sábado, 22 de marzo de 2025

Los famosos rodeos de la Centenario

Luis Humberto Huerta
Por: José Alonso Serrano Campos

En la calle Centenario ubicada en el barrio alto de nuestro querido y bello Colotlán, se realizaban los famosos rodeos, algunos pocos le llamaron coleaderos. Se hacían en esta calle porque su piso era de tierra, no había empedrado, era de las más anchas del pueblo y daba justo enfrente del templo de San Lorenzo.

Días antes, con vigas de madera, se construían tanto el toril como el coleadero, frente al templo de San Lorenzo (en ese tiempo todo el frente estaba despejado fue cementerio por décadas hasta mediados del siglo XIX y no estaba circulado el atrio) en ese espacio se formaba el corral de donde salían los toros corriendo para ser coleados y enseguida empezaban las barreras de vigas.

Las vigas se colocaban en la orilla de la banqueta, servían como base y se amarraban con sogas por medio de unos postes que estaban a determinada distancia; eran cuatro o cinco hileras de vigas de madera; separadas unas de otras, estas cubrían las calles de Zaragoza, Cuauhtémoc, Morelos y hasta la calle Independencia.

En las bocacalles la barrera de vigas era doble. Los toros salían del corral corriendo de norte a sur para ser coleados. En la calle independencia había otro corral hecho de vigas donde metían a los toros coleados. Cuando se acababan los toros en el toril eran llevados del otro corral y así sucesivamente todo el día, esta fiesta comenzaba como a las 11 de la mañana y terminaba hasta las 7 de la noche. No obstante las limitantes de aquellos primeros momentos se disfrutaba al igual que ahora la fiesta charra

Para premiar a los mejores coleadores eran invitadas varias jovencitas muy guapas, ellas mismas elaboraban los premios, hacían moños con listones de distintos colores y se los prendían en las mangas de la camisa de los gallardos charros que lo merecían por tumbar un toro frente al palco de honor de las reinas, se escuchaba la respectiva diana por los músicos más reconocidos de la época y el aplauso de los espectadores que se sentaban en las vigas a lo largo del coleadero.

El palco de honor de las reinas era colocado a madia cuadra, entre las calles Zaragoza y Cuauhtémoc, y en la acera de enfrente también había un palco para la música y si no lo había se subía a la azotea de una casa. Estas fiestas se celebraban en los meses de septiembre y octubre.

Don Simón Navarro Alejo contaba que ahí en el “Barrio Alto” había rodeos, el gobierno hacía un rodeo especial cada 16 de septiembre, a cada ranchero se le otorgaba una determinada cantidad de toros y se hacía el corredero partiendo de San Lorenzo hasta la Independencia. 

A su papá Don José Encarnación Navarro le gustaba colear, al igual que a sus cuatro hermanos, hijos de Don José, charros también. En uno de los rodeos, un señor de Villa Guerrero se trajo un toro y le dijo a Don José que su hijo Avelino era el que iba a colear, bueno para colear, tenía 20 años, pero tenía miedo. Esa vez el toro cayó como si nunca lo hubieran coleado, todo el día seguían coleándolo los mejores coleadores, pero nadie podía con el toro. Les dieron reconocimiento a Don José y a su hijo Avelino. Fue un triunfo para ellos.

Amigos de unos charros de Guadalajara les organizaron un rodeo a todos los charros de Jalisco, se juntaron 100 toros, todo el día anduvieron coleando, sabían jinetear y lo que se refiere a la soga. Era puro toro escogido de 10 años para arriba. No podían con los toros, se les hicieron toros duros. Se trajeron caballos de Guadalajara y los que faltaron se los prestaron aquí mismo, se armaron a que colearan también los de Colotlán, personas grandes eran 10 y muchos como 15 o 20 charros, aficionados porque todavía no había asociación. Fueron los primeros piensos de lo que hoy conocemos como la asociación de charros de Colotlán.

Mientras tanto en la región había muchos charros muy buenos para colear, gracias a que en aquel entonces había mucha afición para los rodeos; había rodeos en el Hepazote, en el Sauz Tostado, don Luis Mayorga hacía uno en la Laguna. También había en el Carrizal, en los Tenascos y en Huacasco, así como en muchas otras rancherías. Cuando se formó la primer Asociación de Charros, como había socios dueños de ranchos, en cada uno de ellos hacían una práctica. En San Pedro, Fabio Ortega; en el Hepazote, Nacho Ortega; en el Sauz Tostado, Ramón Mayorga. En los Tenascos, Benjamín de Ávila. En Huacasco, los Ortega, Fernando y don Rodrigo. Así que cuando iban a Guadalajara estaban bien entrenados. Los rodeos de más lujo eran obviamente los de Colotlán.

En septiembre era la temporada de los rodeos, el más famoso era el del 14 de septiembre que se hacía precisamente en el Barrio Alto, en la calle del Centenario. Desde allá de San Lorenzo agarraban tres o cuatro cuadras, y clavaban palos en la quijada de la banqueta y nada más dejaban las banquetas para la gente.

Era tanta la gente que se apeñuscaba sobre las banquetas que los toros les pasaban “aquí de cerquitas”. La gente que iba a ver el rodeo se llenaba toda de tierra; los mismo las curras, que la demás gente del pueblo. A mitad de la empalizada quedaba el palco de las reinas, siempre muy concurrido. Después de que se formó la Asociación de Charros se levantó también el lienzo de Canoas, y se acabaron los famosos rodeos de la calle Centenario.

Con el presidente municipal Juan González en 1963 andaban poniendo el adoquinado de la calle en San Lorenzo, en la calle Centenario, dejó de ser tierra, era muy arenosa y le pusieron empedrado, luego lozas como está ahorita.


domingo, 16 de marzo de 2025

No hubo registro de muertos el 20 de mayo de 1913

Por: José Alonso Serrano Campos

El martes 20 de mayo de 1913 se guarda en la memoria de los colotlenses por las fotografías de los edificios quemados y en ruinas que se pudieron tomar en aquel momento, cuando en la madrugada del día anterior fuerzas al mando de Pánfilo Natera irrumpieron en Colotlán como venganza por la llegada al poder de Victoriano Huerta.

En la historia escrita se lee que esta escena fue sangrienta, el lunes santo 19 de mayo ocasionó grandes pérdidas humanas por todos los barrios de Colotlán el enfrentamiento entre nateristas y soldados del general Del Toro, más a detalle se lee en esta reseña a Pánfilo Natera: 

https://ppalonsosc.blogspot.com/2022/01/panfilo-natera-el-que-quemo-colotlan-en.html

 Leales soldados del general Del Toro perecieron en esta batalla, sin embargo no hay registro de quienes fueron; la gente del pueblo se refugió, mientras que los irruptores se dedicaron al saqueo y a quemar edificios, las casas comerciales y hogares particularmente del centro de la ciudad quedaron en ruinas y las calles dejaban ver montículos de mercancías quemadas, contaron que había ríos de aceites y otros líquidos derramados, además de muebles y telas.

Sin embargo, en los archivos parroquiales no hay registro de ninguna defunción, de hecho Mateo Correa en el libro de Entierros de ese año pasa del mes de abril a junio sin haber registrado ninun deceso en todo mayo, los muertos que registró despues son por causas comunes en aquella época: fiebre, estómago, incluso un hombre que falleció por descarga eléctrica de un rayo; por su parte en los libros del registro civil de la presidencia no hay registros pues fueron quemados por los mismos revolucionarios, por lo que no hubo evidencia entonces de cuántos soldados o personas colotlenses murieron ese fatídico día.

"El Jefe Político que subscribe certifica que en esta fecha; queda autorizado el presente libro de copias de defunciones en virtud de haber quedado destruido por los revolucionarios el libro anterior conteniendo 144 ciento cuarenta y cuatro fojas útiles, que quedaron autorizadas con la firma del suscrito sin ser autorizadas con el sello de la propia oficina por haber sido también este destruido por los mismos revolucionarios."  -Un sello con el escudo nacional que dice Jalisco Presidencia Municipal de Colotlán -8º Cantón - Colotlán, mayo 22 de 1913 - firma Sipriano López.

Libro parroquial de Entierros 1913

sábado, 22 de febrero de 2025

Una visita a Colotlán que tuvo Don Diego Aranda y Carpinteiro, obispo de Guadalajara

Por: José Alonso Serrano Campos

Nació en Puebla de los Ángeles, capital de la provincia del mismo nombre, el 20 de diciembre de 1776. Fueron sus padres el teniente coronel Diego de Aranda y Josefa Carpinteiro.

En 1796 el obispo electo de Guadalajara, Juan Cruz Ruiz de Cabañas, de paso hacia su sede en la capital del Virreinato, lo conoció y lo invitó a Guadalajara; aceptó y fue nombrado familiar del obispo, quien el 20 de abril de 1800 le confirió la ordenación sacerdotal.

El papa Gregorio XVI lo designó obispo de Guadalajara y fue consagrado el 30 de noviembre de 1836 por el obispo de Sonora doctor Ángel Mariano Morales.

 En 1842 auxilió a los indios huicholes e incluso envió ayuda económica para las misiones del Extremo Oriente. Mientras practicaba la visita pastoral falleció en Sayula el 17 de marzo de 1853, sus restos descansan en la catedral de Guadalajara.

De ese hecho de 1842, Don Diego Aranda visitó Colotlán y dejó constancia de ese hecho en un libro parroquial, del cual se transcribe parte de su legajo:

“La ciudad de Colotlán a los veinte y un días del mes de septiembre de mil ochocientos cuarenta y dos años SSM el Sr. Doctor Don Diego Aranda que la gracia de Dios de la Santa sede apostólica Obispo de Guadalajara estando en la Santa general visita y en la particular de la parroquia de esta ciudad, verificó la de veintinueve libros en que se hallan la partida de los niños que recibió el santo sacramento del bautismo donde la anterior visita verificada en marzo de mil setecientos noventa y nueve hasta el presente, de cuya mención de libros, unos pertenecen a la iglesia auxiliar de Tlalcosahua, nueve a la de Huejucar, ocho a la de Santa María de los Ángeles y los once restantes a esta cabecera. Vistas y reconocidas que fueron las mencionadas partidas, noto que en pocas de ellas de tiempos anteriores no se citan a los abuelos, el de hallarse varias incompletas o haberse dejado algunos claros en blanco como es de verse la hoja 174 del libro cuarto de esta cabecera del quinto libro en el séptimo de los de Sta María el haber llevado impresas por el cura interino D Julián Flores, de las que caen sueltas en cuanto todas las de antes...”

Destaca en sus escritos plasmados en los libros de gobierno, bautizos, matrimonios y defunciones una serie de precisiones que les hizo a los sacerdotes titulares y auxiliares de estas cuatro localidades, en el caso concreto de la parroquia de Colotlán enlista las firmas que faltaron en los libros de curas muy destacados a nivel nacional que estuvieron encargados de esta parroquia, destinados por los obispos de Guadalajara en la primera mitad del siglo XIX




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sábado, 15 de febrero de 2025

El Señor Cura de Colotlán Candelario Ayala

 Como Párroco Candelario Ayala llegó a Colotlán el 8 de enero de 1949 y estuvo al menos 18 años, hasta la llegada del Señor Cura José López Martínez en 1967.

A la entrada de la casa ubicada a un costado de la sacristía, frente al mercado, nos encontramos un mosaico con su nombre, dice SEPTIEMBRE DE 1949 PBRO. CANDELARIO AYALA.

Del Señor Cura Candelario hay cinco de sus legados:

1.- Se le atribuye la construcción de la finca que forma parte contigua al presbiterio, es una casa habitación con patio, baño, cuartos y un pequeño saguan a la entrada, del lado izquierdo una gran puerta que va a la sacristía y del lado derecho otra habitación que en un tiempo estuvo funcionando como tienda de artículos religiosos.

2.- El Cristo ubicado en el ciprés de la Parroquia de San Luis Obispo se encontraba bajo el cuidado de una colotlense de apellido Valenzuela quien, deteriorada de salud, pidió al señor Cura Ayala recogiera el Cristo para luego fuera instalado en el ciprés.

Firma del padre Candelario Ayala

3.- Cuando llegó el Señor Cura don Candelario Ayala en 1949, comunicó al grupo de Acción Católica la idea de pedir religiosas para que se hicieran cargo de la escuela y de inmediato empezaron a trabajar para recaudar fondos y arreglar el edificio, lo mismo para construir la casa habitación para las futuras religiosas.

El Señor Cura Ayala pidió religiosas a León, Gto. a la Congregación de las Hijas Mínimas de María Inmaculada, le dijeron que sí, pero luego a los ocho días le dijeron que no. Pidió entonces a México, D.F. y por fin se realiza el deseo del Párroco y del pueblo. 

El Señor Cura empezó las obras de construcción del patio del fondo, ya que eran solamente tapias y empezó a levantar salones. En 1954 se edificó el Kínder y el Oratorio. La fundación del colegio fue el 21 de agosto de 1954 se llamaba "Progreso" aunque la gente lo llamaba Colegio de la Inmaculada, fue hasta 1956 cuando se incorporó y le dieron el nombre de Escuela Primaria Particular "Jalisco".

4.- Una de las empresas más exitosas en Colotlán es la cooperativa Pio XII creada en el año de 1956 a iniciativa de los presbíteros Enrique Escalante y Candelario Ayala, ambos propusieron a algunos empresarios la necesidad de una caja de ahorro que ayudara a los habitantes a desarrollar el hábito y poder conseguir préstamos a intereses bajos.

5.- Intervino e impulsó junto con más colotlenses en 1958 la conformación de la primera escuela secundaria, llamada Escuela Secundaria Mixta por Cooperación de Colotlán, en la imagen aparece de costado con lentes a la izquierda de la fotografía.


domingo, 12 de enero de 2025

Francisco M Vargas, Señor Cura de Colotlán entre 1860 y 1864

 Por: José Alonso Serrano Campos


Francisco Melitón Vargas y Gutiérrez fue un sacerdote que llegó a Colotlán en 1860 como auxiliar y tomó posesión el 5 de marzo de 1863, fue el último sacerdote de la diócesis de Guadalajara que llegó a Colotlán, pues la diócesis de Zacatecas a la que se sumaría la Parroquia de Colotlán, se erigió el 26 de enero de 1863, obteniendo este territorio de la diócesis de Guadalajara, que fue elevada simultáneamente a arquidiócesis.

Francisco M. Vargas (como firmaba en los libros parroquiales) nació en Ahualulco, Jalisco, el 9 de mayo de 1823. Fueron sus padres el insurgente Antonio Vargas e Ignacia Gutiérrez. Su padre fue pensionado por su participación en la guerra de independencia, pero la pensión era muy exigua y Francisco Melitón trabajaba para ayudar en los gastos familiares.

En noviembre de 1840 se fue a radicar a Guadalajara e ingresó al Seminario Conciliar de San José con beca de merced. Luego ganó por oposición una beca de honor en Teología y en octubre de 1849 fue nombrado catedrático de Mínimos. En diciembre de 1850, el obispo Diego Aranda le confirió la ordenación sacerdotal y continuó como profesor del Seminario.

El 16 de marzo de 1854 la Universidad Nacional de Guadalajara le confirió el grado de licenciado en Teología. A pesar de las sugerencias del Claustro de Doctores para que solicitase la borla doctoral, la rechazó por modestia.

En 1854 fue nombrado cura fundador de la parroquia de Santa Ana Acatlán, Jalisco, a donde el 19 de marzo de 1858 llegó huyendo de Guadalajara el presidente de la república Benito Juárez y su gabinete, asediados por el ejército conservador, entonces: “[...] Se alojó –escribe Brígida del Carmen Botello Aceves– en el mesón de Miguel Gómez. En su corta permanencia estuvo [a punto de] perder la vida a manos de los conservadores, salvándolo de morir el párroco del lugar, Melitón Vargas”.

A pesar de su acción humanitaria para con los connotados liberales, en 1860 se negó a celebrar las nupcias del alférez José Ulloa –ya que era casado–, quien lo acusó de enemigo de las fuerzas liberales y partidario de los conservadores, por lo que se le aprehendió y fue conducido a Guadalajara. Tras ser procesado, se le declaró inocente y regresó a su parroquia.

Del 8 de abril al 31 de diciembre de 1860 fue cura interino de Zapopan, de 1861 a 1864 fue cura de Colotlán, donde sufrió un atentado, en 1864 fue nombrado párroco de la Asunción de Aguascalientes. Para 1865 habría llegado al pueblo el nuevo Señor Cura Florentino Sánchez. El 22 de marzo de 1869 ingresó al Cabildo Eclesiástico como medio racionero de la Catedral de Guadalajara y el 29 de mayo inmediato ganó por oposición la canonjía lectoral.

También fue gobernador de la Mitra de Guadalajara, y de 1870 a 1879 fue rector del Seminario Conciliar de San José. Durante su periodo rectoral reformó los planes de estudio y los métodos de enseñanza, el Seminario ocupó las nuevas instalaciones en el antiguo Convento de Santa Mónica, adquirido por el licenciado Dionisio Rodríguez, y se aumentó el número de estudiantes, especialmente los externos. Y fue tal el prestigio académico de la institución que se le conoció como la “Edad de Oro del Seminario”.

Al quebrantarse su salud dejó la rectoría del Seminario y luego el arzobispo Pedro Loza lo nombró vicario para la atención de Baja California, que la Santa Sede le había encomendado. El 15 de marzo de 1883 el papa León XIII lo preconizó primer obispo de Colima, el 27 de mayo inmediato recibió la ordenación episcopal, y el 24 de junio tomó posesión del Obispado.

Mientras se encontraba dedicado a la organización del Obispado se desató una epidemia de fiebre amarilla que causó grandes estragos entre la población colimense. Él auxilió personalmente a varias de las víctimas y cuando se le agotaron los recursos monetarios empeñó sus joyas episcopales para continuar sus labores asistenciales.

El 1° de junio de 1888 fue trasladado al Obispado de Puebla de los Ángeles. En 1892 inauguró el Colegio de San Bernardo, que él había fundado; en 1894 viajó a Colima para consagrar la Catedral; en 1895 inauguró la Casa de la Salud de San Vicente de Paul y asistió a la coronación pontificia de la Virgen de Guadalupe en México. En 1896, ya muy enfermo, participó en el Quinto Concilio Mexicano.

Hizo decenas de obras bibliográficas para los alumnos del Seminario, nociones de Psicología; sacadas de varios autores. Relación de méritos para la oposición de canonjías vacantes de la Catedral de Guadalajara (1868); Informes del rector del Seminario de Guadalajara y cartas pastorales a los diocesanos del Obispado de Colima; Sermones y trece cartas pastorales a los diocesanos del Obispado de Puebla.

Falleció en Puebla de los Ángeles el 14 de septiembre de 1896. Fue sepultado en la Colegiata de Nuestra Señora de Ocotlán, en la ciudad de Tlaxcala, para luego ser trasladado a la cripta de la Catedral angelopolitana. El 22 del citado septiembre de 1896 fue su solemne funeral en la Catedral de Colima.

 


Juicios y testimonios

Virtuosísimo y caritativo primer Prelado de la Diócesis de Colima, acreedor al respeto y constante cariño, así como a la gran gratitud de esa Diócesis, pues fue insigne benefactor de toda ella.

Don Francisco Melitón Vargas Gutiérrez fue el primer obispo, consagrado en la catedral de Guadalajara el 27 de mayo de 1883, y que tomó posesión el 27 de junio del mismo 1883. El Señor Vargas, organizó la diócesis de Colima, activó la construcción de la iglesia catedral y asistió a todos con ocasión de la epidemia de fiebre amarilla que atacó Colima en 1883-1884. Estableció escuelas y fomentó el progreso del Seminario.

Recorrió varias veces todo el obispado, y en su tercera carta pastoral hace una relación histórica de cada parroquia. Erigió los curatos de Manzanillo, Comala, La Merced (Colima), Coquimatlán y Ahuijullo, y consiguió que la Santa Sede anexara a Colima la parroquia de Autlán con todo su clero. El 1 de julio de 1888 fue trasladado a Puebla para hacerse cargo de aquel obispado, donde murió el 14 de septiembre de 1896.

sábado, 11 de enero de 2025

Las cosas de San Nicolás en 1863

Por: José Alonso Serrano Campos

Llegó a mi vista por intercesión del sacerdote Jorge Gordiano Vázquez y aquí les comparto, el documento fechado en 1863 de puño y letra del presbítero Basilio Terán donde hacía entrega a su sucesor los bienes del templo de San Nicolás, cabe recordar que luego de esa fecha se vendrían acontecimientos terribles como la Revolución y la Cristeada, por lo que de aquello poco quedó, pero resulta interesante lo que había y cómo estaría...

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Inventario de las cosas pertenecientes a la Capilla del Señor San Nicolás hecho por el Presbítero D. Basilio Terán en la entrega que hizo del curato al señor cura D. Francisco Melitón Vargas.

Primeramente: la capilla con su sacristía y una pieza adyacente que nombran rosero habilitadas todas las puertas con llave con excepción de la del costado.

Un cementerio adornado con sus viacrucis y quince árboles, teniendo el expresado cementerio dos puertas habilitadas.

Dos campanas y una esquila.

Una pieza que está en el patio de la capilla.

Otra que está por concluirse.

Tres mesas.

La imagen de San Nicolas con su diadema ahumada en oro y un crucifijo de metal amarillo.

Dos imágenes medianas del Sr. San Nicolás teniendo una de ellas dos diademas y folato de plata.

Un altar moderno de piedra con su sagrario, manteles, palia y su cobertera.

Cuatro candeleros de metal amarillos de distintos tamaños.

Dos caneleros de cristal ya usados.

El altar de nuestra señora del Refugio con su mesa habilitada de todo lo necesario.

Una imagen pequeña de nuestra señora de Talpa.

Otra imagen de el señor de la Parroquia.

Un sagrario de madera.

El altar de Jesús Nazareno donde se halla colocada la imagen de Jesús con su corona y potencias de plata.

Otra imagen de Jesús pequeña.

Otra imagen de San Rafael.

Otra imagen del señor de la misericordia con su corona y potencias de plata.

Un cuadro grande del Sr. San Nicolas que esta en el rosero.

Otra imagen de la Santísima trinidad.

Una lámpara de cristal.

Un púlpito de piedra con su escalerilla y tornadero y un crucifijo.

Una campanilla de plata y dos de cobre.

Un crucifijo pequeño.

Otra imagen de su corona y potencias de hoja de lata.

El Sr. De las tres caídas con su mesa.

Un palabrero con crucifijo con corona y potencias de hoja.

Una mesa de ornamentos con cuatro cajones.

Un palabrero con crucifijo.

550 milagros de plata del Sr. San Nicolás.

Dos cruces de plata, una de Sr. San Nicolas y otra de Padre Jesús.

Un cáliz de plata.

Un estante grande.

Dos ornamentos blancos, un encarnado de dos ases.

Un clavijero.

Un agua manil de madera.

Unas gradas de madera.

Una imagen grande de los Dolores con su manto a su fondo encarnado de raso y resplandor y daga de plata.

Una imagen pequeña con su mando y fondo de resplandor y daga de plata.

Una imagen de nuestra señora de la Soledad con su … de plata.

Una imagen de Sr. San José con su capa amarilla y verde su corona y armena de plata y el niño con su … que nombran del rocío.

Una imagen de la resurrección.

Otra imagen de San Juan Bautista.

Otra imagen de la Purísima con su manto… lado corona y media luna de hoja de lata.

Una alfombra grande.

Una imagen del Santo Entierro.

Otra imagen de San Antonio con su niño.

Colotlán marzo 5 de 1863.

Entregué                           Recibí

Basilio Terán            Francisco M. Vargas

Fragmento final del documento

Fuente: Archivo Diócesis de Zacatecas.

martes, 7 de enero de 2025

Finca de los baños “La Primavera”

 Por: José Alonso Serrano Campos

Fachada de "La Primavera"  Foto:Jaime Dávila
“La Primavera” en Colotlán es más que unos baños, una huerta de nogales, un lugar para fiestas o un centro de diversiones del siglo pasado, es un lugar lleno de historias que a lo largo de sus días se fueron construyendo en la memoria de los colotlenses.

Hace algunos años dejó de funcionar como baños públicos, cuando no había agua por varios días o el agua escaseaba en las casas, casi toda la gente de Colotlán iba a bañarse ahí.

El lugar guarda entre su arquitectura mucha historia, fue en su época un punto de encuentro de las familias colotlenses, al no haber más lugares para hacer sus fiestas, en este sitio se amenizaban las tardes y noches por la orquesta del mismo nombre: "Primavera", otros grandes grupos de la época también ahí se presentaron.

En un principio se encontró una noria con abundante agua, límpia y fresca para ocho baños, además una alberca y juegos infantiles, una pequeña explanada, un kiosco para colocar comidas y bebidas, un foro para los músicos y un centenario árbol de nuez y de no menos deliciosa sombra para las tardes de verano.

Era toda la manzana hasta el río, al fondo había sanitarios, muy independientes a los baños, tenía una alberca donde ahorita es el patio de una casa habitación, en aquel tiempo también tenía dos regaderas para los que salían de la alberca.

El árbol es un nogal, tiene en su haber tres impactos de rayos, aunque a un costado se ubica un pararrayos, se le observa una varilla en lo alto de su tronco para mantenerlo unido, luego de que un rayo lo partiera, negándose a morir se mantiene en pie a pesar de que en los últimos años ha escaseado el vital líquido en sus adentros y sus ramas se ven sin hojas la mayor parte del año.

La familia de los primeros dueños eran Alejo, esa familia tenía muchísimas tierras, de siembra, de ganado pero sobre todo huertas, las más y mejores eran las del barrio de Chihuahua, ellos tenían propiedades al otro lado del río, eran de ellos todas las Mesas, los Vallecitos hasta las barrancas; el baño de la Primavera y la manzana de don Luis Humberto Huerta donde hizo su casa y el deportivo.

El señor Salvador Alejo Rosales (Santiago grande) y su hijo Santiago Alejo Campos (Santiago chico) eran de los ricos de Colotlán y primeros dueños de la finca de La Primavera. Santiago grande todo el tiempo andaba alineado, con traje de casimir inglés y chalequito, era todo un señorón. Él fue de los primeros que tuvieron carro en Colotlán. La gente allegada a su familia siempre tenía mucha fruta que les regalaba Don Santiago.

Santiago chico nunca se casó, pero sí tuvo un hijo adoptivo en 1925, Flavio Alejo Salinas, que fue quien vino acabando con el capital de los Alejo. Flavio se dio buena vida, se casó con Conchita Lozano Bermúdez y se fueron a vivir a Texas en Estados Unidos, murió en Los Ángeles, California en el año 2002.

El señor Emilio Torres fue buen amigo de los dos señores Santiago Alejo, el instaló las tuberías de los baños junto con “el Canano”. Por eso está su nombre allí en la entrada de los baños.

La noria fue el punto de partida de este emblemático edificio ubicado junto a la parte posterior del santuario de San Nicolás Tolentino, según la placa que está a la entrada se lee que fue puesto en funcionamiento el 2 de mayo de 1937, debajo de la fecha dice “el maestro J Jesús A Herrera”.

Desde que se hizo el edificio funcionaban ocho baños, el dueño que lo tuvo en sus últimos años de esplendor fue Don Alberto Meza Bañuelos, (Don Beto para los amigos) papá del actual propietario, Alfredo Meza, fue quien hizo otros dos baños y muchas mejoras a la finca.

En la entrada estaba la ventanilla de cobro

Don Alberto lo compró en 1972 a un señor también de apellido Bañuelos, tenía un hermano sacerdote y tenía un molino en la esquina de San Nicolás, él vivía por la calle Guillermo Prieto. Don Beto tenía además de noble corazón y buena familia, la recordada “estrella azul”, una paletería ubicada en la calle Basilio Terán donde dio trabajo a mucha gente que recorría las calles con carritos de paletas.

Como antes no había salones de fiestas, “La Primavera” fue el recinto oficial de las bodas, 15 años, Piñatas, festivales e infinidad de comidas de los colotlenses entre los años 50 y 90 del siglo pasado, Don Beto y su familia además de brindar el servicio de baños, en las tardes y noches lo rentaban o hasta lo prestaban para que la gente se divirtiera.

Uno de los cuartos de la finca guarda una anécdota que a continuación la desempolvaremos: en sus entrañas tiene un sótano, muy aterrado que difícilmente se podría constar que se tratara de una entrada a los túneles de Colotlán, sin embargo, hay quienes afirman que esa era una de las entradas al túnel que conectaban a San Nicolás con esa red subterránea que iba a los demás templos y a otras casas.

Antiguos Sanitarios
Justo en ese lugar allá por los años 50 se escondió la persona que mató a Agustín de Ávila Ruiz (Agustincillo le decían), el hijo de Don Agustín de Ávila, ese hombre se llamó Manuel Lozano, vivía por la Zaragoza, en el acta de defunción de Agustín refiere: “a 11 de octubre de 1950, por oficio del juez de primera instancia, se procedió a levantar la presente acta de defunción del que en vida llevó el nombre de Agustín de Ávila Ruiz, soltero, comerciante de 28 años de edad, originario y vecino de este lugar, quien falleció el día 9 del actual a las 21 horas a consecuencia de heridas por proyectil de arma de fuego, mexicano, católico, raza mestiza, certificó la defunción el doctor Raúl Vázquez…”

Cuando mataron al hijo, Don Agustín era Presidente Municipal, hasta renunció a la presidencia y entró como presidente interino don Andrés Torres, fue sustituto por licencia, pues era el vicepresidente. Ahí estuvo escondido en ese sótano el asesino, como 5 o 6 días mientras se enfriaba la cosa, nadie salía ni podía entrar a Colotlán para que no se les escapara, pero salió en la noche vestido de mujer y logró huir de sus captores.

A tiempo que la orquesta “Primavera” dejaba escuchar alegres dianas, en la entrada estaba ubicada la taquilla, aún se conserva la ventana y su protección de seguridad para quienes adentro cobraban los servicios. La gente entraba a la huerta y se veía cubierta con la rica sombra del nogal gigante, el dueño don Beto Meza siempre al pendiente de sus clientes, familias completas bañándose, desde muy temprana hora, por la tarde reuniones campestres con tamborazo o mariachi en los ochenta, todavía se celebraban eventos.

Foto: colotlanenllamas
Mismo ángulo en la actualidad

En esta fotografía de los años 50 se pueden distinguir a los señores: Daniel Ponce, Juan Villareal, Ramiro López, Don Simón Navarro, Luis Huizar, Ubaldo Macias grande, Elías Raygoza, Jesús Navarro papá del que fue presidente y Don José María de León, entre otros.

Foto cortesía de Francisco Pinedo Villa

La Orquesta Primavera en la que participaban los virtuosos Sánchez, festejaban en La Primavera, el cumpleaños de una de sus integrantes por los años 50.

 

Interior de La Primavera Foto: Jaime Dávila.

Si buscamos en algún mapa de internet, el nombre de la calle donde se ubica esta finca, dirá Primavera o Angulo; había una placa en la esquina de la calle Nicolás Bravo donde decía “Callejón Primavera”, luego apareció otra placa con el nombre “Angulo”, este último es el nombre oficial de la calle, en honor a Joaquín Angulo González, nacido en Guadalajara en 1776, quien fue abogado y diputado local en 1846, gobernador constitucional de Jalisco de 1848 a 1852 y senador, murió en 1861. Para muchos esta calle seguirá siendo la de La Primavera; finalmente, frente a la finca se abrió otra calle, que topa justo en el callejón de enfrente, el callejón Solitario, por ahí apareció un letrero de la nueva calle: “Otoño”; quizá porque ya había una “Primavera”.

Voces de ayer...

Recuerdos del Club Violeta

Nuestros bailes eran bonitos, a raíz de eso se formó la orquesta la primavera, organizada por el químico Raúl Sánchez Muñoz, hijo de don Liborio. El murió muy joven, se le picaron sus riñones por su oficio, trabajaba en el ingenio en Veracruz. Fue una orquesta preciosa, tocaban muy bonito se inauguró en nuestro baile de aniversario. En ella tocaba Mariano Pinedo, muchos otros señores que ya murieron. Todos ellos se uniformaron con traje negro. Mi club lo mantuve mientras yo estuve allí, como yo soñaba, como yo quería hacerlo.


Rosita Loera

También tuvimos una huerta y tenía naranjos, membrillos, limas y otras frutas, allí pegado con las propiedades don Santiago Alejo. También a él lo conocí y Flavio Alejo no era hijo legítimo, porque don Santiago nunca se casó, a él le dejoó todo: las huertas, la primavera. Don Santiago era muy rico y se lo dejó todo a Flavio, que era de buen cuerpo, prietillo como la mamá, su padre era muy blanco. Él se casó con Concha Lozano. Flavio y Avelino Navarro, se paseaban por todos lados, que hasta cerraban los hoteles. Conchita tenía unas tías en EE.UU. y ellas lo animaron a que se fueran para allá. Don Santiago grande era muy elegante, siempre usaba traje y se ponía una mascada agarrada por una argolla, en el cuello y su bastón. Dicen que cuando Luis Huízar arregló un cuarto le cayó un chorro de monedas y cuando murió dijeron que se había engasado porque había sacado un tesoro del pozo de la casa.


Simón Navarro

Flavio Alejo, no era hijo de matrimonio, él era hijo natural. Ya cuando murieron los dos Santiaguitos el grande y el chico, le quedó la herencia a Flavio. La mayoría de las huertas de Chihuahua eran de ellos, el rancho de los Vallecitos, además decían que tenían mucho dinero en efectivo. Ya cuando murió Santiago chico, reconocieron a Flavio como hijo de don Santiago y él se quedó con la herencia de todo.

Allí en la huerta de la primavera la arregló bien, hizo un kiosco para los músicos y hacía tardeadas los domingos para los amigos. No era gratuito, pero lo hizo allí como para divertirse. No como negocio, no ocupaba nada, tenía mucho dinero. Agarró la orilla y acabó con todo. Vieras que raro, tenía mucho ganado y a los parientes que éramos los Huerta y yo. Nunca nos vendió una vaca, ni un animal.


Fotogalería


Vista del foro y explanada en La Primavera










*Con información e imágenes de:

- colotlanenllamas

-Jaime Dávila

-Alfredo Meza

-Varias familias colotlenses

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