miércoles, 16 de octubre de 2024
Todo esto pasó en el año de 1863 en Colotlán
lunes, 16 de septiembre de 2024
El "Colegio Terán de la Purísima Concepción" en Colotlán
La educación durante el Porfiriato no fue extendida entre toda la población infantil del municipio, las clases altas se preocuparon por preparar educativamente a sus vástagos, incluso en ocasiones llegaron a contratar instructores especiales para sus hijos y el Seminario establecido por el padre Terán, sirvió para darles mayor pulimento a los ricos.
Con el nuevo siglo, en los primeros años de 1900 el padre Francisco J. Reveles hizo gran revuelo en las edificaciones públicas de nuestro pueblo, puso el reloj de la iglesia, dio apertura el Colegio Terán, entre otras importantes obras, concretó muchas de las obras que había dejado pendientes su antecesor Presbítero.
En el archivo del Obispado de Zacatecas se encontró un documento de alto valor histórico para los colotlenses donde se menciona la puesta en marcha de ese Colegio, legado del padre Basilio, un domingo por la tarde, el ocho de enero de 1905, en lo que hoy es el edificio llamado “Casa Hidalgo”, así lo cuenta de puño y letra el Obispo José Guadalupe de Jesús Alba y Franco de la diócesis de Zacatecas:
En la ciudad de San Luis de Colotlán a las siete de la noche del domingo ocho de enero de mil novecientos cinco el Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Don Fray José Guadalupe de Jesús Alva y Franco de los hermanos menores, dignísimo cuarto obispo de Zacatecas, se dignó bendecir la casa número 12 de la calle de Hidalgo en la que estableció el “Colegio Terán de la Purísima Concepción”. Enseguida y bajo la presidencia del mismo Ilustrísimo Prelado tuvo lugar la inauguración con asistencia de los señores presbíteros D. Jesús Pérez Avelar, oficial mayor de la Curia. D. Francisco Reveles, cura interino de esta parroquia, D. Juan C. Martínez, profesor de Latinidad y Prefecto del Colegio, D. Flavio Remigio vicario de esta parroquia, D. Ignacio Muga vicario de la misma, D. José Guadalupe Ortiz y D. Ramón de la Isla, particulares y de muchos de los principales vecinos de la población. El Señor Oficial Mayor dio lectura al decreto de erección del Colegio y al nombramiento de profesor prefecto; el señor Presbítero Pérez Avelar tomó la palabra en castellano manifestando las nobles miras del Ilustrísimo Prelado de Zacatecas al hacer esta fundación y felicitando a la sociedad colotlense por esta distinción de S.S. Ilmo. el Señor Cura pronunció un discurso en castellano y señor presbítero D. Flavio Remigio pronunció una alocución latina. Por último, el Ilmo. Señor Obispo se dignó tomar la palabra manifestando su complacencia por este acontecimiento, expresando las esperanzas que abrigaba por sus buenos resultados y bendiciones a la concurrencia. Los discursos fueron alternados con buenas piezas de música que desempeñó la orquesta.
Todo lo cual se hace constar aquí por deseo de S.S. Ilma. Y Rma. que se ha dignado autorizar con su firma.
+ Sr. José Guadalupe de Jesús
Obispo de Zacatecas
Una rúbrica
| Actualmente y con la información que se cuenta, esta es la calle Hidalgo en el número 12 |
El señor colotlense Alfredo Sánchez, nació en 1925 originario del rancho San Bartolo, así se refería de aquella época: “Recuerdo que el colegio donde estudié se llamaba Basilio Terán, era muy bonito, tenía unos baños en el segundo patio muy arreglados. Había muchos grupos, las maestras no eran profesionistas, pero muy buenas todas, la señorita Herlinda Sánchez, Carmen Huízar, Aurora, que fue directora muchos años hasta que llegó la señorita Nicolasa Ramos, ella era profesionista también de Colotlán, de los Ramos Aréchiga. Cointa Ramos Aréchiga, casada con don Manuel Sánchez Caballero, ella era maestra. (Pachita) Bonifacia Campa, Hermelinda Huízar, todas eran muy listas.
Adjunto a ese documento se encuentra un folleto de igual importancia sobre esta escuela, a casi dos años de su apertura, el Director y Catedrático del "Colegio Terán de la Purísima Concepción" invita para asisitr al examen público de "Gramática Latina y Castellana" que con el favor divino, sustentaron dos alumnos: José Valdés y Librado Sandoval, en el Salón de Actos del mismo lugar el día 8 de septiembre de 1906.
Menudo examen tuvieron dichos alumnos por parte del profesor y presbítero J. Guadalupe Ortíz, en el folleto se muestra el contenido de las materias del mismo:
Posterior a la revolución mexicana, hubo un estancamiento y abandono de la educación por casi una década; para esos momentos el Colegio Terán cerró sus puertas; los primeros gobiernos revolucionarios, para aliviar esta precaria situación, comenzaron a hacer hincapié en la formación educativa de la población y a buscar soluciones. José Vasconcelos, como secretario de educación de Álvaro Obregón, inició una cruzada educativa nacional llevando libros y caravanas culturales a muchos lugares apartados de México.
Y se comenzaron a implementar políticas tendientes a acercar maestros a todos los centros de población. La Guerra Cristera iniciada en 1926, volvió a detener este proceso, sobre todo en regiones como la nuestra en donde el furor cristero prendió con lumbre entre la población sobre todo del pueblo.
En muchas de las comunidades, hubo como única opción educativa “ir al Seminario”.
lunes, 12 de agosto de 2024
Adolfo Lopez Mateos ¿tuvo familia consanguínea en Tlaltenango?
En una interesante investigación documental de la familia del presidente Adolfo López Mateos, se encuentran él y cuatro hermanos, al menos los dos mayores hijos legítimos de un tlaltenanguense radicado en la Ciudad de México, Adolfo al ser el más pequeño de la madre biológica, se le atribuye otro padre biológico, dado que cuando nació su padre ya había fallecido tres años antes.... si se hubiera sabido, según la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos, no hubiera sido Presidente de México... aquí se explica a detalle:
En busca de las huellas
documentales de una familia presidencial mexicana: los López Mateos
Javier Sanchiz Ruiz
Juan Gómez Gallardo
Latapí
Instituto de
Investigaciones Históricas, Universidad Nacional Autónoma de México y Academia Mexicana de Genealogía y Heráldica, Ciudad de México,
México
Dichos documentos posibilitan conocer, de forma fehaciente, tanto su lugar de nacimiento como la fecha exacta del mismo, así como las circunstancias que originaron el maquillaje y la alteración documental que se han venido utilizando por la historia oficial desde 1958.
Nos dimos a la tarea de contestar
desde la genealogía (y por tanto, desde los documentos que metodológicamente
usamos para realizar nuestra tarea de investigación) sobre el origen de los
López Mateos, tratando de encontrar los documentos que la conformación de la
familia había generado.
El presente artículo, además de
la búsqueda minuciosa de actas e inscripciones en los archivos tanto del
Registro Civil, como de la Iglesia católica -que hemos transcrito y ubicado
físicamente-, busca contextualizar nuestras fuentes en el ámbito documental de
México.
Finalmente, este artículo es el
resultado a la interrogante histórica sobre el origen de una persona pública en
un escenario en donde el documento civil se va imponiendo al religioso.
Los antecedentes documentales del presidente Adolfo
López Mateos
Pocas veces, al analizar la
biografía de un mandatario, puede uno encontrar tanta insistencia en el relato
de unos hechos y acontecimientos que buscan suplir la aparente falta de
documentación del nacimiento de una persona, como en el caso de Adolfo López
Mateos y su nacimiento en Atizapán de Zaragoza.
Aquí dos párrafos de su biografía oficial:
"Adolfo López Mateos nació en
Atizapán de Zaragoza, Estado de México, el 26 de mayo de 1910. Ese mismo año se
inicia la Revolución y este hecho podría ser el ejemplo humano de lo que
resultó ser ejemplo nacional de un país y una generación. Cuando la Revolución
Mexicana se encuentra en su máximo desarrollo, llega a gobernar a la nación un
hombre que nació meses antes de su inicio. Ahora se sabe que era costumbre en
el matrimonio formado por don Martiano Gerardo López, de profesión
cirujano-dentista, y doña Elena Mateos y Vega trasladarse en el mes de mayo a
Atizapán de Zaragoza para gozar de un breve período de vacaciones. El
matrimonio López Mateos residía en la ciudad de México. La señora, a los pocos
días de haber llegado a Atizapán en estado grávido, sintió los síntomas
precursores del alumbramiento, y consideró prudente no abandonar el pueblecito
de Atizapán. El nombre de Adolfo fue sugerencia o súplica de su padrino el
señor Adolfo Orsave. Fue el último de los hijos de don Mariano Gerardo López y
Sánchez Román, originario de Tlaltenango, Zacatecas, y de doña Elena Mateos y
Vega, nativa de Guerrero y descendiente de un caudillo de la guerra contra la
intervención francesa, José Perfecto Mateos, que mereció alguna condecoración
del Presidente Benito Juárez y del ilustre liberal Francisco Zarco Mateos. De
los cinco hermanos viven el mayor, Mariano J. López Mateos, y la menor, Elena
López Mateos, habiendo fallecido los hermanos intermedios Rafael y Esperanza
-esta hace cuatro años-, conocida y admirada en el mundo de habla castellana
por sus admirables traducciones del alemán de la obra del extraordinario
novelista Bruno Traven, cuya incógnita personalidad Esperanza se llevó a la
tumba.
Fallecido su padre pocos años
después de su nacimiento, Adolfo López Mateos debe haber vivido la vida triste
de los huérfanos decentes y de familia numerosa. La madre y los hijos fijaron
su residencia definitiva en la ciudad de México. Adolfo, el menor, ingresó a
los cinco años al Colegio Francés, mediante una beca otorgada a su nombre por
la fundación Dondé. Un dato bonito en toda biografía de un hombre que se hace a
sí mismo es recordar los nombres de sus directores o maestros. Era director del
Colegio Francés don Luis Donateur, que aún vive."
Ya cercano el nuevo siglo, las
incertidumbres sobre la biografía oficial se hicieron más evidentes; destaca
así la postura del historiador Enrique Krauze, quien al presentar el video
biográfico de la trayectoria de Adolfo López Mateos nos refiere que se trata de
una biografía envuelta en sombras y brumas. A
él se suma lo expuesto años después por Regina Santiago con su libro ya citado,
en donde revela que la paternidad de Adolfo López Mateos fue la del vasco
Gonzalo de Murga, asunto que asimismo sostiene uno de los bisnietos de la
descendencia legítima de Gonzalo de Murga. Frente a ellos la versión de
Emilio Arellano, quien desde la historia oficial y el maquillaje familiar
de los Mateos, insiste en lo hasta ahora escrito.
En cuanto a los testimonios
directos que, al respecto de su origen, diese el propio Adolfo López Mateos,
tenemos las supuestas palabras que recogiese en entrevista Bustos Cerecedo y
que aparecen en el libro de Eduardo Arias Nuvillo, Instantáneas. Adolfo
López Mateos. El destino del hombre nuevo:
"De mi infancia sé muy poco, no
tengo mucha infancia. Fue mi madre a quien quise mucho pues a su lado crecí y
viví mis mejores años, ella murió cuando yo entraba al senado, el mismo día,
este episodio lo recuerdo con cariño; acerca de mi padre poco podría contarte,
pues quedé demasiado chico cuando falleció, de mi juventud, toda la conoces,
pues hemos vivido en la misma época, un poco agitada, un poco calmada, pero es
nuestra época de lucha, lo demás puedes tenerlo de mi hermano Mariano, él te
puede dar los datos que necesitas".
Tras la muerte de Adolfo López
Mateos, acaecida el 22 de septiembre de 1969, no hubo ningún cambio en la
información revelada, y al cumplirse un año del mismo, El Universal
Gráfico del 22 de septiembre de 1970 resumió nuevamente los datos de
la historia oficial.
La historia documentada
En el mes de julio de 1899,
concretamente el día 21, los entonces novios don Mariano G. López y la señorita
Elena Mateos realizaron los trámites de rigor para poder casarse por la Iglesia
católica. Don José Perfecto Mateos, en su calidad de padre de ella, otorgó
el consentimiento, y como parte del protocolo tanto los novios, como un
par de testigos de los mismos, hicieron las declaraciones de que ambos contaban
con habilidad y libertad.
Don Mariano, por su parte,
manifestó haber sido bautizado en la parroquia de Tlaltenango, Estado de
Zacatecas, localidad de donde era originario. Contaba con 39 años de edad,
y por la relación de domicilios en los que había vivido, llevaba ya una larga
trayectoria como vecino de la ciudad de México.
Al momento de levantar la
información residía en la calle de Dolores número 8, desde hacía ocho meses,
"antes en la 2a de Plateros número 6, seis años; antes en
el Empedradillo número 4, tres años; antes en el Puente del Espíritu Santo, dos
años; antes en el Corazón de Jesús 1174, tres años; antes en el callejón del
Espíritu Santo, cuatro años; antes en la Cerbatana y San Pedro y San Pablo, dos
años; antes en Zacatecas desde su infancia". Declaró asimismo ser sus
padres don Mariano López y doña Francisca Sánchez Román de López, que estaban
ya difuntos.
Al firmar las declaraciones ambos
contrayentes manifestaban que llegaban al matrimonio de forma espontánea y
libre, no tener impedimento canónico, además de no tener enfermedad contagiosa,
ni haber hecho votos de castidad, de religión o de peregrinación ultramarina,
ni esponsales pendientes con otra persona, como expresaban los formatos
impresos que firmaron los novios.
Ella, por su parte, reportó haber
sido bautizada en la parroquia de la Santa Veracruz, ser originaria y vecina de
México "en la calle de los Dolores número 9, hace seis años, antes en la 2a del
Factor número 7, cinco años", célibe de 23 años e hija del referido José
Perfecto Mateos.
Las vecindades reportadas al
momento de la información permiten saber que eran vecinos contiguos en la calle
de Dolores, donde no sería difícil intuir que ahí se conocieron. Como testigos,
el novio llevó a sus hermanos don Fernando López, médico, natural de Zacatecas,
de 44 años, que vivía en la primera de Mesones número 11, y a don Isaías López,
soltero de 48 años, empleado, que vivía en la calle de Plateros número 3.
Los testigos de la novia fueron
su tío don Miguel Mateos, militar vecino de México en la 2.a de
Balderas número 7, casado de 62 años, y su hermano don Francisco Mateos,
ingeniero, soltero de 29 años, con domicilio en la 3.a calle
ancha número 8.
La proliferación de profesiones
liberales del entorno es bastante sintomática para ubicar a los contrayentes en
un entorno social de relativa distinción; a ello se suma el uso del
"don" en las partidas sacramentales, calificativo que, como expusimos,
ya no era usado como antaño para referir a la población de origen español, sino
a cierta relevancia social que los distinguía del común.
Ese mismo día 21 de julio,
Mariano López y Elena Mateos formalizaron ante el Juez del Registro Civil,
Wenceslao Briceño, las presentaciones preparatorias a las 11 y 30 minutos de la
mañana, hora en la que el juez se presentó en el domicilio de ella. Los testigos
por parte del novio fueron Manuel González Cosío, originario de Zacatecas,
general de Brigada y en ese momento Secretario de Estado y del Despacho de
Gobernación, y Miguel Mateos, militar; en el caso de la novia repitió los
mismos de las informaciones matrimoniales de la iglesia: sus mencionados tío y
hermano Juan Antonio y Remigio Mateos. Firmada el acta, el juez determinó se
hicieran las publicaciones de ley para celebrarse posteriormente el matrimonio.
No había transcurrido un mes
cuando, el 11 de agosto, los dos novios continuaban con la tramitación
religiosa y conforme a ella confesaron y comulgaron en la Iglesia Profesa de
México con el reverendo padre Rafael Salinas y Rivera. Ese mismo día un amigo
de la familia de ella, Domingo M. Macías, solicitó en carta dirigida al
gobernador de la Mitra se realizara la ceremonia del matrimonio en el oratorio
del Palacio Arzobispal, lo cual se aceptó el día 17.
El favor de la distinción de
contar con dicha ceremonia privada ocasionó un donativo de 50 pesos que fueron
destinados al sostén de las escuelas para niños pobres. El 12 de agosto de
1899 se realizó la ceremonia religiosa, asentándose la misma en los libros del
Sagrario de la Ciudad de México.
Constituido el matrimonio en
ambas esferas, la pareja procreó tres hijos. El primero de ellos: Mariano José
López y Mateos, nació el 10 de junio de 1900. Al año siguiente, el 2 de octubre
de 1901, nacería la segunda hija del matrimonio, quien recibió el nombre de
Elena, el tercero de ellos, Rafael Fernando, nace el 12 de marzo de 1904,
asimismo en la ciudad de México. Al igual que en los casos anteriores, se
levantaron las actas tanto en el Registro Civil como la correspondiente de
bautismo.
Del acta de este último, llama la
atención que fue levantada cuando el recién nacido contaba con casi tres meses
de edad -el día 6 de junio- y precisaba que el nacimiento había ocurrido en la
casa número 11 de la primera calle de Mesones a las 10 de la noche, hijo de la
señora Elena Mateos, que contaba 28 años, domiciliada en la calle Sur 10, y
número 2430 de la colonia de la Indianilla, y de su finado esposo el ciudadano
Mariano Gerardo López. Atestiguaron el acta Fernando López, tío paterno, y José
B. Nava, el primero de Tlaltenango, de 49 años, médico cirujano quien vivía
donde se verificó el nacimiento, y el segundo de Durango, de 43 años, abogado
que vivía en la calle de Paseo Nuevo 623.
A diferencia de lo ocurrido con
los anteriores, el bautismo del tercer hijo precedió al registro civil y se
realizó quince días después del alumbramiento (el 27 de marzo) en la parroquia
de San Miguel Arcángel de la ciudad de México. En la inscripción
sacramental se asentó "es hijo póstumo legítimo del señor D. Mariano G.
López y de la señora Elena Mateos", proporcionando los nombres de los
abuelos tanto paternos como maternos, dejando así fuera de duda que se tratase
de alguien con padres homónimos. Los padrinos del recién nacido fueron el Dr.
don Rafael Silva y la Sra. Luz González Cosío de López.
Gracias a la información del acta
anterior y a la referencia de que el marido había ya fallecido, procedimos a la
búsqueda del acta de defunción del esposo. Su localización y lectura reportó
algunas sorpresas:
[Al margen 1154. Mil ciento
cincuenta y cuatro. López Mariano]. En la ciudad de México, a las 10 y 40
minutos de la mañana del día 12 de marzo de 1904 mil novecientos cuatro ante mí
José B. Nava, juez del Registro del Estado Civil, compareció el ciudadano
Antonio Mejía de México, mayor de edad, viudo, empleado, vive en la Plazuela de
San Salvador el Verde, número 7 siete y declaró que ayer a la 1 una y 30
treinta minutos de la tarde en la casa numero 8 1/2 ocho y medio altos de la 3a tercera
calle de Pane, falleció de neumonía el ciudadano Mariano López, según consta
del certificado que suscrito por el Médico F. López se archiva con el número de
esta acta y sello del Juzgado. El compareciente agregó que el finado era
originario de Zacatecas de 43 cuarenta y tres años, dentista, casado con Elena
Mateos, de México, hijo de los finados Mariano López y Francisca Sánchez Román.
Fueron testigos los ciudadanos Enrique Amador y Antonio Garcilazo, de México,
mayores de edad, solteros, empleados, viven en la calle de la Mariscala número
3 tres. Se dio boleta para el Panteón Francés. Leída esta acta la ratificaron y
firmaron. José B. Nava, A Mejía, E. Amador, A. Garcilazo.
Sorpresivamente, entre el
nacimiento del hijo (póstumo) y el fallecimiento del padre habían transcurrido
solo unas horas. Este último ocurría además en un domicilio distinto al que su
viuda reportaba como el de su domicilio. ¿Era este un indicativo de que el
matrimonio ya no compartía vivienda conyugal? De ser así, y dependiendo de las
circunstancias que pudieran haber ocasionado la separación, quizá Elena Mateos
no supo dónde fue asentada el acta de defunción del esposo.
A partir de aquí y con estos
elementos, no cabe la existencia de ningún hijo posterior del matrimonio de don
Mariano G. López y doña Elena Mateos, quien viuda tuvo que enfrentar la crianza
de los hijos sin la figura del esposo.
El más pequeño de los hijos,
Rafael Fernando, falleció cuando contaba apenas un año y un mes, el 26 de abril
de 1905, y fue enterrado en el Panteón Francés.
Transcurridos casi tres años del
deceso de su esposo, doña Elena Mateos llevó a bautizar una nueva hija en el
templo de San Cosme y San Damián, la cual nació el 8 de enero de 1907 y fue
apadrinada por don Adolfo Artabe y Natalia Vilar de Enríquez. A la niña se le
puso el nombre de María Esperanza Adolfina, murió en el año 1951.
Al año siguiente, 1908,
concretamente el día 26 de mayo, otra criatura más nació en el número 66, de la
4.a Calle de Altamirano, de la ciudad de México, de sexo varón,
y fue bautizado en San Cosme, el 12 de enero de 1911, con los nombres de Adolfo
Felipe Neri, siendo apadrinado por don Mariano López y Mateos y la señorita
Tovar.
[Al margen: Partida número 1135.
Adolfo Felipe Neri] En la parroquia de San Cosme a doce de enero de mil
novecientos once. Yo el Pbro. Leonardo Penalba, vicario de la misma, bauticé
solemnemente a un niño que nació el día veintiséis de mayo de mil novecientos
ocho en la 4a calle de Altamirano número 66 a quien puse por
nombres Adolfo Felipe Neri hijo natural de la Sra. Elena Mateos. Fueron sus
padrinos Dn Mariano López y Mateos y la Srita. Tovar a quienes advertí sus
obligaciones y parentesco espiritual. Doy fe. Enrique Servín. Pbro. [firmado y
rubricado] Leonardo Penalba [firmado y rubricado].
Figura 1. Partida de
bautismo de Adolfo López Mateos.
Tres años tardó la madre Elena
Mateos en bautizarlo y cuatro en registrar civilmente el nacimiento de su hijo,
efectuándolo el 26 de febrero de 1912.
[Al margen: 203 Doscientos tres.
Mateos Adolfo] En la Ciudad de México, a las 4 cuatro y 40 cuarenta minutos de
la tarde del día 26 de febrero de 1912 mil novecientos doce, ante mí Ricardo
Guerrero Garnica, Juez auxiliar del Registro Civil, compareció la señora Elena
Mateos, de México, de 30 treinta años, viuda, vive en la 7a séptima
calle de Altamirano, número 66 sesenta y seis y presentó vivo al niño Adolfo
Mateos que nació en la casa número 52, cincuenta y dos, de la 4a cuarta
calle de Altamirano, el día 26 veintiséis de mayo del año de 1908 a las 5 cinco
de la mañana, hijo natural de la compareciente quien pide expresamente que su
nombre conste en esta acta. Fueron testigos los ciudadanos Manuel Ramírez y
Ricardo Ramírez de México, de 23 veintitrés y 25 veinticinco años
respectivamente, solteros, ingenieros, viven en Tacubaya, en la calle de San
Miguel 1120, mil ciento veinte. Leída esta acta, la ratificaron y firmaron. R.
G. Garnica. Elena Mateos. M. Ramírez. R. Ramírez. Rúbricas.
Figura 2. Acta de
nacimiento de Adolfo López Mateos.
Con el nacimiento de Adolfo, su
último hijo, se cierra el ciclo reproductor de Elena Mateos. Treinta y siete
años después falleció en la ciudad de México el 20 de mayo de 1945, y una
lápida que recuerda su deceso se conserva en el Panteón Jardín de la Ciudad de
México.
Hasta aquí la documentación
localizada en ambos repositorios, civil y eclesiástico, del matrimonio López
Mateos y la descendencia habida dentro y fuera del matrimonio. Las actas
relativas a la descendencia del presidente se han omitido del presente trabajo
por encontrarse vivos los involucrados.
Sobra decir que, como eran hijos
naturales tanto Esperanza como Adolfo, sus inscripciones de bautismo no
recogieron tan siquiera los nombres de los abuelos maternos de los niños,
omisión que asimismo presentan las actas de hijos que no son de legítimo matrimonio
en el Registro Civil de aquellos años.
Todas las biografías de Adolfo
López Mateos, presidente de México, nos lo presentan como hijo biológico de
Mariano Gerardo López y de Elena Mateos. Algo que evidentemente es explicable
por la similitud que se buscó desde la infancia con los otros hermanos mayores
(Mariano José y Elena), haciéndolos pasar ante la sociedad como hijos
legítimos, sin evidenciar la soltería -por viudedad- de la madre al concebir a
los dos últimos. Posteriormente, la coyuntura y las circunstancias políticas de
Adolfo propiciaron un maquillaje documental, tal y como hemos demostrado
arriba, para sortear un escollo.
No queda duda de que este fue el
generado por las leyes y donde la Constitución mexicana requería entonces, en
su artículo 82, que para ser presidente del país se precisaba ser hijo de
padres mexicanos por nacimiento. ¿Cómo demostrar, por tanto, que el padre
no documentado de Adolfo López Mateos lo era?
La madre, Elena Mateos viuda de
López, había tenido dos hijos más siendo ya viuda sin que se reportase quién
era el padre de las criaturas. ¿Era esa la circunstancia que originaría el
injerto de memoria, pesando por tanto el carácter moral de ser hijo de madre
sin marido oficial? ¿O lo era el del rumor extendido entre la colonia española
de que Gonzalo Amado Virgilio Juan de Murga y Suinaga, español nacido en
Marquina, Vizcaya, llevaba años teniendo una relación estable con Elena Mateos
y habían engendrado varios hijos?
No falta, como hemos mencionado,
en el panorama historiográfico, la más reciente biografía -resultado de la
pluma y conocimiento de los miembros del grupo familiar- que insiste en la
filiación legítima y arremete contra la vox populi de las
relaciones sostenidas por Elena Mateos con el español Gonzalo de Murga y
Suinaga. Unas relaciones que han sido documentadas, a través de testimonios de
historia oral y otros breves documentales (poco contundentes), por Regina
Santiago y Xavier de Murga, y de los que incluso la Fundación Alfredo Harp
Helú, en Oaxaca, adquirió, a través del maestro Francisco Toledo, en el año
2015.
Desde luego que no hay documento
localizado, de carácter oficial, por el cual Gonzalo de Murga haya reconocido
la paternidad de Esperanza y Adolfo; solo una carta de índole privado en el que
se asienta lo anterior, así como el hecho de que también fue el padre biológico
del hijo que tuvo Elena Mateos en 1904, Rafael Fernando.
¿Temían Adolfo López Mateos, o su
madre, que se indagase al respecto? ¿De dónde partió la idea de construir un
injerto falso en la memoria? ¿Qué papel desempeñó en ello el hermano mayor,
quien había apadrinado a Adolfo, contando diez años de edad? Tal parece que los
muertos se llevaron el secreto a la tumba.
La investigación realizada
reporta que la familia López Mateos -y concretamente Elena Mateos- tenía plena
conciencia de la importancia del registro (tanto del civil como del
eclesiástico) para los miembros de su familia. La situación anómala, para su
entorno social y para la época (en tanto que se daba fuera del vínculo
matrimonial) en el nacimiento de los dos últimos de sus hijos propició que el
esquema de realizar primero el registro eclesiástico y posteriormente el civil
se insertara en la costumbre manifiesta años atrás de que eran más importantes
los nexos espirituales que los civiles, situación que dominaría todavía varias
décadas en el panorama mexicano del siglo XX y que hemos expuesto en la primera
parte de este artículo.
A manera de colofón: un injerto documental de la memoria
La imagen con la que cerramos el presente artículo fue proporcionada gentilmente por Emilio Arellano, poseedor del legado oral y documental familiar y autor de la última biografía con los datos oficiales sobre Adolfo López Mateos:
Figura 3. Verso y
reverso de supuesta acta notarial sobre el nacimiento de Adolfo López
Mateos.
Se trata de un acta notarial que,
después de los documentos localizados, requiere, a nuestro entender, un
profundo análisis. Un acta que coincide con la insólita narración contenida en
la biografía de Armando de María y Campos.
Lo primero que llama la atención
es que se trate de un documento resultado de la "fe pública" que
tienen los notarios, supuestamente realizado en 1916 ante el notario Rafael
Enríquez, y que hace referencia a un documento elaborado en 1908 por el notario
de Tacubaya Antonio Díaz Soto y Gama, espacio geográfico urbano en el que
vivían varios de los parientes de Adolfo, por el lado Mateos.
Sorprende que Elena Mateos
tuviera, de acuerdo con el acta, todavía vivo a su marido en 1908 (quien, como
hemos comprobado, estaba muerto desde 1904), además de que su propio padre,
José Prefecto Mateos, seguía asimismo vivo en 1908 cuando había fallecido en
1902. No suficiente con estos errores en la presencia de los actores, según el
documento el notario Rafael Enríquez tuvo como testigo de la certificación en
1916 a Juan Antonio Mateos, tío de Elena, quien estaba muerto desde 1913.
Además de la presencia de estos fantasmas, el acta incurre en varias
falsedades: se dice que el fin de esta es para trámites diversos en la
"sucesión intestamentaria" del difunto Mariano López y Sánchez Román,
"recientemente fallecido", cuando llevaba ya doce años muerto; la
reiterada y repetitiva mención de "legítimo"; que fue bautizado en la
capilla privada de la familia Mier y Celis, cuando hemos visto lo fue en la
parroquia de San Cosme como hijo natural, y que uno de los padrinos fue el
abuelo, José Perfecto, que murió en 1902 y no pudo apadrinar al nieto nacido en
1908, hablan por sí solos...
¿Por qué no se divulgó
ampliamente el documento anterior en las biografías elaboradas? ¿Tendría que
ver con el hecho de que el año de nacimiento no coincidía con el de 1910,
manejado por los artífices de su biografía, y se generaría más ruido al
respecto? ¿Se elaboró el documento para amparar el registro de Adolfo en la
escuela y que se apellidase como el resto de sus hermanos?
En resumidas cuentas, las
discriminaciones relativas al origen de la persona propiciaron, en el caso de
Adolfo López Mateos, que se hayan tenido que sortear noticias poco
transparentes en la elaboración de su biografía, de la misma forma que los
afectados tuvieron que sortear las dificultades que la aparente ausencia
documental "políticamente correcta" les frenaba. Ello ocurrió en unas
décadas todavía plagadas de discriminaciones que tenían que ver tanto con el
origen social como con el origen nacional, además de otras limitantes de índole
moral, propiciando así que las biografías entraran en un espacio de
"sombras y brumas", como manifestase el historiador Enrique Krauze al
presentar la trayectoria de Adolfo López Mateos.
Con todo, la investigación
documental sobre los orígenes del presidente López Mateos aquí tratada responde
a interrogantes historiográficas desde el punto de vista genealógico, sin
pretender emitir juicios de valor sobre los mismos o -como hemos aclarado
anteriormente- sobre su desempeño.
Agradecimientos
Los autores agradecen a los
colegas del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional
Autónoma de México y a los miembros del Seminario de Genealogía Mexicana sus
observaciones, orientaciones y pertinentes comentarios, especialmente a Pilar
Martínez, Omar Soto y Álvaro Celis.
El acta de
nacimiento de Mariano Francisco de la Trinidad, nacido en Tlaltenango, en 1860,
de apellidos López Sánchez (hijo de Mariano López y de Francisca Sánchez, esta
a su vez hija de Pedro Sánchez y Rafaela Román).
De Elena Mateos
(registrada como Sóstenes Atenógenes Elena y bautizada como María Elena
Sóstenes) existen tanto su acta civil, como la del bautismo. Para la primera
relativa al nacimiento el 28 de noviembre de 1874.
La carta que Gonzalo de Murga y Suinaga escribió a su hijo Gonzalo el 26 de noviembre de 1927, y que conserva Xabier de Murga y Ródenas, fue divulgada por Alfonso Díez en http://www.codigodiez.mx/Textos%20ht/masrevelacionessobrealm.html. Sobre la descendencia de Gonzalo de Murga, cfr.
Javier
Sanchiz Ruiz. Investigador del Instituto de Investigaciones Históricas
de la Universidad Nacional Autónoma de México, en donde coordina en Seminario
de Genealogía Mexicana. Miembro del SNI. Doctor en Historia por la misma
universidad, es académico de número de la Academia Mexicana de Genealogía y
Heráldica y miembro correspondiente en México de numerosas instituciones
afines. Sus trabajos más recientes han sido publicados en el volumen
colectivo Genealogía, Heráldica y Documentación.
Juan Gómez
Gallardo Latapí. Licenciado en Diseño Industrial por la Universidad
Iberoamericana. Ha impartido clases en la Universidad Iberoamericana y en la
Universidad Anáhuac. Es académico electo de la Academia Mexicana de Genealogía
y Heráldica, a la que pertenece desde 2009. Resultado del trabajo de
investigación genealógica desarrollado en equipo con Javier Sanchiz es el
trabajo "Las falsas paternidades del Padre de la Patria", publicado
en 2012.
viernes, 9 de agosto de 2024
Mapa de Colotlán y comunidades aledañas en 1842
Por: José Alonso Serrano Campos
Gracias infinitas al padre Jorge Gordiano por su ayuda para que estos interesantes documentos se puedan compartir con todos los colotlenses:
En este mapa se señalan en una circunferencia perfecta varias comunidades y su distancia en leguas, también en la parte inferior contiene dibujada una escala donde señala que cada legua es de 5.000 varas cada legua.
Comenzando por el norte se encuentran: Tepetongo, Vívoras y Huejucar, a 13, 11 y 8 leguas respectivamente; también menciona El Cuidado, Tlalcosahua, Santa María y Santiago, más a la derecha a Huacasco. Luego Sauz de los Márquez, Carrizal, Coculitén y al sur Aguagorda (3), Momax (5) y Tlaltenango (12).
Del lado izquierdo Totatiche (8), “Hipazote” (Hepazote) y Monte de Escobedo, finalmente arriba Santa Tereza y María de la Torre.
En la parte inferior un texto manuscrito que dice:
Acta 1ª La distancia de los lugares a Colotlán cabecera del Distrito de su nombre, anotadas en el mapa, se consideran por viento; pero en razón de no ser fragosos los caminos, también se calculan con poca diferencia por tierra.
2ª Colotlán tiene la capital del Departamento a que pertenece a 50 leguas de distancia por viento al sur-su-este, y se calcula que por las fragosidades del camino que en partes es muy barrancoso tendrá 10 leguas más; por lo que habrá entonces, de Colotlán a Guadalajara por tierra 60 leguas.
3ª todos los lugares señalados con asterisco de tinta roja son extraños al partido y pertenecen al departamento de Zacatecas, excepto el pueblo de Totatiche que aunque tampoco es de este mismo partido, es de el de Bolaños que está subalternado a este distrito.
jueves, 8 de agosto de 2024
Historia de la EST #17 antes ETA #289 en Colotlán
Breve recuento de los hechos más destacados en el marco de los 50 años de la Secundaria Técnica en Colotlán publicados en el libro conmemorativo por el maestro José Luis Carrillo Sandoval y el periodista Francisco Vázquez Mendoza.
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La enseñanza técnica
No es la intención hacer una descripción detallada del panorama educativo nacional a fines de los años sesenta y principios de los setenta, en la que se dio un gran impulso a la educación técnica, al crearse diversas instituciones que promovieron este tipo de educación en el país, como las Escuelas Técnicas Industriales o las Escuelas Tecnológicas Agropecuarias. Sin embargo, se hace necesario presentar un breve marco histórico sobre algunas de las condiciones que enmarcaban el Sistema Educativo para conocer cómo se fue gestionando la fundación de la Escuela Tecnológica Agropecuaria 289 en Colotlán, Jalisco.
Aunque la educación técnica data de muchos años atrás en la historia de México, como referencia, se presentan algunas acciones realizadas por el gobierno de Adolfo López Mateos, quien le dio un impulso sin precedentes al crear la Subsecretaría de Enseñanza Técnica y Superior, designando como titular a un exalumno distinguido de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, Ing. Víctor Bravo Ahuja, quien años más tarde se convertiría en Secretario de Educación Pública. Entre otras acciones educativas y para ofrecer a la ciudadanía espacios para que aprendiera un oficio o una carrera técnica, creó en 1963 los llamados Centros de Capacitación para el Trabajo, mismos que a la postre y sobre todo ya en el gobierno de Gustavo Días Ordaz, se convertirían, al igual que otros centros educativos, en las primeras Escuelas Tecnológicas la Agropecuarias o en otras del mismo tipo, lo que ocurriría durante los últimos años de la década de los sesenta y primeros años de los setenta.
De hecho, fue durante el periodo del licenciado Adolfo López Mateos cuando la Secretaría de Educación Pública reestructura los planes de estudios de la educación secundaria, dando origen a la secundaria técnica. "En este tipo de secundaria se imparten materias académicas para obtener los conocimientos necesarios para continuar estudios superiores, y a la vez capacita a los alumnos en adiestramientos industriales, agrícolas o comerciales, específicos de la región, con el propósito de que quienes no puedan proseguir sus estudios superiores, cuenten con las competencias para incorporarse decorosamente a la vida productiva del lugar".
Se puede decir que durante el gobierno de Díaz Ordaz se dio seguimiento al desarrollo de la educación técnica, a fin de buscar el mejoramiento de las condiciones del campo, la industria, la ciencia y la tecnología del país. Algunas de las evidencias de lo anterior, fue la creación en 1966 de la Escuela Nacional de Maestros de Capacitación para el Trabajo Industrial (ENAMACTI) orientada a formar personal docente para las actividades tecnológicas, más tarde, en 1968 se crearon los Centro de Estudios Tecnológicos, con el propósito de ofrecer formación profesional del nivel medio superior en el área industrial.
Durante el sexenio de Díaz Ordaz se continuó con la construcción de nuevas escuelas técnicas y con el reacondicionamiento de otras, que como ya dijimos, trabajaban como centros de capacitación para el trabajo y otras con distinta denominación. Se dio gran impulso al Instituto Politécnico Nacional aumentando su cobertura, mejorando sus políticas educativas y sus planes y programas de estudio.
Fue en los últimos años de este sexenio cuando se empieza a gestar la Reforma Educativa que detonaría en un gran auge de la educación técnica en el país y el mejoramiento de la educación en general.
Como sabemos, toda reforma nace por la necesidad de cambiar el status-quo que se vuelve inoperante en un momento dado en la vida de las instituciones o de la misma sociedad. Se puede decir, que en materia educativa las reformas deben nacer de la necesidad de modernizar, mejorar o actualizar los sistemas educativos que ya no responden a las demandas y requerimientos sociales de la época.
En el mejor de los casos, los gobiernos visionarios advierten cuando debe de reformarse la vida de las instituciones y en este caso particular, el Sistema Educativo Nacional. Sin embargo, no siempre es así, muchas veces los gobiernos son rebasados por la sociedad, o por grupos sociales que se organizan para presionar a éstos, a que traten de mejorar las condiciones de las entidades, y en educación se requería urgentemente un cambio que hiciera de la educación un derecho para todos los mexicanos, por lo que se proponía trabajar en el tema de la cobertura educativa ya que, sobre todo, el medio rural carecía de muchas oportunidades para que su población pudiera ingresar al nivel medio superior y superior. Aunque no sólo se trataba de la cobertura, sino también de la calidad educativa, es decir, que respondiera a las necesidades de la población rural y urbana, que formara jóvenes para que no tuvieran que salirse de su contexto en busca de empleo o en el mejor de los casos para detener un poco la migración hacia los Estados Unidos, en busca de mejores condiciones de vida
Si recordamos, en 1968 sucedió en México el Movimiento Estudiantil, que se manifestó en una enérgica protesta al gobierno de Díaz Ordaz para que mejorara diversas áreas de la vida social a través de políticas públicas, que contribuyeran a una mejor distribución de la riqueza y de las oportunidades. Aunque dicho movimiento fue reprimido por las autoridades, trajo consigo una serie de cambios en los diversos ámbitos de la vida pública, pero cabe mencionar sus repercusiones en materia educativa.
"Uno de los mayores legados del Movimiento del 68 fue un importante cambio en la educación pública, especialmente a nivel medio y superior, que permitió, entre otras cosas, la ampliación de lugares para recibir a más alumnos y diversas reformas a leyes que hasta entonces estaban vigentes.
De hecho, la reforma a la educación fue una de las banderas que tomaron los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y de Luis Echeverría Álvarez para tratar de atender lo que, según consideraron, era el punto principal de las protestas de quienes participaron en el Movimiento Estudiantil".
De tal manera que después de dicho suceso, "se hicieron planes para expandir la capacidad instalada de educación básica y secundaria, crecer la matrícula en los niveles de educación media y superior, atender la educación para adultos, actualizar métodos de enseñanza, reestructurar los programas educativos y, final-mente, expedir un Ley Federal de Educación que remplazó a la legislación que estaba vigente desde 1941. En ese contexto, surgieron instituciones educativas como el Colegio de Bachilleres y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt); además de que las escuelas vocacionales del Instituto Politécnico Nacional se transformaron en Centros de Estudios Científicos y Tecnológicos (Cecyt)".
En este orden de ideas, la reforma educativa que se concretó en 1970 inició su gestación desde 1969 con la Asamblea Plenaria del Consejo Nacional Técnico de la Educación (CONALTE), a la que asistieron delegados de toda la República Mexicana para hacer planteamientos al gobierno sobre aquellas áreas o aspectos que debían ser reformados en materia educativa.
"Los resultados de esta Asamblea se concentraron en un documento que contenía todas las propuestas aprobadas por el pleno de la misma para reformar la educación, mismo que fue entregado a los diferentes organismos técnicos de la SEP para su análisis, estudio y aplicación posterior".
Por supuesto que la concreción de la reforma ya no sería en el sexenio del presidente Gustavo Díaz Ordaz, puesto que el primero de diciembre de 1970 entregaría la administración del país al licenciado Luis Echeverría Álvarez, quien con el apoyo de su eficiente Secretario de Educación, el Ingeniero Víctor Bravo Ahuja, haría realidad muchas de las propuestas planteadas en la citada Octava Asamblea Ordinaria.
Cabe mencionar uno de los planteamientos que hizo el licenciado Echeverría Álvarez en su discurso de Toma de Posesión Presidencial: "Todos nuestros problemas desembocan o se relacionan con uno solo: el de la educación... hagamos de cada aula un agente dinámico de cambio social, del progreso científico y del desarrollo económico (... Que surja de la escuela la nación que ambicionamos ser (...) Es preciso que el campesino aprenda a transformar su medio y pueda incorporarse a la economía contemporánea y que la industria y los talleres se enlacen estrechamente con la escuela para volverla más productiva".
Entre las acciones realizadas para mejorar la educación, se implementaron políticas públicas para incrementar su cobertura y llegara cada vez más a los estratos más vulnerables y apartados del país, es decir, al medio rural. Se prosiguió con la idea de fortalecer la educación técnica por lo que se continuó con el incremento de Escuelas Tecnológicas Agropecuarias a lo largo del país, a fin de concretar esa idea de tecnificar el campo y la producción agropecuaria, sobre todo en lugares que tradicionalmente presentaban mayor grado de marginación.
Además, como se esperaba, hubo una reestructuración en el organigrama de la Secretaría de Educación Pública para crear direcciones e instancias que fueran acordes a la nueva política educativa.
De acuerdo a lo anterior, y por órdenes del presidente Luis Echeverría Álvarez, el 24 de agosto de 1971 es creada la Dirección General de Educación Tecnológica Agropecuaria (DGETA), misma que en un principio ofrecía capacitación para el trabajo agropecuario y forestal, formación de profesores de capacitación para el trabajo agropecuario (que desempeñaban sus labores en las escuelas agropecuarias) y en educación superior agropecuaria y forestal.
Alguno de los beneficios de la creación de la DGETA fue la multiplicación de las Escuelas Tecnológicas Agropecuarias en todo el país, que ya venían funcionando desde su creación en 1967 y que tuvieron su auge y gloria en los años setenta.
En sus inicios, estas escuelas pertenecían al nivel de Enseñanza Media y años más tarde se trasladan al nivel de Educación Básica, hasta la fecha.
Desde su creación, estas instituciones, en muchos sentidos, revolucionaron el nivel de la educación secundaria puesto que, a cada escuela, al crearse, no sólo se le dotaba de un inmueble y una plantilla de personal para las actividades académicas, sino que era requisito dotarlas de una parcela con una extensión mínima de 20 hectáreas para las prácticas sobre técnicas agrícolas y agropecuarias y el personal capacitado para la enseñanza de estas materias.
Es así como se crearon las condiciones desde el ámbito educativo federal para que la enseñanza técnica llegara a Colotlán.
Hace cincuenta años Colotlán tenía un rezago educativo importante. José Luis Carrillo, integrante de la primera generación, nos cuenta el contexto del pueblo en 1973 y nos ofrece detalles de los primeros años de la Escuela Tecnológica Agropecuaria.
A finales de los años sesenta, Colotlán presentaba un rezago socioeconómico significativo, su población, que rondaba los 14 mil 300 habitantes, apenas si contaba con los servicios básicos como la energía eléctrica, el agua potable y el drenaje, aunque no todos los barrios y mucho menos las comunidades.
Por hablar de los servicios más elementales, como es la salud y la educación, en el caso de la primera se contaba solo con tres médicos particulares y la Secretaría de Salud y Asistencia (SSA), hoy Secretaría de Salud, prestaba los servicios básicos en el Centro de Salud ubicado en el Barrio de Chi-huahua, en el cruce de la calle Guerrero y el Callejón Quiteria, en el inmueble que hoy ocupan las oficinas de la Jurisdicción Sanitaria No. 01 de la Región Norte de Jalisco. En materia de educación, el atraso no era menor, sólo contaba con tres escuelas primarias en la cabecera municipal y en el nivel de educación secundaria aún no se contaba con una escuela oficial, por lo que gran parte de los egresados de educación primaria se quedaban con sólo ese nivel de estudios.
Gracias a la buena voluntad de varios profesores y de las autoridades locales se abrió en 1958 la Escuela Secundaria Mixta por Cooperación. Aunque el personal docente y directivo recibía una muy modesta remuneración, la mayoría de los padres de familia no estaba en condiciones de aportarla, quedándose así muchos adolescentes sin poder ejercer su derecho a la educación. Esta escuela prestaba el servicio educativo por las tardes, ya que en el mismo edificio funcionaba la Escuela Primaria "Niños Héroes" en el turno matutino. Cabe decir que, con todo y las carencias de esta secundaria por cooperación, logró sacar adelante a varias generaciones de alumnos hasta el momento de hacerse escuela oficial en 1975, año en el que pasó a ser la Secundaria Foránea Núm. 13, con carácter oficial dependiente del subsistema estatal.
De esta manera, Colotlán entra a la década de los setenta sin una secundaria oficial, y si eso sucedía en este municipio, cabecera de región, en el resto de los municipios de la zona norte de Jalisco el rezago era más acentuado. Así, la necesidad de una secundaria oficial crecía año con año, puesto que la población de estudiantes que demandaban este servicio era cada vez mayor y la Secundaria por Cooperación no podía atenderla por la falta de recursos económicos.
Fue hasta el año de 1972 en que un grupo de padres de familia y profesores, en coordinación con la autoridad local, gestionaron la creación de una secundaria oficial en este municipio. Iniciaron por concertar una cita con el entonces Diputado Local por el Distrito Electoral No. 1, el C. José Mendoza Padilla aprovechando una visita a la región, durante la cual le entregaron un documento firmado por autoridades, profesores y padres de familia, en donde solicitaban la creación de una Escuela Secundaria Técnica. La respuesta no tardó. En diciembre de 1972 se celebró una reunión en la Presidencia de Colotlán en la que estuvieron presentes el citado Diputado Local, el presidente municipal, Antonio Sánchez de León y varios profesores y padres de familia, así como organizaciones de la sociedad civil. Entonces se vivía el auge de las escuelas secundarias técnicas para promover el desarrollo y el mejoramiento de la producción industrial, agrícola, ganadera y pesquera, por lo que se pensó en una de este tipo.
En la reunión, el presidente municipal explicó a los presentes, que para crearse una Secundaria Técnica Industrial se requería un terreno de por lo menos cinco mil metros cuadrados y para una Escuela Tecnológica Agropecuaria se necesitaba un terreno de no menos de 20 Has. Por lo anterior se dio un mes para buscar un terreno de esta última dimensión, ya que, por las características de la región, cuya vocación es agrícola y ganadera, se inclinaron por la segunda alternativa. En esa misma reunión se conformó el Comité Proconstrucción de la Escuela Tecnológica Agropecuaria 289, quedando como se describe a continuación:
o PRESIDENTE: C. ELISEO CASTAÑEDA VALDÉS
o SECRETARIO: PROFR. FELIPE VALDEZ PACHECO
o TESORERO: DR. ENRIQUE LEYVA URBINA
o TER. VOCAL: PROFR. VÍCTOR MANUEL MÁRQUEZ HUÍZAR
o 2DO. VOCAL: J. GERTRUDIS RAMOS ESTRADA
o 3ER. VOCAL: ING. JAVIER AVILA MARES
Entre otras personas que apoyaron la gestión y también aparecen como vocales son:
o Profra. Clementina De León Sánchez
o Profra. Soledad Sánchez
o Profra. Silvia Montañez Talamantes
o Profr. Heriberto Ávila Ávila
o C. José Encarnación Navarro
o C. Luis Mayorga D.
o C. María Del Carmen Frausto y otros
FUENTE: Acta de reunión fechada el 19 de diciembre de 1972.
Una vez conformado el Comité, el trabajo no fue fácil. Una de las primeras acciones fue conseguir el terreno de 20 has. Así, unos meses más tarde se informaba a las autoridades estatales de la consecución de un terreno, el cual se consiguió antes del tiempo estipulado y ocho meses después, en agosto de 1973, el Gobierno del Estado adquiría parte de ese terreno denominado "La Cementera", ubicado en la Carretera Federal 23 Colotlán-Jerez, Zac., en las inmediaciones de lo que hoy es el Centro Universitario del Norte, de la Universidad de Guadalajara y la cabecera municipal de Santa María de Los Ángeles, Jalisco.
A unos 6.5 kilómetros de distancia de Colotlán. La transacción del terreno se hizo por conducto del dueño del mismo, Sr. Benjamín Sánchez Robles y el Gobernador del Estado, Lic. Alberto Orozco Romero, por un monto de 350 mil pesos, dando un monto inicial y el resto a la firma de la escritura.
La rumorología
Desde los primeros meses de 1973, se rumoraba en Colotlán la creación de una secundaria oficial, generando todo tipo de comentarios y de altas expectativas entre la población, sobre todo en los adolescentes que estaban por terminar la educación primaria en la generación 1972 - 1973, puesto que serían ellos los primeros beneficiarios.
Entre otras cosas, se comentaba que sería una escuela muy grande, con suficientes aulas muy bien equipadas, con instalaciones como: talleres, canchas deportivas, alberca, laboratorios y un gran terreno para hacer prácticas y aprender técnicas agrícolas y ganaderas. También se decía que contaría con personal altamente capacitado, incluso, que los egresados terminarían sus estudios con un documento que certificaría que estaban aptos para ejercer algún oficio como: carpintería, soldadura y electricidad, industrias rurales o la crianza de ganado y la agricultura.
Quienes egresaron del nivel de primaria en junio de 1973 fueron muy afortunados, pues sería el momento justo en el que iniciara labores la nueva escuela secundaria en Colotlán, a ellos les tocaría estrenar la institución educativa. Pero no sólo a ellos, varios alumnos que ya había cursado el primer ciclo de educación secundaria en la Mixta por Cooperación se dieron de baja y se inscribieron en la Escuela Tecnológica Agropecuaria 289. A decir de algunos de ellos, no se arrepintieron de haber repetido un ciclo escolar de educación secundaria; según ellos, valió la pena el cambio.
Y se llegó el día de la inauguración... Todas las instituciones educativas del municipio habían iniciado desde septiembre el ciclo escolar 1973 - 1974, menos la ETA. Aún no se concretaban los trámites, faltaba resolver algunos pendientes de la plantilla de docentes y una pequeña parte de material de oficina y mobiliario escolar. Una vez resueltos los últimos pendientes, se preparó todo para que se inaugurara el primero de octubre de 1973, en el que las autoridades civiles y educativas se dieron cita en el recién construido plantel para llevar a cabo el protocolo correspondiente, mismo que se hizo estando presente un representante del Gobierno del Estado, el señor Presidente Municipal, los miembros del Patronato Proconstrucción de la escuela y quien sería el primer director de la escuela, Roberto Loera Perea. Además de las autoridades, se contó con la presencia de quienes conformaron el cuerpo directivo, docente, administrativo y de servicios, así como 110 adolescentes con ganas de vivir la experiencia educativa que esta institución ofertaba.
Entre otras personalidades presentes en el protocolo de inauguración de la ETA 289 fueron: Lic. Antonio Sánchez De León, Presidente Municipal; señor Luis Humberto Gálvez Pérez, Tesorero Municipal; Salvador Santoyo, Oficial Mayor del Ayuntamiento; el doctor Enrique Leyva Urbina; Eliseo Castañeda Valdés, los profesores Felipe Valdez Pacheco, J. Gertrudis Ramos Estrada, Azael Ku Balán y Antonio Venaderos.
El personal directivo, docente, administrativo y de servicios era el siguiente:
o Director: Maestro Roberto Loera Perea
o Secretaria: Esther Horcasitas Reyes.
o Docentes:
o Ciencias Sociales: Francisco Chávez Rubio.
o Ciencias Naturales: Nélida Azuara Barragán.
o Matemáticas: Gustavo Vaquera Contreras +.
o Español: Rafael Monroy Sánchez.
o Orientación Vocacional: Clementina
o De Léon Sánchez (sólo de Oct - Dic).
o Agricultura e Industrias Rurales: Enrique Ovalle Pérez.
o Ganadería: Elías Molina García.
o Taller Básico: Alfredo Ramírez Cruz.
o Auxiliares de Intendencia:
o Pedro Sierra +.
o Manuel Vázquez Valdés.
o Manuel Huízar Pacheco.
Al siguiente ciclo escolar 1974/75, se incorpora Santa García García sustituyendo a Francisco Chávez Rubio y la maestra Aydé González Arámbula sustituye a Nélida Azuara, el maestro Jaime Salas Pinal llega por Gustavo Vaquera Contreras, ya que se fueron por cambio de adscripción. También se incorporó la maestra Clementina de León, pero a la asignatura de Inglés. Llegaron dos auxiliares administrativos, María Concepción Pinedo Vega y Macrina Pinedo Pinedo.
Los primeros años, mucho trabajo
Como toda institución que inicia, la ETA 289 lo hizo con lo más elemental, dos aulas, un laboratorio para física, química y biología, un taller sin maquinaria, un espacio para la cooperativa escolar, los sanitarios, un espacio para la dirección y un patio cívico. No se contaba con canchas deportivas, se improvisaba una de volibol y una de futbol en alguna parte del terreno sin construir, la cancha de básquet bol se construyó en el segundo año de funciones de la escuela.
El personal directivo, docente y de servicios de la escuela, así como los padres de familia y el mismo alumnado tuvieron que colaborar y trabajar para transformar la institución, cosa que todos hacían con mucho gusto gracias al liderazgo que ejercía el director. Entre otras actividades que se hacían eran: deshierbar y limpiar el terreno, reforestar y regar los árboles, acarreo de piedra y arena del río, el cual no queda lejos del inmueble, y todo lo que era necesario para que la escuela luciera cada día mejor. Lo mismo se hacía en el terreno donde se construyó la escuela como en el terreno donde se hacían las actividades agrícolas, en "La cementera", al cual se asistía en la clase de agricultura y se hacían actividades como deshierbar, regar, labrar la tierra y cosechar.
Se contaba con un pequeño tractor, el titular de la materia daba clases de manejo a los alumnos.
De esa misma manera se construyeron las zahúrdas, corrales para aves, huertos familiares, etcétera.
Se compraron los primeros cerdos y en los huertos se cultivaban jitomates, rábanos, zanahorias, cebollas y otros.
Todo marchaba bien en la escuela porque existía una coordinación entre el director, el personal y los padres de familia, quienes a su vez estaban pendientes del desempeño escolar de sus hijos.
El financiamiento para actividades agropecuarias
Una forma de obtener recursos para las diferentes actividades agropecuarias que se emprendían, fue la conformación de una cooperativa, tipo compra de acciones, que era como una cuota que los padres de familia, a través de los alumnos, aportaban y con ella se compraban los insumos necesarios para esas actividades y al final del ciclo escolar se le entregaba al papá o a su hijo el capital que había puesto, más las ganancias que había generado por las actividades realizadas. Por supuesto que había quienes reinvertían el capital o todo el monto recibido para seguir financiando ese tipo de actividades que realizaba la escuela).
Las primeras generaciones de la Escuela Tecnológica Agropecuaria 289 asistían a la escuela por la mañana y por la tarde, durante el horario matutino de 7:00 am a 1:00 pm. Se impartían las materias de Español, Matemáticas, Ciencias Sociales, Ciencias Naturales, Educación Física. Y en horario vespertino de 3:00 a 7:00 se impartían las tecnologías y talleres como Agricultura, Ganadería, Industrias Rurales, Apicultura, Soldadura y Electricidad, Deportes, Danza, Pintura, Dibujo, Teatro, Música, Declamación, Oratoria, etcétera.
Cabe mencionar que la ETA hacía actividades de proyección a la comunidad, entre otras, La Hora Social, que consistía en un programa artístico literario que se desarrollaba en la plaza principal o en un lugar público para que la población lo disfrutara y se diera cuenta de las actividades que realizaban los alumnos en la escuela, así mismo se realizaban exposiciones de los trabajos realizados.
El ambiente escolar
Las autoridades escolares y los docentes generaban un ambiente basado en la disciplina, la productividad, la responsabilidad y el respeto, por lo que se generaba una convivencia armónica entre el alumnado, los docentes, padres de familia y toda la comunidad escolar. Cuando había algún incidente o alguien cometía alguna falta, rápidamente se le pedía presentarse en la dirección y si el caso lo ameritaba se llamaba al padre de familia, a quien se informaba lo que estaba pasando. De esa manera no se dejaban crecer los problemas y la solución era pensada en el bien del alumno y que éste no perdiera su derecho a la educación.
Para que no fueran tan notables las diferencias sociales o económicas entre los estudiantes, se implantó un uniforme escolar obligatorio, era de color caqui, con corbata, había el de gala y el ordinario.
Sólo los miércoles era día en el que se podía vestir con la ropa que cada uno tuviera o quisiera, con su ropa personal. El corte de pelo debía ser corto, si alguien se lo dejaba largo, el director lo invitaba a que se lo cortara y por lo general atendían su observación. Pocos mostraban rebeldía ante la autoridad, sabían que, si lo hacían, el director contaba con el apoyo de los padres de familia.
Los desfiles de las diferentes celebraciones cívicas, como hasta la fecha, el contingente de la Escuela Tecnológica Agropecuaria 289 era el atractivo, la gente se esperaba a ver qué novedad presentaba y por lo general eran cuadros plásticos en los que representaban los sucesos que se conmemoraban, también presentaban pirámides, saltos de garrocha, salto de altura, saltos al aro de fuego, y otros espectáculos deportivos o artísticos como tablas rítmicas y bailables o cantos alusivos).
Hasta la fecha, estas escuelas, hoy llamadas Secundarias Técnicas, han dado una atención especial al deporte, se trabaja como una disciplina que ayuda a los adolescentes a "descargar" sanamente su energía y a canalizarla positivamente. Por lo anterior, cada año se organizaban los juegos INTER-ETAS, hoy INTER-SECUNDARIAS TÉCNICAS, en los que se participaba inicialmente a nivel interno para sacar selecciones y posteriormente a nivel regional, para después asistir a los eventos estatales; aunque cabe mencionar que no sólo son deportivos, sino también académicos y culturales, compitiendo en ellos los alumnos más destacados en cada disciplina deportiva, académica o artística).
Como es sabido, cada director, con el tipo de liderazgo que ejerza, imprime su "sello" en la gestión que realiza y de ello depende la aceptación, el reconocimiento, la productividad y el prestigio que tienen los centros escolares. En el caso del primer director, tal vez por las circunstancias de ser una escuela en pleno nacimiento, las condiciones le obligaron a realizar acciones diversas para atender cada una de las problemáticas que presentaba la nueva institución. Una de sus grandes habilidades es que hizo amistad con los personajes que dominaban la política y con aquellos que ostentaban puestos de autoridad en los gobiernos locales, lo que le facilitó muchas veces la solución a los grandes retos que implicó su función al frente de la escuela, lo que hizo ganarse el aprecio y sobre todo el reconocimiento de alumnos, padres de familia y de la población en general.
Los años setenta
Durante los años setenta y principios de los ochenta, la atinada gestión del profesor Roberto Loera Perea hizo que esta escuela viviera una de las épocas más productivas y de mayor liderazgo en el municipio y la región. Poco a poco se iba consolidando tanto en materia de infraestructura y equipamiento escolar, como en la mejora de la plantilla docente y de servicios, lo que hacía que la gente percibiera que el personal hacía una labor educativa relevante y significativa a favor de sus alumnos.
A mediados del ciclo 1975 - 1976 se empiezan a hacer los preparativos para el egreso de la primera generación de alumnos; la escuela está lista para entregar a la sociedad a un grupo de jóvenes preparados y dispuestos a proseguir con sus estudios a nivel de bachillerato. El profesor responsable de Orientación Educativa hizo lo propio, aplicando diferentes exámenes y entrevistas a futuros egresados para apoyarlos a tomar la mejor decisión para elegir el tipo de bachillerato que habrían de cursar, puesto que nos invitaban a seguir en el mismo tipo de instituciones técnicas, industriales o agropecuarias.
El director inició con reuniones con padres de familia para preparar la ceremonia y los eventos de clausura, así como para motivarlos a que siguieran apoyando a sus hijos en su preparación académica hacia una carrera profesional.
Fue el día 30 de junio de 1976 la ceremonia de graduación de aquella primera generación de egresados.
Era tanto el interés del director porque los egresados de la ETA 289 siguieran estudiando que, al saber que no se contaba con una institución a nivel de bachillerato en la región, él mismo gestionó una preparatoria que dependiera de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, que funcionó sólo una parte del ciclo escolar 1976 -1977, institución que recibió a algunos egresados de la citada escuela y de la Secundaria Foránea recién oficializada. También, por ese tiempo funcionaba en Colotlán una Escuela Normal Para Profesores de Educación Primaria, en Servicio con Sistema Abierto (ENPEPSSA) que preparaba a docentes que ya laboraban en escuelas, pero carecían de un título. Esta escuela formadora de docentes abrió las puertas a algunos solicitantes egresados de la ETA adquiriendo posteriormente el título de Profesores de Educación Primaria. Hubo también quien ingresó a la Academia Comercial "Pitman", que preparaba a jóvenes para el trabajo en oficinas como Auxiliar en Contabilidad, Mecanografía, Archivonomía, etcétera. Aquellos exalumnos, cuyos padres hicieron el esfuerzo por enviarlos a estudiar fuera de Colotlán, ingresaron a preparatorias de Zacatecas, Aguascalientes, Guadalajara y otros lugares que les ofrecían condiciones para llevar a cabo ese nivel de estudios. En el ramo de la Educación Tecnológica Agropecuaria, la institución que ofrecía estudios a nivel bachillerato con carrera técnica, eran los Centros de Estudios Tecnológicos Agropecuarios, y uno de los más cercanos era el CETA 30 de Pabellón de Arteaga, Aguascalientes, al que no faltó quien se inscribiera al mismo.
Para fortuna de los egresados de la primera y segunda generación de la ETA, en el ciclo escolar 1977 - 1978 se crea la Escuela Normal Experimental de Colotlán, Jalisco. ENECO, que absorbe a gran cantidad de esos egresados de secundaria, ya que en ese tiempo este era el nivel antecedente a la Educación Normal. La preparatoria gestionada por el maestro Loera Perea cerró pronto sus puertas, puesto que, por un lado, no se logró la incorporación a la Universidad Autónoma de Aguascalientes y por otro, para ese tiempo (1978) se iniciaron las gestiones para crear una preparatoria de la Universidad de Guadalajara. Aunque abrió sus puertas hasta el día 8 de septiembre de 1980.
Durante el año de 1978, la Secretaría de Educación Pública hace una reingeniería en la Dirección General de Educación Tecnológica Agropecuaria (DGTA) y crea la Dirección General de Educación Secundaria Técnica, lo que dio pie a que las Escuelas Tecnológicas Agropecuarias (ETA) se transformaran en Escuelas Secundarias Técnicas (EST), así la ETA 289 se transforma en EST 17. Cabe mencionar que la ETA 289 pertenecía al Estado de Aguascalientes y posteriormente a Zacatecas, ya que la subdirección a la que pertenecían estaba administrada por regiones. Al convertirse en EST todas pasaron a administrarse por sus propias entidades federativa, en este caso, lo que es hoy la Secretaría de Educación Jalisco.
Tanto la Escuela Normal como la Preparatoria Regional de Colotlán, vinieron a representar un parteaguas en la educación del municipio y de la región, y años más tarde, en marzo del año 2000, el Centro Universitario del Norte, de la Universidad de Guadalajara, generó un impulso trascendental en la vida cultural, educativa, económica y social de nuestra región. La presencia de esas instituciones de nivel medio superior y superior aumentó significativamente el nivel académico de los habitantes de la zona norte de Jalisco y sur de Zacatecas, puesto que ya no se tenía que emigrar a otros lugares para poder estudiar y la gente de bajos recursos, con un poco de esfuerzo pudieron y actualmente pueden dar educación superior a sus hijos. Se hace la anterior referencia en el sentido de que son directamente beneficiados los alumnos que egresan del nivel de secundaria, sin embargo, con la apertura de la preparatoria semiescolarizada, muchos adultos que en su tiempo no pudieron cursar este nivel de estudios, se han visto ambién beneficiados y han podido estudiar alguna profesión ya en edad adulta, a la vez que trabajan y encabezan una familia.
No puede faltar la mención de la creación en Colotlán del Módulo del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Jalisco (CECYTE)), mismo que tiene sede en el vecino municipio de Totatiche, y es una institución de nivel medio superior creada en el año 2008 que ofrece la oportunidad de estudiar el bachillerato con una carrera a nivel técnico profesional como Programación y Ventas.
La despedida del primer director
Durante el ciclo escolar 1980 - 1981, la escuela tuvo un significativo incremento en la matrícula, su buen prestigio y buenos resultados hacían que cada vez más padres de familia prefirieran inscribir a sus hijos en este plantel, por tal razón, el maestro Roberto Loera Perea inició los trámites para que la Secretaría autorizara un turno vespertino, lo cual se logró posteriormente a través de quien lo sucedió en la dirección de la escuela. Desafortunadamente, por ese mismo tiempo el maestro Roberto tuvo algunas desavenencias con algunos padres de familia inconformes; al parecer, los motivos eran, entre otros, que los alumnos tenían como obligación vender algunos productos que se fabricaban en la clase de Industrias Rurales como: queso, chorizo, longaniza, algunas carnes frías, etc., y por supuesto no todos los padres estaban de acuerdo con esta situación, misma que se hizo cada vez más tensa y que llegó a hacerse del conocimiento de las autoridades estatales, al grado que éstas le propusieron al director pensar en su cambio para bien de él mismo y según ellos, de la propia institución. La situación golpeó anímicamente al profesor y a su familia, quienes consideraron la propuesta, y el maestro Roberto Loera anuncia su futuro cambio de adscripción. Para la mayoría de quienes lo conocían, algunos exalumnos y padres de familia, resultó una noticia nada agradable, pues habían sido testigos del trabajo, la dedicación, el prestigio, l
a evolución y el progreso que el director había dado con su liderazgo a la institución.
Y así todo tiene un principio y un fin, a veces para bien, otras para mal, y en el inicio del ciclo escolar 1981 - 1982, Roberto Loera Perea deja la dirección para cambiarse de adscripción a la localidad de Los Azulitos, municipio de Lagos de Moreno, Jalisco, a fundar una nueva escuela. El cambio fue benéfico para él porque se acercaba a su tierra. Sin lugar a dudas, con su partida, dejó un gran reto a su sucesor y la gestión institucional sufriría una notable transformación.
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