martes, 9 de septiembre de 2025

Gastronomía colotlense

Por: Francisco Vázquez Mendoza

Colotlán es una comisura del norte de Jalisco en donde sin aspavientos se fusiona a diario la historia prehispánica y la cultura traída con la conquista. Chile, maíz, cerdo, vaca, tomatillo, orégano y ajo. Todos los sabores hacen equilibrio y buen alimento.

En la boca se tocan las tierras cercanas y otras tan lejanas como las europeas, las asiáticas y las africanas. Colotlán equilibra esta mezcla en la algarabía de los comales y los aromas.

No hay olor que se extrañe más cuando se sale de este lugar que el que emana del mercado y sus alrededores: chorizo, chicharrón prensado, menudo, gorditas, el mole que tiene corazones de nopal, asadura, chiles y más chiles.

Nadie se resiste al antojo sin remordimientos... por eso en Colotlán nadie llega a la noche sin haberse enchilado y sin haber saludado a medio mundo.

En la zona norte de Jalisco vive Colotlán. Su paisaje fue considerado por los españoles de la conquista como territorio difícil de domar, casi un animal invulnerable y aliado de los indígenas en la guerra de conquista. En tiempos prehispánicos esta zona marcaba el límite entre las culturas agrícolas, sedentarias del centro de México y las culturas cazadoras y recolectoras que fueron llamadas genéricamente y desde la rivalidad del centro como Chichimecas, que significa bárbaros o incomprensiblemente distintos y nómadas o erráticos, vagabundos. Nada más equivocado, estas culturas, caminaban este territorio con la seguridad del conocimiento de sus ciclos naturales.

En sus largas rutas en tiempos de secas estaba calculada la recolección de frutos, raíces, plantas, semillas y la caza de animales. Cobijados en la generosidad del tiempo de las aguas se reunían en grandes grupos para festejar la fertilidad de la tierra y de los matrimonios.

Los habitantes de estas tierras aprendieron a conservar los alimentos y los preservaban, esta práctica era una forma de subsistencia para tiempos difíciles. El secado, el salado, la preparación de harinas, el enchilado, son conocimientos ancestrales de esa época.

La presencia de plantas como los mezquites, guaches, chile, temachaca, etc. enseñaron una lección: la travesía de recorrer estas tierras requiere de proteínas y azúcares para no desfallecer. Estos alimentos proporcionan ese requerimiento. Pero hay más lecciones que encierran los platillos que felizmente están presentes en el gusto actual de los colotlenses y que forman parte del legado prehispánico.

Actualmente en la comida popular y tradicional de Colotlán se pueden contar hasta 63.8% de recetas de raíz indígena, esto es que los ingredientes, la técnica de preparación o la recolección hacen frescos los conocimientos ancestrales.

El principal ingrediente en los platillos es el chile, no como aditamento sino como protagonista, pues forma parte del 75% de las confecciones; enseguida está el maíz, con un 50% de presencia.

Después encontramos la herencia del mestizaje: el cerdo y la vaca, le siguen las verduras y legumbres de mayoría americana abrumadora ya que, de 16 especies, 12 son americanas; le sigue el gusto por el arroz, el pollo y la caña, todos del lejano continente asiático y africano. Luego una lista de 14 especies de animales, lo que prueba una gran diversidad en el gusto y gran conocimiento de la localidad. El sexto lugar lo ocupa el trigo, la base de la cultura europea, lo que comprueba la resistencia de la preferencia indígena en la cultura alimentaria. Y de los frutos prevalecen los americanos y propios de la región.

Con estos datos Colotlán rompe con dos tendencias: que la presencia indígena en México desaparece cuanto más se acerca a la zona norte y que la alimentación de los pueblos se ve influenciada por la comida de la globalización y con ello pierde su cultura y su paisaje.

Por eso Colotlán es un ejemplo viviente de la memoria prehispánica que valoró a este territorio y del mestizaje que no desplazó los conocimientos indígenas.

Es así que Colotlán es un ejemplo de conservación de la cultura y la naturaleza que le da sustento, pero que no escapa a dos preocupaciones del presente para contar con un futuro que no resulte tan adverso: primero la preocupación por el cuidado del ambiente y segundo el reconocimiento de los propios valores de la cultura local.


México y para el mundo.

Reconociendo todo lo anterior, Colotlán es una buena noticia para Jalisco, para México y para el mundo. En los platillos colotlenses se distinguen 48 ingredientes principales que hablan de la diversidad y del manejo de la zona. Algunos de estos son de recolección de diferentes ecosistemas y que a continuación se señalan:

o Matorral xerófilo, de donde se recolecta el orégano, que, sin ser ingrediente principal, sí muestra su dominio como sazón.

o Matorral subtropical, de donde se recolecta el mezquite, la pitaya, nopal cardón, el xoconoiste o xoconostle, las acualaistas, los coyautes o el tepe.

o Bosque tropical caducifolio, de donde se recolecta el guache o guaje, el pochote, el frijolillo, la temachaca, entre otros.

o Bosques templados de encino y pino, de donde se recolecta el piñón y la manzanilla o pingüica.

Esta riqueza de recolección muestra el grado de conocimiento y manejo que atesora la cultura colotlense. Cultura que ha podido integrar en el balance de la comida nutritiva la generosidad de estas tierras y los productos que han sido adoptados. Al conocer la procedencia de los ingredientes principales de la comida de Colotlán podemos valorar y saborear el legado que generosamente se yergue de Colotlán para México y para el mundo.


domingo, 7 de septiembre de 2025

Personajes en fotografías a finales del siglo XIX

 Por: José Alonso Serrano Campos

En un antiguo álbum fotográfico de colección, en la tienda de antigüedades y galería "Herencia de la historia" en Colotlán se encontraron estas 14 fotografías de finales del siglo XIX, cuyo valor histórico rebasa por mucho su posible costo económico.

Se trata de fotografías de obispos, sacerdotes y algunos todavía seminaristas que después serían destacados párrocos de nuestra región, principalmente de la diócesis de Zacatecas en sus primeros años.

Algunas están dedicadas al también presbítero Ramón de la Isla y a otros señores de la época, aquí un recuento de cada una de estas fotografías:


Basilio Terán

José Basilio Terán Martínez fue Vicario de Colotlán, nació en Aguascalientes el 14 de abril de 1823, luego de ordenado y estar por pocos lapsos en otras parroquias, llegó a Colotlán y permaneció desde 1848 hasta su muerte en 1890, gran benefactor de este lugar.


Rafael Herrera

Apreciado párroco sacerdote (Señor Cura) y abogado de Tlaltenango, Zacatecas alrededor de la década de 1860 hasta su muerte, el 18 de abril de 1874 (en la fotografía dice erroneamente 24 de abril),


Sixto Castillo


En el año de 1933, fue publicada “Hermosísima Leyenda de la Ciudad de Zacatecas”, por autor anónimo, y nos dice: “En uno de los barrios de terrenos mas tortuosos, de los muchos que tiene la ciudad de Zacatecas, existió allá por el año de 1870 una humilde capilla conocida con el nombre de “Capilla de Nuestro Padre Jesús. Por ese mismo año vivió cerca de ella (frente al costado derecho del templo) un sacerdote, D. Sixto Castillo, cuyo celo apostólico lo impulsó a concebir la benéfica idea de reconstruir la humilde capilla transformándola en un templo donde pudiera reunirse mayor numero de fieles; con lo que creyó aumentar la Gloria de Dios y proporcionar mayor comodidad a los numerosos habitantes de aquel barrio.”

El historiador Salvador Vidal, en su estudio Histórico de la Ciudad de Zacatecas, nos dice del Templo de Jesús: “Este templo fue anteriormente una pequeña capilla que estaba casi en ruinas. Lo que comenzó a edificar con grandes sacrificios, el señor Presbítero Sixto Castillo en 1887 habiéndose suspendido su construcción hasta que el señor Cura Narváez lo terminó”. En la leyenda se nos dice que este templo se terminó en 1880, que el padre Sixto Castillo murió el 6 de septiembre de 1884 y que recibió esta Iglesia en el año de 1873, según consta en su epitafio que se encuentra en el mismo templo de Jesús.


Manuel Romero


Valleto y Compañía fue uno de los estudios fotográficos más afamados de la capital mexicana, ubicado en la 2a. calle de San Francisco #14 (hoy Francisco I. Madero) en el centro. No tenemos referencia de quien aparece en la imagen.


Pedro Espinoza



Pedro Espinosa y Dávalos (1793-1866) fue el primer arzobispo de la Arquidiócesis de Guadalajara, México, una figura prominente del clero católico en México durante el siglo XIX. La fotografía original es de Manuel Rizo, fotógrafo de Puebla tomada posiblemente en la década de 1860.


José María Armas y Rosales


Nació en el rancho de La Jabonera, de la parroquia de Nochistlán, Zacatecas, el 15 de agosto de 1834; colegial del Seminario Conciliar de Guadalajara, ungido sacerdote en 1863, defensor del vínculo en la curia eclesiástica de Zacatecas y gobernador de la mitra de la diócesis en 1884; colector de vacantes y obras pías del obispado; secretario de la Mitra; prebendado y canónigo de la catedral tapatía, murió el 14 de mayo de 1898.


José María del Refugio Guerra y Alva


Nació el 18 de noviembre de 1827 en el Caquiste de Santa María de los Lagos, fue consagrado el 29 de diciembre de 1872 como segundo obispo de Zacatecas al morir su medio hermando y primer Obispo de Zacatecas Dr. y Lic. Ignacio Mateo Guerra y Alva el siete de junio de 1871. Murió el 28 de abril de 1888.

La fotografía se dedicó en Zacatecas el 28 de abril de 1873.


Pbro. Pascual Pérez

Originario de Zapopan, Jalisco, quien fue ordenado en 1890.


José M. Raigosa


Llama la atención que acompaña su firma arriba con la fecha y dice: Seminario Conciliar de la Purísima Julio 9 de 1872


Presbítero José Francisco Sotomayor Ruiz Esparza


Nació el 2 de octubre de 1821, con la erección de la diócesis de Zacatecas es llamado a pertenecer al clero de dicha diócesis, siendo capellán de coro en la Catedral, maestro del antecedente del seminario, llamado el Clerical. Escritor y erudito prolífico, murió el 28 de marzo de 1899. La fotografía está fechada en 1889.


Pbro. J. de Jesús Nava


En 1878 ayudó a edificar el templo parroquial de Laguna Grande, Monte Escobedo, Zacatecas. La fotografía está fechada el 9 de julio de 1872.


Pbro. D. Francisco López

No tenemos información.


A. Rodríguez


No tenemos más información.


Obispo Don Ignacio Mateo Guerra y Alba


Primer obispo de Zacatecas desde el 12 de junio de 1864, nació el 21 de septiembre de 1804 y murió el 7 de junio de 1871.


Gracias a Luis Márquez por permitir compartir estas imágenes.

Reinas de las Fiestas Patrias de Colotlán, Jalisco

Poir: José Alonso Serrano Campos Estas son las Reinas y Princesas que desde 1925 cada año han engalanado con su belleza las tradicionales fi...