lunes, 29 de diciembre de 2025

Libro "Maná del Alma" obra de 1724

 Por: José Alonso Serrano Campos.

Llegó a mis manos un interesante libro fechado en una imprenta de Barcelona en el año de 1724, llegó gracias al gran amigo maestro Armando Vela Román, luego de inspeccionar la increible obra, me pude percatar de algunos indicios que a continuación se desglozan:

En la parte interior de la pasta contiene una etiqueta con el nombre escrito a mano de su original propietaria Josefa Rodríguez Martínez. María Josefa de Jesús Rodríguez Martínez nació el 17 de marzo de 1840 en Colotlán, séptima hija de nueve que fueron de don José Prudencio Rodríguez Sandoval y de doña María Antonia Martínez.

En Colotlán a las nueve y treinta de la mañana del día 23 de mayo de 1910 ante Bibiano Sánchez Aldana, jefe político de este cantón y encargado del registro civil, compareció el ciudadano Ismael del Muro, casado mayor de edad, comerciante, vecino de este lugar y dijo que ayer a las 12:28 de la mañana en el cuartel primero calle de la independencia, casa número 69, manzana tercera de esta ciudad, murió la señorita Josefa Rodríguez de 67 años, que era hija de Prudencio Rodríguez y de Antonia Martínez, finados, la inhumación del cadáver en fosa de tercera clase a perpetuidad en el panteón de la cruz de este lugar.

En la portada interior aparece un sello con el nombre del papá de Josefa, quizá quien heredó la obra a su hija, se lee Prudencio Rodríguez. José Prudencio Rodríguez Sandoval nació el 13 de noviembre de 1798 y bautizado a los tres días en Colotlán, sus padres fueron José Matilde Rodríguez Cid, originario de Jerez y doña Ana de Jesús Sandoval Legaspi, nacida en Bolaños, sus padres eran de Nochistlán, Zacatecas; se casaron en Totatiche el 4 de octubre de 1783, en anotación al margen dice eran españoles (criollos). Prudencio fue el quinto de seis hijos varones avecindados todos ellos también en Colotlán.

Libro Maná del Alma

En reseñas de internet, refieren que este libro es una guía práctica para aquellos que desean profundizar en su vida de oración. Incluye ejercicios para hacer de la oración una parte integral de la vida cotidiana y para estar más cerca de Dios. Una herramienta esencial para los estudiantes y seguidores de la fe cristiana.

La obra fue escrita en el idioma italiano, pero en esta edición se tradujo al español por el doctor Francisco de Roldán, contiene la primera parte, abarcando los meses de enero a abril, pertenecientes a la Compañía de Jesús este libro se realizó en la imprenta de Juan Piferrer, en la plaza del ángel de Barcelona en 1724. Interesante pero desconocido aún resulta saber cómo de 1724 a 1840 llegó a Colotlán a manos de la señorita Josefa, también qué sería de los otros dos libros que complementan la obra de tres tomos.

La imprenta Piferrer de Barcelona

El libro se hizo en una de las imprentas más importantes de Barcelona, de la familia Piferrer. El negocio se heredó de padres a hijos y de hijos a nietos.

El fundador fue Joan Piferrer Bachs (1676-1750), nacido en Sant Pere de Vilamajor pero que se trasladó a Barcelona donde se agregó al Gremio de Libreros el 15 de junio de 1698. Se casó con Josefa Llopis, hija de Josep Llopis que regentaba una librería en la plaza del Ángel. Al cabo de cuatro años él enviudó sin dejar descendencia, se encargó de la librería y posteriormente se casó con Teresa Pou con quien tuvo diez hijos. De ellos, Teresa y Antonio ejercieron de gestores de los intereses económicos del negocio familiar en Madrid, y muy particularmente dentro de la Real Compañía de Impresores y Libreros del Reino de la que formaron parte desde su fundación en 1763.

Será a lo largo de los años veinte del siglo XVIII cuando afirmó un interés mayor por la ejecución de libros, combinando progresivamente la producción en una imprenta propia con su principal vertiente de librero y comerciante de libros.

En 1750, al morir Joan, la dirección pasó a manos de su mujer Teresa hasta 1764 en que ella fallece. En 1763 el hijo de Joan y Teresa, Tomàs Piferrer Pou (1715-1775) obtuvo el título de "Impresor Real", a finales del siglo XVIII aparece el concepto de "Casa", con lo cual ya se habla de "Casa Piferrer".  En 1868 tras haber sufrido numerosos altibajos provocados por el contexto de inestabilidad económica y política del momento, la imprenta cerró definitivamente.

Finalmente como dato curioso, entre las hojas del libro apareció una pequeña hoja como de un calendario hecho a mano y fechado en 1854 con un mecanismos del lado izquierdo que permite desplazar entreverada otra hoja más pequeña con los días de la semana, seguramente para utilizarlo en los diferentes meses del año, un antiguo calendario de bolsillo que por las fechas perteneció a la señorita Josefa Rodríguez cuando ella tenía la edad de 14 años, su padre tendría 56 pero desconozco su fecha de defunción.

Objetos como este papel suelto que no pertenece al libro en el que se localizó, pero que por alguna circunstancia fortuita quedó ahí, recibe el nombre de “testigo”. Resulta especialmente interesante, ya que aporta información sobre el determinado momento en que fue depositado y brinda datos e ideas acerca de la historia particular del objeto y de la persona que lo produjo.

Fábrica de la Iglesia de San Luis Colotlán en 1862

Por: José Alonso Serrano Campos

El 27 de junio de 1862 el padre Basilio Terán pidió al arzobispado de Guadalajara la autorización para bendecir la iglesia, la cual fue concedida el 8 de septiembre del mismo año. Así, en ceremonia solemne,  se cuenta que en medio de la algarabía del pueblo por la culminación de una historia iniciada muchos años atrás, Basilio Terán bendijo la parroquia de San Luis de Colotlán. 

Cabe contextualizar que en 1855 el clero en Colotlán no era ajeno a vender sus bienes, pienso que el párroco Andrés López de Nava y el presbítero Basilio Terán, aprovecharon la Ley Lerdo para vender las propiedades más arruinadas e iniciar la terminación del nuevo templo. Según un censo que hizo la iglesia en 1852 entre revueltas y enfermedades, la población contaba con 1,985 habitantes.

El arquitecto encargado de la fábrica (construcción) de la parroquia fue José María Martínez, que retocó la fachada dándole la apariencia neoclásica; en documentos conservados en el archivo del obispado de Zacatecas y facilitados por el padre Jorge Gordiano, nos da cuenta de la buena administración de recursos que se tuvo para la culminación.

“Fábrica, materiales de la iglesia desde noviembre de mil ochocientos sesenta y uno, hasta marzo de mil ochocientos sesenta y tres".

Haberes

Del solar de la capilla del hospital vendido al ciudadano Felipe García ..… 300

De ciento setenta y una fanega de maíz, vendidas cincuenta a dos pesos, veinte a once reales setenta y seis a diez reales y veinticinco a peso ……. 247

Limosna dada por D. Ignacio Campos, cien pesos ….. 100

Limosnas colectadas por el que suscribe ….. 292

Don Víctor Suarez del Real dio ….. 020

Doña María Valenzuela dio ….. 030

De una corrida de toros dada por el vecindario a favor de la iglesia ….. 269

Limosna colectada por D Eusebio Estrada ….. 120.6 ¾

Limosna colectada por los comisarios de los barrios para la bendición de la iglesia ….. 176,1,0

Limosnas dadas por el gobierno eclesiástico de Guadalajara para la conclusión del templo ….. 000,4,0

De un terreno vendido a D. Diego Cortés en tiempo del Sr. Dr. López ….. 090

Dn. Mariano Felguerez dio de limosna ….. 005

Diezmo por indígenas del barrio de Tochopa ….. 070

Los de Sollatitan ….. 040

Don Ignacio Campos dio de limosna ….. 100

Gastado del fondo de la vela de hombres por orden superior ….. 068,5 ·/8

Ídem de la vela de señoras por o ….. 068.5 ·/8

Don Felipe Sánchez dio de limosna para obra de la iglesia ….. 030

Limosnas colectadas por D. Eusebio Estrada ….. 062

Son cargo: valor de sesenta fanegas de maíz que se colectaron de limosna para la misma iglesia vendidas a dos pesos fanega ….. 120

Enteró D Agustín Olague por un solar que se le vendió en la plazuela de la mora en cincuenta pesos ….. 50

Por donación que hizo Camilo Losano ….. 40

Ídem dinero que dejó en mi poder el presbítero D. Jesús de Anda, perteneciente a la fábrica ….. 47.2

SUMA 3124.4 7/8

Enseguida aparecen las hojas de gastos realizados para la iglesia:

Deberes

Noviembre de 1861 hasta marzo de 1863

A D. Ignacio Hernández por manufactura del órgano de esta parroquia como consta del documento número 1 …. 1500

A D. Gregorio Sánchez por el dorado del ciprés, del pulpito y pinturas de las filas y también pinturas de las puertas de la iglesia, barandillas, pila del bautisterio y órgano ….. 215.4.0

A D. Jesús Borrego, comerciante de Zacatecas ….. 014.3.0

A D. Antonio Sánchez Castellanos, también comerciante de Zacatecas 012.3 ·/4

Al mismo señor: 036   004.7 ·/4   004.1.0

A D. José Gabriel Lozano 014

Al mismo señor 005 y 022.4.0

A D. Juan Bueno 007.2.0

A D. Celedonio Trujillo, comerciante de este lugar 002

A D. Agustín Macías, comerciante de este lugar 005

A D. Gregorio Serrano 068.6.0

A Juan Cortes, por manufactura de ocho mil ladrillos 026.4

A Justo Casillas, por manufactura de barandal, por cuatro pilas para el agua bendita, dos bastidores para una cortina, una varilla para asegurar uno de los barandales del presbiterio y dos id para el barandal del coro 073.6.0

A José María Laurel por la cómoda de los ornamentos 098

A Ramón Mejia por obras de carpintería que son: tres tarimas, la escalera, el tornavoz del pulpito, las tres puertas de los sagrarios y las gradas del trono 016

Al cohetero Bugarín por la pólvora que se quemó en la bendición de la iglesia 160

A D. Refugio Rodríguez por obras para la iglesia 013.2.0

A D. Pablo de la Isla por media @ de cera para el gasto de la iglesia 012

A D. José María Laurel, por cuatro blandones y un pie del cirio pascual 040

A Francisco Guzman por corte de piedra y conducción de mampostería 010

A Gregorio Serrano trescientos cincuenta fanegas de cal a dos reales, tres cuadrillas de fanegas 120.2 ¼

Al mismo Serrano por otras trescientas fanegas de Cal parala iglesia 103.1.0

A Juan Álvarez por agua 000.7 ½

A D. Jesús del Muro por efectos de su comercio para los ornamentos 056.3.0

A D. Agustín Macías por cuatro y medio libras de (fierro) pegadura   001.2.0

A D. Pablo de la Isla, por efectos de su comercio para la iglesia 019.7.0

A Félix Espinoza   003.7 1/2

De una puerta del pozo, para el uso de la iglesia 002.4.0

De una mampara de dos hojas para el ante coro 002.4.0

A D. Antonio S. Castellanos por lo que expresa el documento numero 40   167.5 ¼

A Severiano Rodríguez por varias obras para la iglesia 033

A silvestre de la Luz por cuatro @ plomo 009

A José María Laurel 013

Por memoria.

En otro apartado de 81 gastos enumerados por un total de 4,675.4.0 destacamos los siguientes legibles:

1. Pagados a Sixto Espinosa por manufactura del ciprés 500

     Por corte de piedra, en el cerro de Santa María de los Ángeles para el mismo ciprés 100

2. Pagados a D. Rafael del Real por conducción de la misma piedra del ciprés 100

3. Por manufactura de la puerta principal del templo 50

    Por manufactura de las dos puertas del costado 60

    Por veintiocho mil setenta ladrillos para la obra material de la iglesia.

8. por manufactura de las ocho ventanas del cimborrio.

9. Pagado a José María Gil por tres carretas mampostería, setenta y tres piedra bruta y setecientas cargas de arena. 535 1/8

10. Pagado a D. Rafael del Real por fletes de piedra de corte, pagados a D. Agustín Macías por la puerta del coro y unas ladrilleras 585 1/8

11. Pagado a D. Refugio Rodríguez por manufactura de la cruz alta, ciriales y varillas del palio.

12. Al maestro D. Simón Medina, por la hechura de siete ornamentos.

18. A Gregorio Sánchez por sus imágenes para la iglesia.

Del 23 al 34. Pagado a diferentes personas: Mauricio Leaños, Mateo Velazquez, Francisco Guzman, Macedonio Lozano, Cruz Salazar, Jacinto Sánchez, Agustin Ramos, Margarito Pacheco, José María Avila e Ignacio Suarez por flete de piedra de corte, madera y mampostería.

35. Justo Casillas por Manufactura del herraje de las puertas de los costados y de un barandal de 23 varas.

36. Al platero D. Refugio Rodríguez por manufactura del relicario y resplandor de la custodia, por manufactura del báculo de San Luis y la media luna de la purísima.

37. de oro en pasta para el dorado del mismo relicario, una onza y una cuarta.

40. a Pablo Navarro por manufactura del bastidor de la ventana del cimborrio, de la ventana del coro y de la sacristía.

43. a Damian Camacho por manufactura de diez bastidores para las ventanas del cuerpo de la iglesia, la puerta del antecoro. 

Del 46 al 51 por lo que hoy no se conoce, pero existe abajo del ciprés: a Felipe García por el enladrillado del coro, a Margarito Pacheco por el blanqueamiento de cuatro bóvedas, el cimiento del ciprés, la pared del sótano del ciprés, al maestro Martínez por el enjarre y blanquimiento de dos bóvedas.

54. Pagados en la casa de moneda de Zacatecas, por los derechos y quintos.

57 al 64. a D. Antonio Sánchez Castellanos por los encargos siguientes: una caja de vidrios, una libra al bayal de una libra azul, una amarilla, ocho paquetes bermellón y veinte libras oro, fletero de los vidrios, dos gruesas de tornillos, docena de bisagras, latón laminado, cianuro y tártaro.

65 a 70. A Jesús del muro por fierro y varios efectos, a Juan Nepomuzeno Suarez por fierro, a Zenon Godina por seda e hilo de oro, a Antonio Avila por acero administrado para la iglesia y a Epifanio González por aceite para la misma iglesia.

Del 71 al 81 son ilegibles los nombres y los conceptos, pero termina con una cantidad de 4,675.40 en gastos.



viernes, 26 de diciembre de 2025

Hospital “Colotlán” hoy Colegio “Jalisco”

Por: José Alonso Serrano Campos

Hospital “Colotlán”, hoy Colegio “Jalisco”

Cuando estudiante del colegio “Jalisco” en Colotlán a principios de la década de los 90, recuerdo a mis maestros y algunas religiosas contar que ese edificio fue Hospital, cuartel y finalmente escuela, además que dada su importancia tenía un túnel que conectaba con el centro del pueblo, en el pozo del primer patio, junto al muro donde eran los baños de las niñas, hoy la cooperativa.

Me imaginaba aquel hospital con los hospitales modernos, buscaba dónde podría haber sido el quirófano, cómo estarían las camas distribuidas y cuanta cosa más se podría imaginar un niño en su primera década de vida.

Ahora me volvió la curiosidad y me puse a investigar sobre la histórica finca ubicada en la esquina de las calles Juarez y Centenario de mi querido Colotlán, comparto con gusto lo descubierto:

El padre Basilio Terán, gran benefactor de Colotlán desde mediados del siglo XIX hasta su muerte en 1890, tuvo la idea de contar con un hospital u hospicio, como en aquella época se usaban: un albergue para viajeros, dispensario para el alivio de los pobres, clínica y consultorio para heridos y asilo para ancianos o enfermos.

Yéndonos más atrás en la historia, el conquistador Hernán Cortés en 1524 fundó el más antiguo hospital de américa, llamado de la Inmaculada Concepción, actual Hospital de Jesús Nazareno en Ciudad de México.

Pasados los años, en 1810 el hospicio “Cabañas” en Guadalajara era el edificio llamado “Casa de la Caridad y la Misericordia”. En sus inicios albergaba ancianos, lisiados, enfermos, caminantes pobres y huérfanos. En 1824, cuando murió su fundador, se convirtió en hogar únicamente para infantes. De acuerdo con datos históricos, su capacidad de atención era de 600 niños. El padre Terán fue alumno del seminario de Guadalajara, conoció perfectamente el funcionamiento de los hospitales u hospicios.

En 1856 el presidente Benito Juárez desamortizó los bienes de la Iglesia con lo cual los hospitales y orfanatos quedaron bajo el control del gobierno. La Iglesia siempre tuvo amplio poder en México y el principio de caridad, fuertemente arraigado en el catolicismo, hizo que durante toda la Colonia la Iglesia fundara y atendiera hospitales, se hiciera cargo de pobres y huérfanos e incluso regulara los cementerios y otros asuntos que ahora dependen del estado.

Con Benito Juárez se inician los servicios de atención a la salud como obligación del gobierno y no como obra de caridad de la Iglesia. El paso intermedio fue la beneficencia que era regulada por el gobierno, pero con una participación importante de la sociedad civil, hasta estas regiones se dieron paulatinamente los cambios.

Para la segunda mitad del siglo XIX Basilio Terán se cuenta que aún intervino para la construcción del viejo hospital, lo que hoy es el colegio “Jalisco”. No hay registros precisos encontrados hasta hoy respecto al hospital del padre Terán, pero se sabe que en 1908 el Santo Mártir y Señor Cura de Colotlán, Don Mateo Correa, suplicó al Señor Don Eugenio Oláez sucesor del Padre Pablo de Anda Padilla, Fundador de la Congregación de Hijas Mínimas de María Inmaculada, que le facilitara Hermanas para fundar en su parroquia un hospital y un colegio, así se llevó a cabo en los actuales salones del templo de San Nicolás.

Hay también testimonios que antes de la revolución mexicana de 1910 teníamos en Colotlán un hospital, pero al general Santiago en aquel entonces le gustó el edificio para hacerlo cuartel.

En el libro de Historia de Colotlán se cuenta que, en los primeros días del mes de abril de 1915, el Martes Santo, a las dos de la tarde se ordenó en número de 12 a los Sacerdotes, a varias familias y a las Hermanas del Colegio y del Hospital, a que dejaran la casa en que se habían refugiado, poniéndose luego en marcha abandonando el pueblo con rumbo a Aguascalientes. El hospital dejó de funcionar y el edificio quedó en el abandono, la parroquia ya no lo pudo sostener.

Se tiene documentado que casi toda la manzana que abarca el cuadro de las calles Morelos, Niños Héroes, Cuauhtemoc y Guerrero era del convento de la iglesia, los sacerdotes inclusive se comunicaban a través de un subterráneo para ir a todos los santuarios, incluyendo el hospital viejo, que actualmente es el Colegio.

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Anécdota del Cristo del ciprés

Cuando se hizo presente el movimiento cristero a finales de los 20, el edificio era un hospital atendido por religiosas; a raíz del citado conflicto el hospital fue saqueado y en terreno anexo que se usaba como potrero se incendiaron diversos objetos. Se dice que entre los escombros fue hallado un Cristo que se llevaron a su casa las señoritas Valenzuela, éstas vivían a media cuadra del Colegio, por la calle Juárez.

Le dedicaron una habitación que a partir de entonces se usó como capilla y que era frecuentemente visitada no sólo por los vecinos sino también por peregrinos que iban de paso a Temastián.

Ya muy enferma una de las Valenzuela le pidió al Sr. Cura Candelario Ayala que recogiera el Cristo y tras ligera restauración fue instalado en el ciprés del templo de San Luis. Años más tarde el Sr. Cura Salvador Sánchez Escobedo lo mandó restaurar de nuevo y le cambió la cruz que es la que actualmente tiene.

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Anécdota de doña Atanasia Ortiz   por la madre Aurora Soriano Medrano

Un día pasaba la señora Atanasia Ortiz frente a los cuartos donde fue talabartería de Nacho Quezada. Esta Señora ve que hay bastantes señores y entra como por curiosidad. Ahí era la oficina del Procurador de Comercio. Este Señor la trata con mucha atención:
-Siéntese usted. Ahorita la atiendo (se desocupa) …
-Ahora sí a sus órdenes.
-Ella no sabía que decir. Pues no llevaba asunto. Cuando se le viene la idea.
-Pues Señor, mi asunto es este. Yo soy una persona sola, no tengo quien vea por mí. No hay hospital, ¿qué se podría hacer?
El Señor le contesta:
-En este caso tendríamos que ver donde se fincaría.
-No señor, si la casa ya está.
- ¿Dónde?
-Pues mire antes de la revolución teníamos Hospital. Pero al general Santiago le gustó para hacer cuartel.
-Ah, ¿sí?
-Mire señor primero fue el mesón del Refugio. Era de Don Rosario o Don Miguel del Real, eran hermanos. Y después ya el padre Pedro R. Cortés lo hizo Hospital (estuvo en Colotlán entre 1910 y 1912). Ese fue trabajo de nosotros los que vivíamos en el Barrio Alto. Todos cooperamos con lo que pudimos: una gallinita, o lo que podíamos. Para la campana yo di un casito de cobre y una plomada de mi esposo, él era albañil. Y así tuvimos hospital. Pero nos lo quitaron. Mire, ya nadie se ha interesado por el pueblo.
Ella se fue a pedir el acuerdo del Señor Cura Ignacio Gallegos (estuvo de párroco de 1937 a 1943). Y se fue a invitar a la Señora Maurita Márquez del Real, a Mercedes Valenzuela y a la Señorita Carmen de la Torre. Bueno, fueron cuatro, ¡Ah!, Y el Señor le dijo –Sin que falte Usted, y con un escrito declarando el interés del asunto.
Así fue. No tardó mucho la contestación y aceptada la proposición empezaron a trabajar. Todo el pueblo cooperó. Esta Señora como estaba en el mesón y allí llegaban los de los ranchos, les decía:
-Ya vamos a tener el Hospital. Ayuden. No tenemos dinero, pero si siembran, den un surco de lo que siembren: maíz, frijol, tabaco; algo, una tabla, ustedes que venden --madera. Y así se volvió a levantar aquel local.

*Se pudo dar con doña Atanasia en los registros parroquiales, su nombre fue Atanasia Ortiz Mejía, nació el 2 de mayo de 1871 en el Sauz de Santa María de los Ángeles, hija de don Nestor Ortiz y doña Gerónima Mejia, para cuando fue la anécdota, tendría ella aproximadamente 70 años, fue la mayor de siete hermanos, se casó, pero no tuvo descendencia, era la encargada de un mesón que se encontraba por la Juarez, arribita del Colegio, aún no encontramos el registro de su defunción.

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En 1930 la iglesia recupera el edificio, pero no del todo. Cuando el cura Epigmenio expresa su deseo de restaurarlo en 1939, el obispo le dice que debe tener el aval del Ejército.

Se tienen mejores registros del hospital cuando dejó de serlo para convertirse en escuela como hasta nuestros días:

“En la ciudad de Colotlán Jalisco a las 9:00 horas del día 2 de junio de 1930, ante tres testigos se trasladaron a la finca urbana denominada Hospital, con el objeto de recoger dicha finca de acuerdo con lo ordenado por la Dirección de Bienes Nacionales, según su respetable 30-1-2940 de fecha 5 de marzo del corriente año”.

Así reza el principio de un documento encontrado en el archivo del colegio, y sigue:

“Encontrándose la mencionada finca habitada por el Sr. Paulino Miramontes se notifica a éste que desde esta fecha deberá entenderse con la oficina subalterna Federal de Hacienda en este lugar para que pague las rentas que se le señalen de acuerdo con la superioridad”.

En el año de 1936 llega el Sr. Cura Ignacio Gallegos y al poco tiempo se inician los trabajos de reconstrucción del “Hospital” para que los alumnos que estaban recibiendo instrucción en los salones de San Nicolás, se cambiaran a ese edificio.

No sabemos exactamente la fecha de traslado de los alumnos a este edificio, pero cuando ya se creyó que se podía dar clases en tal edificio, se pasaron los alumnos de todos los grados a él. Tanto para la construcción de los salones en San Nicolás como para la reparación del Hospital, cooperó todo el pueblo y los niños. 

La primaria que es antecedente del colegio se abre a finales de 1945 con el padre José Rodríguez y las hermanas del Divino Pastor que llegaron en agosto de 1955.

En 1955 se empieza la construcción de salones en lo que era el corral del Hospital y la casa habitación para las religiosas. En esas fechas el preescolar era todavía en los salones de San Nicolás.

La escuela tenía el nombre de: Escuela “Progreso”, aunque las personas lo llamaban Colegio de la Inmaculada ya que la patrona era la Inmaculada Concepción, cuya imagen aún está en la institución.

En 1956, los señores Alberto Macías Romero, Rafael Haro Márquez y Lauro Martínez, mismos que formaban la Mesa Directiva de la Sociedad de Padres de Familia del Colegio “Progreso”, se dirigieron a la ciudad de México para solicitar al Secretario de Bienes Nacionales: Se conceda a la Sociedad de Padres de Familia del Colegio “Progreso”, la administración, cuidado y conservación de la mencionada finca destinándola para el Colegio. Con las hermanas del divino pastor que permanecieron hasta 1984, desde ese año al día de hoy se encargan nuevamente las religiosas Hijas Mínimas de María Inmaculada.

En fechas más recientes la población de Colotlán contó con el hospital municipal ubicado en la antigua alameda, posteriormente en el nuevo siglo se contó con el hospital de primer contacto de Colotlán u hospital regional.

Tanto ha avanzado el tiempo que en octubre de 2025 la Universidad de Guadalajara anunció que Colotlán albergará al primer hospital escuela en la región, próximo a construirse. Como que esas dos palabras (escuela y hospital) aún resuenan en mi cabeza como cuando niño imaginando que ambas cosas fueran un mismo lugar.

lunes, 24 de noviembre de 2025

Familia Suárez del Real de Colotlán

Mausoleo Suárez del Real en Jerez 

Por: José Alonso Serrano Campos
Les traigo la genealogía de una de las familias más importantes de Colotlán hace más de un siglo, se trata de la familia Suárez del Real, prolífera, cosmopolita y de gran capital dueña de amplias propiedades que cubrían grandes extensiones desde Monte Escobedo hasta Colotlán.

Don Juan Suárez del Real y su esposa Ysabel Martínez vivían en los Reinos de Castilla, España alrededor de los años 1650, tuvieron a su hijo Martín Suárez del Real Martínez, quien a su vez se casó con Juana Mengía de los Ángeles en 1678 allá en España todavía, aproximadamente en 1680 zarparon rumbo al reino de la Nueva España junto con su hijo Juan Martín Suárez del Real y Mengia.

Se sabe que llegaron de España, a través de la casa de contratación de Sevilla y al cumplir una serie de trámites muy severos, llegan al nuevo mundo, al buscar fortuna recorren diferentes ciudades, pueblos y rancherías y al fin se establecen en María de la Torre, su descendencia se va dispersando por el reino de la nueva Galicia, principalmente en el sur del estado de Zacatecas y norte de Jalisco.

En el registro parroquial de San Luis Colotlán aparece la defunción de Juan Martín el 15 de noviembre de 1748, pero antes tuvo cuatro matrimonios, el primero con Patrona Carlos de Godoy a principios de 1700, luego con Lorenza de Madera y Ávila en 1710, luego con Tadea de Soto y Marquez de los Olivo en 1734 y finalmente con Michaela Rosario de Castro de Mendoza en 1737.

Con Lorenza tuvo 12 hijos, en su mayoría hombres que posicionaron el gran nombre de la familia en el rumbo de María de la Torre, Monte Escobedo, Zacatecas. Nombres como Francisco, José Mucio, Aparicio, Antonio, Diego y Juan Suárez del Real aparecen en los registros como españoles (criollos) de abolengo, dueños de haciendas y muchas propiedades que van desde Tepechitlán hasta Jerez.

De entre tantos hijos que murieron jóvenes sin legado de hijos, destaca uno que si tuvo ocho hijos, se trata de Francisco Suárez del Real y de Madera, casado el 5 de febrero de 1732 en Colotlán con Felipa de Soto y Márquez de los Olivo, el que tuvo más familia fu Miguel Suárez del Real y Soto Márquez de los Olivo.

Miguel se casó con Antonia Josefa Corona de Ávila Orozco en 1774, tuvieron diez hijos, de los cuales tres fueron varones, el más importante en las historias de esta región fue el General Pedro Rafael Suárez del Real y de Ávila, avecindado en María de la Torre y cuyos restos descansan en Colotlán tras su deceso el 10 de mayo de 1830.

Pedro Rafael tuvo doce hijos con María Gertrudis de la Encarnación Sánchez Castellanos y Bugarín, casados el 1 de marzo de 1802. Uno de sus hijos fue don José Miguel Suárez del Real y Sánchez Castellanos, se casó en Guadalajara en el año de 1835 con María Guadalupe Sánchez Castellanos y Suarez del Real, pariente cercana de la cual hay una dispensa para lograr el matrimonio religioso, de dicha unión tuvieron nueve hijos.

El tercer hijo fue Francisco Cleotilde Suárez del Real Sánchez Castellanos, nació en Colotlán en 1839 y murió en Jerez a los 66 años el 6 de abril de 1907, sus restos descansan en un mausoleo del panteón Dolores de esa ciudad vecina, aunque no todos sus hijos llegaron a mayores, se cuentan en los registros a 17 hijos, 9 hombres y 8 mujeres que tuvo con Brígida Godina Herrera, originaria de Momax y quien falleciera poco antes que su esposo Francisco, el 6 de septiembre de 1906 en Jerez, Zacatecas. Sus hijos no tuvieron más registro de radicar en Colotlán, hicieron vida en Jerez, Zacatecas y Aguascalientes.

Tanto el mausoleo de don Francisco Suárez en Jerez como el que se encuentra en el atrio de san Nicolás Tolentino en Colotlán a nombre de la familia “S del Real” cuentan con características muy similares, por lo que se podría tratar de los mismos “cantereros” que labraron a la familia las canteras tanto de las tumbas del panteón Dolores de Jerez como de San Nicolás, una gran familia dueña de amplias haciendas como la de Tochopa en Colotlán.

Tumba en el Pateón de Dolores en Jerez, Zacatecs


domingo, 16 de noviembre de 2025

Casa Hogar “Refugio El Salvador”

Por: José Alonso Serrano Campos

La casa hogar, o mejor conocido como el asilo de ancianos "Refugio el Salvador" fue inaugurado el 24 de enero de 1992. Este lugar es el principio de una obra humanitaria que desde entonces ha venido realizando el Club Femenil de Acción Social de Colotlán.

El Club Femenil de Acción Social lo forman las siguientes personas:

Profa. Yolanda Márquez de Santoyo

Srita. Olivia Vázquez Felguerez

Sra. Ma. Guadalupe Núñez de Llamas

Sra. Ma. Concepción Pinedo de Barba

Sra. Ma. Elena Vázquez de de León

Sra. Rosa Gálvez de Robles

Sra. Rosa María Sánchez de Ortega

Prof. Macrina Pinedo Pinedo

El edificio fue construido en un lote de 700 m2 que donó la Sra. Ma. Refugio González Vda. de Sánchez, que está ubicado en el extremo sur de la ciudad, por la calle Obregón cruzamiento con la avenida del Maestro, cerca de la Normal Experimental.

La construcción del edificio fue pagada, en gran parte por el Sr. Salvador Lutteroth Camú y su esposa la Sra. Ma. Luisa Lomelí de Lutteroth, por Autoridades Municipales y por el pueblo en general, a iniciativa del Club Femenil.

El Asilo tiene 12 cuartos dobles y 4 sencillos, sala-comedor, cocina-despensa, lavandería, ropería, capilla y un patio, además de cinco empleadas domésticas cuidan y atienden a los ancianos, bajo la vigilancia activa de las damas del Club que turnan su esfuerzo para la atención de los albergados.

Para su sostenimiento se cuenta con una cooperación mensual del Sr. Lutteroth, se tenía un registro con el Instituto Jalisciense de Asistencia Social para el caso de donaciones deducibles de impuestos pero los requisitos eran más engorrosos que beneficiosos, de la Presidencia Municipal también se recibe el apoyo mensualmente.

Algunas damas del club y otras señoras que no pertenecen al club siguen dando su aportación mensual para el sostenimiento del mismo y la colaboración mediante cuotas de recuperación de los familiares de los ancianitos complementan el sostenimiento.

Semanalmente se pide la ayuda de comerciantes y personas voluntarias, que generosamente obsequian: pan, tortillas, galletas, fruta, legumbres y varias cosas más, cabe destacar que siempre aceptan donaciones en especie y monetaria.

El señor José Muñoz, su familia y personal del parque acuático “Las Fuentes” han apoyado también con recursos que ellos mismos recaban con acciones encaminadas a ayudar a las personas de la tercera edad que ahí viven.

Hay un promedio de 18 a 20 ancianos en la Casa Hogar, al cual llegan no solamente de la ciudad y el municipio de Colotlán, sino también de los municipios vecinos y hasta de la ciudad de Zacatecas.

La abnegación, la caridad y el espíritu de solidaridad del pueblo de Colotlán, se manifiestan en todo su esplendor en la Casa Hogar “Refugio El Salvador”, con la desinteresada y reconocida intervención del Club Femenil de Acción Social de Colotlán.

miércoles, 15 de octubre de 2025

Nombramiento de Notario en 1721

Por: José Alonso Serrano Campos

En el archivo general de la nación se encuentra un documento titulado Inquisición, se trata del nombramiento de Notario del Santo Oficio en ínterin para el partido de Colotlán, obispado de Guadalajara, a favor de fray Agustín de Ayala, de la orden de San Francisco, guardián actual de su convento de Colotlán.

Llama la atención que le nombran convento, pues sabemos que ciertamente se trató de un convento, en 1600 este convento estaba aún en proceso de edificación. Todavía en 1790, existía el edificio que había servido de convento franciscano. Para entonces, según Félix María Calleja, era vivienda del cura del pueblo, y aunque era grande y de “regular fábrica”, se encontraba en estado ruinoso,  en el año de 1721 en que está fechado este documento sobrevivía a esos tiempos.

"En el pueblo de San Luis de Colotlán en el tres días del mes de diciembre de 1721, habiendo presentado ante mi Sr. Francisco de Robles el P. Sr. Francisco de Ayala, el título y nombramiento de Notario, con que su señoría i Illma el santo tribunal de la nueva campaña…"

También se resalta que en ese tiempo el Partido de Colotlán era referente importante para la capital en varios temas, principalmente en lo religioso y en lo militar para la pasificación de los indios, todavía en plena colonia.






lunes, 6 de octubre de 2025

Antonio Román Sánchez Castellanos, colotlense de los más ricos de Jerez

Por: José Alonso Serrano Campos

A raíz de un documento encontrado en el archivo de la parroquia de San Luis Obispo en Colotlán, donde Antonio Sánchez Castellanos dona una propiedad ubicada junto a la sacristía de la iglesia, nos dimos a la tarea de investigar más acerca de tan importante colotlense de la época.

Su nombre completo era José Antonio Román Sánchez Castellanos Covarrubias, como contexto, fue sobrino de José Fulgencio Ygnacio Sánchez Castellanos y Suarez del Real, cuya esposa Mónica Escobedo Márquez descansan sus restos en el atrio de San Nicolás, también fue sobrino del sacerdote Fernando Sánchez Castellanos que estuvo de vicario por 1842 en Colotlán, trátese pues de un destacado colotlense cosmopolita que a continuación se detalla. 

Antonio Román nació el 27 de febrero de 1857 en Colotlán, fue hijo de don José Atanacio de Santiago Sánchez Castellanos y Suarez del Real, originario de María de la Torre, Monte Escobedo, Zacatecas y de María Maxima Covarrubias Castañeda, colotlense, su tercera esposa por cierto, que a su vez tuvieron a sus hermanos Rafael y Rafaela; en los libros parroquiales se da cuenta de al menos otros cuatro medios hermanos, uno también importante fue Antonio Sánchez Castellanos Aréchiga que vivió entre Colotlán y Jerez, Zacatecas de 1820 a 1886, gran benefactor de Jerez y quien heredó a su hermano todos sus bienes y que más adelante se hará mención.

Se casó con la también colotlense Maura Suarez del Real y Ruiz de León el 2 de mayo de 1882, hija de don José Trinidad Suarez del Real y doña Rosa Ruiz. De este matrimonio nacieron Fernando que se casó con Rosa Escalante, María Teresa que se casó con Benito Solorzano y Emilia que se casó con José María Amozurrutia y por último don José Antonio Sanchez Castellanos.

Dentro de esta investigación en los libros parroquiales, se aborda un documento de marzo 13 de 1882 donde Antonio, de 24 años de edad en ese momento y de oficio comerciante en la ciudad de Jerez pero originario de esta ciudad de Colotlán, manifiesta ser vecino de Londres por el espacio de tres meses y medio, en París dos meses, en Guadalajara por tres meses, en México cuatro meses, en Zacatecas en distintas épocas y en Jerez la mayor parte de su vida y últimamente (tres días) en Colotlán, pide a la Santa Mitra una dispensa para poder contraer matrimonio con Maura Suarez del Real de quince años y con parentesco entre ambos (ella nieta de un tío de él).

Las dispensas que solicitó Antonio fueron por haber vivido cortas temporadas en algunos países extranjeros, así como en algunas ciudades de esta república mexicana, uno de los tres testigos que presentó aseguró que sin haber contraído durante sus paseos matrimonio con alguna persona, pues los testigos lo consideran de intachable conducta.

Por su parte, otro testigo aseguró que Maura S. del Real permaneció en Jerez ocho meses, pero no tiene el que hablar la menor malicia de que ella dejara esponsales pendientes con otra persona, ni tuvo relaciones de ninguna especie con otra persona.

Un tercer testigo afirma que ninguno cometió algún crimen que obste al matrimonio que libremente intentan contraer. Dijo que estos pretensos son parientes por consanguinidad en 2º con 3º grado y que nada mas puede decir sobre el particular.

Al final el párroco del curato de Colotlán dio el visto bueno y envió el expediente al señor gobernador de la santa mitra en Zacatecas con misma fecha 13 de marzo de 1882.

Tres días después, el 16 de marzo de 1882 el Gobierno Eclesiástico de Zacatecas respondió a la petición del señor Antonio Román por conducto del Señor Cura, las dispensas del parentesco de consanguineidad necesaria ligados:

Don Julián Sánchez Castellanos

Don Atanacio Sánchez Castellanos – Doña Guadalupe Sánchez

Antonio Román Sánchez Castellanos – D. Trinidad S. del Real – Da. Maura S del Real.

Ella hija de don José Trinidad Silverio Suarez del Real y Sánchez Castellanos y de doña María Rosalía de Jesús Ruiz de León.

El impedimento manifestado en el árbol genealógico que antecede es de consanguinidad como se ve por las varias personas que lo forman, no existiendo algún otro.

En el argumento de no haber conocido a nadie más en sus viajes y a pesar de la corta edad de ella (15 años), que de no concretarse podría llevar a mal giro en los intereses de ambas familias y estar comprometidos altamente ante los padres de la joven, lo mismo que ante la sociedad, sea la prioridad también de la iglesia.

El obispo respondió: Los aprobamos en atención de estar aseguradas todas las dispensas solicitadas.


Tan solo nueve días después, el 25 de marzo de 1882 Antonio donó la casa contigua a la sacristía del templo de San Luis Obispo a la iglesia de Colotlán, en fotografías antiguas donde se muestra el antiguo mercado ubicado a un costado de la iglesia se aprecia esta finca, posteriormente tuvo una importante remodelación en septiembre de 1949 por el presbítero Candelario Ayala, en la banqueta se encuentra un mosaico con su nombre.

Es una casa habitación con todavía muros de adobe en su periferia, cuenta con un pequeño patio donde una de sus paredes está recargada en la Iglesia, un baño, cuartos y un zaguán a la entrada, del lado izquierdo una puerta que va a la sacristía y del lado derecho otra habitación grande donde estuvo abierta una tienda de artículos religiosos.

Antonio y Maura se fueron a vivir a Jerez, Zacatecas y tuvieron cinco hijos: María Emilia del Carmen en 1883, María en 1887, Tereza en 1891, José Antonio en 1895 y Fernando en 1897.

Entre 1885 y 1886 Antonio Román Sánchez Castellanos se metió al negocio de las diligencias, un nuevo vehículo de transporte rápido y seguro. Las diligencias salían diariamente del hotel Oriente (el primero de Jerez y el más moderno, pues tenía hasta alberca y baños de vapor). Había tres corridas matutinas: a las seis, siete y ocho de la mañana, mismas que llegaban al Mesón de Tacuba en la ciudad de Zacatecas y regresaba a Jerez a las seis, siete y ocho de la noche. Las diligencias circulaban también de Jerez a Villanueva y viceversa. Además, había un vehículo que llevaba el correo hasta Tlaltenango, pero éste solo salía los lunes.

En palabras del ingeniero Miguel Berumen, cronista de Jerez, nos cuenta en sus escritos que los Sánchez Castellanos son recordados en la historia de Jerez por su altruismo y generosidad, ya que a sus expensas fundaron el hospital de “San Juan de Dios” o “Sánchez Castellanos” que estaba en la plazuela del diezmo, donde luego fue el cuartel de los soldados y actualmente el kínder “Juan Pavlov”.

Cuando murió don Antonio Sánchez Castellanos en 1886, su esposa Guadalupe Bonilla inició la construcción de un asilo anexo a la capilla del Diezmo; al morir ella dejó a su cuñado Antonio Román Castellanos un capital y el encargo de que continuara apoyando la manutención del asilo. Este fue el antecedente del hospital de San Juan de Dios que era para indigentes y administrado por las hermanas del Sagrado Corazón de Jesús.

Aquí hay qué hacer una aclaración: El Hospital de los Sánchez Castellanos estaba en la plazuela del diezmo, y el Hospital Civil en la última manzana de la calle del Hospicio. Entonces, eran dos hospitales muy diferentes.

Respecto a la capilla del Diezmo, su construcción entre 1886 y 1889 se debió a la iniciativa de Antonio Sánchez Castellanos y su mujer María Guadalupe Bonilla, y aunque fue bendecida en 1889, para 1910 no estaba concluida. En ella se veneraba a la Virgen de Guadalupe. Los Sánchez Castellanos eran dueños (además del Hotel Oriente, de la compañía de diligencias que viajaba a Zacatecas) de la fábrica de jabón “El Boliche” y fundaron un montepío que funcionó hasta 1908.

La casa de este matrimonio, ubicada en la calle de la Aurora, fue construida por el maestro Dámaso Muñetón, por lo que se ha supuesto que el diseño y construcción de la capilla del Diezmo se deba a este creativo personaje, pero el maestro de obras de la capilla fue Domingo Román.

Casa en la calle la Aurora de Jerez propiedad de Antonio Sánchez Castellanos

Antonio R. Castellanos tenía además hipotecadas por 4 mil pesos doce casas del “pariancito” que estaba al lado norte del mercado de carnes. (Estas casas aún existen y en una de ellas vivo yo – el ingeniero Berumen-):

En la manzana norte vecina al mercado se construyeron doce casas destinadas para habitación y una para tienda situadas en el barrio del Hospicio, cuartel noveno, manzana octava, de las cuales diez dan vista a la calle y plaza de la Reforma, la destinada para tienda da vista a las calles de la Reforma y de la Culebrilla. Eran de pequeñas dimensiones y se alquilaban a aquellos vendedores que venían desde otras poblaciones a vivir temporalmente en Jerez para ofrecer sus productos, o bien a aquellos que viviendo en Jerez preferían tener su vivienda en la misma zona de trabajo.

Cada una de las diez primeras casas constaban de zaguán, sala, recámara, cocina, patio con pozo y corral; la destinada para tienda tenía dos piezas y un pequeño patio con común, y las dos restantes sala, cocina y un pequeño patio.

Antonio Román era uno de los más ricos de Jerez, propietario de varias casas y huertas, además de la hacienda de “Santiago del Cuidado”. Al morir su medio hermano Antonio, heredó también algunas propiedades. Estaba casado con la señora Maura Suárez del Real, a la que según se dice, golpeaba con frecuencia. Doña Maura solía decir a sus amistades: “de qué me sirve tener bacinica de oro, si orino sangre”. (Jerez Homenaje a su feria. Juan Manuel Quezada Berumen. Página 22).

En la calle Aurora se encuentra el edificio que fue la casa de D. Antonio Sánchez Castellanos, levantada en la antepenúltima década del siglo pasado y que llama la atención por su belleza arquitectónica. El mueble para esta casa fue traído de París por los señores dueños; pero toda ella fue destruida por los revolucionarios que en 1914 encerraban caballada en las piezas, destruyendo el costoso mueble y espejos de tamaño entero, de procedencia francesa, costosos por su valor.

La familia Sánchez Castellanos fueron benefactores de la ciudad de Jerez pues a sus expensas construyeron el edificio llamado “Hospital Sánchez Castellanos” ubicado en la Plazuela llamada del Diezmo, llamada así porque allí estuvieron por más de doscientos años las bodegas donde se almacenaba el maíz colectado por concepto de diezmos en la Parroquia de Jerez. 

Los señores Castellanos para la mejor atención del Hospital trajeron religiosas Mínimas de la Ciudad de León, Gto. (las mismas religiosas que actualmente se encargan del Colegio “Jalisco” en Colotlán), que le tuvieron a su cargo hasta que el salvajismo carranclán (Carranza) las expulsó y obligó a huir de la ciudad cuyos habitantes tanto las respetaron y amaron…

En una entrevista hecha a uno de los apoderados de las fincas de Antonio Román cuenta: De ese señor se cuentan cosas, que si viera... era medio hermano de don Antonio Sánchez Castellanos, el que hizo el hospital con su capilla allá por el barrio nuevo. Cuando se murieron don Antonio y doña María Guadalupe Bonilla, le heredaron todo a este Antonio Román, que ni se la creía. Tenían muchas casas y huertas por todo Jerez. Vivía este señor en la calle de la Aurora, en la casa esa grandota de cantera. Se casó con doña Maura Suárez del Real, pero a la pobre mujer le iba como en feria: cada que don Antonio andaba de malas, le daba sus sableadas. Ella luego le mandaba hablar con la nana a Jacinta Gurrola, del ranchito del Ojo de Agua para que viniera a Jerez a curarle la espalda. Doña Maura se quejaba con Jacinta y le decía: “de qué me sirve tener bacinica de oro, si orino sangre”.  

En el blog de colotlanenllamas se cuentan varios pasajes del sacerdote Basilio Terán, entre ellos destaca uno de la familia Sánchez Castellanos: “En 1884, el jefe político de Colotlán era Macario Pérez, quien, abusando de su cargo, cometía toda clase de injusticias con los pacíficos habitantes. Situación por lo que era poco estimado en la población. No solamente por la pobrería si no por todos los comerciantes y la mayoría de los hacendados. Sobre todo tenía serias dificultades con uno de estos últimos, el señor Antonio Sánchez Castellanos y un buen día en que la cuidad estaba sin resguardo, porque este había salido hacia el sur llevando una cuerda, se supo de la venida del hacendado Sánchez Castellanos; enterado también el jefe político, salió hasta el camposanto a encontrarlo (donde hoy es la secundaria Foránea 13), llevando algunos hombres armados consigo, al encontrarse ambos, montaron en cólera y se pusieron de rojo, pero don Macario optó por retirarse volviendo grupas a su caballo, en atención a que el hacendado traía también seis hombres armados.

La noticia del incidente corrió luego por el pueblo y los comerciantes aprovechando la coyuntura, comenzaron a regalar a los pobres barricas de vino, con lo que el populacho comenzó a enardecerse, después irrumpió en la plaza principal con el propósito de linchar al mal gobernante”.

Este Antonio al que se hace mención era dueño en ese entonces de la Hacienda de Huacasco y de los más ricos de Jerez, medio hermano de Antonio Román.


Antonio Román por su parte, fue propietario de la Hacienda “Santiago del Cuidado” en Tepetongo, Zacatecas que había comprado a la familia Llamas; incluso ahí falleció el 16 de enero de 1902 a las cinco de la tarde de Gastro Enteritis crónica a los cuarenta y cinco años. Todas sus propiedades pasaron a manos de sus hijos. Sus restos descansan en el principal mausoleo del Panteón de Dolores en Jerez que pertenece a esta familia.


Con información de:

- Ing. Luis Miguel Berumen Félix, cronista de Jerez.

- L.C.C. Francisco Vázquez Mendoza, historiador colotleco.

- Blog: colotlanenllamas

- Archivo Parroquial de Colotlán.


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