Por: José Alonso Serrano Campos
Hospital “Colotlán”, hoy Colegio “Jalisco”
Cuando estudiante del colegio “Jalisco” en Colotlán a
principios de la década de los 90, recuerdo a mis maestros y algunas religiosas
contar que ese edificio fue Hospital, cuartel y finalmente escuela, además que
dada su importancia tenía un túnel que conectaba con el centro del pueblo, en
el pozo del primer patio, junto al muro donde eran los baños de las niñas, hoy
la cooperativa.
Me imaginaba aquel hospital con los hospitales modernos, buscaba
dónde podría haber sido el quirófano, cómo estarían las camas distribuidas y
cuanta cosa más se podría imaginar un niño en su primera década de vida.
Ahora me volvió la curiosidad y me puse a investigar sobre
la histórica finca ubicada en la esquina de las calles Juarez y Centenario de
mi querido Colotlán, comparto con gusto lo descubierto:
El padre Basilio Terán, gran benefactor de Colotlán desde
mediados del siglo XIX hasta su muerte en 1890, tuvo la idea de contar con un
hospital u hospicio, como en aquella época se usaban: un albergue para
viajeros, dispensario para el alivio de los pobres, clínica y consultorio
para heridos y asilo para ancianos o enfermos.
Yéndonos más atrás en la historia, el conquistador Hernán
Cortés en 1524 fundó el más antiguo hospital de américa, llamado de la
Inmaculada Concepción, actual Hospital de Jesús Nazareno en Ciudad
de México.
Pasados los años, en 1810 el hospicio “Cabañas” en
Guadalajara era el edificio llamado “Casa de la Caridad y la Misericordia”. En
sus inicios albergaba ancianos, lisiados, enfermos, caminantes pobres y
huérfanos. En 1824, cuando murió su fundador, se convirtió en hogar únicamente
para infantes. De acuerdo con datos históricos, su capacidad de atención era de
600 niños. El padre Terán fue alumno del seminario de Guadalajara, conoció
perfectamente el funcionamiento de los hospitales u hospicios.
En 1856 el presidente Benito Juárez desamortizó los bienes
de la Iglesia con lo cual los hospitales y orfanatos quedaron bajo el control
del gobierno. La Iglesia siempre tuvo amplio poder en México y el principio de
caridad, fuertemente arraigado en el catolicismo, hizo que durante toda la
Colonia la Iglesia fundara y atendiera hospitales, se hiciera cargo de pobres y
huérfanos e incluso regulara los cementerios y otros asuntos que ahora dependen
del estado.
Con Benito Juárez se inician los servicios de atención a la
salud como obligación del gobierno y no como obra de caridad de la Iglesia. El
paso intermedio fue la beneficencia que era regulada por el gobierno, pero con
una participación importante de la sociedad civil, hasta estas regiones se
dieron paulatinamente los cambios.
Para la segunda mitad del siglo XIX Basilio Terán se cuenta
que aún intervino para la construcción del viejo hospital, lo que hoy es el colegio
“Jalisco”. No hay registros precisos encontrados hasta hoy respecto al
hospital del padre Terán, pero se sabe que en 1908 el Santo Mártir y Señor Cura
de Colotlán, Don Mateo Correa, suplicó al Señor Don Eugenio Oláez sucesor del
Padre Pablo de Anda Padilla, Fundador de la Congregación de Hijas Mínimas de
María Inmaculada, que le facilitara Hermanas para fundar en su parroquia un
hospital y un colegio, así se llevó a cabo en los actuales salones del templo
de San Nicolás.
Hay también testimonios que antes de la revolución mexicana
de 1910 teníamos en Colotlán un hospital, pero al general Santiago en aquel
entonces le gustó el edificio para hacerlo cuartel.
En el libro de Historia de Colotlán se cuenta que, en los
primeros días del mes de abril de 1915, el Martes Santo, a las dos de la tarde
se ordenó en número de 12 a los Sacerdotes, a varias familias y a las Hermanas
del Colegio y del Hospital, a que dejaran la casa en que se habían refugiado,
poniéndose luego en marcha abandonando el pueblo con rumbo a Aguascalientes. El
hospital dejó de funcionar y el edificio quedó en el abandono, la parroquia ya
no lo pudo sostener.
Se tiene documentado que casi toda la manzana que abarca el
cuadro de las calles Morelos, Niños Héroes, Cuauhtemoc y Guerrero era del
convento de la iglesia, los sacerdotes inclusive se comunicaban a través de un
subterráneo para ir a todos los santuarios, incluyendo el hospital viejo, que
actualmente es el Colegio.
----
Anécdota del Cristo del ciprés
Cuando se hizo presente el movimiento cristero a finales de
los 20, el edificio era un hospital atendido por religiosas; a raíz del citado
conflicto el hospital fue saqueado y en terreno anexo que se usaba como potrero
se incendiaron diversos objetos. Se dice que entre los escombros fue hallado un
Cristo que se llevaron a su casa las señoritas Valenzuela, éstas vivían a media
cuadra del Colegio, por la calle Juárez.
Le dedicaron una habitación que a partir de entonces se usó
como capilla y que era frecuentemente visitada no sólo por los vecinos sino
también por peregrinos que iban de paso a Temastián.
Ya muy enferma una de las Valenzuela le pidió al Sr. Cura
Candelario Ayala que recogiera el Cristo y tras ligera restauración fue
instalado en el ciprés del templo de San Luis. Años más tarde el Sr. Cura
Salvador Sánchez Escobedo lo mandó restaurar de nuevo y le cambió la cruz que
es la que actualmente tiene.
----
Anécdota de doña Atanasia Ortiz por la madre Aurora Soriano Medrano
Un día pasaba la señora Atanasia Ortiz frente a los cuartos
donde fue talabartería de Nacho Quezada. Esta Señora ve que hay bastantes
señores y entra como por curiosidad. Ahí era la oficina del Procurador de
Comercio. Este Señor la trata con mucha atención:
-Siéntese usted. Ahorita la atiendo (se desocupa) …
-Ahora sí a sus órdenes.
-Ella no sabía que decir. Pues no llevaba asunto. Cuando se le viene la idea.
-Pues Señor, mi asunto es este. Yo soy una persona sola, no tengo quien vea por
mí. No hay hospital, ¿qué se podría hacer?
El Señor le contesta:
-En este caso tendríamos que ver donde se fincaría.
-No señor, si la casa ya está.
- ¿Dónde?
-Pues mire antes de la revolución teníamos Hospital. Pero al general Santiago
le gustó para hacer cuartel.
-Ah, ¿sí?
-Mire señor primero fue el mesón del Refugio. Era de Don Rosario o Don Miguel
del Real, eran hermanos. Y después ya el padre Pedro R. Cortés lo hizo Hospital
(estuvo en Colotlán entre 1910 y 1912). Ese fue trabajo de nosotros los que
vivíamos en el Barrio Alto. Todos cooperamos con lo que pudimos: una gallinita,
o lo que podíamos. Para la campana yo di un casito de cobre y una plomada de mi
esposo, él era albañil. Y así tuvimos hospital. Pero nos lo quitaron. Mire, ya
nadie se ha interesado por el pueblo.
Ella se fue a pedir el acuerdo del Señor Cura Ignacio Gallegos (estuvo de
párroco de 1937 a 1943). Y se fue a invitar a la Señora Maurita Márquez del
Real, a Mercedes Valenzuela y a la Señorita Carmen de la Torre. Bueno, fueron
cuatro, ¡Ah!, Y el Señor le dijo –Sin que falte Usted, y con un escrito
declarando el interés del asunto.
Así fue. No tardó mucho la contestación y aceptada la proposición empezaron a
trabajar. Todo el pueblo cooperó. Esta Señora como estaba en el mesón y allí
llegaban los de los ranchos, les decía:
-Ya vamos a tener el Hospital. Ayuden. No tenemos dinero, pero si siembran, den
un surco de lo que siembren: maíz, frijol, tabaco; algo, una tabla, ustedes que
venden --madera. Y así se volvió a levantar aquel local.
*Se pudo dar con doña Atanasia en los registros
parroquiales, su nombre fue Atanasia Ortiz Mejía, nació el 2 de mayo de 1871 en
el Sauz de Santa María de los Ángeles, hija de don Nestor Ortiz y doña Gerónima
Mejia, para cuando fue la anécdota, tendría ella aproximadamente 70 años, fue
la mayor de siete hermanos, se casó, pero no tuvo descendencia, era la
encargada de un mesón que se encontraba por la Juarez, arribita del Colegio, aún
no encontramos el registro de su defunción.
----
En 1930 la iglesia recupera el edificio, pero no del todo. Cuando el cura Epigmenio expresa su deseo de restaurarlo en 1939, el obispo le dice que debe tener el aval del Ejército.
Se tienen mejores registros del hospital cuando dejó de
serlo para convertirse en escuela como hasta nuestros días:
“En la ciudad de Colotlán Jalisco a las 9:00 horas del
día 2 de junio de 1930, ante tres testigos se trasladaron a la finca urbana
denominada Hospital, con el objeto de recoger dicha finca de acuerdo con lo
ordenado por la Dirección de Bienes Nacionales, según su respetable 30-1-2940
de fecha 5 de marzo del corriente año”.
Así reza el principio de un documento encontrado en el
archivo del colegio, y sigue:
“Encontrándose la mencionada finca habitada por el Sr.
Paulino Miramontes se notifica a éste que desde esta fecha deberá entenderse
con la oficina subalterna Federal de Hacienda en este lugar para que pague las
rentas que se le señalen de acuerdo con la superioridad”.
En el año de 1936 llega el Sr. Cura Ignacio
Gallegos y al poco tiempo se inician los trabajos de reconstrucción
del “Hospital” para que los alumnos que estaban recibiendo instrucción en los
salones de San Nicolás, se cambiaran a ese edificio.
No sabemos exactamente la fecha de traslado de los alumnos a
este edificio, pero cuando ya se creyó que se podía dar clases en tal edificio,
se pasaron los alumnos de todos los grados a él. Tanto para la construcción de
los salones en San Nicolás como para la reparación del Hospital, cooperó todo
el pueblo y los niños.
La primaria que es antecedente del colegio se abre a finales
de 1945 con el padre José Rodríguez y las hermanas del Divino Pastor que llegaron
en agosto de 1955.
En 1955 se empieza la construcción de salones en
lo que era el corral del Hospital y la casa habitación para las religiosas. En
esas fechas el preescolar era todavía en los salones de San Nicolás.
La escuela tenía el nombre de: Escuela “Progreso”,
aunque las personas lo llamaban Colegio de la Inmaculada ya
que la patrona era la Inmaculada Concepción, cuya imagen aún está en la
institución.
En 1956, los señores Alberto Macías Romero, Rafael
Haro Márquez y Lauro Martínez, mismos que formaban la Mesa Directiva de la
Sociedad de Padres de Familia del Colegio “Progreso”, se dirigieron a la ciudad
de México para solicitar al Secretario de Bienes Nacionales: Se conceda
a la Sociedad de Padres de Familia del Colegio “Progreso”, la administración,
cuidado y conservación de la mencionada finca destinándola para el Colegio. Con
las hermanas del divino pastor que permanecieron hasta 1984,
desde ese año al día de hoy se encargan nuevamente las religiosas Hijas Mínimas de
María Inmaculada.
En fechas más recientes la población de Colotlán contó con el
hospital municipal ubicado en la antigua alameda, posteriormente en el nuevo siglo
se contó con el hospital de primer contacto de Colotlán u hospital regional.
Tanto ha avanzado el tiempo que en octubre de 2025 la Universidad de Guadalajara anunció que Colotlán albergará al primer hospital escuela en la región, próximo a construirse. Como que esas dos palabras (escuela y hospital) aún resuenan en mi cabeza como cuando niño imaginando que ambas cosas fueran un mismo lugar.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario