miércoles, 15 de octubre de 2025

Nombramiento de Notario en 1721

Por: José Alonso Serrano Campos

En el archivo general de la nación se encuentra un documento titulado Inquisición, se trata del nombramiento de Notario del Santo Oficio en ínterin para el partido de Colotlán, obispado de Guadalajara, a favor de fray Agustín de Ayala, de la orden de San Francisco, guardián actual de su convento de Colotlán.

Llama la atención que le nombran convento, pues sabemos que ciertamente se trató de un convento, en 1600 este convento estaba aún en proceso de edificación. Todavía en 1790, existía el edificio que había servido de convento franciscano. Para entonces, según Félix María Calleja, era vivienda del cura del pueblo, y aunque era grande y de “regular fábrica”, se encontraba en estado ruinoso,  en el año de 1721 en que está fechado este documento sobrevivía a esos tiempos.

"En el pueblo de San Luis de Colotlán en el tres días del mes de diciembre de 1721, habiendo presentado ante mi Sr. Francisco de Robles el P. Sr. Francisco de Ayala, el título y nombramiento de Notario, con que su señoría i Illma el santo tribunal de la nueva campaña…"

También se resalta que en ese tiempo el Partido de Colotlán era referente importante para la capital en varios temas, principalmente en lo religioso y en lo militar para la pasificación de los indios, todavía en plena colonia.






lunes, 6 de octubre de 2025

Antonio Román Sánchez Castellanos, colotlense de los más ricos de Jerez

Por: José Alonso Serrano Campos

A raíz de un documento encontrado en el archivo de la parroquia de San Luis Obispo en Colotlán, donde Antonio Sánchez Castellanos dona una propiedad ubicada junto a la sacristía de la iglesia, nos dimos a la tarea de investigar más acerca de tan importante colotlense de la época.

Su nombre completo era José Antonio Román Sánchez Castellanos Covarrubias, como contexto, fue sobrino de José Fulgencio Ygnacio Sánchez Castellanos y Suarez del Real, cuya esposa Mónica Escobedo Márquez descansan sus restos en el atrio de San Nicolás, también fue sobrino del sacerdote Fernando Sánchez Castellanos que estuvo de vicario por 1842 en Colotlán, trátese pues de un destacado colotlense cosmopolita que a continuación se detalla. 

Antonio Román nació el 27 de febrero de 1857 en Colotlán, fue hijo de don José Atanacio de Santiago Sánchez Castellanos y Suarez del Real, originario de María de la Torre, Monte Escobedo, Zacatecas y de María Maxima Covarrubias Castañeda, colotlense, su tercera esposa por cierto, que a su vez tuvieron a sus hermanos Rafael y Rafaela; en los libros parroquiales se da cuenta de al menos otros cuatro medios hermanos, uno también importante fue Antonio Sánchez Castellanos Aréchiga que vivió entre Colotlán y Jerez, Zacatecas de 1820 a 1886, gran benefactor de Jerez y quien heredó a su hermano todos sus bienes y que más adelante se hará mención.

Se casó con la también colotlense Maura Suarez del Real y Ruiz de León el 2 de mayo de 1882, hija de don José Trinidad Suarez del Real y doña Rosa Ruiz. De este matrimonio nacieron Fernando que se casó con Rosa Escalante, María Teresa que se casó con Benito Solorzano y Emilia que se casó con José María Amozurrutia y por último don José Antonio Sanchez Castellanos.

Dentro de esta investigación en los libros parroquiales, se aborda un documento de marzo 13 de 1882 donde Antonio, de 24 años de edad en ese momento y de oficio comerciante en la ciudad de Jerez pero originario de esta ciudad de Colotlán, manifiesta ser vecino de Londres por el espacio de tres meses y medio, en París dos meses, en Guadalajara por tres meses, en México cuatro meses, en Zacatecas en distintas épocas y en Jerez la mayor parte de su vida y últimamente (tres días) en Colotlán, pide a la Santa Mitra una dispensa para poder contraer matrimonio con Maura Suarez del Real de quince años y con parentesco entre ambos (ella nieta de un tío de él).

Las dispensas que solicitó Antonio fueron por haber vivido cortas temporadas en algunos países extranjeros, así como en algunas ciudades de esta república mexicana, uno de los tres testigos que presentó aseguró que sin haber contraído durante sus paseos matrimonio con alguna persona, pues los testigos lo consideran de intachable conducta.

Por su parte, otro testigo aseguró que Maura S. del Real permaneció en Jerez ocho meses, pero no tiene el que hablar la menor malicia de que ella dejara esponsales pendientes con otra persona, ni tuvo relaciones de ninguna especie con otra persona.

Un tercer testigo afirma que ninguno cometió algún crimen que obste al matrimonio que libremente intentan contraer. Dijo que estos pretensos son parientes por consanguinidad en 2º con 3º grado y que nada mas puede decir sobre el particular.

Al final el párroco del curato de Colotlán dio el visto bueno y envió el expediente al señor gobernador de la santa mitra en Zacatecas con misma fecha 13 de marzo de 1882.

Tres días después, el 16 de marzo de 1882 el Gobierno Eclesiástico de Zacatecas respondió a la petición del señor Antonio Román por conducto del Señor Cura, las dispensas del parentesco de consanguineidad necesaria ligados:

Don Julián Sánchez Castellanos

Don Atanacio Sánchez Castellanos – Doña Guadalupe Sánchez

Antonio Román Sánchez Castellanos – D. Trinidad S. del Real – Da. Maura S del Real.

Ella hija de don José Trinidad Silverio Suarez del Real y Sánchez Castellanos y de doña María Rosalía de Jesús Ruiz de León.

El impedimento manifestado en el árbol genealógico que antecede es de consanguinidad como se ve por las varias personas que lo forman, no existiendo algún otro.

En el argumento de no haber conocido a nadie más en sus viajes y a pesar de la corta edad de ella (15 años), que de no concretarse podría llevar a mal giro en los intereses de ambas familias y estar comprometidos altamente ante los padres de la joven, lo mismo que ante la sociedad, sea la prioridad también de la iglesia.

El obispo respondió: Los aprobamos en atención de estar aseguradas todas las dispensas solicitadas.


Tan solo nueve días después, el 25 de marzo de 1882 Antonio donó la casa contigua a la sacristía del templo de San Luis Obispo a la iglesia de Colotlán, en fotografías antiguas donde se muestra el antiguo mercado ubicado a un costado de la iglesia se aprecia esta finca, posteriormente tuvo una importante remodelación en septiembre de 1949 por el presbítero Candelario Ayala, en la banqueta se encuentra un mosaico con su nombre.

Es una casa habitación con todavía muros de adobe en su periferia, cuenta con un pequeño patio donde una de sus paredes está recargada en la Iglesia, un baño, cuartos y un zaguán a la entrada, del lado izquierdo una puerta que va a la sacristía y del lado derecho otra habitación grande donde estuvo abierta una tienda de artículos religiosos.

Antonio y Maura se fueron a vivir a Jerez, Zacatecas y tuvieron cinco hijos: María Emilia del Carmen en 1883, María en 1887, Tereza en 1891, José Antonio en 1895 y Fernando en 1897.

Entre 1885 y 1886 Antonio Román Sánchez Castellanos se metió al negocio de las diligencias, un nuevo vehículo de transporte rápido y seguro. Las diligencias salían diariamente del hotel Oriente (el primero de Jerez y el más moderno, pues tenía hasta alberca y baños de vapor). Había tres corridas matutinas: a las seis, siete y ocho de la mañana, mismas que llegaban al Mesón de Tacuba en la ciudad de Zacatecas y regresaba a Jerez a las seis, siete y ocho de la noche. Las diligencias circulaban también de Jerez a Villanueva y viceversa. Además, había un vehículo que llevaba el correo hasta Tlaltenango, pero éste solo salía los lunes.

En palabras del ingeniero Miguel Berumen, cronista de Jerez, nos cuenta en sus escritos que los Sánchez Castellanos son recordados en la historia de Jerez por su altruismo y generosidad, ya que a sus expensas fundaron el hospital de “San Juan de Dios” o “Sánchez Castellanos” que estaba en la plazuela del diezmo, donde luego fue el cuartel de los soldados y actualmente el kínder “Juan Pavlov”.

Cuando murió don Antonio Sánchez Castellanos en 1886, su esposa Guadalupe Bonilla inició la construcción de un asilo anexo a la capilla del Diezmo; al morir ella dejó a su cuñado Antonio Román Castellanos un capital y el encargo de que continuara apoyando la manutención del asilo. Este fue el antecedente del hospital de San Juan de Dios que era para indigentes y administrado por las hermanas del Sagrado Corazón de Jesús.

Aquí hay qué hacer una aclaración: El Hospital de los Sánchez Castellanos estaba en la plazuela del diezmo, y el Hospital Civil en la última manzana de la calle del Hospicio. Entonces, eran dos hospitales muy diferentes.

Respecto a la capilla del Diezmo, su construcción entre 1886 y 1889 se debió a la iniciativa de Antonio Sánchez Castellanos y su mujer María Guadalupe Bonilla, y aunque fue bendecida en 1889, para 1910 no estaba concluida. En ella se veneraba a la Virgen de Guadalupe. Los Sánchez Castellanos eran dueños (además del Hotel Oriente, de la compañía de diligencias que viajaba a Zacatecas) de la fábrica de jabón “El Boliche” y fundaron un montepío que funcionó hasta 1908.

La casa de este matrimonio, ubicada en la calle de la Aurora, fue construida por el maestro Dámaso Muñetón, por lo que se ha supuesto que el diseño y construcción de la capilla del Diezmo se deba a este creativo personaje, pero el maestro de obras de la capilla fue Domingo Román.

Casa en la calle la Aurora de Jerez propiedad de Antonio Sánchez Castellanos

Antonio R. Castellanos tenía además hipotecadas por 4 mil pesos doce casas del “pariancito” que estaba al lado norte del mercado de carnes. (Estas casas aún existen y en una de ellas vivo yo – el ingeniero Berumen-):

En la manzana norte vecina al mercado se construyeron doce casas destinadas para habitación y una para tienda situadas en el barrio del Hospicio, cuartel noveno, manzana octava, de las cuales diez dan vista a la calle y plaza de la Reforma, la destinada para tienda da vista a las calles de la Reforma y de la Culebrilla. Eran de pequeñas dimensiones y se alquilaban a aquellos vendedores que venían desde otras poblaciones a vivir temporalmente en Jerez para ofrecer sus productos, o bien a aquellos que viviendo en Jerez preferían tener su vivienda en la misma zona de trabajo.

Cada una de las diez primeras casas constaban de zaguán, sala, recámara, cocina, patio con pozo y corral; la destinada para tienda tenía dos piezas y un pequeño patio con común, y las dos restantes sala, cocina y un pequeño patio.

Antonio Román era uno de los más ricos de Jerez, propietario de varias casas y huertas, además de la hacienda de “Santiago del Cuidado”. Al morir su medio hermano Antonio, heredó también algunas propiedades. Estaba casado con la señora Maura Suárez del Real, a la que según se dice, golpeaba con frecuencia. Doña Maura solía decir a sus amistades: “de qué me sirve tener bacinica de oro, si orino sangre”. (Jerez Homenaje a su feria. Juan Manuel Quezada Berumen. Página 22).

En la calle Aurora se encuentra el edificio que fue la casa de D. Antonio Sánchez Castellanos, levantada en la antepenúltima década del siglo pasado y que llama la atención por su belleza arquitectónica. El mueble para esta casa fue traído de París por los señores dueños; pero toda ella fue destruida por los revolucionarios que en 1914 encerraban caballada en las piezas, destruyendo el costoso mueble y espejos de tamaño entero, de procedencia francesa, costosos por su valor.

La familia Sánchez Castellanos fueron benefactores de la ciudad de Jerez pues a sus expensas construyeron el edificio llamado “Hospital Sánchez Castellanos” ubicado en la Plazuela llamada del Diezmo, llamada así porque allí estuvieron por más de doscientos años las bodegas donde se almacenaba el maíz colectado por concepto de diezmos en la Parroquia de Jerez. 

Los señores Castellanos para la mejor atención del Hospital trajeron religiosas Mínimas de la Ciudad de León, Gto. (las mismas religiosas que actualmente se encargan del Colegio “Jalisco” en Colotlán), que le tuvieron a su cargo hasta que el salvajismo carranclán (Carranza) las expulsó y obligó a huir de la ciudad cuyos habitantes tanto las respetaron y amaron…

En una entrevista hecha a uno de los apoderados de las fincas de Antonio Román cuenta: De ese señor se cuentan cosas, que si viera... era medio hermano de don Antonio Sánchez Castellanos, el que hizo el hospital con su capilla allá por el barrio nuevo. Cuando se murieron don Antonio y doña María Guadalupe Bonilla, le heredaron todo a este Antonio Román, que ni se la creía. Tenían muchas casas y huertas por todo Jerez. Vivía este señor en la calle de la Aurora, en la casa esa grandota de cantera. Se casó con doña Maura Suárez del Real, pero a la pobre mujer le iba como en feria: cada que don Antonio andaba de malas, le daba sus sableadas. Ella luego le mandaba hablar con la nana a Jacinta Gurrola, del ranchito del Ojo de Agua para que viniera a Jerez a curarle la espalda. Doña Maura se quejaba con Jacinta y le decía: “de qué me sirve tener bacinica de oro, si orino sangre”.  

En el blog de colotlanenllamas se cuentan varios pasajes del sacerdote Basilio Terán, entre ellos destaca uno de la familia Sánchez Castellanos: “En 1884, el jefe político de Colotlán era Macario Pérez, quien, abusando de su cargo, cometía toda clase de injusticias con los pacíficos habitantes. Situación por lo que era poco estimado en la población. No solamente por la pobrería si no por todos los comerciantes y la mayoría de los hacendados. Sobre todo tenía serias dificultades con uno de estos últimos, el señor Antonio Sánchez Castellanos y un buen día en que la cuidad estaba sin resguardo, porque este había salido hacia el sur llevando una cuerda, se supo de la venida del hacendado Sánchez Castellanos; enterado también el jefe político, salió hasta el camposanto a encontrarlo (donde hoy es la secundaria Foránea 13), llevando algunos hombres armados consigo, al encontrarse ambos, montaron en cólera y se pusieron de rojo, pero don Macario optó por retirarse volviendo grupas a su caballo, en atención a que el hacendado traía también seis hombres armados.

La noticia del incidente corrió luego por el pueblo y los comerciantes aprovechando la coyuntura, comenzaron a regalar a los pobres barricas de vino, con lo que el populacho comenzó a enardecerse, después irrumpió en la plaza principal con el propósito de linchar al mal gobernante”.

Este Antonio al que se hace mención era dueño en ese entonces de la Hacienda de Huacasco y de los más ricos de Jerez, medio hermano de Antonio Román.


Antonio Román por su parte, fue propietario de la Hacienda “Santiago del Cuidado” en Tepetongo, Zacatecas que había comprado a la familia Llamas; incluso ahí falleció el 16 de enero de 1902 a las cinco de la tarde de Gastro Enteritis crónica a los cuarenta y cinco años. Todas sus propiedades pasaron a manos de sus hijos. Sus restos descansan en el principal mausoleo del Panteón de Dolores en Jerez que pertenece a esta familia.


Con información de:

- Ing. Luis Miguel Berumen Félix, cronista de Jerez.

- L.C.C. Francisco Vázquez Mendoza, historiador colotleco.

- Blog: colotlanenllamas

- Archivo Parroquial de Colotlán.


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