bando triunfador. Puros sustos para los habitantes.

Después de la Revolución lo que sonó fuerte en la región fue la guerra cristera, sobre todo en Huejuquilla el Alto, Mezquitic y Totatiche: eje unido por la sierra en donde los cristeros tejieron su red, difícilmente alcanzable por los federales.

Con todo, la vida continuó en una población de calles bien empedradas, limpias, que sus habitantes riegan al amanecer y mantienen frescas durante el día. Las calles, perfectamente rectilíneas muestran sus austeras fachadas encaladas, sin árboles; las casas tienen su zaguán amplio, de puerta alta y ancha, con borde de cantera donde se mira el patio interior, lleno de macetas con plantas de flores multicolores que son orgullo de la señora de la casa; algunas de estas casas tienen además su huerta, donde se dan los naranjos, las limas, las guayabas, el aguacate, las hidras y las naranjas-limas. En Santa María de los Ángeles todas las casas son huertas de frescura interminable.

Durante este período, Colotlán y las demás poblaciones de la región permanecieron como estáticas, no crecían, al contrario, en Colotlán una crecida del río ocurrida en 1925 se llevó muchas casas situadas al norte de la población, donde ahora se ubica un campo deportivo. Sin embargo, los pobladores viven ya apaciblemente y en la temporada de lluvias salen a los ranchos "de aguas" donde disfrutan del campo reverdecido, los arroyos de agua zarca, el queso fresco y los tiernos elotes de la cosecha.

El comercio continúa activo, pero las pequeñas industrias han desaparecido. Los molinos de trigo, las fábricas de pastas y veladoras, las embotelladoras de gaseosas, se han extinguido. Sus propietarios se han ido a vivir a las grandes ciudades desde el principio de la Revolución, temerosos por su vida y la de sus familiares. Alrededor de 1948 se realizó la carretera de terracería a Zacatecas que llega hasta Tepechitlán, donde se construyó la presa de Excamé y vino el presidente Miguel Alemán a inaugurarla; pasó con su comitiva por Colotlán y se le recibió en el kiosco de la plaza principal, era el primer Presidente de la República que visitaba la comarca. La carretera a Zacatecas quedó totalmente pavimentada en 1980, uniéndonos a la ciudad de la cantera y la plata que fue nuestra capital comercial durante tantos años.

Al iniciarse la década de los sesenta, Colotlán comenzó a despertar de su sueño. Llegaron maestros de otras latitudes a impartir clases en las recién fundadas escuelas de la región. Los gobiernos federal y estatal establecieron oficinas para implementar y desarrollar los proyectos de varias secretarías del

Estado, como Educación Pública, Agricultura y Recursos Hidráulicos, Reforma Agraria de la Presidencia de la República -el Plan Huicot-; por su parte el Gobierno del Estado estableció la Delegación Regional de Catastro, de Tránsito y el Registro Público de la Propiedad que unidos con instituciones ya existentes, como en Juzgado de Primera Instancia dieron a Colotlán particular importancia en la región.

En 1975 se fundó la Escuela Normal Experimental y en 1980 la Escuela Preparatoria Regional. En el aspecto físico la población se modernizó y se renovó con la introducción de los servicios de energía eléctrica, agua potable y drenaje, servicio telefónico automático y las calles comenzaron a ser adoquinadas. Lamentablemente, al modernizarse Colotlán lo hizo sin orden y muchas de aquellas grandes casas que fueron su orgullo desaparecieron, fueron divididas y se hicieron construcciones modernas que desentonan con la línea arquitectónica tradicional. Pero todavía quedan muchas de aquellas casas señoriales, algunas con sus altos muros mutilados, de canteras todavía intactas, como mudos testigos de aquellos años que ya pertenecen a la historia.

Y lo mismo ha ocurrido en las demás poblaciones de la región. Huejuquilla el Alto tiene un comercio intenso, se explota la madera, y está tan lejana, que lo que ahí ocurre toma carácter de leyenda. Mezquitic apenas comienza a salir de su recato gracias al apoyo y al impulso de muchos de sus hijos que se han hecho famosos en el campo del arte y la cultura. Huejúcar se moderniza y su plaza principal se llena de gente los domingos, entre conjuntos de tamborazo al estilo zacatecano. Totatiche, pueblo pequeño pero muy urbanizado, se transforma también al impulso de sus tenaces habitantes. Villa Guerrero, el más nuevo de los municipios, crece y se extiende sobre el valle, y sus habitantes, principalmente ganaderos, hacen de ella la población más importante del sur de la zona.

Desde la década de los años treinta, muchos habitantes de la región se han ido a trabajar a los Estados Unidos y muchos también se han quedado en aquella nación. Tienen hijos y nietos nacidos y radicados en ella. Este flujo de migración aumentó durante la Guerra Mundial de 1939 a 1945. Otros se fueron en los años cincuenta y sesenta al grado de que actualmente casi no hay un habitante de la región que no tenga un pariente en los Estados Unidos. Esto benefició a la región pues durante la década de los ochenta era grande el flujo de dinero hacia estos poblados.

En junio de 1986 el gobernador Álvarez del Castillo inauguró la carretera pavimentada Guadalajara-Colotlán. Fue la realización de un viejo sueño iniciado hace más de un siglo cuando don Ignacio L. Vallarta era Gobernador de Jalisco. Desde aquella época, esta carretera había sido planificada, pero por azares de la política y de la administración no se pudo llevar a cabo. Ahora Colotlán está unido por carretera directa a su hermosa capital, de la cual los colotlenses siempre nos hemos sentido muy orgullosos, porque, aunque respetamos y admiramos a nuestros vecinos zacatecanos siempre nos hemos sentido entrañablemente jaliscienses.

Actualmente el gobernador Guillermo Cosío Vidaurri construye el aeropuerto de Colotlán, que será centro vital de las comunicaciones en toda la amplia zona norte del estado de Jalisco y sur de Zacatecas.

Además, bajo la inteligente y experimentada dirección de José María Muriá, un grupo de estudiosos de la historia ha preparado estas Lecturas históricas del norte de Jalisco. En ellas se encontrarán destellos interesantes del pasado de una región tan amplia que va desde Huejuquilla hasta Bolaños y que, como Zacatecas, tiene también su "camino de plata" que sigue pasando por Colotlán desde los añejos tiempos de la Frontera. Creo que esta obra es una aportación muy valiosa para conmemorar el Cuarto Centenario de Colotlán.

Por el temple de sus habitantes, por la vitalidad que existe en todas las actividades de la vida social y económica, por la decisión y firmeza con que los habitantes del norte del estado reorganizan y construyen una provincia moderna, puede decirse que aun conmemorando cuatro siglos de existencia, a partir de la conquista española, la historia de la región apenas comienza.

RENATO HARO ORTEGA

Libro Lecturas históricas del Norte de Jalisco

1991

martes, 9 de agosto de 2022

Datos y problemas del Norte de Jalisco en el XIX

Para el siglo XIX existen muchos documentos -pero escasos libros- que tratan de la situación en el "Octavo Distrito de Colotlán", donde se habla con mayor profundidad es en el manual del geógrafo y profesor Manuel López Cotilla, uno de los innovadores en la enseñanza de la Geografía en el país. Su libro se titula Noticias geográficas y estadísticas del Departamento de Jalisco (1843), publicado cuando estaban los gobiernos centralistas y por lo tanto no se refiere al estado de Jalisco, pero ello no resta importancia al trabajo de López Cotilla, ilustre investigador jalisciense, aunque él mismo hace ver la insuficiencia de datos entonces existente para formar un volumen más o menos completo.

Así dice: "Habría sido necesario mandar a los Distritos comisionados expensados e instruidos, que bajo un mismo plan hubieran reunido y ordenado las noticias; pero las circunstancias del erario no permitían tales gastos y los trabajos que la obra demanda debíamos todos hacerlos sin causar al Gobierno ningún gravamen. Así lo ha verificado la Comisión, y si a pesar de sus esfuerzos, no tiene la complacencia de presentar a la Junta una obra que pueda figurar por sí, le queda a lo menos, la de ofrecer a la misma y a las autoridades de Jalisco un manual estadístico del Departamento que facilitará en muchos casos el desempeño de sus atribuciones".

El Distrito estaba dividido entonces en dos Partidos, el de Colotlán y el de Bolaños, sobre los cuales se presentan informaciones diversas, y algunas palabras conteniendo datos generales aquí muy resumido:

a) Distrito de Colotlán. Las minas. "El mineral de más nombradía que hay en el Distrito es el de Bolaños, que tiene diversas minas de plata, cobre y plomo; sin embargo, de que las primeras no producen cuanto debían por la abundancia de agua que las inunda. Al O del pueblo de Chimaltitán se halla una sierra con algunas minas de plata, y en las inmediaciones de San Andrés del Teúl se encuentran otras del mismo metal y de magistral. Casi en todo el distrito se descubren vetas de salitre, cal, canteras finas y comunes, y en la comprensión del pueblo de Huejúcar, cerca del rancho de San José de los Márquez, de piedra tecal muy fina”. Sobre problemas de delimitación "Los límites de este Distrito presentan varias irregularidades que dificultan su demarcación exacta. El pueblo de Nostic, que pertenece al primer Partido. sólo toca con el segundo por el cañón de una barranca que lo comunica por el S. con el de Azqueltán. 

Los dos de Mezquitic, San Nicolás, Soledad, Tenzompa, San Andrés del Teúl, Nueva Tlaxcala, y la villa de Huejuquilla se encuentran rodeados por los límites de los Departamentos de Zacatecas y Durango. El pueblo de Nueva Tlaxcala se halla unido de tal manera al mineral de Chalchihuite del Departamento de Zacatecas, que la división de ambos la forma una calle que se dirige de N a S así pues, sin incluir estas irregularidades, los límites del Distrito son; por el NE con los Partidos de Monte Escobedo y Tepetongo del Distrito de Jerez del Departamento de Zacatecas; por el SE con los Distritos de Villanueva y Tlaltenango del mismo Departamento, por el SO con el expresado de Tlaltenango y con el de Tepic, y por el NO con la sierra del Nayarit".

Conforme al plano formado por D. José María Narváez, en donde no se consideraron estas circunstancias, el Distrito de Colotlán confina por el E y SE con el Departamento de Zacatecas; por el S con el Distrito de Etzatlán en una pequeña parte; por el O con el de Tepic, y por el N con los Departamentos de Durango y de Sonora". (sic) ¡Véase cómo la problemática de límites se arrastra desde siempre!

b) Después, López Cotilla se refiere al Primer Partido de Colotlán (región nororiental del NJ), cuya "capital" tenía 2,483 habitantes, de ocupación agrícola, de arriería y tejido. Luego enumera los poblados, desde Santa María de los Ángeles a Huejúcar (el segundo en importancia), y Huejuquilla el Alto, así como las haciendas y ranchos.

c) El segundo Partido de Bolaños, con cabecera en el mineral del mismo nombre (5,174 habitantes), que entonces estaba ya "en abandono por haberse anegado sus minas, y en el día se trabaja por una compañía inglesa". Este Partido unía al propio municipio de Bolaños, San Martin, Totatiche y Chimaltitán.

El Resumen general del Departamento señalaba para el Distrito de Colotlán: Por su parte, Mariano Bárcena ofrece el panorama de los Cantones, Departamentos y municipalidades del Estado de Jalisco en su Ensayo estadístico, publicado en pleno porfirismo (1888), es decir hace casi exactamente cien años. Seguía, no obstante, utilizando los cantones, que eran una especie de región administrativa y, curiosamente, los Departamentos, herencia ya poco útil. Su descripción no resulta interesante y después realiza una enumeración de los accidentes y factores geográfico-físicos, que tampoco nos sirven en este momento, pasando luego a dar algunos datos de cada pueblo de cuantos integran los cantones, así como de producciones genéricas de la agricultura. Quizá la utilidad del libro de Bárcenas consiste en poner sobre la mesa todos los conocimientos -entonces embrionarios- existentes sobre Jalisco. En un cuadro se señala la cifra de 60 135 personas como el total de habitantes al 31 de diciembre de 1885. De ellos 10,298 vivían en Huejuquilla, 9,868 en Colotlán y 6,738 en Bolaños, con cantidades menores en el resto que son sólo 6 municipios, pues no existían los de Villa Guerrero y San Martín de Bolaños. No tenemos más remedio que usar la obra de Bárcena como eso: un libro hecho al estilo de su momento. Sin embargo, el de López Cotilla resulta más didáctico y útil.

Posteriormente se siguió reflejando en las obras de Jalisco la escasa importancia que se otorgaba a la investigación regional y por lo tanto, hasta bien entrado el siglo XX no existían manuales con descripciones y cifras bien fundadas sobre la situación real del NJ. Después de 1950 un nuevo capítulo se abre, al menos por lo que respecta a la necesidad de dar al conocimiento regional su obligada dimensión: la Geografía ha avanzado a jalones, pero en este aspecto falta dar uno más para que las regiones de Jalisco alcancen su proyección debida y así coadyuven al desarrollo económico y social menos dislocado y pleno de brutales contrastes, que todavía caracteriza al Estado (y no sólo a este sino a todos y en general a la República).

Fuente: Ángel Bassols Batalla “Norte de Jalisco, una región ‘remota’ de occidente”, Instituto de investigaciones económicas (1988)


José Refugio Raygoza Pacheco, de los mejores alcaldes de Colotlán

Para muchos este líder político colotlense ha sido el mejor presidente municipal de su querido pueblo en lo que va de los tiempos modernos, destacado por su humanismo e intachable moralidad, aficionado a la lectura de la historia universal y de México, así como escuchar música clásica. Tuvo el privilegio de presidir a su municipio en tres ocasiones, dando realce a sus importantes obras, servicios públicos y un legado de acciones que a la fecha perduran como un momento de prosperidad en la historia de Colotlán, cuyo legado quedó marcado por el auge y la visión de este hombre.

José Refugio Raygoza Pacheco nació el día 4 de julio de 1923 en la comunidad de El Carrizal, municipio de Colotlán, Jalisco, hijo del señor Pascual Raygoza Rodríguez y su esposa Angelina Pacheco Vázquez, quienes procrearon a este su primogénito y a sus hermanos: Elías, Ma. Cruz y Wintila. 

Al tiempo la familia Raygoza Pacheco se trasladó a vivir a Colotlán, su casa fue donde hoy conocemos la tienda La Colonial, por la calle Obregón, Cuco en su infancia asistió a la escuela primaria con la profesora Adelaida de la Isla y a la Academia Comercial con la señorita Cuquita Cortés, se adaptó muy pronto a la vida del pueblo, de ahí se forjó a hacer negocios. Cabe mencionar que la casa también conocida como de su propiedad era del señor Pascual pero nunca se consideró para vivienda, hicieron ahí una fábrica de pantalones.

Su labor luego de la enseñanza básica se concretó a la administración de los bienes familiares, ya que poseían tierra de cultivo y ganado, aquí continuó en las actividades propias que habían desempeñado sus padres: la agricultura y la ganadería; esta fueron sus ocupaciones durante muchos años, todavía antes de asumir su cargo público, incluso durante su encomienda y después.

Por una corta temporada abrió un taller de confección de ropa de mezclilla, se manufacturaban principalmente pantalones de pechera, muy comunes en los trabajadores del campo y otras labores de la época que los distinguía por su color y estilo, decía que "tenía su chiste", hasta mascarilla utilizaban porque las máquinas sacaban mucho polvo. No la quitaron por mal negocio, quizá por la tia Carlotita, esposa de Pascual, quien fallece cuando tenía más de 80 años de edad.

Se casó con Elena Ruiz de 30 años, muy bonita aún soltera, de ahí se cambió a vivir a la Independencia. Gracias a que tenía una visión del mundo muy avanzada y a sus capacidades de gestión, fue posible promover en sus proyectos una clara idea del desarrollo que merecía Colotlán en sus tres oportunidades al frente de las administraciones: 1956-1958, 1965-1967 y 1974-1976. 

Electo en esas tres ocasiones, fue el trabajo que más lo gratificó, se destacó por administraciones limpias y sin corruptelas, además por promover obras materiales y sociales para la cabecera municipal y todo el municipio. Constantemente visitaba la capital del estado para la gestión de apoyos en bien de su pueblo, conseguía recursos para obras y mejorar el servicio al público.

En 1956 llegó a presidir el Ayuntamiento hasta el año de 1958, la primera de tres administraciones municipales que encabezó, todas ellas muy fructíferas, que cambiaron el aspecto del municipio. En esta primera etapa, destaca su intervención para la construcción de la presa de Tenasco, levantada en la Boquilla, municipio de Santa María de los Ángeles, qué beneficia a predios de ese municipio y de Colotlán. Fue una obra magna para la región y para lograrla intervinieron también el diputado federal Prof. Diego Huízar Martínez y don Rafael Haro Márquez.

El interés despertado en el gobernador del estado Lic. Agustín Yáñez Delgadillo y la colaboración de funcionarios como el Ing. Guillermo Lugo Sanabria, Director de la Comisión Federal de Irrigación de Jalisco, hizo posible esta obra que mucho habría de beneficiar a los campesinos de la región, Refugio Raygoza intervino posteriormente para la construcción de los canales de la misma presa. 

También en ese primer periodo el pueblo estaba en tinieblas, totalmente oscuro e intransitable, la gestión era traer la luz, para ello lo apoyó el gobierno estatal, trajo los postes y a las principales calles del centro los dotó de alumbrado, las últimas calles eran en la jurisdicción hasta la Hidalgo, barrio alto por la casa de la señora Chahua del pan hasta donde topa la Centenario.

Durante la escasez de maíz que se presentó en el año de 1957 por falta de lluvias, el señor Raygoza, apoyado por personas distinguidas del municipio, como Rafael Haro Márquez y José Ortega del Real, se dio a la tarea de comprar 500 toneladas de maíz en Wisconsin, EU que en la época representó la cantidad de 100,000 pesos, suma muy fuerte, pero gracias al apoyo de las personas mencionadas y del propio presidente municipal, logró traerse ese maíz para beneficio de los habitantes de Colotlán.

En ese periodo se mejoró la plaza principal y el kiosco de la misma. Se hicieron gestiones para la introducción del sistema de agua potable, Rafael Haro Márquez donó el terreno y ahí se construyó la caseta en el barrio de Chihuahua. Se acondicionó el nuevo rastro municipal que se había comenzado desde la administración de Don Agustín de Ávila Mayorga y en septiembre de 1958 inició sus actividades la primera secundaria de la región, por cooperación, en ese momento.

Gran amigo del señor Rubén Mayorga, compañeros desde la primaria, del señor J. Guadalupe Alejo, así como de Benjamín Ávila Robledo, de la profesora Hermelinda Huízar y de su hijo, el profesor Víctor Manuel Márquez Huízar; en su segunda administración el señor Agustín Olague fue de sus más cercanos colaboradores y amigos, así mismo Salvador Santoyo en el tercer periodo. También amigo personal de don Agustín Yáñez, ex gobernador de Jalisco, así como de Pámenes Escobedo y Francisco García, ex gobernadores de Zacatecas.

Por sus eficaces gestiones con los gobernadores, se hicieron posibles los principales servicios públicos que modernizaron a nuestra ciudad, se introdujeron las primeras líneas eléctricas, comenzaron los servicios de drenaje y agua potable, así como el empedrado de algunas calles, cuya característica de piedra aún se conserva en algunas calles principales del centro de la población.

Era muy disciplinado en todo su proceder, si existía un problema en su administración lo primero que hacía era documentarse sobre eso en distintas fuentes a su alcance, conocía sobre otras situaciones parecidas en el mismo ámbito y le permitía tomar mejores decisiones. También fue exigente con sus colaboradores, pedía que todo se hiciera de la mejor manera posible. Si llegaba a sus manos algún oficio con faltas ortográficas o de redacción, pedía que se volviera a hacer, pero señalaba lo incorrecto.

Aunque los recursos de la época no eran tan copiosos, en su segunda administración se construyeron los puentes modernos de Las Liebres y Cartagenas permitiendo una considerable mejoría en la comunicación terrestre hacia los municipios vecinos, quizá la obra más significativa fue la presa de la Boquilla de Zaragoza y los canales de riego que abastecen del vital líquido en buena parte del lado norte del municipio, A pesar de que algunas personas se opusieron abiertamente al drenaje se construyó y entraría en operación en este trienio. También en el último año de su gobierno se llevó a cabo la Primera Feria regional de Colotlán y se instaló el sistema telefónico a distancia.

Para su tercera y última administración municipal, quizá la más fructífera de las tres, de 1974 a 1976, se demolió la vieja Presidencia Municipal, que había sido reconstruida por Don Agustín Rivera entre 1928 y 1929, después del incendio provocado por Pánfilo Natera en 1913, se construyó el nuevo y actual edificio de la Presidencia Municipal con fondos del Gobierno Estatal. También se construyó el Auditorio Municipal a un costado de la Presidencia. Se remodeló el Jardín Corona frente a la Parroquia y se adoquinaron varias calles de la población.

Forjó gran amistad con el artista Antonio Aguilar, llegaron a pasar navidades con ellos en el rancho El Soyate, a donde se iban entre los caminos que conectan a ese rancho desde esta ciudad.

Como dato curioso, cuenta su familia, Don Cuco compró la primera bomba de agua para el pozo que abastecería al pueblo desde el barrio de Chihuahua, ya con luz fue posible su funcionamiento y donde la compró lo capacitaron para ir a arreglarla él mismo, le llamaban e iba, cuando no tenía remedio la subían a su camioneta y se iba hasta Guadalajara a que la arreglaran.

Luego de sus exitosas administraciones, siguió dedicado a las labores cotidianas de su familia, todavía en la feria del año 2000 le encontré en la plaza en compañía de sus hermanas, disfrutando la fiesta y a su familia, perfectamente de salud, feliz y libre de preocupaciones. 

Después vendría la debacle, los problemas económicos, las enfermedades personales y las de su familia, la tranquilidad se perdería para siempre, Don Cuco Raygoza murió en el año 2005, a la salida de su misa de cuerpo presente se hizo un emotivo reconocimiento a las afueras del palacio municipal para de ahí partir a su última morada, aún permanece en la mente el recuerdo de ese día cuando se le inmortalizó con esta frase: "El mejor presidente municipal que ha tenido Colotlán"; el único colotlense que por tres ocasiones ha ocupado la presidencia del Gobierno Municipal.


Entrevista al ex presidente Cuco Raygoza, publicada en el blog "colotlanenllamas" en el año 2011:

Muy pocas personas tuvieron el gusto de recibir la atención del presidente colotlense más importante del siglo XX para dirigirle unas palabras a manera de entrevista. Entre ellas Laura Ortega, que una tarde de 2004 acudió hasta su casa y Cuco Raygoza en plenitud de facultades, la recibió amable, llevándola hasta el conjunto de equipales, en mitad del corredor, de una preciosa casa colotlense, de florido jardín y frescos e iluminados corredores. En ese agradable y apacible espacio, don Cuco Raygoza recordó su trayectoria política y los principales logros de sus tres gestiones municipales.


Laura: ¿En qué año fue usted presidente municipal?

Refugio Raygoza: Fui presidente municipal en tres ocasiones, de 1945 a 1947, de 1956 a 1958 y de 1974 a 1976.

Laura: Entonces Usted vivió la época dorada del PRI ¿Qué piensa de la alternancia de los partidos en el poder?

Refugio Raygoza: Que ahora se puede demostrar sus ideologías políticas y desarrollarlas en Colotlán. El PRI y el PAN, son los partidos que más han destacado, teniendo el PRD una representación en la anterior administración y en la actual, cuenta con un regidor.

L: ¿Qué aportaciones piensa que tuvo su gobierno para la comunidad?

RR: En la primera etapa en la época del año 56-58 tuve la suerte de dotar a la población del sistema de agua potable, abarcando los radios más importantes. Antes en cada casa había un pozo excavado a una profundidad de 10 a 12 metros, con un manto abundante suficiente para toda la población. Actualmente estos pozos solo están en algunas casas como adorno.

Luego se organizó un comité del cual fui presidente para construir una presa ubicada en Tenasco de Abajo contando con una capacidad de diez millones de metros cúbicos para irrigar a mil doscientos hectáreas, esta presa de derivación con canales para la distribución del agua para las dos municipalidades tanto la de Colotlán como la de Santa María. El río de Huacasco es el que confluye hasta Colotlán pasando por esta presa.

Electrificación Municipal en la cabecera; posteriormente se prolongó a las rancherías vecinas como: Tulímic, Dolores, al Oriente el Carrizal. Caminos, Carreteras y Brechas. También se comunicó Colotlán con camino de terracería al Carrizal. Tocando poblados alternos del Municipio de Santa María, Tenasco y el Sauz de los Márquez.

Telefonía, la primera línea de Jerez hasta Colotlán inaugurada por el Lic. Alberto Orozco Romero. La primera caseta se instaló en el centro con 20 a 40 teléfonos particulares, a fin de comunicarse interior o exteriormente tenían que hablar primero a la caseta para así establecer la comunicación.

La cárcel. Una verdadera vergüenza, era de tiempos de la colonia, los muros de abobe, sin baños, lo peor eran los reglamentos se tuvieron que renovar. Se tumbo todo esto para hacer seis celdas con fosas sépticas.

Organizamos el primer avance de la construcción del camino a Totatiche, Temastián y Villa Guerrero y mediante reuniones previas que organizamos con los tres dirigentes de los tres municipios. Se repartió en encomiendas.

Construcción de un puente en Cartagena. Trajimos una Sucursal del Banco Mercantil de Zacatecas. Al año siguiente Banco Rural o Crédito Rural en el transcurso de los años 45-48 El banco del Bajío l958.

Televisión Cultural de México del campo con un costo de 100,000.00 pesos para la antena retransmisora para traer la señal de Zacatecas, la quito la siguiente administración. Después se puso el canal dos.

La Presidencia Municipal. El edificio contaba con paredes de adobe, madera, cárcel anexa. Se construyo la Presidencia Municipal y el Auditorio. El sueldo que recibía el presidente en esa época era un salario de 200 pesos y el costo del pasaje de Colotlán a Guadalajara era de 8 Pesos.

El mercado lo quité y lo hice en lo que fue antiguamente el Curato y escuela de niños de primaria. También reconstruí el Jardín Corona el que está enfrente de la Parroquia En aquel entonces había puros mesones: el de Puerto Arturo, el de Doña Agustina, Mesón de la Aurora, el de la Mora y la Palma. Hoteles nada más el de las Tilicas contaba con comedor y alojamientos para pasajeros.

En el periodo 1974-76 se puso el adoquín de la calle Independencia, Calle Morelos, parte de la C, Hidalgo y alrededor del Jardín principal. En la calle Hidalgo estaba el inmueble que se usó como seminario por muchos años y también como escuela primaria para niñas, estuvo también la Escuela Preparatoria con 4 a 5 salones abovedados, la parte de abajo se construyó también con ayuda de la Universidad de Guadalajara, pero con el cambio del Rector se perdió el apoyo, por lo tanto, se retiró la ayuda.

Organizamos las Ferias, los comités, junta de mejoramiento de orden social.

Escuelas. El 28 de septiembre de l958 inaugure la Escuela Secundaria Mixta por Cooperación, la primera en la región, ubicada en la calle Juárez.

L: ¿Cuándo Usted fue presidente qué personalidades visitaron Colotlán?

RR: El presidente Adolfo López Mateos 1958, Gustavo Díaz Ordaz 1964, el Presidente Ordaz era muy bajito y moreno, a mí me presentaron como el representante de la zona Huichol.

En el 45-47 Se presenta una crisis política a nivel regional desavenencias La gente del campo y la cabecera, me pidieron que interviniera como mediador.

Puse el primer drenaje municipal, todo sin ayuda del Gobierno Federal, ya que este tenía una ausencia total, pero afortunadamente contamos con la ayuda del Gobierno de Zacatecas. Se comunico a Colotlán con las Rancherías de Tulímic, Dolores, el Refugio y en el occidente el Epazote.

L: ¿Qué piensa de la corrupción, En su época se vivía?

RR: Claro que no, ahora ya es como un deporte, toda la corrupción que se está dando hasta el Gobernador de Morelos está involucrado en el narcotráfico Antes en primer lugar, los presupuestos eran muy limitados, no se manejaba tanto dinero.

L: ¿Le hubiera gustado ser de nuevo presidente? 

No contesta, pero hace la señal de que ya no.

L: ¿Llevó a cabo todos sus proyectos?

RR: La mayoría si, aunque todavía me faltan muchos datos de referirte, pero esto es algo de lo más destacado dentro de los años en que fui presidente municipal.

L: ¿Algo que Usted quiera agregar?

RR: Cualquier persona que destaque, deberá estar preparada para las decepciones, en cuanto a las personas que considera sus mejores amigos, porque algunos de ellos, se convertirán en sus peores enemigos. Pocos son los que gozaran siempre de la simpatía de todos porque esto es muy difícil de lograr. Pero en fin cualquier duda, ampliación o para servir de testigo de lo que ocurrió dentro de mi administración, estoy a sus órdenes.

lunes, 8 de agosto de 2022

General Don Herminio Sánchez Sánchez, héroe cristero del Norte de Jalisco

Por: José Alonso Serrano Campos

El General Don Herminio Sánchez Sánchez, apodado “El Gato Bronco”, nació en Colotlán Jalisco, el día 14 de marzo de 1886, hijo legítimo y único de Don Loreto Sánchez y Sánchez y de la señora María Soledad Sánchez Valenzuela. Abuelos paternos: Ignacio Sánchez y María Rita Sánchez (además madrina de bautismo). Maternos: Francisco Sánchez y María Guadalupe Valenzuela.

Acta de Nacimiento de Herminio Sánchez


Fé de Bautizo de Herminio Sánchez


Su infancia la pasó en el rancho de su abuelo, ya que su padre le faltó desde que él era muy chico; dicho rancho se encuentra situado en el municipio de Totatiche y llamado la Mesa de las Atarjeas. Hombre de campo y muy buen charro desde temprana edad. Entre las reuniones sociales de la clase acomodada del porfiriato y las faenas propias de la labor del rancho. Tuvo la oportunidad de asistir a la primaria, prepararse en la fe católica y forjar su carácter y vigor físico en las rudas labores del campo. De espíritu inquieto y aventurero, se convirtió en el líder indiscutible de su grupo de amigos y más tarde de amplios contingentes de hombres armados.

En 1911 participó en las juntas de defensa para seguridad de los municipios de la Zona Norte de Jalisco, llegando a ocupar el puesto de jefe supremo de toda la región, desde Colotlán hasta San Martín de Bolaños; incluyendo también los poblados colindantes del vecino estado de Zacatecas. Defendió los derechos de los campesinos y apoyó económicamente a las familias más pobres.

El 14 de febrero de 1912, a un año de iniciado el conflicto armado, contrajo nupcias con la señorita Hermelinda Campos Ortega, próspero y sólido matrimonio, de amplia aceptación social en la ciudad y propietarios de varios ranchos en la región. Situación que lo mantendría alejado de participar en la revolución mexicana, cuyas principales reivindicaciones carecían de pertinencia para una región conformada en su mayor parte de ranchos y rancheros agrícolas y ganaderos, más unas pocas haciendas, por lo que se mantuvieron en cierta forma indiferentes al conflicto.

De 1912 a 1919, periodo en que se registran los enfrentamientos más fuertes de la Revolución Mexicana, el Señor Herminio Sánchez se dedicó casi por completo a su familia y a procurarles el sustento, en una época de grandes carencias y peligros. Herminio y su esposa Hermelinda dieron vida a seis hijos, cuatro mujeres y dos varones: Clementina (1913-1984), Guadalupe Elena (1914-1915 murió al año y un mes de edad), Soledad (1914, falleció de 4 meses y 21 días), María Guadalupe (nació en 1915), Antonio (1917-1950) y Loreto Herminio, todos de apellido Sánchez Campos.

Acta de Matrimonio Herminio Sánchez y Hermelinda Campos

En el año de 1924, Herminio, de acuerdo con el General De Santiago, que operaba en Veracruz, apoyó el movimiento que promovía la candidatura del General Adolfo de la Huerta. El pronunciamiento fue secundado por el General Guadalupe Sánchez en Veracruz. El Señor Sánchez quien era un líder nato y gran organizador, pronto logró reunir más de 1000 hombres con los que amenazó Zacatecas, a fines de enero de 1924, ya había puesto sitio a la ciudad, cuando supo que Adolfo de la Huerta, jefe supremo del movimiento, había huido al extranjero y que sus partidarios habían sido vencidos en Ocotlán, Jalisco, y en la Esperanza, Veracruz, había sido fusilado el Gral. De Santiago. Sánchez se volvió a Colotlán, y la mayor parte de sus subordinados volvieron a sus hogares.

Para el año de 1926, en que se inició el conflicto cristero, era ampliamente conocida la fama de valiente y hombre cabal de don Herminio Sánchez. La revolución mexicana, con su reparto indistinto e injustificado de tierras, amenazaba con acarrear grandes injusticias sobre muchas de las familias acomodadas de Colotlán, gente de campo y de empresas como Herminio Sánchez, quienes habían formado un pequeño patrimonio sobre la base del trabajo duro y constante, ahora se veían expuestos a perder sus tierras, a manos de una partida de revoltosos, muchos de los cuales no eran de este lugar, y aún menos campesinos.

A esa ominosa situación se sumó la amenaza del gobierno de Calles en contra del culto católico de los mexicanos, y fue entonces cuando invitado por algunos seglares residentes en Guadalajara y otros puntos del país, se decidió a participar en la guerra cristera; a mediados del mes de agosto se iniciaron reuniones y encuentros para reclutar hombres que formaran el “Ejército Cristero del Norte de Jalisco”, dando inicio en Totatiche.

En el mes de noviembre se lanzó a la revolución encabezando el movimiento armado, que se suscitó por las intransigencias del presidente de la República, Plutarco Elías Calles, en contra de la Iglesia Católica y sus representantes. La lucha armada fue el único medio para reivindicar la religión católica, combatió con entusiasmo y valentía, saliendo triunfador en todos los encuentros que sostuvo, contra el gobierno federal. 

La ruta que siguió se describe así: Totatiche, calle real rumbo a Atolinga, Zacatecas, Monte de las Cruces, Hacienda del Laurel (propiedad de Pedro Arteaga), Sierra de Morones, Tlaltenango, Hacienda de Villalobos, loma del Rancho de Los Salazares y Rancho de Las Atarjeas.

Así se narraron los acontecimientos: El 28 de noviembre de 1926, en el corral de la casa de Teófilo Jara en la ciudad de Totatiche, se encontraban reunidos muchos hombres, con sus caballos ensillados y con la premura de los últimos detalles de un levantamiento armado. El ir y venir de hombres, previniendo la cobija, las gordas, un poco de dinero y sobre todo revisando los cerrojos, las pistolas y el parque. Entonces Don Herminio Sánchez tomo la palabra:

“Señores, ¿Están dispuestos, como quedamos, a levantar las armas en defensa de nuestra santa religión? Todos en voz alta contestaron: “Si”. Don Herminio prosiguió: “El que no quiera por miedo u otros motivos, ahorita es tiempo”. De nuevo todos en voz alta volvieron a contestar: “Si, estamos dispuestos”.

Don Herminio armó su gente y salieron después de la pregunta que les hizo. Pero antes de ello, les entregó una carga de parque y un arma a los que no la llevaban. Montaron a caballo y salieron rumbo a la plaza, y le dieron una vuelta. Luego se pararon frente a la presidencia municipal, Don Herminio Sánchez, al frente de sus hombres, montado en su caballo, levantando su sombrero en alto, los arengo diciendo: “Viva Cristo Rey y Viva la Virgen de Guadalupe”. De esta manera se lanzó a la lucha armada; dispararon unos balazos y luego quebraron la puerta de la delegación, sacaron dos talegas de pesos y salieron de Totatiche ya enemigos del gobierno, rumbo a Tlaltenango, Zacatecas. Había nacido el movimiento cristero.

La primera flor que produjo la planta de la revolución cristera fue la Hacienda de Villalobos, (municipio de Tlaltenango). Antes de que amaneciera cayeron sobre la hacienda, había tres soldados militares cuidando los caballos. Mataron a uno, otros se les fue y el tercero se les escondió y no pudieron hallarlo. Se trajeron 30 caballos, un cerrojo con todo y cananas bien llenas de parque y al tercer día amanecieron en Villa Guerrero. Allí empezaron a engrosar las filas rebeldes con algunos señores que se dieron de alta. Para principios de diciembre entre los hombres de Totatiche, Temastián, Villa Guerrero y Bolaños, se contaban cerca de 200 hombres armados, unos con cerrojo siete milímetros de caballería e infantería, carabinas 30-30 y 44. Al principio se les decía “voluntarios”; después “rebeldes” y finalmente “cristeros”.

Sucedió que el día 5 de diciembre de 1926, día domingo, tuvieron noticias de que el General Arenas venía a Colotlán a hacer la primera visita a los cristeros. Se juntaron todos los combatientes cristeros en la sierrita de los Cardos que está en medio de Villa Guerrero y Temastián, eran alrededor de 150, y allí esperaron toda la mañana la llegada del General Arenas con los soldados federales. Alrededor de las tres de la tarde se empezaron a oír los primeros disparos. El general Sánchez había colocado a sus soldados en el lado norte de la cañada, parapetados tras una cerca; así que al dar blanco la federación, los cristeros soltaron el fuego haciendo huir al ejército enemigo. Los cristeros abandonaron sus puestos y persiguieron a los federales que se les perdieron entre el monte, logrando matar uno y capturar otro. El monte de roble y manzanillo ayudo mucho a los federales en su huida. De resultas de esta persecución murieron cuatro cristeros y algunos sardos más. Este fue el primer tiroteo de los cristeros de la región con los federales

Estando reunidos en Villa Guerrero, Jal. Nemesio López y su hermano Jesús, quisieron desconocer a don Herminio como jefe y nombrar a don Pedro Quintanar, como jefe general de todas las fuerzas. Sin embargo, don Herminio no perdió el aplomo, y reconociendo las marrullerías de los dos descontentos, les habló de frente y claro delante de la gente diciéndoles:

“Si yo he sido jefe, es porque nadie más lo es, y esto, tiene que tener un jefe para que pueda hacer algo y no venga la anarquía. Si no son útiles mis servicios y mi presencia no es objeto de unidad y concordia, desde hoy dejo de ser jefe y sigo trabajando como el último soldado. Yo vengo a trabajar por el triunfo de la causa y no por motivo de lucro, porque esto podía lograrlo más y mejor en mi propia casa. Si mis servicios son aceptados, yo, pues sigo trabajando como el último soldado, pero sí de soldado llegó a sargento, los hombres que trabajen a mis órdenes se tendrán que sujetar a la disciplina y al orden por la buena o a la mala.”

Como por encanto los descontentos quedaron desarmados y muy satisfechos de colaborar con don Herminio, tan agradecidos quedaron, que Jesús no tardó mucho en cambiarse a las filas callistas, en la búsqueda de hacer más fácilmente fortuna. En tanto, que Nemesio haciéndose pasar por enviado de Sánchez, se dedicó a juntar dinero para “la causa”, entre los ricos de la región, con un nombramiento falso, que ostentaba la firma fraudulenta de don Herminio.

A mediados de diciembre de 1926 llegó a Villa Guerrero el General Pedro Quintanar del lado norte de Valparaíso, Zac. Con unos 150 hombres armados. Fue bien recibido y admirado por todos los pacíficos del pueblo y los cristeros de Villa Guerrero. Quintanar se entrevistó con don Herminio Sánchez, jefe de los rebeldes de este rumbo. Juntos los dos generales planearon los pormenores de la campaña, en tanto que mandaban emisarios por toda la región, en la búsqueda de hombres que se decidieran unir a la causa y de apoyos en armas, parque, dinero e incluso alimentos para los hombres y las bestias.

Estando Quintanar en este lugar, regresó el general Arenas, con unos cincuenta soldados y los voluntarios a las órdenes de Quintanar, los esperaron de este lado de Temastián. Ahí acomodaron su gente por toda la ceja, detrás de una cerca esperaron al enemigo, que al poco tiempo apareció, siendo como las 10 de la mañana. Fue entonces cuando los cristeros les soltaron el fuego macicito, que duro muy poco rato. Arenas al ver la emboscada, hizo la retirada, no queriendo hacer frente a los cristeros. Los cristeros le persiguieron, pero con precaución, hasta que se les perdió por entre el monte.

Los generales don Pedro Quintanar y don Herminio Sánchez decidieron juntar sus fuerzas para presentar batalla a los federales. El día 25 de diciembre bajaron las fuerzas cristeras al ranchito de Momax, sin encontrar resistencia y se siguieron de largo para atravesar del cañón de Colotlán al de Jalpa, la gente se amotino, aduciendo la peligrosidad de un terreno desconocido. Finalmente, se decidió continuar por todo el río rumbo a Colotlán, pero al llegar al punto donde se aparta el camino hacia Cartagena, un grupo de soldados callistas alcanzó al pelotón con una andanada de plomo y de inmediato los jefes ordenaron a los cristeros dirigirse al rancho de las Atarjeas, que era un rancho en el municipio de Totatiche, perteneciente a don Herminio

Sánchez. Este lugar es una mesa muy guarnecida para el combate, y propicio para repeler un ataque numeroso. Al norte hay un desliz muy alto; al sur esta un despeñadero y al norte, una barranca muy honda y trabuca. Al poniente es terreno de agostadero muy parejo y cubierto de zacatón. En este viento había un lienzo de piedra doble que corría de sur a norte, de ceja a ceja. El casco del rancho estaba ubicado al sur, sitio donde había un ojo de agua con atarjeas. Los federales los siguieron hasta la mesa de las Atarjeas, donde los cristeros ya habían tomado posiciones, y observando las dificultades de la empresa, mejor optaron por retirarse.

“El 17 de diciembre de 1926 en Colotlán el resonar disparejo de los cascos de los caballos sobre el empedrado, a plena medianoche, anuncian la llegada inesperada de un pelotón de gente a caballo, despertando a aquellos moradores del pueblo, con el sueño más ligero.

La figura difusa de un jinete se recorta a trasluz en la parte más alta de la calle independencia, la luz opalina de la luna le pega de lleno sobre las espaldas, proyectando una sombra larga y espesa. Es un hombre de sombrero charro, camisa de manga larga, botines con espuela de plata y rodaja, carrillera cruzada, y carabina 30-30, atravesada sobre la silla. Monta un caballo negro, con una estrella blanca en la frente, de gran alzada, patas largas y fuertes.

Detrás de él, en columna de tres a fondo, le siguen un centenar de jinetes armados, que en silencio se deslizan bajo la protección de la noche. Parecieran no querer turbar el sueño de los colotlenses, quienes en el interior de las casas y con las lámparas de querosén apagadas, atisban cuidadosos el singular desfile, por entre las ventanas entreabiertas y los huecos en la madera de las puertas. 

Los murmullos y voces apagados en la oscuridad resuenan de casa en casa, mezclando con miedo y recelo el nombre de los desvelados fantasmas de la noche. -Son los cristeros y a la cabeza viene don Herminio Sánchez, se oye decir por doquier.”

La mañana del 26 de diciembre de 1926, los jefes dispusieron que la gente tomara alimento en los ranchitos cercanos y otros en la misma casa de don Herminio. Cuando los vigías avistaron a los federales avanzando por el camino real que conduce a Totatiche. Los dos generales que ya habían organizado las estrategias para repeler el ataque, ordenaron que la caballada quedara ensillada en los corrales, lista para cualquier contingencia; que las ventanillas de la casa fueran tapadas y los soldados necesarios para la defensa fueran dispuestos. La demás gente la extendieron por el lienzo doble de sur a norte, a tres o cuatro metros unos de otros. Cada soldado hizo su fortín. Les ordenaron que agujerearán la cerca, para poder disparar sus rifles por entre las piedras, sin dar blanco alguno al enemigo.

A pocos minutos llegaron el general Eulogio Ortiz y El general Arenas, quienes comandaban el ataque, con más de trescientos soldados de línea, y casi 200 reclutas agraristas de la región, todos ellos muy bien equipados y hambrientos de alzarse con el triunfo. Atacaron por el poniente, el único lugar posible, al avanzar por entre el tupido zacatón se encontraron con la cerca, de la que surgió una descarga cerrada, que ocasiono tremendos estragos entre sus filas, y los puso en retirada. Arenas Logró reorganizar a su ejército en una hondonada y por dos veces más intento tomar por asalto la posición, con pésimos resultados. Y gran número de bajas. Después intentó una estrategia diferente, regresando con los soldados pecho a tierra.

Al iniciar el ataque el general Sánchez con uno de sus compañeros, el joven Candelario Robles, subió a la azotea de la casa y a pie firme estuvo haciendo fuego sobre el enemigo, que a corta distancia presentaba un blanco inmejorable para un buen tirador como él. Con su máuser causo estragos entre los enemigos, derribando jinetes y caballos. En tanto que, a lo largo de la línea defensiva de la cerca, los muchachos estuvieron repeliendo los audaces ataques de los callistas que llegaron a tumbaron algunas piedras de la cerca, antes de que pudieran ser derribados.

En un momento en que la balacera ceso, los cristeros no pudieron distinguir un solo soldado, sin embargo, una parte de la caballada permaneció visible, y el general Quintanar ordenó a sus hombres tirarles a los cuacos, matando muchos de ellos. Mientras los cristeros se daban gusto dando blanco en la caballada, los guachos sigilosos habían reptado entre los surcos y el zacate hasta muy cerca del lienzo. Los descubrieron por el movimiento del zacatal y de inmediato les dejaron ir otra balacera a rumbo, matando a muchos soldados. En tanto que los atacantes fueron incapaces de herir a los cristeros bien pertrechados tras el cerco.

El General Sánchez que estando asomado en la azotea de su casa se sentía inquieto, se desfajaba la pistola y se la volvía a fajar hasta que por fin le ordenó a su acompañante que montara porque irían a visitar la línea de fuego. Candelario protestó por el inminente peligro, pero don Herminio no le hizo caso y salió a descampado a prestar auxilio a sus soldados.

El Estado Mayor del ejército que descansaba a la sombra de unos árboles, pronto divisaron la figura de un charro que montado en brioso corcel recorría infatigable las posiciones de los cristeros. Les llamó la atención la valentía del charro, que desafiaba la muerte alentando a sus hombres. Uno de los agraristas que estaba junto con el General Ortiz, le confirmo que el osado jinete era el mismo don Herminio Sánchez, general en jefe de los alzados. El general Ortiz ofreció el grado de coronel al oficial que logrará tumbar al jefe enemigo.

Un subteniente de apellido Castro, acepto el reto y solicitó que se le apoyara distrayendo al enemigo desde un grupo de magueyes cercano a las líneas enemigas. El comisionado para realizar esa función fue un agrarista de apellido Huízar. En tanto que un buen número de soldados concentraba el fuego sobre un punto diferente de la línea para distraer la atención, los dos hombres se acercaron arrastrándose con lentitud, hasta el punto elegido para el atentado. Finalmente, el Sr. Huízar alcanzó el punto convenido y tras un montón de piedras comenzó hacer fuego sobre el enemigo llamando su atención, y haciendo posible que Castro se colocara en su posición. Minutos después apareció don Herminio sobre su caballo cercano al lugar donde acechaba Castro, y este último abrió fuego derribando al valiente jefe cristero. Los rebeldes al percatarse del francotirador dispararon sus fusiles dejándole muerto en el acto.

El General Sánchez entre los estertores de muerte alcanzo a decirles a sus fieles soldados que se acercaron a socorrerlo: “Ya me hirieron, pero no se rajen muchachos; que viva Cristo Rey y Santa María de Guadalu...” un borbotón de sangre ahogo sus últimas palabras.

Muy pocos se dieron cuenta de la muerte del General Sánchez, los jefes prefirieron que no se enteraran para que no cundiera el desánimo entre los cristeros, el mismo General Quintanar se dedicó a auxiliar y visitar a los defensores, a muchos de los cuales se les comenzó a acabar el parque, y don Pedro Quintanar que recorría la línea de fuego, les pedía unos cuantos cartuchos a los que aún le quedaba mucho parque y los distribuía entre los que se les estaba acabando. Al mismo tiempo les daba ánimos, “No le aflojen, muchachos, al rato llega el parque”. Así los mantuvo durante las más de dos horas que aún duro el combate.

Viéndose derrotados los Generales Ortiz y Arenas, ordenaron la retirada. Al levantarse los federales dieron aún el blanco suficiente, para que los cristeros derrumbaran algunos más.

Al llegar a donde habían dejado la caballada, se encontraron con el reguero de caballos muertos y heridos, pero con aquellos que habían salido ilesos, se hicieron ajustar los guachos sobrevivientes para poder huir. Los cristeros salieron volados detrás de ellos, causándoles todavía algunas bajas. En la ranchería del Tulimic les dieron alcance todavía a algunos, y allí mataron al General Arenas que había sido derribado de su caballo. Le despojaron de sus pertenencias, la 45 y una maleta en la que llevaba su ropa y muchas fotografías de él y de su familia.

Vuelve a ser derrotado Arenas, pero esta vez para siempre, porque en esa lucha murió, pero desgraciadamente D. Herminio Sánchez muere también, vilmente asesinado, víctima de una traición, por parte de un miembro de su propio ejército; el coronel Nemesio López Bugarín.

En la Batalla de las Atarjeas murió uno de los colotlenses más queridos y respetados de todos los tiempos, no solo en su pueblo, sino en toda la región, don Herminio Sánchez, hombre de palabra, valor a toda prueba y fiel siervo y soldado de Dios, quien ofrendara su vida, por ver libre de toda opresión a su gente y credo.

El lema de los cristeros el glorioso grito de: ¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!, quedó grabado en nuestra memoria, como un símbolo de la guerra fratricida, contra el pueblo por defender la libertad de conciencia y la religión a la que todos tenemos derecho.

Acta de Defunción en Colotlán

Acta de Defunción en Totatiche

Tuvo dos actas de defunción, la primera al día siguiente de su muerte, el 27 de diciembre de 1926 en el Registro Civil del municipio de Totatiche, donde refiere erróneamente la muerte a los 45 años de edad (tenía 40), siendo las 12 del medio día; en la segunda acta levantada en Colotlán casi dos años después, el 7 de octubre de 1927, se especifica que murió a las 10:00 horas en el rancho de Las Atarjeas, en ambas refiere que sus restos descansan en el Campo Santo de Cartagenas.

En 2006, conmemorando el 80 aniversario del combate cristero en las Atarjeas, Totatiche, Jalisco el señor cura Alejandro Valdez Loera, celebró la Eucaristía en la capilla de San Antonio del Rancho de Cartagenas y bendijo el Cristo, Rey de la Cumbre, en memoria de los caídos en esa lucha. Especial reconocimiento a la maestra Clementina Sánchez por su gran trabajo en la celebración.

Con la sangre de Herminio Sánchez y muchos mexicanos más que militaron en los ejércitos cristeros y federales no se silenciaron ni las balas ni los cañones, sino hasta 1929 donde se realizaron los acuerdos y tratados entre los beligerantes y sus jefes representando los poderes en punga, iglesia y estado; con esto se puso fin a esta guerra fratricida del pueblo mexicano.

Fuentes: Con información de colotlanenllamas,  Juan Antonio Gómez Arellano y el periódico regional "El eco del cañón" https://issuu.com/periodicotlalte/docs/223/3


CORRIDO de Herminio Sánchez Sánchez


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