sábado, 26 de noviembre de 2022

Élite de Bolaños y su relación con otros grupos sociales de la región norte de Nueva Galicia

 José Rojas Galván

HiSTOReLo REVISTA DE HISTORIA REGIONAL Y LOCAL

Vol 4, No. 8 / julio - diciembre de 2012

Otra de las consecuencias que trajo consigo la restructuración administrativa y militar de los borbones a principios de 1780, fue que en el territorio norteño de la Nueva Galicia se diera una serie de enfrentamientos entre la élite del real minero de Bolaños y la población indígena del territorio del Gobierno de las Fronteras de San Luis de Colotlán, la cual en no pocas ocasiones se sublevó por los abusos que los poderosos cometían en su contra, pues al tener el control militar, los ricos mineros no dudaron en obligar a los indios a trabajar en sus minas, y en despojarlos de sus tierras fértiles bajo el contubernio de empleados de la Corona, a pesar de estar prohibido por el gobierno español, por tratarse de indios flecheros encargados exclusivamente de la defensa de la frontera de Colotlán desde el año de 1591.

Las rebeliones de indios que se presentaron en la Nueva España de manera general, y en la Nueva Galicia en particular, a lo largo del período colonial, son muestra palpable de la inconformidad de los indígenas, de su devenir histórico plagado de resentimientos y movilizaciones, de un constante proceso de explotación (Soriano 1994, 20) y despojo de sus tierras, principalmente.

En lo que respecta a las rebeliones indígenas que se suscitaron en la Nueva Galicia, la mayoría tuvieron el carácter de sublevaciones contra autoridades o contra las medidas de gobierno (Caso et al 1991, 149); sin embargo, hubo una que tuvo el rasgo de insurrección contra la dominación española: la rebelión del Mixtón de 1541 1542. Dicha rebelión puso en entredicho la misma permanencia de los españoles en el occidente de la Nueva España. Los factores principales que permitieron estructurar y aglutinar a grupos indígenas tan diferentes en dicha rebelión fueron: la severidad del colonialismo y la imposición de una concepción del tiempo, del pasado y del mundo (Olveda 1994, 72), muy diferente de la que tenían.

La historia de todo régimen dominante y la historia de la conspiración son dos líneas paralelas que se remiten de manera mutua. Donde se encuentra el poder secreto se localiza casi como su producto natural el contrapoder, igualmente secreto, en forma de conjuraciones, complots, o bien de sediciones, revueltas o rebeliones, preparadas en territorios impracticables o inaccesibles (Villamil 1996,121).

En ese sentido, el territorio del Gobierno de Colotlán reunía dichas condiciones geográficas suficientes para el surgimiento de dichas sublevaciones. Ello obligó a las autoridades coloniales a reforzar los mecanismos de apoyo para contener el hostigamiento de los indios sublevados del norte. A los indios ya pacificados que tenían sus asentamientos dentro de la jurisdicción de Colotlán, se les concedieron prerrogativas como: portar armas, montar a caballo y vestir como “hidalgos”, a cambio de su cooperación como soldados del rey a la hora de combatir a los indios seminómadas. Por tal razón, el capitán protector del gobierno de Colotlán organizaba la población masculina en una milicia.

La sede del funcionario español que estaba al frente del gobierno se localizaba en Colotlán; era un militar y, en teoría, poseía poderes casi absolutos en materia política, administrativa, militar y también judicial, sobre los colotecos —en su mayoría indígenas—, que ponía en práctica auxiliándose de varios tenientes. En ese sentido, Shadow (1991, 64-65) aclara que el factor principal al definir la jurisdicción del gobierno de Colotlán era de carácter étnico en lugar de territorial. Es decir, el Gobierno de las Fronteras de Colotlán era una institución étnicamente exclusiva.

Lo anteriormente señalado, hace suponer que nombrarse o asumirse “coloteco” daba a los indios norteños cierto prestigio social y cierta identidad cultural, lo cual fue una herramienta utilizada en el siglo XVIII, para defender sus privilegios e intereses de los ataques de la élite que ambicionaba sus tierras fértiles.

Tal como sucedió a partir del despegue del auge minero de Bolaños en la séptima década del siglo XVIII, cuando la interrelación social de los grupos de poder y contrapoder del Gobierno de Colotlán cayó en crisis por la disputa de las tierras cultivables de los indígenas, los indios norteños, ante la posible pérdida de sus tierras, buscaron la manera de hacer valer sus privilegios de soldados fronterizos como principal arma de defensa en contra de la codicia de los españoles.

Las fuentes dan cuenta de que la Corona española, en la mayoría de los litigios, dio su apoyo a los indios como una manera de evitar que se sublevasen y colocaran en riesgo la estabilidad de la frontera y, por tanto, de la producción de plata en Bolaños. Sin embargo, cuando decayó la producción argentífera, a partir

de 1790, el gobierno de los borbones decidió hacer una serie de reformas para hacer productivo, nuevamente, el territorio de Colotlán. Una de tales innovaciones, por ejemplo, fue el repartimiento de tierras indias a españoles, el objetivo se logró al finalizar la Colonia.

Por otro lado, en el año de 1780, el grupo de élite de Bolaños, encabezado por Antonio Vivanco, se vio enfrentado al Presidente de Guadalajara, Eusebio Sánchez Pareja, por lograr obtener el control militar de la región de Colotlán. Pero también, y en perjuicio de Sánchez, el Alcalde Mayor de Sayula, Manuel Bahamonde, buscó y obtuvo por parte del Virrey Martín de Mayorga el control de las milicias del Puerto de La Navidad y de Guadalajara en ese mismo año.

Lo anterior permite destacar lo necesario que es imbricar al proceso de conformación histórica y desarrollo de la región neogallega, las relaciones político sociales que se dieron entre los grupos de oligárquicos, cuya cohesión interna —basada en el matrimonio, el compadrazgo y el clientelismo—, les permitió controlar los principales recursos socio-ambientales del territorio.

El proceso de conquista del occidente de México y su situación estratégica a lo largo del período colonial, permitió el desarrollo de mecanismos de acceso y consolidación de grupos de élite en los principales centros urbanos, mineros y portuarios de la región neogallega. De igual forma, se demostró cómo diversos grupos dominantes supieron aprovechar el auge de centros portuarios, mineros, poblacionales y rurales en su beneficio. Ello trajo como resultado la creación de una oligarquía poderosa en dichos espacios. En contra parte, los grupos indígenas fueron los más afectados, pues en el caso de los indios del territorio de Colotlán una buena parte de sus tierras les fueron arrebatadas —no sin oposición— para producir y abastecer de granos y ganado a las minas de Bolaños, principal real minero de la Nueva Galicia. Sin embargo, al bajar la producción de plata en 1785, los mineros emigraron y sus haciendas pasaron a manos de otros españoles o criollos con vocación ganadera, actividad que desde entonces caracteriza a las regiones del norte y Los Altos del actual Estado de Jalisco.

domingo, 20 de noviembre de 2022

Colotlan en la Revolución Mexicana

Durante los primeros días de haber estallado la revolución, la tranquilidad en la región no se alteró, aunque con frecuencia se contaban detalles alarmantes, por el paso de pequeñas partidas de maderistas. Finalmente el 4 de marzo de 1911, asaltó la ciudad el guerrillero Evaristo Oropeza y sus subordinados. La escaramuza careció de importancia, debido al reducido número de atacantes y defensores. La revolución triunfó y aunque no cesaban de andar partidas de bandoleros por distintos rumbos de la región, durante el periodo del gobierno de Madero, la población permaneció en aparente calma.

A consecuencia de la “Decena Trágica”, el colotlense General Victoriano Huerta, logró usurpar la Presidencia de la República.

Durante marzo y abril de 1913, con motivo de este suceso tan importante para la región, se hicieron distintos actos de manifestación regocijante, como serenatas, corridas de toros y bailes, entre otras celebraciones.

Las hermanas de Huerta, fueron motivo de atenciones y felicitaciones por parte de la clase acomodada de la población. Más tarde el general mandó por ellas, quienes abandonaron esta ciudad en lujosa diligencia. Durante el gobierno del General Huerta, Colotlán sufrió terriblemente las consecuencias, el 20 de mayo de 1913, fue sitiada por los villistas al mando del General Pánfilo Natera, la batalla comenzó al amanecer y duró casi hasta caer la tarde. Los villistas atacaron por todos los rumbos de la ciudad. El combate fue esforzado desde el principio; aunque se logró romper el sitio, el combate dejó muchos muertos

Publicado por Gobierno Municipal de Colotlan en 2011. (foto de familia entre paisaje rural).

En lo alto del Templo de San Nicolás, el Teniente Luis Gutiérrez Pérez, con unos cuantos soldados resistió el ataque hasta lo último provocando muchas bajas a los villistas; fue necesario que interviniera el propio Pánfilo Natera con auxilio del párroco del lugar Pbro. Amado López y del Lic. Bartolo Ramos Aréchiga, Juez de este lugar para acordar la rendición. A raíz de las batallas fueron quemadas casas comerciales y el Palacio Municipal.

De mayo de 1913 a marzo de 1914, la región estuvo dominada casi totalmente por el villismo.

A petición de ciertos sectores de la población, el Gobernador del Estado mandó al general del Toro con una fuerte columna de soldados a la región. Diez días después de haber llegado a Colotlán, los villistas al mando del Gral. Pánfilo Natera y los Bañuelos, con un ejército de más de tres mil hombres, sitiaron la población el día 6 de abril de 1914.

En esta partida villista, participaron paisanos como el Coronel Salvador Huízar Montoya y el mayor Blas Ruíz.

Esta escena sangrienta del lunes santo ocasionó grandes pérdidas humanas por todos los barrios de Colotlán. El Gral. Del Toro logró huir, pero dejó a sus leales soldados que perecieron en esta batalla; la gente del pueblo, se dedicó al saqueo y a quemar edificios, las casas comerciales y hogares, particularmente del centro de la ciudad.

Durante el conflicto entre carrancistas y villistas, Colotlán vivió la anarquía donde gobernaron presidentes de uno y otro bando, pero siempre predominando el villismo. En 1916 fue el año del hambre, porque las destrucciones de la guerra provocaron el abandono de las labores agrícolas, acentuadas por una gran sequía. Ya a partir de 1917 se comenzó a estabilizar el gobierno revolucionario.


Publicado por Radio Universidad de Guadalajara/Colotlán, miércoles, 23 de junio de 2010.

Profesor Francisco Flores Flores 

domingo, 13 de noviembre de 2022

PROYECTO "ROSTROS DE MÉXICO 2010" EN EL MERCADO MUNICIPAL DE COLOTLÁN

85 colotlenses dentro de un marco con greca
Collage de 1.20 x 1.20 mts.
Por: José Alonso Serrano Campos
A muchos colotlenses llamó su atención la muestra fotográfica de Mariano Aparicio colocada en el mercado municipal de Colotlán por intercesión del periodista colotleco Francisco Vázquez Mendoza, durante el mes de octubre de 2022.

Una muestra de retratos entre pendones, fotos tamaño tabloide y varios cuadros en los muros del mercado donde estaban colocadas las imágenes de decenas de colotlenses que fueron captados por la lente del fotógrafo Aparicio en mayo de 2010.

Varios de los que ahí aparecimos no recordamos con exactitud cómo fue o para qué fue que nos tomaron esas fotos en la plaza principal de Colotlán en aquella época cuyo marco era el bicentenario de la independencia y el centenario de la revolución, cuyas fotos plasmarían los rostros de México en aquel entonces. Para traer a la memoria ese recuerdo, busqué la nota informativa de Comunicación Social del Gobierno Municipal de Colotlán que hice para anunciar ese acontecimiento:

PROYECTO "ROSTROS DE MÉXICO 2010"

Miércoles 12 de mayo de 2010

Así posamos los colotlenses en la esquina de la Plaza,
cerca de donde hoy se ubican las letras monumentales de Colotlán

La cámara de Mariano Aparicio recopilará retratos de los colotlenses el domingo 16 de mayo en este municipio, como parte del proyecto “Rostros de México 2010”, en el marco del Bicentenario de la Independencia de México.

La dinámica es sencilla, se invita a los ciudadanos a participar al acudir a la Plaza Principal, frente a los portales; y cada persona debe asistir con indumentaria o instrumento que represente su oficio, “sino se cuenta con estos requisitos, una sonrisa es suficiente”.

Explicó que antes de posar, hay que registrarse con la fecha de nacimiento y ocupación, “porque con esos datos posteriormente van a poder encontrar su foto en una dirección electrónica y podrán bajarla”.

Todas las fotografías registradas se guardarán para una posterior exposición, por lo que se realizará una curaduría, la cual se hace sobre la marcha por cada estado.

A Mariano, originario de Torreón, Coahuila, le ha sorprendido la disposición de la gente involucrada, donde los protagonistas son los propios ciudadanos.

Mariano Aparicio. Foto: Francisco Vázquez

EL GOBIERNO MUNICIPAL Y CASA DE LA CULTURA INVITA A TODO EL PÚBLICO EN GENERAL A PARTICIPAR EN EL PROYECTO “ROSTROS DE MÉXICO 2010”. ESTE DOMINGO 16 DE MAYO EN LA PLAZA PRINCIPAL A PARTIR DE LAS 10:00 AM. PUEDEN ACOMPAÑARSE DE INDUMENTARIA O INSTRUMENTOS QUE REPRESENTEN SU OFICIO; SI NO, UNA SONRISA ES SUFICIENTE.

ROSTROS DE MEXICO 2010 ES UN PROYECTO DE MARIANO APARICIO REALIZADO CON EL APOYO DEL CONSEJO NACIONAL PARA LA CULTURA Y LAS ARTES (CONACULTA), Y LAS SECRETARIAS E INSTITUTOS DE CULTURA DE LOS DIFERENTES ESTADO DEL PAIS, DENTRO DEL MARCO DE LOS FESTEJOS DEL BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA Y EL CENTENARIO DE LA REVOLUCION MEXICANA

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Estas fueron las invitaciones que se repartieron
para la exposición en el mercado
«Los Rostros de México», del fotoperiodista Mariano Aparicio, realizada en el 2010 con motivos de la celebración del Bicentenario incluye sólo los poco más de 260 colotlenses que atendieron la convocatoria y que entonces acudieron a la Plaza Principal a posar para Aparicio en su estudio itinerante.

Como modelos hubo mujeres y hombres de todas las edades -desde niños hasta adultos mayores-, de las más variadas ocupaciones o sin ella (por ejemplo, mujeres wixarikas), vendedores y profesionistas (charros, boleros, pintores, albañíles, entre otros), periodistas, ingenieros, artistas (músicos, estudiantes), y un largo etcétera.

Cada uno posó con sus herramientas de  trabajo o los medios para ganarse la vida, o lo que se encontraba realizando en esos momentos (su servidor apareció con las hojas que registraban a cada uno de los colotlenses fotografiados). Hay quien presumen sus tatuajes.

El trabajo de curaduría de la muestra optó por colocar las imágenes en páneles colgantes y y en estructuras en forma de cuadros. Un soporte colocado a la entrada de Abasolo a manera de "collage", robó la atención permitía que una parte de las fotografías quedaran en  una sola imagen.

Todas las fotografías son en blanco y negro. La mayoría son tamaño postal, pero algunas son en formato grande, como la de Lucina, fallecida hace poco más de un año, quien fue un personaje muy bien ubicado y recordado por los colotlenses.

Pepe Alonso, la libreta contenía el registro de los colotlenses fotografiados.

jueves, 13 de octubre de 2022

Las Danzas de Colotlán

Por: José Alonso Serrano Campos

Las danzas que se presentan en cada fiesta religiosa de Colotlán, dan muestra de un presente y un pasado rico en cultura y tradición que sigue vigente hasta nuestros días, un atractivo más a las recurrentes peregrinaciones, al antes y después de una misa, así es como se viven nuestras tradiciones.

Antes del siglo XX, la danza era muy despreciada y no se incorporaba a los servicios cristianos, pero eso ha cambiado desde entonces. Muchos tipos diferentes de personas y culturas se expresan a través de la música o la danza, y las personas religiosas no son ajenos a esa tradición. Muchas religiones usan los bailes para representar ciertas creencias que pueden tener y en el caso del catolicismo colotlense no es la excepción.

El simbolismo juega un papel importante en la religión, y muchas religiones eligieron reflejar ese simbolismo a través de varias rutinas de baile y presentaciones, a menudo en las peregrinaciones o en los atrios de las iglesias, con una rica mezcla entre los danzares prehispánicos y las crencias religiosas posteriores. 

Por dar un ejemplo, la Danza San Lorenzo de Nicolás Saldaña, es una danza tradicional que data aproximadamente del año 1940, según comentan sus integrantes. Raúl Martínez Curiel y Pedro Moreno han sido encargados de organizar la danza de 24 personas desde hace muchos años y se suman a la celebración que se realiza en honor de San Lorenzo en Colotlán, Jalisco cada año para el 10 de agosto.

Desde hace más de 80 años que festeja al santo patrono, Raúl Martínez empezó a danzar desde que tenía 8 años y nunca ha fallado en esta muestra de devoción. También acuden a los festejos de las otras parroquias de esta población como San Nicolás, San Luis Obispo y la de la Virgen de Guadalupe, donde participan con su danzar.

Este festejo es muy antiguo, además de que reúne a danzas de diferentes municipios para sumarse a la fiesta en honor de San Lorenzo; cabe recordar que la llevada de la virgen del rosario a Santiago Tlaltelolco cada primer lunes de octubre, congrega a gran número de feligreses en una emotiva romería, para ello se instala un castillo de pólvora, cohetes, hay puestos de comida, juguetes y de todo tipo, lo que sirve también para unir a las familias.

Las celebraciones religiosas sirven además para rescatar y preservar parte de las costumbres de la zona y de los habitantes de la región, pues las tradiciones van pasando de generación en generación. Niños, jóvenes y adultos mayores conforman esta bonita danza y con su corazón y devoción se entregan al son del violín o los tambores para rendir honor a su santo "San Lorenzo Mártir".

Por su parte, existe también la Danza San Nicolás, a cargo de Martín Salazar de Luna, fue formada en junio de 2006 por gente adulta, jóvenes y niños que juntos decidieron elegir de santo patrón de la danza a San Nicolás Tolentino, pues es un santo muy reconocido, milagroso y venerado en Colotlán, más incluso que el santo patrono, dicho sea esto con todo respeto.

Es una danza muy reconocida en la región sur de Zacatecas y norte de Jalisco, acuden a fiestas patronales, peregrinaciones y eventos religiosos de varios puntos aledaños, “hemos tenido la oportunidad de estar presentes por medio de invitaciones que nos hacen en prácticamente todos los lugares cercanos” comenta Miguel Valenzuela, secretario de esta danza.

“Durante 16 años esta danza se ha formado por mujeres y hombres llevando y rescatando nuestras tradiciones, dedicación, devoción y pasión; todo en una sola actividad de danzar en forma de agradecimiento, forma más bonita de alabar y bendecir a nuestro señor Jesucristo” agregó.

Uno de los más prolíferos danzantes fue el señor Damián Lares Meza, quien nació en el rancho de San Diego, municipio de Colotlán, Jalisco el 12 de abril de 1931, hijo de Ramón Lares Rojas y María Esperanza Meza Ávila, uno de los más fervientes danzantes que cada año se daba cita al atrio de San Nicolás para hacer su danza, vivió su infancia en la barranca de San Diego, posteriormente en los Vallecitos, hasta que se establecieron en la zona centro de Colotlán.

Comenzó a bailar en las danzas de Colotlán a los 14 años junto con sus hermanos, ellos murieron jóvenes por lo que él fue quien continuó con el legado que comenzó su papá y sus tíos, quienes fueron de los primeros que integraron las danzas a principios del siglo XX o quizá desde antes del año 1900.

Comentaba que cuando eran chicos iban a bailar a diferentes ranchos y se quedaban a dormir en las comunidades y una señora llamada María, quien era la dueña de la danza, los levantaba con un chicote y así posteriormente se conoció la danza como la danza de “María Chicotes”.

Su gusto por la danza comenzó por su abuelo paterno Santiago Lares, quien a su vez comenzó a bailar junto con sus hijos: Elías, Manuel, José, Salvador y Ramón (su padre), cuando su abuelo ya presentaba problemas para poder bailar le dijo que él le siguiera bailando al señor San Nicolás hasta que sus posibilidades físicas se lo permitieran y así lo hizo año con año hasta cumplir los 90 años de edad.

En 2021 sus posibilidades físicas no le permitieron bailarle más a San Nicolás en su iglesia, pero el santo lo visitó junto como la danza de el señor Salvador Pinedo para acompañarlo a bailar a San Nicolás en su propio domicilio, esa sería la última vez que le bailó al santo.

También platicaba que para cada 10 de septiembre los danzantes se iban a dormir a la casa de Doña María y en una ocasión un danzante al que apodaban “La Muerte” llevó un plato con brazas y le puso chiles encima, levantando a todos los danzantes con aquella "picosa" sensación en la naríz y garganta, a lo que doña María lo “corretió” con el chicote por varias azoteas aledañas para darle de chicotazos. 

Fue de oficio ladrillero, también trabajó en una tenería, don Damián pasaba largas temporadas en Estados Unidos y siempre antes de irse decía: "Voy a ir, pero para el 10 de septiembre tengo que estar aquí en Colotlán". Este fervorozo danzante falleció el 27 de Junio de 2022 a los 91 años.




sábado, 8 de octubre de 2022

Ex Hacienda del Hepazote, Colotlán, Jalisco

Por: José Alonso Serrano Campos
Los tesoros naturales y arquitectónicos que tiene Colotlán en sus comunidades han estado presentes, aunque a lo largo de los años también han sido desapercibidos para las autoridades y sus propietarios, desafortunadamente varios han sido destruidos y sustituidos por construcciones modernas o simplemente han dejado este plano por el implacable paso del tiempo.

En particular tuve el honor de poner en el mapa de los atractivos turísticos en mi paso por la oficina de Comunicación Social de Colotlán a dos sitios, hoy característicos del municipio, ubicados en la comunidad del Hepazote, casi en los límites con el municipio vecino de Monte Escobedo; se tratan de la Cascada de San Pedro y de la Ex Hacienda del Hepazote. Si bien eran muy bien identificados por la gente de esa comunidad, para el pueblo y otras partes de la región era algo completamente desconocido, siendo que se encuentran cerca uno de otro y a escasos 20 kilómetros de la cabecera municipal.

Hoy es escenario de hermosas imágenes distintivas que la gente sube en sus redes sociales, ambos lugares sirven como marco para los turistas, excursionistas, aventureros y paseantes que disfrutan del lugar, aunque prácticamente siga en el abandono. Esto no por mucho tiempo, pues existen proyectos que seguramente generarán un gran impacto positivo en lo turístico, económico y de conservación de esa zona, al igual que el apoyo que puede aportar el gobierno en sus tres niveles. Pero antes, un poco de historia:

La primera casa de la Hacienda del Hepazote fue construida a principios del año de 1770 y permaneció siendo la finca principal de la Hacienda durante 150 años, hasta que en 1850 se edificó la actual Casa Grande. 

De aquella antigua primera casa de la hacienda de 1770 sólo quedan tapias y algunas paredes de cantera, era propiedad de Don Juan Quiñones hace aproximadamente 200 años, de los restos algunos permanecen a medio levantar y otras ya están caídas por completo, pero aún es posible apreciar todo lo que fue en ese tiempo.

Posteriormente la hacienda pasó a manos de Don Gonzalo Ledezma Liso, para después ser el propietario Don Eusebio Barragán. En una placa a lo alto de la portada, se cuenta con una placa colocada con la fecha: "enero de 1885" y en varias columnas se conserva marcado el "fierro" de herrar de Don Eusebio ("EB") como muestra de la hegemonía de ganado de fina estampa que en su tiempo proliferó.

La actual Casa Grande tiene un portal con arcos de cantera al frente y corredores por los cuatro lados de adentro. La finca tiene además tres trojes de cantera sin techo, de 5 metros de ancho por 25 de fondo; tenía también un silo en forma de cono como los que hay en Santa Mónica y Tacoaleche, en el municipio de Guadalupe, Zacatecas, pero ese cono se cayó completamente.

Los techos de la casa eran de terrado, y se derrumbó la mayoría de ellos. Hace aproximadamente 28 años, todo el portal y 18 cuartos fueron techados de bóveda, pero todavía faltan por techar los 4 corredores interiores.

A un costado de la arquería que se encuentra a la entrada, se puede apreciar tres largas habitaciones, una de ellas con una característica estrella en la parte alta de su fachada, ahí era un bodegón grande donde se picaba pastura para los animales y más antes se decía era la tienda de raya; a un costado, la siguiente habitación tiene señas de haber sido iglesia, pobladores cuentan que ahí se dispuso la virgen que veneran en el rancho, cuya imagen fue regalada por unas personas de Zacatecas, antes de su ubicación actual estaba en ese espacio junto a la hacienda.

En el patio hay un pozo de lazo, cuya característica era que todo el año tenía agua, actualmente se ha visto secar en algunos meses, sin embargo, las personas que promueven su conservación apuestan por perforar un pozo profundo que pueda abastecer a todo el complejo de la hacienda.

En 1912 Don Eusebio Abandonó la Hacienda, la cual permaneció sola durante todo el período de la Revolución y la Guerra Cristera, hasta que en 1929 el Gobierno del Estado de Jalisco la embargó a causa de que las contribuciones fiscales no fueron pagadas desde 1910 hasta 1929. Fue rematada por el Gobierno y fue adquirida por la Srita. Antonia Macías Romero, Alberto Macías Romero, Felipe Macías Romero y el Sr. Gustavo Sánchez, todos originarios de Colotlán, Jal.

A cada uno de ellos le correspondía ¼  de la Hacienda, y en 1949 la Srita. Macías compró a los otros tres copropietarios sus respectivas partes de la propiedad, para quedar como dueña única de toda la Hacienda. El Sr. Protacio Macías Romero, ese mismo año le compró a la Srita. Macías varios predios de la misma: 223 hectáreas para su hijo Federico Macías Castro, otras 223 para su hijo Luis Humberto Macías Castro y otras 223 para su hijo Nicolás Macías Castro.

Después de esto, compró 700 hectáreas para su hija María de Jesús Macías Castro, 650 para su hija Clotilde Macías Castro, 700 para él mismo, y finalmente compró el casco de la Hacienda para sus cinco hijos anteriormente mencionados. El casco de la Hacienda lo componen 33 hectáreas, y ellas Don Protacio compró 25, donde se encuentra ubicada la Casa Grande; las otras 8 hectáreas restantes las compró el Sr. Ubaldo Macías Rodríguez. Todas las compras fueron hechas a la Srita. Macías Romero.

En la hacienda quedó inconclusa una escalera de caracol, solamente se aprecia aventajado como un fuerte de vigilancia o quizá como acceso a lo alto de un granero. En un cono que había enfrente de los portales era un granero, de dimensiones grandes, de adobe, forrado de piedra con mezcla para que siempre estuviera fresco, arriba una ventana para terminar de llenar el granero con maíz para que no se echara a perder, de este ya no queda rastro.
Foto: Víctor Edú vía Twitter.

Años después, esas últimas 8 hectáreas antes mencionadas fueron compradas por el Sr. Luis Humberto Macías Castro al Sr. Ubaldo Macías Rodríguez. A final de cuentas, la familia Macías Castro cuenta con la cantidad de 2,752 (dos mil setecientas cincuenta y dos) hectáreas, 702 son de llano y siembra y 2,050 de barranca y bosque, con una abundante flora y fauna.

Los hombres mayores, así como en su tiempo los abuelos, contaban que la canción del barzón quedaba perfecta para describir a los trabajadores de la hacienda, pues no les dejaban nada del producto, recuerdan a don Rafael Arguelles, un hombre duro y cabal de Monte Escobedo que administraba la hacienda en tiempos de la señorita Antonia Macías.

Esta hacienda además de su producción agrícola y ganadera, tenía una fábrica de jabón, cuyo producto era comercializado en distintos lugares de México como Aguascalientes y Zacatecas, una vez entrada en vigor la Reforma Agraria, al ejido del Hepazote le repartieron 500 hectáreas de agrícola, mas 800 de agostadero y ese fue el inicio para 24 ejidatarios de lo que le quitaron a la hacienda, conservando aún terreno cerril de muchas hectáreas.

En el predio hay dos arroyos, uno por el lado oriente y otro por el poniente del mismo, y hacia el sur corre el río Colotlán – Tlaltenango, siendo tanto los arroyos como el ½ de agua de por medio. La fauna que se encuentra en la parte de barranca de la propiedad consiste principalmente en venado cola blanca, tejón, guajolote, coyote; hay también, aunque en menor medida pumas y lobos, casi ya no se ven pero sí hay, lo mismo que águilas.

A tan solo unos metros hacia el sureste de la Hacienda se encuentra la cascada de San Pedro, una imponente caida de agua que en tiempo de lluvias refleja su hermoso esplendor de más de 300 metros de altura, se llega por arriba y solo los más arriesgados han logrado descender a la cañada donde se aprecia otro ecosistema que contrasta con la parte alta de la misma orografía.

Sus actuales propietarios comentan que tienen la intención de perforar un pozo que abastezca todo lo necesario para concretar un hotel con jardines, baños para caballos y todas las amenidades necesarias para recibir a turistas que gusten de la naturaleza y de este espacio rico en historia.

Fotos: Banco de imágenes del Gobierno Municipal de Colotlán.

domingo, 2 de octubre de 2022

LA VIRGEN DEL ROSARIO EN SANTIAGO TLALTELOLCO

 HISTORIA DE LA APARICIÓN DE LA VIRGEN DEL ROSARIO DE TALPA EN SANTIAGO TLALTELOLCO


Al norte del Estado de Jalisco, en el Municipio de Colotlán, hay una pequeña comunidad que era habitada principalmente por chichimecas: Santiago Tlaltelolco, comunidad fundada alrededor de 1546 con el permiso del virrey Luis de Velasco, quien envió al lugar 400 familias tlaxcaltecas con el fin de que poblaran el lugar y ayudaran a pacificar y conquistar a los indómitos chichimecas de Colotlán y sus alrededores, en honor a estas familias se nombró el lugar: Santiago Tlaltelolco.

El 15 de mayo de 1799 este lugar fue testigo de un gran milagro y se contó así:

Ese día no era como cualquier otro, parecía más claro, corría la suave brisa, había algo diferente, porque ese día la Santísima Virgen del Rosario de Talpa extendió su manto protector hasta esa comunidad.

Se cuenta que una mujer indígena, de falda larga y reboso, entró al pueblo por la calle principal. Nadie la conocía. Llevaba un bulto entre sus brazos, cubierto con una manta. Lo abrazaba con mucho celo, hasta parecía desconfiada, sobreprotectora y a la vez orgullosa de ser portadora de ese regalo.

Un poco tímida preguntó a una señora que pasaba: Sabe usted, buena mujer ¿dónde puedo encontrar a las autoridades de este pueblo?

La señora se dio cuenta que esa mujer no era de por allí e intrigada por su amabilidad contesto:

–El señor fiscal, don Eusebio Luciano, vive a un lado de la capilla.

La indígena, que parecía que llevaba prisa, llegó a la casa del fiscal. Llamó a la puerta, y al ser atendida por un caballero, preguntó:

– ¿Es usted la autoridad del pueblo?

– No señora, yo soy el fiscal. Don Esteban Vázquez es el gobernador. En total somos cinco los que conformamos el gobierno. - El hombre contestó.

La mujer rogó al fiscal que reuniera al gobernador, a las demás autoridades y a todo el pueblo, pues ella traía algo muy importante para ellos, algo muy hermoso.

El fiscal Eusebio le preguntó: – Pues, ¿qué es eso tan importante mujer?

–No puedo decírselo. Mi misión es dárselo al pueblo, en presencia de sus autoridades. – Respondió la mujer.

Don Eusebio de momento dudó, pero había algo en ella que le inspiró confianza y, dirigiéndose a uno de sus peones, le dijo: – ¡Jacinto! avísale a don Esteban, a don Mariano, a Esteban Robles y a don Juan Tomás que vengan lo más pronto posible. Diles que nos llegó una visita muy importante, que nos quiere decir algo. De allí te vas con don Máximo, y le dices que digo yo que toque las campanas para todo el pueblo se reúna aquí, en mi casa.

El peón salió a cumplir la orden de su patrón, mientras la mujer era atendida por don Eusebio.

Intrigado el fiscal se preguntaba qué sería lo que traía esa mujer en ese bulto, por qué lo ocultaba y por qué no lo soltaba en ningún momento.

Las autoridades llegaron una a una al tiempo que las campanas comenzaron a repicar. Cuando hubo silencio, el fiscal hizo las debidas presentaciones. La mujer actuó como si fuera un representante diplomático, una embajadora, con mucho aplomo.


Una vez que todos estaban reunidos, la mujer habló así:

–Caballeros, disculpen mi atrevimiento, lo único que me trae a este pueblo es la misión de entregarles este regalo. –En ese instante la señora descubrió el bulto y continuó diciendo: – Es la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Talpa.

El pueblo y autoridades cayeron de rodillas, por el asombro, el respeto y la fe. Versos y alabados se escucharon por un largo rato.

Cuando la gente guardó silencio, la mujer indígena siguió diciendo: – Espero que desde hoy le tengan ferviente devoción y gran veneración, que ella les recompensará colmándoles de grandes bendiciones. Los cuidará a ustedes y a sus hijos y a los hijos de sus hijos. Les bendecirá en sus trabajos. Deberán de ponerla en un sitio digno en el templo, en un lugar especial.

El señor gobernador ordenó que todo el pueblo acompañara a “La Chaparrita” hasta el templo.

Los danzantes encabezaban la procesión. Las autoridades escoltaban a la Santísima Virgen mientras el pueblo rezaba el santo rosario. Llegaron al atrio después de dar la vuelta a la manzana. Allí en el templo de Santo Santiago le dieron la bienvenida con versos y algunos regalos.

– Bendito sea el día, bendita la hora en que tú has llegado, bendita señora – declamó un niño.

Los jóvenes también participaron: –Bienvenida seas a esta tu casa. Bendice y protege la juventud que hoy te recibe llena de esperanza y te pide siempre bienestar y salud.

Un gozoso matrimonio la alababa cantando:

– ¡Oh! dulce patrona, ¡oh! dulce María, las familias gozan al verte llegar. Mantenlas unidas y siempre devotas, que el Rosario juntas aprendan orar. – Una vejez digna, con paz y armonía, pedimos nosotros, ¡oh!, Señora mía. Hoy te recibimos llenos de alegría y a Dios damos gracias, ¡oh!, Virgen María – Un anciano imploraba.

El maestro agradecía: – ¡Ah!, qué gran regalo nos mandó el Señor. Hoy la celebramos con mucho fervor.

Fue tanta la emoción que todos se olvidaron de la indígena. Cuando fueron a buscarla, para expresarle su agradecimiento, ya se había marchado. No supieron su nombre ni de donde había llegado.

Santiago Tlaltelolco ha seguido fielmente este mandamiento. Año con año, durante el primer lunes de octubre festejan la romería o como ellos la llaman: “La Llevada de la Virgen”. En la mañana se lleva a la virgen en procesión, durante el día el pueblo hace un día de campo con actividades deportivas, y por la noche, su tradicional castillo y baile.

Esta es la feliz suerte, tan dichosa que Dios nos tenía preparado, para que en todo tiempo conste y se dé a conocer de cómo fue la llegada de la Santísima Virgen, no fue hecha, ni mandada hacer a ningún escultor, si no que fue como aparecida. Queda que esta noticia sirva de conducto y guía a todos los fieles cristianos, de generación en generación para que busquen fervorosos su remedio en la protección de María Santísima del Rosario de Talpa.


HISTORIA DE LA ROMERÍA DE LA VIRGEN DEL ROSARIO

 Foto: Baudelio Iturriaga Montoya
La historia de esta romería surge alrededor de 1889 a 100 años aproximadamente de la aparición de la virgen, ya que hubo una gran necesidad de llevar la virgen a Colotlán.

Se cuenta que, sucedido una gran sequía, de dos a tres años, en Santiago y Colotlán. la gente no sabía ya qué hacer, porque no podían hacer sus siembras, todo se estaba acabando y sus animales no tenían alimento, y fue tan grande la necesidad, que decidieron llevarla a Colotlán. En un gran acto de fe, y entre todos reunidos, pedirle que lloviera y hubiera agua para sus campos; celebraban misas, hacían oraciones, rosarios y fiestas, para que les cumpliera sus peticiones, al fin cumplidos sus ruegos, decidieron regresarla en una gran procesión a Santiago Tlaltelolco.

Tapete a la entrada
Así es como comenzó esta gran romería; se quedó que cada año, cuatro meses se iba a quedar en Colotlán; para estar presente en las fiestas patronales; el segundo domingo de junio, la gente de Santiago la iban a llevar a Colotlán, en donde la reciben con misa y danzas. En tiempos de la guerra cristera el padre se vestía de campesino, él y más personas la llevaban y la regresaban oculta en quiliguas, como si fuera ropa.

Después con los años, cuando hubo coches, este era el medio en el que la trasportaban; con el paso del tiempo se hizo la procesión y empezaron a llevarla en una base de madera amarrada con sogas, la gente alrededor de ella con velas y serpentinas, rezándole y cantándole.

Todavía en finales de los años 50 eran pocas las personas que acompañaban la procesión, poco a poco fue incrementándose la romería, consolidándose esta tradición a partir de los años 70 hasta nuestros días, tradición que sigue aumentando cada año con más asistentes.

Foto: Gobierno Municipal
En la actualidad con la imagen auténtica se celebra un novenario y una fiesta de despedida en honor a la virgen en la capilla de San Lorenzo. El primer lunes de octubre de cada año, la Virgen del Rosario sale en romería a la comunidad de Santiago Tlatelolco. partiendo de la misma capilla de San Lorenzo en Colotlán, primeramente, es vestida con su atuendo nuevo, le cantan las mañanitas antes de ser llevada y a las seis de la mañana sale acompañada de sus fieles seguidores, con danzas y música; se hacen varios descansos, donde la gente la espera para ponerla en un altar provisional, y así continuar con su recorrido; en Santiago es recibida con gran júbilo, muchos cohetes y una misa para conmemorar su llegada. 

Durante el día se pueden apreciar varios torneos deportivos, de béisbol y basquetbol principalmente; los asistentes conviven con su familia, consumen todo tipo de comidas y bebidas locales, aprovechan la oportunidad para comprar productos en los puestos colocados en las calles de la comunidad solo para esta fecha. Una vez finalizado el rito religioso, que se desarrolla en el atrio y al interior del templo de Santiago Tlatelolco, se hace la quema de los juegos pirotécnicos, un baile tradicional y la verbena popular.

La romería a Nuestra Señora del Rosario es un acto eminentemente de carácter popular y religioso, único en toda la región norte del estado de Jalisco, tradición de este encuentro de la comunidad con su patrona, la Virgen del Rosario. Ahora esta riqueza cultural se busca rescatar y resaltar, teniendo como objetivo fundamental el recuperar todo este patrimonio y la búsqueda de nuestra identidad como pueblo.


Fuentes:

* Lic. María de Jesús Sandoval Huizar, Datos tomados de archivos de la iglesia.

* El Talpense. (2017). El milagro en Santiago Tlaltelolco. Historia escrita por Daniel Argil y transcrita en esta publicación.

* González Carrillo Felicitas. (2016). Historia de la Romería, Colotlán Jalisco.

* Entrevista a personas originarias de Santiago Tlaltelolco, en el año 2016:

Don Cipriano Pérez.

Sra. Juana Gata Ramos.

Cerillos de la tienda de Pascual Rodríguez

 Por: José Alonso Serrano Campos Pascual Rodríguez Leaños nació el 9 de diciembre de 1875 en el rancho del Carrizal, municipio de Colotlán, ...